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Martes, 31 de marzo de 2020

Gnosticismo

De Enciclopedia Católica

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Definición

El gnosticismo es la doctrina de la salvación por medio del conocimiento. Esta definición, basada en la etimología de la palabra (gnosis, “conocimiento”, gnostikós “bueno en conocer”) es correcta en la medida de lo posible, pero da solo una característica, aunque sea la predominante, de los sistemas de pensamiento gnósticos.

Mientras que el judaísmo, el cristianismo y casi todos los sistemas paganos afirman que el alma alcanza sus propios fines por la obediencia de la mente y la voluntad al Poder Supremo, es decir, por medio de la fe y las obras, es notablemente peculiar del gnosticismo que pone la salvación del alma solamente en la posesión de un conocimiento cuasi intuitivo de los misterios del universo y en unas fórmulas mágicas indicativas de ese conocimiento. Los gnósticos eran “gentes que sabían” y su conocimiento les constituía inmediatamente en una clase superior de seres, cuyo estatus presente y futuro era esencialmente diferente del de aquellos que, por cualquier razón, no conocían. Una definición más completa e histórica de gnosticismo sería:

“Nombre colectivo para un gran número de sectas muy variadas y panteístas-idealistas, que florecieron desde algún tiempo antes de la era cristiana hasta el siglo V d.C., y que mientras que tomaban prestados la fraseología y algunos de los principios de las principales religiones de su época, y especialmente del cristianismo, afirmaban que la materia era un deterioro del espíritu y todo el universo era una depravación de la deidad, y enseñaban que el último fin de todo ser era vencer lo grosero de la materia y regresar al espíritu original, regreso que según ellos debía ser inaugurado y facilitado por la aparición de algún salvador enviado por Dios.”

Por muy insatisfactoria que sea esta definición, la obscuridad, multiplicidad y salvaje confusión de los sistemas gnósticos apenas permitirá otra. Muchos estudiosos, sin embargo, podrían afirmar que cualquier intento de dar una descripción genérica de las sectas gnósticas sería un esfuerzo inútil.

Origen

(N.del T.: Recuérdese que este es un artículo de 1909. Desde entonces han aparecido nuevas fuentes como los documentos de Nag Hammadi, etc.)

Los principios del gnosticismo han sido durante mucho tiempo objeto de controversia y aun se están investigando. Cuanto más se estudian sus orígenes, tanto más parecen retroceder en el pasado. Mientras que antes el gnosticismo era considerado sobre todo como una corrupción del cristianismo, ahora parece claro ahora que las primeras huellas de los sistemas gnósticos se pueden discernir varios siglos antes de la era cristiana. Su origen oriental ya era defendido por Gieseler y Neander; F. Ch. Bauer (1831) y Lassen (1858) intentaron probar su relación con las religiones de la India; Lipsio (1860) señaló a Siria y Fenicia como su hogar y Hilgenfeld (1884) pensó que estaba relacionado con el mazdeísmo tardío. Joel (1880), Weingarten (1881), Koffmane (1881), Anrich (1894) y Wobbermin (1896) intentaron explicar el auge del gnosticismo con la influencia de la filosofía platónica y los misterios griegos, mientras que Harnack lo describe como “aguda helenización del cristianismo”.

Sin embargo, a finales del siglo XIX la tendencia de los estudiosos se movió hacia la búsqueda de pruebas del origen oriental precristiano del gnosticismo. En el Quinto Congreso de Orientalistas (Berlín, 1882) Kessler presentó la conexión entre gnosis y la religión babilónica. Sin embargo, con este último nombre denotaba no la religión original de Babilonia sino también la religión sincrética que surgió después de la conquista de Ciro. Presentó esa misma idea en su “Manes” siete años después. El mismo año publicó F.W. Brandt su “Mandiäische Religion”. Esta religión mandea es tan inconfundiblemente una forma de gnosticismo que parece fuera de duda que el gnosticismo existía independiente de y anterior al cristianismo.

Hacia 1897 Wilhelm Anz señaló la íntima semejanza entre la astrología babilónica y las teorías gnósticas de hebdómada y ogdóada. Aunque en muchos casos las especulaciones sobre la astrallehre (sabiduría astral) babilónica han ido más allá de toda erudición seria, en este caso particular las inferencias hechas por Anz parecen sólidas y confiables. En 1907 W. Bousset continuó e instituyó a gran escala investigaciones en la misma dirección, y llevó a resultados cuidadosamente comprobados. En 1989 M. Friedländer intentó buscar restos de gnosticismo en el judaísmo precristiano. No ha hallado aceptación universal su opinión de que el término rabínico minnim designaba a gnósticos antinomianos y no cristianos, como se creía comúnmente. De hecho, E. Schürer adujo pruebas suficientes para demostrar que minnim es el equivalente dialéctico arameo para ethne. Sin embargo el ensayo de Friedländer retiene su valor para rastrear las fuertes tendencias antinomistas con coloración gnóstica en suelo judío.

No pocos especialistas han intentado hallar la fuente de las teorías gnósticas en suelo helenístico y, específicamente, en suelo alejandrino. En 1880 Joel intentó probar que el germen de todas las teorías gnósticas se hallaba en Platón. Aunque esto se rechace como una exageración, no se puede negar alguna influencia griega en el nacimiento, pero especialmente en el desarrollo del gnosticismo. En la literatura hermética (“trismegista”), como indica Reitzenstein (Poimandres, 1904) encontramos mucho extrañamente similar al gnosticismo. En 1887 E. Amélineau defendió su origen egipcio, y A. Dietrich lo ejemplificó en 1891 (Abraxas Studien) y en 1903 (Mithrasliturgie). En 1901 C. Schmidt expuso la relación entre la filosofía de Plotino y el gnosticismo. El hecho de que la mayor parte de la literatura gnóstica que poseemos proviene de fuentes egipcias (coptas) evidencia que el pensamiento alejandrino tuvo alguna participación al menos en el desarrollo del gnosticismo cristiano. Sin embargo, O. Gruppe, en su "Griechische Mythologie und Religionsgeschichte" (1902), reconoció que esta participación no fue una predominante. Es cierto que los misterios griegos, como señaló G. Anrich en 1894, tenían mucho en común con el gnosticismo esotérico, pero queda aún por saber hasta qué punto esos misterios griegos, tal como los conocemos, fueron un producto genuino del pensamiento griego y no se debieron más bien a la abrumadora influencia de orientalismo.

Aunque los orígenes del gnosticismo aún están en gran medida rodeados de oscuridad, los trabajos combinados de muchos estudiosos han arrojado tanta luz sobre el asunto que es posible dar la siguiente solución tentativa: aunque a primera vista el gnosticismo pueda parecer un mero e irreflexivo sincretismo de casi todos los sistemas religiosos de la antigüedad, tiene en realidad un principio fundamental profundo que asimiló de cada suelo lo necesario para su vida y crecimiento; y este principio es el pesimismo filosófico y religioso. Es cierto que los gnósticos tomaron prestada su terminología casi completamente a las religiones ya existentes, pero solo la usaron para ilustrar su gran idea de la maldad esencial de la existencia presente y el deber de escapar de ella con la ayuda de encantamientos mágicos y de un salvador sobrehumano. Sea lo que sea que hayan tomado prestado, este pesimismo no lo tomaron prestado —no del pensamiento griego que era un alegre reconocimiento y homenaje a lo que hay de noble y hermoso en este mundo, con un descuido estudiado del elemento de la pena; tampoco del pensamiento egipcio, que no permitió que sus elaboradas especulaciones sobre la retribución y el juicio en la otra vida ensombrecieran la existencia actual, sino que consideraban que el universo había sido creado o desarrollado bajo la presencia sabia de Thot; tampoco del pensamiento iranio que afirmaba la absoluta supremacía de Ahura Mazda y solo permitía a Ahriman una participación subordinada en la creación, o contra creación, del mundo; tampoco del pensamiento brahmánico hindú que era panteísmo puro y simple, o Dios que habita, no identificado con, el universo, en lugar de un universo existente como lo contrario de Dios; por último, tampoco del pensamiento semita, pues las religiones semitas eran extrañamente reticentes respecto al destino del alma después de la muerte, y veían toda la sabiduría práctica en la adoración de Baal, Marduk, Asur o Hadad, para vivir una larga vida en este mundo.

Este pesimismo extremo, que lamenta la existencia de todo el universo como una corrupción y calamidad, con un febril deseo de ser liberado de la muerte de este cuerpo y una loca esperanza de que, si sólo supiéramos, podríamos deshacer con unas palabras místicas el hechizo maldito de esta existencia: este es el fundamento de todo pensamiento gnóstico. Brota de la misma tierra madre que el budismo, pero el budismo es ético y se esfuerza por lograr su fin mediante la extinción de todo deseo: el gnosticismo es pseudointelectual y confía exclusivamente en el conocimiento mágico. Mas aun, el gnosticismo, puesto en otro ambiente histórico, se desarrolló desde el principio sobre otras líneas diferentes a las del budismo.

Cuando Ciro entró a Babilonia en 539 a.C., se encontraron dos grandes mundos de pensamiento y, por lo que sabemos, comenzó el sincretismo en religión. El pensamiento iranio comenzó a mezclarse con la antigua civilización de Babilonia. La idea de la gran lucha entre el mal y el bien, que continúa en este universo, es la idea original del mazdeísmo o dualismo iranio. Esto, y la existencia imaginada de innumerables espíritus intermedios, ángeles y “devas” , son la convicción que venció la contentura del semitismo. (N. del T.: devas: según ciertas creencias, espíritus elementales que viven en los arroyos, ríos, nubes y en la niebla.)

Por otra parte, la firme confianza en la astrología, la persuasión de que el sistema planetario tenía una influencia fatalista en los asuntos de este mundo, se mantuvo firme en el suelo de Caldea. La grandeza de los siete –Luna, Mercurio, Venus, Marte, el Sol, Júpiter y Saturno– la hebdómada sacra, simbolizada durante milenios por las torres escalonadas de Babilonia, se mantuvo imperturbable. Ciertamente dejaron de ser adorados como deidades, pero permanecieron como archontes y dynameis, gobiernos y poderes, cuya fuerza casi irresistible era temida por el hombre. Prácticamente fueron cambiados de dioses a “devas”, o espíritus malvados. Las religiones de los invasores y de los invadidos llegaron a un compromiso: la fe astral de Babilonia era verdadera, pero más allá de la hebdómada estaba la luz infinita en el ogdóado, y cada alma humana tenía que pasar por la influencia adversa del dios o dioses de la hebdómada antes de poder ascender al único dios bueno del más allá. Este ascenso del alma por las esferas planetarias hasta el cielo más allá (una idea no completamente desconocida incluso para las especulaciones babilónicas) comenzó a concebirse como una lucha con poderes adversos y se convirtió en la idea primera y predominante del gnosticismo.

El segundo gran componente del pensamiento gnóstico es la magia propiamente dicha, es decir, el poder ex opere operato de nombres, sonidos, gestos y acciones extraños, así como la mezcla de elementos para producir efectos totalmente desproporcionados en relación a la causa. Estas fórmulas mágicas, que causaban risa y disgusto a los extraños, no son una corrupción accidental y posterior sino una parte esencial del gnosticismo, pues se hallan en todas las formas de gnosticismo cristiano y también en el mandeísmo. Ninguna gnosis estaba esencialmente completa sin el conocimiento de las fórmulas que, una vez pronunciadas, eran la destrucción de los poderes hostiles superiores. La magia era el pecado original del gnosticismo y no es difícil imaginar de donde la heredaron. Hasta cierto punto formaba parte de toda religión pagana, especialmente los antiguos misterios, aun así los miles de tablillas mágicas desenterradas en Asiria y Babilonia nos muestran donde se hallaba el mayor crecimiento de la magia.

Además, los términos y nombres del gnosticismo antiguo tenían una inconfundible similitud a los sonidos y palabras semitas. El gnosticismo entró en contacto temprano con el judaísmo y revelaba un conocimiento del Antiguo Testamento, aunque fuese para rechazarlo o para adoptar algunos de sus nombres. Teniendo en cuanta las potentes, bien organizadas y altamente cultas colonias judías en el valle del Éufrates, este contacto temprano con el judaísmo es perfectamente natural. Quizás la idea gnóstica de un redentor no esté desconectada de las esperanzas mesiánicas judías. Pero desde el principio, la concepción gnóstica de un salvador es más sobrehumana que la del judaísmo popular; su Manda d’Haye, o Soter, es una manifestación inmediata de la deidad, un rey-luz, un eón (Aion) y una emanación del Dios bueno.

Cuando el gnosticismo entró en contacto con el cristianismo, lo que parece haber sucedido inmediatamente tras su aparición , el gnosticismo se arrojó con extraña rapidez a las formas de pensamiento cristianas, tomó prestada su nomenclatura, reconoció a Jesús como salvador del mundo, simuló sus sacramentos, pretendió ser una revelación esotérica de Cristo y sus apóstoles, invadió el mundo con Evangelios, Hechos y Apocalipsis apócrifos para sustanciar su pretensión. A medida que el cristianismo crecía dentro y fuera del Imperio Romano, el gnosticismo se difundió como un hongo en su raíz, y reclamó ser la única forma verdadera de cristianismo, no apta, de hecho, para la multitud vulgar, sino apartada sólo para los dotados y elegidos. Tan fértil fue su venenoso crecimiento que parecía haber peligro de que sofocara completamente el cristianismo, y los primeros Padres dedicaron sus energías a desarraigarlo. Aunque en realidad el espíritu del gnosticismo es completamente extraño al del cristianismo, en ese entonces a los incautos les parecía simplemente una modificación o refinamiento de este. Una vez que el gnosticismo se estableció en terreno griego, que cambió levemente su terminología bárbara y semita y les dio nombres griegos a sus “emanaciones” y “sizigias”, sonaba algo parecido al neoplatonismo, aunque fue airadamente repudiado por Plotino. En Egipto, el culto nacional dejó su señal más en la práctica gnóstica que en sus teorías.

Al tratar sobre los orígenes del gnosticismo uno se podría sentir tentado a mencionar el maniqueísmo, puesto que varias ideas gnósticas parecen haber sido tomadas del maniqueísmo, donde obviamente estaban en su propia casa; sin embargo, difícilmente sería correcto. El maniqueísmo, en cuanto relacionado históricamente con Manes, su fundador, no pudo haber surgido mucho antes del 250 d.C., cuando el gnosticismo ya estaba en rápida decadencia. Sin embargo, el maniqueísmo en muchos de sus elementos, se remonta mucho más allá de su fundador comúnmente aceptado; sino que se trata de un desarrollo paralelo al de la gnosis, en lugar de una de sus fuentes. A veces, el maniqueísmo es clasificado como una forma de gnosticismo y llamado “gnosis parsi", para distinguirla de las gnosis siria y egipcia. Sin embargo, esta clasificación ignora el hecho de que los dos sistemas, aunque tienen en común la doctrina de la maldad de la materia, arrancan de principios deferentes: el maniqueísmo del dualismo, mientras que el gnosticismo, como un panteísmo idealista, procede de la concepción de la materia como un deterioro gradual de la divinidad.

Doctrinas

Debido a la multiplicidad y divergencia de las teorías gnósticas, sería poco satisfactorio y confuso y hasta cierto punto engañoso intentar en este artículo una detallada exposición de las mismas, puesto que el gnosticismo posee un núcleo de doctrina estable, una especie de depositum fidei alrededor del que se pueden agrupar los distintos desarrollos, herejías o sectas; al menos hay algunas ideas directrices que se pueden rastrear más o menos claramente en las diferentes escuelas. Más aun, se puede obtener una idea clara de las doctrinas gnósticas partiendo de los artículos sobre los líderes y las fases del pensamiento gnóstico (por ejemplo BASILIDES; VALENTINNIANOS; MARCION; DOCETAS; DEMIURGO). Aquí vamos a indicar solamente algunas de las fases principales del pensamiento que pueden considerarse claves y que aunque no encajen en todos los sistemas, sin embargo pondrán al descubierto la mayoría de los misterios de la Gnosis.

COSMOGONÍA

La Gnosis es un panteísmo apenas disimulado. Al principio estaba lo Profundo; la plenitud del ser; el Dios no-ser; el primer Padre, la Monada, el hombre; la primera fuente, el dios desconocido (Bythos pleroma, ouk on theos, propator, monas, anthropos, proarche, hagnostos theos), llámeseles con estos u otros nombres cualquiera. Este Indefinido Infinito Algo, aunque se le pueda llamar Dios Bueno, no era un dios personal, sino como Tad de Brahma de los hindúes, “El Gran desconocido” del pensamiento moderno. El Dios Desconocido, sin embargo, eral al principio pura espiritualidad; aun no existía la materia.

Este origen de todos los seres causa emanaciones (proballei) de si mismo, un cierto número de fuerzas espíritus puros. En los diferentes sistemas, estas emanaciones llevan distintos nombres, clasificaciones y descripciones pero la teoría de la emanación en sí s es común a todas las formas de Gnosticismo. En la Gnosis de Basílides se les llama filiaciones (uiotetes),en el Valentinianismo forman pares antitéticos o “syzygies” (syzygoi); Profundidad y Silencio producen Mente y Verdad; éstas producen Razón y Vida y éstas al Hombre y al Estado (ekklesia). Según Marción son nombres y sonidos. Estas son las raíces primigenias de los Eones. Con asombrosa fertilidad, jerarquías de Eones se producen así, a veces hasta treinta. Estos Eones pertenecen al mundo puramente ideal, noumenal, inteligible o suprasensible; son inmateriales, son ideas hipostáticas. Junto con la fuente de la que emanan, forman el pleroma. La transición de lo inmaterial a lo material, de lo noumenal a lo sensible, sucede por una falta o una pasión o un pecado, en uno de los Eones. Según Basílides es una falta en la última filiación; para otros es la pasión de la Eón femenina Sofía; para otros el pecado del Gran Archón o Eón Creador del Universo. El fin último de toda Gnosis es la metanoia, cambio de mente o arrepentimiento , deshacer e el pecado de la existencia material y el retorno al Pleroma.

EL MITO DE SOFÍA

En gran número de sistemas gnósticos el Eón Sabiduría – Sofía o Acamoth, juega un papel importante. En algún sentido parece representar el principio femenino supremo, como por ejemplo en el sistema ptolemaico, en el que la madre de los siete cielos se llama Achamoth, en el sistema valentiniano, he ano Sophia, la Sabiduría de arriba, se distingue del la he kato Sophia, o Achamoth, el principio femenino anterior del mundo noumenal, y en el sistema Arcotiano, donde encontramos una “Madre luz” “ (he meter he photeine), y en el que más allá de los cielos de los Arcones está he meter ton panton, la madre de todo, y otro tanto en la gnosis de Barbelo, donde la fémina Barbelos es la contrapartida del Padre Desconocido, lo que también se da en los Ofitas descritos por Ireneo (Contra las Herejías III.7.4).

Más aún, la oración eucarística en los Hechos de Tomás (cap. 1) parece dirigida al principio supremo femenino. La sugerencia de W. Bousset según la cual la Sofía gnóstica no es otra cosa que la Dea Syra bajo disfraz, la gran diosa Istar o Astarté, parece que merece consideración. Por otra parte el Eón Sofía normalmente tiene otro papel, es la he Prouneikos o “la lasciva”, que fue una diosa virginal pero que al perder su virginidad es la causa de esta materia pecaminosa del mundo. Una de las primeras foras de este mito se encuentra en la Gnosis simoniaza, en la que Simón, el Gran poder, encuentra a Helena, que ha sido una prostituta durante diez años en Tiro, pero que es la ennoia, o entendimiento de Simón y a la que sus seguidores adoraban bajo la forma de Atenea, la diosa de la sabiduría.

Según el sistema de Valentino, tal como lo describe Hipólito (Libro VI, 25-26), Sofía es la más joven de los 28 eones. Observando la multitud de eones y el poder de engendrarlos, vuelve precipitadamente a la profundidad del Padre y trata de emularle produciendo hijos sin coito conyugal, pero solo produce un aborto, una sustancia sin forma. Después de esto es expulsada del pleroma. Según los valentinianos, según la descripción de Ireneo ( Contra las Herejías I) y Tertuliano ( Contra los Valentinianos 9) Sofía concibe una pasión por el mismo Primer Padre, o mejor, bajo pretexto de amor intenta conocerlo, al Incognoscible, y comprender su grandeza. Debiera haber sufrido las consecuencias de su audacia por medio de la disolución en la inmensidad del padre, si no hubiera sido por el Espíritu de Frontera. Según la Pistis Sofía (cap. xxix) Sofía, hija de Barbelos vivía originalmente en el cielo más alto, el cielo numero trece, pero fue seducida por el demonio Autades por medio de un rayo de luz, que ella tomó equivocadamente por una emanación del Primer Padre. Autades de esta manera la tentó al Caos mas abajo de los doce eones, donde quedó presa por los poderes del mal. Según estas ideas, la materia es el fruto del pecado de Sofía; esto no era otra cosa que una novedad valentiniana; en las especulaciones más antiguas la existencia de la materia se presupone tácitamente eterna con el pleroma y a través de su pecado, Sofía cae del reino de la luz al caos o reino de la oscuridad.

Este dualismo original, sin embargo, fue superado por el espíritu predominante del gnosticismo, el emanacionismo panteísta. El mito de Sofía está completamente ausente del sistema de Basílides y sus afines. Se sugiere, con gran verosimilitud, que el mito egipcio de Isis fue la fuente original del la “sabiduría gnóstica baja”. En muchos sistemas, esta Kato Sophia está netamente diferenciada de la Sabiduría mencionada arriba; como , por ejemplo en la fórmula mágica para los muertos mencionada por Ireneo (I.21.5), en la que la que se va se dirige a los eones hostiles de la siguiente manera: “ Yo soy un bajel más precioso que la mujer que te hizo. Si tu madre ignora la fuente de la que viene, yo me conozco a mi misma, y se de donde vengo e invoco a la incorruptible Sofía , que está en el Padre, la madre de tu madre, que no tiene padre ni marido. Un hombre-mujer, nacido de una mujer, te ha hecho, sin conocer a su madre, peor pensando que estaba sola. Peor yo invoco a su madre”.

Esto coincide con el sistema descrito minuciosamente por Ireneo (I.4-5), en el que Sophia Achamoth, o Baja Sofía, hija de la Alta Sofía, se convierte en madre del Demiurgo; siendo ella la Ogdoad, su hijo el Hebdómada, forman la contrapartida de la celestial Ogdoad en el Pleromata. Esto, evidentemente es un intento torpe de unir dos sistemas radicalmente diferentes, el basilidiano y el valentinaino. La ignorancia del Gran Arcón, que es la idea central de Basílides, se transfiera aquí a Sofía y el sistema híbrido termina en una confusión asombrosa.

SOTERIOLOGÍA

La salvación gnóstica no es solamente la redención individual de cada alma humana; es un proceso cósmico. El retorno de todas las cosas a lo que fueron antes de que el pecado en la esfera de los eones causara la existencia de la materia y la prisión de una parte de la luz divina dentro el mal Hyle. La liberación de las chispas de luz es el proceso de salvación ; cuando toda la luz haya dejado el Hyle, será quemada, destruida o se quedará en una especie infierno eterno para los Hylicoi. Para los bailidianos es la Tercera Filiación la que queda captiva en la materia y se va salvando gradualmente, ahora que el conocimiento de su existencia ha sido comunicado al primer Arcón y después al segundo Argón, a cada uno por medio de su hijo respectivo; y la noticia se ha extendido por toda al Hedómada por Jesús el hijo de María, que muroió para redimir a la Tercera Filiación.

En el valentinianismo el proceso es extraordinariamente elaborado. Cuando este mundo ha nacido de Sofía a consecuencia de su pecado, Nous y Aletheia, dos eones, por orden del Padre, producen dos nuevos eones Cristo y Espíritu Santo, que restauran el orden en el pleroma y como consecuencia todos los eones juntos producen un nuevo eón, Jesús Logos, Salvador o Cristo que ofrecen al Padre. Cristo, el hijo de Nous y de Aletheia, tiene piedad de la sustancia abortiva nacida de Sofía y le da esencia y forma, con lo que Sofía intenta de nuevo elevarse hasta el Padre, aunque en vano. Entonces el eón Jesús-Soter es enviado como segundo salvador y se une al hombre Jesús, hijo de María, en su bautismo y se convierte en el Salvador de los hombres. El hombre es una criatura del demiurgo, un compuesto de alma, cuerpo y espíritu. Su salvación consiste en el regreso de su pneuma o espíritu al pleroma; y en el caso de que fuera un fisicista, no un gnóstico total, su alma (psyche) volverá a Achamoth. No hay resurrección del cuerpo (para ver más detalles u diferencias, véase VALENTINO)

En el marcionismo, que es la fase más dualística de la Gnosis, la salvación consiste en la posesión del conocimiento del Buen Dios y en el rechazo del Demiurgo. El Buen Dios se revela a si mismo en Jesús y aparece como hombre en Judea. La finalidad de toda salvación consiste en conocerlo y liberarse completamente del yugo del Creador del Mundo o Dios del Antiguo testamento.

El salvador gnóstico, por consiguiente, es completamente diferente del cristiano, porque el salvador gnóstico no salva, El gnosticismo carece de la idea de expiación. No hay pecado que expiar, excepto que la ignorancia sea el pecado. El salvador no beneficia en ningún aspecto a la raza humana por sus varios sufrimientos; ni , finalmente , afecta inmediata y activamente a ninguna alma humana individual por el poder de la gracia ni la lleva hacia dios. Era un maestro que trajo al mundo la verdad, que es la única que puede salvar. De la misma forma que una llama prende fuego a la nafta, así la luz del incendia a las almas predispuestas moviéndola por la corriente del tiempo. La Gnosis no sabe nada de un salvador que con amor humano y divino busca a los pecadores para salvarlos.

El salvador gnóstico no tiene naturaleza humana, es un eón, no un hombre; solo tiene la apariencia de hombre, como los tres ángeles que visitaron a Abraham parecían ser hombres. (Véase DOCETAS). Al Eón Salvador (Soter) se le relaciona de forma extraña con Sofía: en algunos sistemas es su hermano, en otros su hijo, en otros su marido. A veces se le identifica con Cristo, a veces con Jesús; a veces Cristo y Jesús son el mismo eón, otras son diferentes; a veces se identifica a Crito con el Espíritu Santo. La Gnosis hizo todo lo que pudo para utilizar el concepto cristiano de Espíritu Santo, pero nunca tuvo éxito. A veces es el Horos o Methorion Pneuma (Horos, Metherion Pneuma), el Espiritu –Frontera, el Dulce olor de la segunda filiación, un eón compañero de Cristo, etc. etc. En algunos sistemas ni siquiera aparece.

ESCATOLOGÍA

Las investigaciones han demostrado que la escatología gnóstica, que consiste en la lucha del alma contra los archones en su intento de alcanzar el pleroma, es simplemente el ascenso del alma, en la astrología babilonia, a través de los reinos de los siete planetas hacia Anu. Orígenes (Contra Celso, VI, 31) refiriéndose al sistema órfico, nos da los nombres de los siete archones: Jaldabaoth, Jao, Sabaoth, Adonaios, Astaphaios, Ailoaios y Oraios, y nos dice que Jaldabaoth es el planeta Saturno. Astraphaios es más allá de toda duda el planeta Venus, pues hay verdadera joyas con figura femenina y la leyenda de Astaphe, nombre también usado en los conjuros mágicos como el nombre d una diosa. En el sistema mandeano Adonaios representa al sol. Más aún, S, Ireneo nos dice: “Sanctam Hebdomadem VII stellas, quas dictunt planetas, esse volunt.” Así pues, es seguro decir que los siete nombre gnósticos designan siete estrellas, entonces considerados planetas.

• Jaldabaoth (¿Hijo del Caos? — Saturno, llamado “cara de león”, leontoeides) es el más importante y por consiguiente principal poder gobernante y después el demiurgo por excelencia.

• Jao (Iao, quizás de Jahu, Jahveh, pero quizás también de del grito mágico iao de los misterios) es Júpiter. Sabaoth (el título del Dios del Antiguo Testamento, Dios de los Ejércitos) fue mal entendido, se pensó que Sabaoth era un nombre propio; y de ahí que Júpiter Sabbas (Jahve Sabaoth) fuera Marte.

• Astaphaios (tomado de las tablillas mágicas) era Venus.

• Adonaios (del término hebreo para “el Señor”, usado para Dios; Adonis de los Sirios que representa el sol del invierno en la tragedia cósmica de Tammuz) era el sol;

• Ailoaios, a veces Ailoein (Elohim (plural), Dios), era Mercurio;

• Oraios (¿Jaroah? ¿luz?), la luna.

En la forma helenizada del gnosticismo algunos o todos estos nombres son remplazados por vicios personalizados. Authadia (Authades), o Audacia, es la descripción obvia de Jaldabaoth, el presuntuoso demiurgo, de cara de león como el archón Authadia. Los arcones Kakia, Zelos, Phthonos, Errinnys, Epithymia, éste último, obviamente representa a Venus. El número siete se obtiene poniendo un Pro-archon al frente. Y está claro que estos nombres son una forma de ocultar a la Hebdómada Santa, ya que Sofía, su madre, retiene el nombre de Ogdoas (ocho nacimientos). Ocasionalmente aparece el archon Esaldaios, que es evidentemente el Shaddai de la Biblia y que es descrito como el archon “número cuatro” (harithmo tetartos) y debe representar al sol.

En el sistema de los gnósticos mencionados por Epifanio encontramos, como siete archones, Iao, Saklas, Seth, David, Eloiein, Elilaios y Jaldabaoth (o número 6 Jaldaboath, número 7 Sabaoth). De ellos, Saklas el principal demonio del maniqueísmo; Elilaios está probablemente relacionado con En-lil, el Bel de Nippur, antiguo dios de Babilonia. En esto, en los distintos sistemas, las huellas de los siete planetarios ha sido oscurecida, pero en ninguno ha sido totalmente borrada. Lo que más tendía a eliminar la distinción de los siete fue la identificación del dios de los judíos, el que les daba las leyes, con Jaldabaoth y su designación como creador del mundo, mientras que antes, los siete planetas gobernaban juntos el mundo. Esta confusión proviene del hecho de que al menos cinco de los siete archones llevaban nombres de Dios del Antiguo Testamento, El Shaddai, Adonai, Elohim, Jehová, Sabaoth.

DOCTRINA DEL PRIMER HOMBRE

Las especulaciones sobre el primer hombre (Protanthropos, Adam) ocupan un lugar prominente en varios sistemas gnósticos. Según Ireneo (I.29.3) , el eón Autogenes emite un perfecto y verdadero Anthropos, llamado también Adamas; Tiene un compañero “Perfecto Conocimiento” y recibe fuerza irresistible, de manera que todo lo viviente se apoya en él. Otros dicen (Ireneo, I.30) que hay una luz bendita incorruptible y sin fin el poder de Bythos; este es el padre de todas las cosas que es invocado como el primer hombre, quien , con su Ennœa, emite al “Hijo del Hombre” o Euteranthropos.

Según Valentino, Adam fue creado en el nombre de Anthrôpos y tiene estupefactos a los demonios por el miedo del hombre pre-existente (tou proontos anthropou). En las parejas (syzygias) valentinianas y en el sistema marcosiano vemos en el cuarto (originalmente tercero) lugar a Anthrôpos y Ecclesia. En la Pistis Sofía el eón Jeu es llamado primer hombre, él es el vigilante de la luz, mensajero del primer precepto y constituye las fuerzas del Heimarmene. En los libros de Jeu este “gran Hombre” es el rey del la Luz-tesoro y su trono está sobre todas las cosas y el es la meta de todas las almas. Según los Naasenos el Protanthropos es el primer elemento; el ser fundamental antes de su diferenciación en individuos. “El Hijo del Hombre” es el mismo ser después de haber sido individualizado en seres existentes y así hundido en la materia.

1 El Anthrôpos gnóstico, por consiguiente, como se le llama a veces, es un elemento cosmogónico, puramente distinta de la materia, mente concebida hipostáticamente como emanación de dios aún no oscurecido por el contacto con la materia. Esta mente es considerada como la razón de la humanidad misma, como una idea personificada, una categoría sin corporeidad, la razón humana concebida como alma del mundo.

2 Esta especulación sobre el Anthrôpos está completamente desarrollada en el maniqueísmo, donde, de hecho, es la base de todo el sistema. Dios, en peligro por el poder de la oscuridad, crea con la ayuda del espíritu, los cinco mundos, los doce elementos y al hombre eterno y le hace que combata contra la oscuridad. Pero de alguna manera este hombre el vencido por el mal y absorbido por la oscuridad. El universo actual está en la agonía del parto para entregar al hombre de los poderes de la oscuridad. En las homilías clementinas el Anthrôpos cosmogónico está extrañamente mezclado con al figura del primer hombre, Adán. Adán “fue el verdadero profeta, que atraviesa todas las edades y se apresura a descansar”; “el Cristo, que existió desde el principio y existe siempre, que estuvo presente en cada generación de una manera oculta ciertamente, pero siempre presente”. De hecho, Adán, para usar el lenguaje de modernista, la divinidad inmanente en el mundo y siempre manifestándose a la consciencia interior de los elegidos. La misma idea, algo modificada, se da en la literatura hermenéutica, especialmente en el “Poimandres”. Elaborada por Filón, hace una ingeniosa distinción entre el ser humano creado en primer lugar a imagen y semejanza de dios y las figuras históricas de Adán y Eva creadas después. Adán kat eikona es: “Idea, Genero, Carácter, que pertenece al mundo del entendimiento, sin cuerpo, ni macho ni hembra: el es el principio, el nombre de Dios, el Logos, inmortal, incorruptible” (De opio. munda., 134-148; De Conf. Ling., 146). Estas ideas en el Talmudismo, Filonismo, Gnosticismo y en la literatura de Trimegisto, todos provienen de una fuente, el , posterior desarrollo mazdeano de los Gayomartianos o adoradores del Super-hombre.

LA BARBELO

Esta figura gnóstica, que aparece en varios sistemas, los nicolaitas, los agnósticos de Epifanio, los Setianos, el sistema del Evangelio de María y en Ireneo I.29.2 ss., sigue siendo, hasta cierto punto, un enigma. El nombre barbelo, barbeloth, barthenos no ha sido totalmente explicado. De todas formas ella representa el supremo principio femenino, en realidad la más alta divinidad en su aspecto femenino. Barbelo tiene la mayoría de las funciones de ano Sophia descritas arriba. Su lugar entre algunos gnósticos era tan importante que algunas de las escuelas se llamaba barberiotas. Adoradores de barbelo o barbelognósticos. Ella, probablemente no es otra que la Doncella-luz del al Pistis Sofía, la thygater tou photos o simplemente la doncella virgen. En Epifanio (Haer., xxvi, 1) y Filastrios (Haer., xxxiii) Parthenos (Barbelos) parece identificarse con Noria, que juega un importante papel como esposa de Noé o de Set. La sugerencia de que Noria es virgen, parthenos, Istar, Atenea, Sabiduría, Sophia, o Archamoth, es digna de ser considerada.

Ritos

No estamos tan bien informados sobre la parte ritual y práctica del gnosticismo como de sus aspectos doctrinales y teóricos. Sin embargo, el relato de S. Ireneo sobre los Marcosianos o el de Hipólito sobre los Elcesaitas, las partes litúrgicas de los “Hechos de Tomás” y algunos pasajes de las Pseudo-clementinas y sobre todo la literatura copto-gnóstica y mandeana, nos da al menos alguna información sobre sus prácticas litúrgicas.

BAUTISMO

Todas las sectas gnósticas poseían de alguna manera este rito. En el mandeismo el bautismo diario es una de las grandes prácticas del sistema. Las fórmulas utilizadas por los gnósticos cristianos parece que cambiaron mucho en comparación con laque se utilizó con Jesús. Los marcosianos decían:” “en el nombre del padre desconocido de todos, en la verdad, la madre de todos, en él, que vino sobre Jesús [eis ton katelthonta eis Iesoun]”. Los alcesiates decían: en el nombre del gran y más alto dios y en el nombre de su hijo, el gran rey”. En Ireneo (I.21.3) encontramos la fórmula:” en el nombre que estuvo oculto de toda divinidad y dominio y verdad, cuyo nombre Jesús de Nazaret ha puesto en las regiones de la luz “y algunas otras fórmulas que a veces se pronunciaban en hebreo o en arameo. Los mandeanos decían: “el nombre de la vida y el nombre del Manda de Haye se nombra sobre ti”. En relación con el bautismo, la Sphragis tenía mucha importancia, pero no es fácil decir en qué consistía el sello o signo con el que se les marcaba. También existía la tradición de un nombre ya de viva voz o por medio de una tablilla con alguna palabra mística.

CONFIRMACIÓN

La unción al candidato con el crisma, o ungüento oloroso, es un rito gnóstico que ensombrece la importancia del bautismo. En los Hechos de Tomás, al menos eso mantienen algunos estudiosos, había remplazado complemente al bautismo y era el único sacramento de iniciación. Pro esto no está demostrado. Los marcosianos llegaban a rechazar el bautismo cristiano y sustituían una mezcla de óleo y agua que derramaban sobre la cabeza del candidato. Cobn la confirmación, los gnósticos no intentaban tano dar el espíritu santo cuando proteger a los candidatos contra ataques de los archones, o para llevárselos con el dulce olor que está sobre todas las cosas (tes uter ta hola euodias). De alguna manera se suponía que el bálsamo había fluido del árbol de la vida , árbol que estaba místicamente conectado con la cruz; porque el crisma es en los Hechos de Tomás “el misterio oculto que se nos desvela en la cruz”

LA EUCARISTÍA

Es curioso lo poco que se sabe de lo que en los gnósticos sustituye a la eucaristía. En varios pasajes leemos sobre la partición del pan, pero no es fácil determinar en qué consiste. El uso de la sal en este rito parece importante en este rito. (Clemente Hom. xiv), porque se lee claramente como S. Pedro partió el pan de la eucaristía y “poniendo sal, lo dio primero a la madre y después a nosotros”. Además hay mucha similitud, aunque no certeza, de que la eucaristía a la que se refiere los Hechos de Tomás sea solo partir el pan sin utilizar la copa. Este punto es muy controvertido, pero lo contrario no se puede probar. Está más allá de toda duda que los gnósticos sustituyeron el vino por el agua (Hechos de Tomás Bautismo de Mygdonia cap. cxxi). No sabemos qué formula de consagración usaban, peor el pan era ciertamente bendecido con la señal de la cruz. Hay que tener en cuenta que los gnósticos llamaban a la eucaristía con términos sacrificiales— prosphora, “oblación, Thysia (II libro de Jeû, 45). En los libros coptos (Pistis Sophia, 142; II Jeû, 45-47) hallamos una larga descripción de algunas ceremonias aparentemente eucarísticas que celebra el mismo Jesús, en las que se usa el fuego y el incienso, dos frascos y dos copas, una con agua y otra con vino, y ramas de la vid. Cristo corona a los apóstoles con coronas de olivo, ruega a Melquisedec que venga y cambie el vino en agua para el bautismo, pone hierbas en las bocas y manos de los apóstoles. No sabemos si estas acciones reflejan en algún sentido el ritual de la Gnosis o es imaginación del autor. Los gnósticos usaron el óleo sacramentalmente, al parecer, para la cura de los enfermos y hasta los muertos eran ungidos con él .

EL NINFEO

Tenían un sacramento gnóstico especial para la cámara nupcial (nymphon) en el que, por medio de acciones simbólicas, sus almas se casaban con sus ángeles en el pleroma. No se conocen detalles de los ritos. Tertulianó aludió sin duda a ellos Copn la palabras “Eleusinia fecerunt lenocinia”.

LAS VOCALES MÁGICAS

Se le da extraordinaria importancia a la pronunciación de las vocales: alpha, epsilon, eta, iota, omicron, upsilon, omega. Se supone que tanto el salvador como sus discípulos, en mitad de las frases rompían a murmurar un interminable cantinela solo con las vocales: nos han llegado conjuros mágicos que consisten en ochenta vocales; las siete vocales forman una inscripción muy común, repetidas según innumerables artificios. Ruelle, Poirée y Leclercq han estudiado estas vocales gnósticas, que han sido un misterio durante tanto tiempo y se puede considerar probado que década vocal representa uno de los siete planetas o archones; que las siete juntas representan el universo, pero sin consonantes, el ideal e infinito aún no aprisionado y limitado por la materia. Representan también una escala musical, probablemente como el tono re-re del gregoriano o d, e, f, g, a, b, c, y que muchas hojas de vocales gnósticas son en realidad hojas de música. Pero la investigación en el este campo está empezando. Entre los gnósticos, los Ofitas gustaban de representar sus especulaciones cosmológicas por medio de diagramas, círculos dentro de círculos, cuadrados y líneas paralelas y otras figuras matemáticas combinadas con nombres escritos sobre ellas. Pero so sabemos hasta qué punto estos diagramas sagrados fueron utilizados en la liturgia.

Escuelas Gnósticas

El Gnosticismo no tenía una autoridad central para la doctrina o la disciplina: en total no tenía una organización similar a la vasta organización de la Iglesia Católica. No era otra cosa que un gran conglomerado de sectas de las cuales solo el marconismo intentó de alguna manera rivalizar con la constitución de la iglesia , peo ni siquiera tenía unidad. No hay forma de clasificar estas sectas que teniendo en cuenta su orientación general de su pensamiento. Así, pues, podemos distinguir : (a) siríacas o semitas; (b) helenísticas o alejandrinas; (c) dualistas; (d) agnósticas antinomistas

LA ESCUELA SIRÍACA

Representa la fase más antigua de la Gnosis, puesto que el lugar de nacimiento de este movimiento fue Asia occidental: Se puede decir que pertenecen a esta escuela Dositeo, Simón magno, Menender; Cerinto, Cerdo, Saturnino, Justino, los bardesanitas, ebionitas, encratitas, ofitas, nassenos los gnósticos de los Hechos de Tomás, los Setianos, los Peratae, los cainitas. En sus sistemas aun están ausentes la generalogías elaboradas con elementos fantásticos y Sygzias de eones de la Gnosis posterior. La terminología muestra una forma bárbara semita: Egipto el nombre simbólico de la tierra de esclavitud del alma. La oposición entre el bien y el mal y el mundo-creador no es eterna o cosmogónica, aunque hay una fuerte oposición ética a Jehová el dios de los judíos, que el último de los siete ángeles que hicieron este mundo de una materia eterna preexistente. Los Ángeles dimiúrgicos, que intentan crear al hombre no crean otra cosa que un miserable gusano, aunque el dios bueno le dio una chispa de vida divina. La leu del dios de los judíos debe terminar, porque dios nos llama a su inmediato servicio a través de su hijo, Cristo. Solo obedecemos a la deidad suprema absteniéndonos de la carne y del matrimonio y llevando una vida ascética. Así era el sistema de Saturnino de Antioquía, que enseñó durante el reinado de Adriano (c. 120 dC.).

Los Naassenos (de Nahas, palabra hebrea que significa serpiente) adoraban a la serpiente como símbolo de sabiduría que el dios de los hebreos trataba de ocultar a los hombres. Los Ofitas (ophianoi, de ophis, serpiente) que proporcionaron la mayoría de las ideas al valentinianismo cuando se trasladaron a Alejandría, se convirtieron en una de las sectas más extendidas de la Gnosis. Aunque no eran estrictamente adoradores de la serpiente, la reconocían como símbolo de la suprema emanación, Achamoth o divina sabiduría. Se los consideraba la gnosis por excelencia. Los Setianos veían en Set al padre de todos los hombres espirituales (pneumatikoi); en Caín al padre de de los psíquicos (psychikoi) y hélicos (hylikoi). Según los Peratae existe una trinidad de padre , hijo e Hyle(materia). El hijo es la serpiente cósmica que liberó a Eva del poder Hyle.

Simbolizaban el universo con un triángulo encerrado en un círculo. El número tres es la llave de todos los misterios. >Hay tres principios supremos: el no-generado, auto-generado, el generado. Hay tres logoi, de dioses; el salvador tiene una naturaleza triple, un cuerpo triple, un poder triple etc. Son llamados Peraae (peran) porque han “cruzado más Allah “de Egipto, a través del mar rojo de la generación. Son los verdaderos hebreos, de hecho (el nombre viene del hebreo que significa cruzar a la otra parte). Los Peratae ( o Perates) fueron fundados por Eúfrates, Celbes y Ademes. Este Eúfrates, cuyo nombre parece relacionado con el nombre Peratae, es el fundador de los Ofitas mencionados por Celso hacia el 175 dC. Los Cainitas eran llamados axial porque veneraban a Caín y Esaú, a los sodomitas a Core y judas porque todos se habían resistido al dios de los hebreos.

LA ESCUELA HELENISTA O ALEJANDRINA

Estos sistemas fueron más abstractos, filosóficos y consistentes que los de Siria. La nomenclatura semítica fue casi completamente remplazada por los nombres griegos. El problema cosmogónico había crecido desproporcionadamente, mientras que la parte ética quedaba en un segundo plano y el ascetismo no se aplicaba tan estrictamente. Los dos grandes pensadores de esta escuela fueron Basílides y Valentinus.

Aunque Basílides había nacido en Antioquia de Siria, fundó su escuela en Alejandría (hacia el 130 dC.); le surgió su hijo Isidoro. Su sistema fue el más consistente y sobrio emanacionismo producido por la Gnosis. Su escuela nunca se expandió tanto como la de Valentino, pero en España subsistió durante varios siglos. Valentino, que enseñó primero en Alejandría y después en Roma ( alrededor del 160 dC.) , elaboró un sistema de dualidad sexual en el proceso de emanación; una larga serie de parejas hombre mujer de ideas personificadas para cubrir la distancia del dios desconocido hasta el mundo presente. Su sistema es más confuso que el de Basílides sobre todo porque se haya confuso por la intrusión de la fura de las figuras de Sofía en el proceso cosmogónico. Era Ofismo siro disfrazado de formas egipcias y reclama ser el verdadero representante del espíritu gnóstico. La reductio ad absurdum de estas especulaciones descontroladas se puede ven en la Pistis Sofía, que es vírgenes de la luz, entidades paralemtores, esferas, heimarmene, trece eones, tesoros lumínicos, reinos interpuestos, reinos de la derecha y de la izquierda, Jaldabaoth, Adamas, Miguel, Gabriel, Cristo, El Salvador, y misterio sin números que giran al pasado y vuelven como brujas danzando. La impresión creada en el lector solo puede ser apropiadamente descrita con las palabras de “Jabberwocky: “gyre and gimble on the wabe” ( N. del T.: ver el poema absurdo de Lewis Caroll).

Sabemos por Hipólito (Contra las Herejías IV.35), Tertulian (Contra los Valentinianos 4) y Clemente de Alejandría (Exc. ex Theod., titulo) que había dos escuelas principales de Valentinianismo, la italiana y la de Anatolia o Siriaca. En la italiana había maestros notables como Segundo que dividió el Ogdoad dentro del pleroma en dos tétradas, Derecha e izquierda; Epifanes que describió estas tétradas como Monotes, Henotes, Monas y To Hen; y posiblemente Corbalaso, a no ser que su nombre sea una lectura errónea de Kol Arba “Todos Cuatro”. Pero los más importantes fueron Ptolomeo y Heracleo. Ptolomeo es conocido sobre todo por su carta a Flora, una dama noble que le había escrito como presbítero (Texte u. Unters., N.S., XIII, Anal. z. alt. Gesch. d. Chr.) para que le explicase el significado del Antiguo Testamento. Este Ptolomeo divide y numera los eones en sustancias personalizadas fuera de la divinidad, como nos dice Tertuliano. Se dedicaba a los estudios bíblicos y era un hombre con una imaginación desatada.

Clemente de Alejandría (Stromata IV.9.73) a Heracleo el maestro más eminente de la escuela valentiniana. Orígenes dedica parte de su comentario sobre S. Juan a combatir los comentarios de Heracleo sobre el mismo evangelista. Heracleo llamó a la fuente de todo ser Anthropos, en vez de Bythos y rechazó la inmortalidad del alma – probablemente quería decir el elemento meramente psíquico. Al parecer estaba más cerca de la iglesia católica que Ptolomeo y era un hombre con una capacidad de juicio mejor. Tertuliano menciona otros dos nombres (Contra los Valentinianos 4) Theonimo y Alejandro (Sobre la Sangre de Cristo 17)

La escuela Anatolia tuvo a un maestro prominente, Anxiónico (Tertuliano, Contra los Valentinainos 4; Hipólito, Contra las Herejías VI.30) que tenía su collegium en Antioquía hacia el 220 dC., “el más fiel discípulo del maestro” Teodoto es conocido por un fragmento de sus escritos conservado por Clemente de Alejandría. Ireneo (I.11-12) y también Hipólito (VI.42) traen el sistema de Marco el conjurado, una elaborada especulación con cifras y números. La descripción de Marcos hecha por Ireneo fue rechazada por los marcusianos , pero Hipólito afirma que lo hicieron sin razón. Marcos era probablemente egipcio y contemporáneo de Ireneo. Monoimo el árabe tenía un sistema parecido al marcosiano. Hipólito le dedica los capítulos 5 al 8 del Libro VIII. Solo él mencionado por Teodoreto además por él. Hipólito tiene razón al llamar a estos dos gnósticos imitadores de Pitágoras más que cristianos. Según las Epístolas de Juliano el Apóstata, Los collegia valentinianos aún existían en Asia Menor en su tiempo (m.363)

LA ESCUELA DUALISTA

De alguna manera el dualismo era congénito con la Gnosis, pero rara vez superó la mayor tendencia de la Gnosis, es decir, el panteísmo. Sin embargo este era el caso en el sistema de Marción, que distinguía entre el dios del Nuevo Testamento y el del Antiguo, como entre dos principios eternos, el primero era bueno, agathos; el segundo meramente justo, dikaios; pero Marción no llevó su sistema hasta su últimas consecuencias. Se le puede considerar más bien un precursor de Mani que un gnóstico puro. Tres de sus discípulos Potito, Basilico y Lucano, son mencionados por Eusebio como fieles seguidores del dualismo de su maestro (Historia de la Iglesia V,13), pero Apeles, su principal discípulo, que llegó mas allá que su maestro en el rechazo de las Escrituras del Antiguo Testamento, volvió al monoteísmo al considerar que el inspirador del Antiguo Testamento no fue un dios, sino un ángel malo. Por otra parte Syneros y Prepon, también sus discípulos, postulaban tres principios diferentes. Hermógenes enseñó, a principios del siglo segundo, en Cartago, un dualismo distinto. El oponente del buen dios no era el dios de los judíos, sino la materia eterna, fuente del mal. Contra este gnóstico combatieron Teófilo de Alejandría y Tertuliano.

LA ESCUELA ANTINOMISTA

Puesto que la ley moral fue dada por el dios de los judíos, era un deber oponerse a él; era una obligación solemne romper la ley moral. La secta llamada de los Nicolaitas que decía eso, existió en tiempos de los apóstoles y su principio, según Orígenes era parachresthai te sarki. Carpócrates, a quien Tertuliano llama mago y fornicador (Sobre el Alma 35) fue contemporáneo de Basílides. Sólo se podía escapar de los poderes cósmicos deshaciéndose de sus propias obligaciones por medio de una conducta infame. Despreciar la ley y hundirse en la Monada recordando la propia preexistencia en la Unidad Cósmica – así era la gnosis de Carpócrates. Su hijo Epifanio siguió la doctrina de su padre tan de cerca que murió como consecuencia de sus pecados a los diecisieta años. Los Prodicianos y Antitactae mantuvieron puntos de vista antinomianos. No hay ejemplos más horribles de inmoralidad insana que los que se mencionan en la Pistis Sofía como prácticas de algunos gnósticos. S, Justino (Primera Apología 26) Ireneo (I.25.3) y Eusebio (Historia de la Iglesia IV,7) aclaran que la reputación de estos hombres trajo infamia a toda la raza de cristianos” .

Literatura

Los gnósticos desarrollaron una asombrosa actividad literaria que produjo una cantidad de escritos que superó con creces a la producción contemporánea de literatura católica. Fueron más prolíficos en la esfera de la ficción, y es seguro decir que tres cuartas partes de los primeros romances cristianos sobre Cristo y sus discípulos emanaron de círculos gnósticos. Además de estos romances —a menudo crudos y torpes— poseían lo que podría llamarse tratados y revelaciones "teosóficos" de carácter altamente místico. Estos se describen mejor como un estupefactivo rugido de grandilocuencia ocasionalmente interrumpido por unas pocas palabras de verdadera sublimidad. Traine hace notar con justicia: ”Cualquiera que lea las enseñanzas de los gnósticos respira en una atmósfera febril y se imagina a sí mismo en un hospital, entre pacientes delirantes, perdidos en mirar su propio pensamiento torrencial con ojos brillantes fijos en el vacío” (Essais de crit. et d’histoire, Paris, 1904).

Por lo tanto, la literatura gnóstica posee poco o ningún valor intrínseco, por grande que sea su valor para la historia y para la psicología. Es de incomparable importante en el estudio del ambiente donde surgió el cristianismo. La mayor parte de todo ello desafortunadamente ya no existe. Con la excepción de algunas traducciones coptas y algunas versiones sirias catolizadas o expurgadas, solo existen algunos fragmentos de los que debió ser una biblioteca enorme. La mayor parte de esta literatura se halla bajo los nombres de los autores gnósticos en los artículos BASÍLIDES, BARDESANES, CERINTO, MARCIÓN, SIMÓN EL MAGO, PTOLOMEO, VALENTINO. En los siguientes párrafos enumeraremos solo obras gnósticas anónimas no atribuidas a ninguno de los autores citados.

  • Los nicolaítas poseían “algunos libros bajo el nombre de Jaldabaoth”, un libro llamado "Nôria" (la mítica esposa de Noé), la profecía de Barcabas, que era adivino entre los seguidores de Basílides, un “Evangelio de la Consumación”, y una especie de apocalipsis llamado “el Evangelio de Eva” (Epifanio, adv. Haer., XXV, XXVI; Filastrio, 33).
  • Los ofitas (N. del T.: secta que decía que Cristo se convirtió en la serpiente para tentar a Eva) poseían “miles” de apócrifos, según nos dice Epifanio; entre éstos menciona especialmente. “Preguntas de María, grandes y pequeñas” (algunas de estas preguntas quizás existen en el Pistis Sophia); también muchos libros bajo el nombre de “Set”, “Revelaciones de Adán”, evangelios apócrifos atribuidos a los apóstoles, un apocalipsis de Elías y un libro llamado “Genna Marias”. De estos escritos probablemente existen algunas revelaciones, un total de ocho, de Adán y Set en una traducción armenia, publicada en la colección mequitarista de los apócrifos del Antiguo Testamento (Venecia, 1896). Vea Preuschen "Die apocryph. Gnost. Adamschr." (Giessen, 1900).
  • Los cainitas poseían un “Evangelio de Judas”, una “Ascensión de Pablo” (anabatikon Paulou) y algún otro libro, cuyo título no conocemos, pero que, según Epifanio, estaba lleno de maldad.
  • Según Clemente de Alejandría, los prodicianos (seguidores de Pródico (vea SOFISTAS) poseían apócrifos bajo el nombre de Zoroastro (Stromata I.15.69).
  • Los antinomianos tenían un apócrifo “lleno de audacia y maldad” (Stromata III.4.29; Orígenes, “In Matth.”, XXVIII).
  • Los naasenos tenían un libro cuyo título no se conoce, pero del cual Hipólito citó extensamente. Contenía un comentario sobre los textos, himnos y Salmos de la Biblia.
  • Los peratas poseían un libro similar.
  • los setianos poseían una “Paráfrasis de Set”, que consistía de siete libros que explicaban su sistema, un libro llamado Allogeneis, o “Extranjeros”, un “Apocalipsis de Adán”, un libro atribuido a Moisés, y otros.
  • Los arcónticos un libro grande y pequeño llamado “Symphonia”; este existe posiblemente en la “Analecta Sacra” de Pitra (París, 1888).
  • Los gnósticos atacados por Plotino poseían apócrifos atribuidos a Zoroastro, Zostriano, Nicoteo, Alógenes (¿el libro setiano “Allogeneis”?) y otros.

Además de estos escritos los siguientes apócrifos son evidentemente de autoría gnóstica:

  • (1) “El Evangelio de los Doce”: Es mencionado por primera vez por Orígenes (Hom. I, en Luc.), es idéntico al Evangelio de los ebionitas y también es llamado el “Evangelio según Mateo” porque en él Cristo se refiere a San Mateo en la segunda persona, y el autor habla de los otros apóstoles y él mismo como “nosotros”. Este Evangelio fue escrito antes del 200 d.C. y no tiene relación con el llamado hebreo San Mateo o el Evangelio según los Hebreos.
  • (2) “El Evangelio según los Egipcios”, es decir, los compatriotas cristianos de Egipto, no alejandrinos. Fue escrito alrededor de 150 d.C. y fue mencionado por Clemente de Alejandría (Stromata III.9.63 y III.13.93) y Orígenes (Hom. I, in Luc) y fue muy usado en los círculos no católicos. Solo existen fragmentos en Clemente de Alejandría (Stromata y Excerp.ex Theod.). Algunas personas han relacionado el Oxyrhynchus “Logia” y el papiro copto de Estrasburgo con este Evangelio, pero eso es una mera conjetura.
  • (3) “El Evangelio de Pedro”, escrito alrededor de 140 d.C. en Antioquía (vea DOCETAS). Acerca de otro evangelio de Pedro, vea descripción del códice Ahmin.
  • (4) Un “Evangelio de Matías” escrito alrededor de 125 d.C., que se usaba en los círculos basilidianos (Vea BASÍLIDES).
  • (5) Un “Evangelio de Felipe” y un “Evangelio de Tomás”. Según la Pistis Sophia, los tres apóstoles, Mateo (leído Matías), Tomás y Felipe recibieron una comisión divina para informar de todas las revelaciones de Cristo después de su Resurrección. El “Evangelio de Tomás” debió haber sido de extensión considerable (1,300 líneas); parte de él, en una recensión expurgada, existe probablemente en la una vez popular, pero vulgar y tonta, “Historias de la Infancia de Nuestro Señor por Tomás, un Filósofo Israelita”, de la cual existen dos versiones en griego, una en latín, una en siríaco y una en eslavo.
  • (6) “Hechos de Pedro” (Praxis Petrou), escrito alrededor de 165 d.C. Grandes fragmentos de esta producción gnóstica se han conservado en el original griego y también en una traducción al latín bajo el título de “Martirio del Santo Apóstol Pedro”, al cual el latín añade, “a Lino episcopo conscriptum”. Grandes porciones de este apócrifo se han traducido en el llamado “Actus Petri cum Simone”, e igualmente en versiones en sahídico, eslavo, árabe y etíope. Estos fragmentos han sido reunidos por Lipsius y Bonnet en “Acta apostolorum apocr.” (Leipzig, 1891), I. Aunque estas recensiones de los “Hechos de Pedro” han sido algo catolizadas, su carácter gnóstico es inequívoco y son útiles para entender el simbolismo gnóstico.
  • (7) Muy relacionados con los “Hechos de Pedro”, están los “Hechos de Andrés” y los “Hechos de Juan”; quizás los tres tienen el mismo autor, un tal Leucio Carino, y fueron escritos antes del 200 d.C. Nos han llegado en varias recensiones católicas y en diferentes versiones. Para los “Hechos de Andrés”, vea Bonnet, “Acta, como arriba (1898), II, 1, pp. 1-127; para los “Hechos de Jua”, ibid.., págs.. 151-216. Todavía es una tarea de eruditos el encontrar la forma gnóstica primitiva en la asombrosa variedad y multiplicidad de fragmentos y modificaciones.
  • (8) Los “Hechos de Tomás” son de suma importancia para entender el gnosticismo, puesto que se han conservado completos y contienen el ritual, la poesía y la especulación más antiguas. Existe en dos recensiones, una siríaca y otra griega. Y parece lo más probable, aunque no haya certeza, que el original fue en siríaco; se sugiere que fueron escritos cerca de 232 d.C., cuando las reliquias de Santo Tomás fueron trasladadas a Edesa. Son del máximo valor las dos oraciones de consagración, la “Oda a la Sabiduría” y el “Himno del Alma” que están insertadas en la narración siríaca, y que faltan en los Hechos en griego, aunque existan textos griegos independientes de estos pasajes (siríaco con traducción inglesa por W. Wright, “Apocr. Acts of the Apost.”, Londres, 1871). El “Himno del Alma” ha sido traducido muchas veces al inglés, especialmente por A. Bevan, “Texts and Studies”, Cambridge, 1897; cf. F. Burkitt en "Journal of Theological Studies" (Oxford, 1900). La edición más completa de las actas griegas es la de M. Bonnet en "Acta", según arriba, II, 2 (Leipzig, 1903; vea BARDESANES). Los Hechos, aunque escritos al servicio del gnosticismo, y llenos de las aventuras más extrañas, no carecen del todo de un trasfondo histórico.

Hay varios otros apócrifos en los que los eruditos han creído encontrar huellas de autorías gnósticas, pero son muy vagas y poco satisfactorias. En relación a esos apócrifos indudablemente gnósticos, se debe mencionar las Homilías Pseudo Clementinas. Es cierto que son catalogadas más frecuentemente como literatura judaica más que gnóstica, pero su afinidad a las especulaciones gnósticas es al menos a primera vista tan parecida y su conexión con el Libro de Elxai (vea ELCESAÍTAS) es tan generalmente reconocida, que no se pueden omitir en una lista de escritos gnósticos. Si fuese correcta la teoría sustentada por Dom Chapman en "The Date of the Clementines" (Zeitschrift f. N. Test. Wiss., 1908) y en el artículo CLEMENTINAS en esta Enciclopedia y, en consecuencia, Pseudo-Clemente fuese un arriano secreto que escribió el año 330 d. C., las "Homilías" podrían tener al menos algún valor en el estudio del gnosticismo. Pero la teoría de Dom Chapman, aunque ingeniosa, es demasiado atrevida y aún sin apoyo para justificar la omisión de las “Homilías” en este lugar.

Una gran parte, si no la mayor parte, de toda la literatura gnóstica que se ha salvado del naufragio general de los escritos gnósticos se ha conservado en tres códices coptos, comúnmente llamados los Códices Askew, Bruce y Akhmim. El códice Askew, de los siglos V o VI, que contiene el largo tratado “Pistis Sopha” es decir (fe-sabiduría), es una obra en cuatro libros , escrita entre el 250 y el 300 d.C.; sin embargo, el cuarto libro es una adaptación de una obra anterior. Los primeros dos libros describen la caída del eón Sofia y su salvación por el eón Soter; los dos últimos libros describen el origen del pecado y del mal y la necesidad del arrepentimiento gnóstico. De hecho es todo un tratado sobre el arrepentimiento, aunque los dos últimos libros solo aplican en la práctica el ejemplo de penitencia establecido por Sofía. La obra consiste en cierto número de preguntas y respuestas entre Cristo y sus discípulos masculinos y femeninos en los que se insertan las cinco “Odas de Salomón”, seguidas de adaptaciones místicas de las mismas. Puesto que las preguntas las hace sobre todo María, la “Pistis Sophia” es probablemente idéntica a las “Preguntas de María”, mencionada arriba. El Códice también contiene extractos del “Libro del Salvador”. La lúgubre monotonía de estos escritos sólo puede ser percibida por los que los han leído. G. R. S. Mead (Londres, 1896) hizo una traducción al inglés de la traducción al latín del copto, que a su vez es una traducción del griego.

El papiro Bruce es de una fecha aproximada al códice de vitela Askew y contiene dos tratados:

  • (a) Los dos libros de Jeû, el primero especulativo y cosmogónico; el segundo practico, es decir, el vencimiento de los poderes hostiles del mundo y la obtención de la salvación mediante la práctica de ciertos ritos: este último libro es llamado “Sobre el Gran Logos según el misterio”.
  • (b) Un tratado de título desconocido, pues las primera y última páginas se perdieron. Esta obra es de un carácter puramente especulativo y de gran antigüedad, escrita antes de 150 y 200 d.C. en círculos setianos o arcónticos, y contiene una referencia a los profetas Marsanes, Nicoteo y Fosilampes.

No existen traducciones completas al inglés de estos tratados; sin embargo, algunos pasajes aparecen traducidos en la antedicha “Fragments of a Faith Forgotten” de G. R. S. Mead. Tanto el códice Bruce como el Askew han sido traducidos al alemán por C. Schmidt (1892) en "Texte u. Unters" y (1901) en los “Padres Griegos” de Berlín. Existe una traducción al latín del "Pistis Sophia" por Schwartze y Petermann (Berlín, 1851) y una al francés del Códice Bruce por Amélineau (París, 1890). El códice Akhmim del siglo V, hallado en 1896, y ahora en el Museo Egipcio en Berlín (N. del T., para ver traducciones españolas actuales, ver autores como Monserrat, García Bazán, A. Piñero, G del Cerro), contiene:

  • (a) un “Evangelio de María”, llamado en las suscripciones “Un Apócrifo de Juan”: este evangelio debe ser de la mayor antigüedad, pues San Ireneo (cerca de 170 d.C.) lo usó en su descripción de los gnósticos barbelos;
  • (b) un “Sophia Jesu Christi”, que contiene revelaciones de Cristo luego de su Resurrección;
  • (c) un “Praxis Petri” (Hechos de Pedro), que contiene una relación fantástica del milagro obrado en la hija de Pedro.

El estudio del gnosticismo a principios del siglo XX se vio retrasado por el totalmente inexplicable retraso en la publicación de estos tratados ; solo hubo una breve descripción de este códice, publicada en “Sitzungsber. d. k. preus. Acad.” (Berlín, 1896), pp. 839-847.

Este estudio del gnosticismo quedaría incompleto sin hablar de un tratado, que comúnmente se publica entre las obras de Clemente de Alejandría, llamado “Excerpta ex Theodoto”, que consta de varios extractos gnósticos que hizo el mismo Clemente para su propio uso y con la idea de una refutación futura; y que, junto con las notas y observaciones de Clemente, forma una antología muy confusa. Vea O. Bibelius, “Studien zur Gesch. der Valent.” in “Zeitschr. f. N. Nest. Wiss.” (Giessen, 1908).

El gnosticismo oriental no-cristiano nos ha dejado los libros sagrados de los mandeanos, es decir:

  • (a) el “Genzâ rabâ” o “Gran Tesoro”, una amplia colección de tratados misceláneos de fechas diferentes, algunos muy tardíos, probablemente del siglo IX y otros muy tempranos quizás del siglo III. El Genzâ fue traducido al latín por Norberg (Copenhague, 1817), y los más importantes, al alemán por Brandt (Leipzig, 1892).
  • (b) Kolasta, himnos e instrucciones sobre el bautismo y el viaje del alma, publicados en mandeano por J. Euting (Stuttgart, 1867).
  • (c) Drâshê d’Jahya, biografía de Juan el Bautistaab utero usque ad tumulum”, —como dice Abraham Ecchelensis— no publicada.

El gnosticismo alejandrino no cristiano se puede percibir en la literatura de Trimegisto publicada en traducción inglesa por G.R.S. Mead (Londres y Benarés, 1902, 3 vols.). El gnosticismo específicamente judío no dejó textos, pero las especulaciones gnósticas hacen eco en varias obras judías como el Libro de Enoch, el Zohar, el tratado talmúdico Chagiga XV. (Vea Gförer, “Philo”, Vol. I, y Karppe, “Etudes sur. ore. nat. d. Zohar” (París, 1901).

Refutación del Gnosticismo

Desde el principio el gnosticismo se encontró con la más determinada oposición de la Iglesia Católica. Usualmente se piensa que las últimas palabras del anciano San Pablo en su Primera Epístola a Timoteo se refieren al gnosticismo, que es descrito como "novedades de palabras profanas y oposiciones de un falsamente llamado conocimiento” [antitheseis tes pseudonomou gnoseos —la antítesis de la llamada gnosis] que algunos que lo profesaban se han apartado de la fe” (1 Tim. 6,20-21). Muy probablemente el uso por San Pablo de los términos pleroma, el eón de este mundo, el arcón del poder del aire, en Efesios y Colosenses fue sugerido por el abuso de estos términos por los gnósticos. Otras alusiones al gnosticismo en el Nuevo Testamento son posibles, pero no pueden ser probadas, tales como en Tito 3,9]]; 1 Timoteo 4,3; 1 Juan 4,1-3.

El primer escritor anti gnóstico fue San Justino Mártir (m. c. 165 d.C.) Su “Syntagma” (Syntagma kata pason ton gegenemenon aireseon), que durante mucho tiempo se consideró perdida, aparece substancialmente en el "Libellus adv. omn. haeres.", generalmente adjunta al "De Praescriptione" de Tertuliano; por lo menos tal es la tesis generalmente aceptada de J. Kunze (1894). Del tratado anti gnóstico sobre la Resurrección de San Justino (Peri anastaseos) existen considerables fragmentos en el “Diálogo sobre la Resurrección” de Metodio y en la "Sacra Parellela" de San Juan Damasceno. La "Comendium against Marcion" de San Justino, citada por San Ireneo (IV.6.2 y V.26.2) posiblemente es idéntica a su “Syntagma". Inmediatamente después de San Justino, Tertuliano e Hipólito (Adv. Valent., V, y Eusebio, Hist. Eccl. xxviii) se refieren a Miltiades, un filósofo cristiano de Asia Menor, como luchador contra los gnósticos y sobre todo contra los valentinianos. Sus escritos se perdieron. Teófilo de Antioquía (m. c. 185) escribió contra la herejía de Hermógenes además de un excelente tratado contra Marción (kata Markionos Logos). El libro contra Marción probablemente sobrevive en el “Dialogus de recta in Deum fide” del Pseudo-Orígenes. Para Agripa Castor vea BASÍLIDES.

El palestino Hegesipo viajó a Roma vía Corinto, a donde llegó cuando Aniceto (155-166) era el Papa, para confirmar la sana y ortodoxa fe de la tradición apostólica. En su viaje conoció a muchos obispos que enseñaban todos la misma fe, y en Roma hizo una lista de los Papas desde Pedro hasta Aniceto. En consecuencia, escribió cinco libros de Memorias (Upomnemata) “en el estilo más sencillo, en los que daba la verdadera tradición de la doctrina apostólica", y se convirtió en "un campeón de la verdad contra las herejías impías" (Eusebio, Hist. Eccl., IV.7 ss y IV.21 ss). Solo quedan unos fragmentos de esta obra y son más bien históricos que teológicos. Rodón, un discípulo de Taciano, Felipe, obispo de Gortina en Creta, y cierto Modesto escribieron contra Marción, pero sus escritos se han perdido. Ireneo (Adv. Hær., I, xv, 6) y Epifanio (xxxiv, 11) citan un poema corto contra los valentinianos orientales y el conjurador Marco por un autor “anciano” pero desconocido; y se dice que Zaqueo, obispo de Cesarea, escribió contra los valentinianos y especialmente contra Ptolomeo.

Más allá de toda comparación, más importante es la gran obra anti gnóstica de San Ireneo, Elegchos kai anatrope tes psudonymou gnoseos, usualmente llamada "Adversus Haereses". Consiste de cinco libros, evidentemente no escritos a la vez; los primeros tres libros alrededor de 180 d.C., los otros dos, cerca de doce años después. La mayor parte del primer libro nos ha llegado en el original griego, el resto en una traducción latina muy antigua y afanosamente fiel, además de algunos fragmentos en siríaco. San Ireneo conocía a los gnósticos por interacción personal y por sus propios escritos, y da descripciones minuciosas de sus sistemas, especialmente de los valentinianos y los gnósticos “barbelos”. Un excelente ejemplo de cómo San Ireneo utilizaba sus fuentes gnósticas se puede ver al comparar el recién descubierto (1909) "Evangelio de María" con "Contra las Herejías I.24. Muchos intentos de desacreditar a San Ireneo como testigo han resultado fallidos (Vea SAN IRENEO). Además de su gran obra, escribió una carta abierta al sacerdote romano Florino, que pensaba unirse a los valentinianos; cuando el infortunado sacerdote hubo apostató y se hubo convertido en gnóstico, Ireneo escribió debido a él un tratado “Sobre el Ogdóado”, y también una carta al Papa Víctor, rogándole que usara su autoridad contra él. De estos escritos solo existen unos pocos pasajes.

Eusebio (Hist. Eccl., IV.23.4) menciona una carta de Dionisio de Corinto (c. 170) a los nicomedienses, en la que ataca la herejía de Marción; esta carta ya no existe. Clemente de Alejandría (m. c. 215) solo combatió el gnosticismo indirectamente al defender la verdadera gnosis cristiana, especialmente en “Pædagogos”, Lb. I, “Stromateis”, Lbs. II, III, V, y en el llamado libro octavo o “Excerpta ex Theodoto”. Orígenes no dedicó ninguna obra exclusivamente a la refutación del gnosticismo, pero sus cuatro libros "Sobre los Primeros Principios” (Peri archon), escritos alrededor del año 230, y que se conservan en algunos fragmentos griegos y una traducción latina libre por Rufino, es prácticamente una refutación del dualismo, docetismo y emanantismo gnósticos.

Hacia el año 300 un autor sirio desconocido, a veces erróneamente identificado con Orígenes y a menudo llamado por su pseudónimo literario, Adamancio, o “el Hombre de Acero", escribió un largo diálogo cuyo título se ha perdido, pero que se suele designar por las palabras “De recta in Deum fide”. Este diálogo, normalmente dividido en cinco libros, contiene discusiones con representantes de dos sectas marcionitas, valentinianas y bardesianas. El escrito plagia ampliamente a Teófilo de Alejandría y a Metodio de Olimpo, especialmente el diálogo anti gnóstico de este "Sobre el Libre Albedrío" (Peri tou autexousiou).

El mayor controversista antignóstico de la Iglesia cristiana primitiva es Tertuliano (n. 160), quien dedicó su vida prácticamente a combatir esta terrible suma de todas las herejías. Solo mencionaremos los títulos de sus obras antignósticas: "De Praescriptione haereticorum"; "Adversus Marcionem"; un libro "Adversus Valentinianos"; "Scorpiace"; "De Carne Christi"; "De Resurrectione Carnis"; y finalmente, "Adversus Praxeam". Un almacén de información en lugar de una refutación es la gran obra de San Hipólito, escrita poco después de 234 d.C., una vez llamada “Philosophoumena” y adjudicada a Orígenes, pero desde el descubrimiento de los Libros IV-X (1842), conocida por el nombre de su verdadero autor y su verdadero título, “Refutación de Todas las Herejías” (katapason aireseon elegchos).

La publicación del Códice Athos por E. Miller (Oxford, 1851) revolucionó el estudio del gnosticismo e hizo que las obras publicadas antes de esa fecha fueran anticuadas y casi sin valor. Para los estudiantes del gnosticismo, esta obra es tan indispensable como la de San Ireneo. Hay una traducción al inglés por J. MacMahon en la “Biblioteca Ante-Nicena” (Edimburgo, 1868). Hipólito trató de probar que el gnosticismo se derivaba de la filosofía pagana; se pueden ignorar sus especulaciones, pero su información es valiosa, pues él poseía un gran número de escritos gnósticos de los cuales citaba. Como escribió casi cincuenta años después de San Ireneo, cuyo discípulo había sido, describe un desarrollo posterior del gnosticismo que el obispo de Lyon. Además de su gran obra, muchos años antes (antes de 217) Hipólito escribió un pequeño compendio contra todas las herejías, en el que dio una lista de ellas, un total de treinta y dos, desde Dositeo hasta Noeto; también un tratado contra Marción.

Dado que desde el comienzo del siglo IV el gnosticismo estaba en rápido declive, hubo menos necesidad de defensores de la ortodoxia, de ahí que hubo un largo intervalo entre el diálogo de Adamancio y el "Panarion" de San Epifanio, comenzado en el año 374. San Epifanio es todavía una autoridad de primera clase, pues en su juventud estuvo en el contacto más cercano con sectas gnósticas en Egipto, y especialmente con los “fibionistas”, y, según algunos afirman, tal vez incluso él mismo pertenecía a esta secta. Con una industria maravillosa reunió información de todas las partes, pero difícilmente puede ser excusada su aceptación imprudente y demasiado crédula de muchos detalles. Pocos años después (383), Filastrio de Brescia dio a la Iglesia Latina lo que San Epifanio le había dado a la Griega. Contó y describió no menos de ciento veintiocho herejías, pero tomó la palabra en un sentido un tanto amplio y vago. Aunque depende del "Syntagma" de Hipólito, su relato es totalmente independiente al de Epifanio.

Otro escritor latino, que probablemente vivió a mediados del siglo V en el sur de la Galia, y que probablemente sea idéntico a Arnobio el Joven, dejó una obra, comúnmente llamada "Praedestinatus", que consta de tres libros, en el primero de los cuales describe noventa herejías desde Simón el Mago hasta los predestinacionistas. Desafortunadamente esta obra contiene muchas declaraciones dudosas y fabulosas. Algún tiempo después del Concilio de Calcedonia (451) Teodoreto escribió un "Compendio de fábulas heréticas" que es de un valor considerable para la historia del gnosticismo, porque da de manera muy concisa y objetiva la historia de las herejías desde la época de Simón el Mago. El libro de San Agustín, “De Haeresibus” (escrito alrededor de 428) no es de mucho valor, pues es demasiado dependiente del de Filastrio y Epifanio. Entre los escritores antignósticos debemos mencionar finalmente al neoplatónico Plotino (m. 270 d.C.), que escribió un tratado "Contra los gnósticos". Estos eran evidentemente eruditos que frecuentaban su collegia, pero cuyo pesimismo oriental y fantástico era irreconciliable con los puntos de vista de Plotino.

Conclusión

Ha fracasado por completo el intento de imaginar el gnosticismo como un poderoso movimiento de la mente humana hacia la verdad más noble y suprema, un movimiento en cierto modo paralelo al del cristianismo. Ha sido abandonado por estudiosos recientes sin prejuicios como W. Bousset y O. Gruppe, y es de lamentar que haya sido renovado por un escritor inglés, G.R.S. Mead, en "Fragments of a Faith Forgotten”, una obra poco académica y engañosa, que en los países angloparlantes puede retrasar la apreciación sobria y verdadera del gnosticismo como lo fue en los hechos históricos.

El gnosticismo no fue un avance, fue un retroceso. Nació en medio de los últimos dolores de cultos y civilizaciones agonizantes en Asia occidental y Egipto. Aunque helenizados, estos países permanecieron orientales y semitas hasta la médula. Este espíritu oriental —Attis de Asia Menor, Istar de Babilonia, Isis de Egipto, con la tradición astrológica y cosmogónica del mundo asiático— primero fue asediado por Ahuramazda en Oriente, y luego abrumado por la divina grandeza de Jesucristo en Occidente, llamó a una tregua mediante la fusión del parsismo y el cristianismo consigo mismo. Intentó hacer para Oriente lo que el neoplatonismo intentó hacer para Occidente. Durante al menos dos siglos, fue un peligro real para el cristianismo, aunque no tan grande como algunos escritores modernos nos harían creer, como si el menor aliento pudiera haber cambiado la suerte del cristianismo gnóstico, en oposición al ortodoxo. Se dicen cosas similares sobre el mitraísmo y el neoplatonismo en contra de la religión de Jesucristo. Pero estos dichos tienen más picante que la verdad objetiva. El cristianismo sobrevivió, y no el gnosticismo, porque el primero era el más apto, inconmensurablemente, incluso infinitamente más. El gnosticismo murió no por casualidad, sino porque carecía de poder vital en sí mismo; y ninguna cantidad de literatura teosófica, que inunda los mercados ingleses y alemanes, puede dar vida a lo que pereció por defectos intrínsecos y esenciales.

Es sorprendente que los dos primeros campeones del cristianismo contra el gnosticismo —Hegesipo e Ireneo— expusieron tan claramente el método de guerra que solo era posible, pero que también bastó solo para asegurar la victoria en el conflicto, un método que Tertuliano unos años después explicó científicamente en su "De Praescriptione". Ambos, Hegesipo e Ireneo, probaron que las doctrinas gnósticas no pertenecían al depósito de la fe que fue enseñado por la verdadera sucesión de obispos en las principales sedes de la cristiandad; ambos, en conclusión triunfante, elaboraron una lista de los obispos de Roma, desde Pedro hasta el obispo romano de su época; como el gnosticismo no era enseñado por esa Iglesia con la cual los cristianos en todas partes deben estar de acuerdo, permaneció auto condenado.

Un veredicto justo sobre los gnósticos es el de O. Gruppe (Ausführungen, p. 162); las circunstancias de la época les dieron cierta importancia, pero nunca fueron una fuerza viviente, ni en la historia general ni en la historia de la cristiandad. El gnosticismo merece atención, ya que muestra las disposiciones mentales que el cristianismo encontró en existencia, los obstáculos que tuvo que superar para mantener su propia vida; pero "nunca fue medios de progreso mental".


Fuente: Arendzen, John. "Gnosticism." The Catholic Encyclopedia. Vol. 6, págs. 592-602. New York: Robert Appleton Company, 1909. 5 Mar. 2020 <http://www.newadvent.org/cathen/06592a.htm>.

Traducido por Pedro Royo. lmhm