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Sábado, 7 de diciembre de 2019

Diferencia entre revisiones de «Giovanni Pierluigi da Palestrina»

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El más grande compositor de música litúrgica de todos los tiempos, nació en Palestrina (antigua Praeneste) en 1514 o 1515, según Baini, Riemann, y otros, en 1526, según Haberl; murió en Roma el 2 de Febrero de 1594. La historia de sus primeros años es prácticamente desconocida. Giuseppe Ottavia Pittoni (1657-1743), en “notizie dei maestri di capella si di Rome che ultramontani”, 1600-1700”, un manuscrito existente en el Vaticano, relata que el joven Pierluigi cantaba en las calles de Roma mientras ofrecía para la venta los productos de la granja de sus padres y que fue escuchado en una ocasión por el director de coro de Santa María Maggiore, quien, impresionado por la bella voz y el marcado talento musical del muchacho, lo educó musicalmente. En cuanto a la identidad del maestro de coro, la tradición no da ninguna pista. Algunos sostienen que Palestrina fue enseñado por Jacques Arcadelt (1514-60), director de coro y compositor en Roma desde 1539 a 1549. La opinión, tanto tiempo sostenida, de que Claude Goudimel (1505-72) fue su principal maestro ha sido ahora definitivamente abandonada. En cuanto se conoce, él comenzó su vida musical activa como organista y director de coro en su ciudad natal en 1544; habiendo crecido su reputación, en 1551 fue llamado a Roma, se le confió la dirección y formación musical de los niños cantores de San Pedro, y dentro del mismo año avanzó al puesto de director del coro. En 1554, dedicó a Julio III (1549-55) sus primeras composiciones, un volumen de misas para cuatro voces, y fue recompensado con la designación como miembro de la capilla papal en contradicción con las reglas que gobernaban ese cuerpo. El papa hizo a un lado la regla que exigía a quienes tuvieran la calidad de miembros en el coro papal pertenecer a las Sagradas Ordenes, y también usó su autoridad para eximirlo del usualmente severo examen de admisión. Estas circunstancias y el hecho adicional de que su voz era muy inferior a la de otros cantores, despertó la oposición y el antagonismo de sus compañeros miembros. Los cantores papales no entendían el objetivo del papa, cual era asegurar al joven dotado la tranquilidad necesaria para componer. En el transcurso del mismo año, Palestrina publicó un volumen de madrigales. Los textos de algunos de estos el mismo compositor en años posteriores los consideró demasiado libres. En la dedicatoria de su arreglo del Cantar de los Cantares a Gregorio XIII, expresa no solo pesar sino arrepentimiento, por haber causado escándalo por su publicación. Marcelo II, como cardenal, había protegido y admirado a Palestrina, pero murió después de un reinado de solo veintiún días. Paulo IV, poco después de su acceso al poder, endureció las reglas anteriores para el gobierno del coro papal. Además de Palestrina, había otros dos miembros laicos casados en el coro. Todos fueron despedidos con una pequeña pensión, a pesar del acuerdo de que estos cantores estuvieran contratados de por vida.
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El más grande compositor de [[música de la Misa | música litúrgica]] de todos los [[tiempo]]s; nació en [[Palestrina]] (antigua Praeneste) en 1514 ó 1515, según [[Giuseppe Baini|Baini]], Riemann, y otros, en 1526, según [[Francis Xavier Haberl | Haberl]]; murió en [[Roma]] el 2 de febrero de 1594. La historia de sus primeros años es prácticamente desconocida. [[Joseph Pitoni | Giuseppe Ottavia Pittoni]] (1657-1743), en "notizie dei maestri di cappella si di Rome che ultramontani, 1600-1700", un [[manuscritos | manuscrito]] en [[el Vaticano]], relata que el joven Pierluigi cantaba en las calles de Roma mientras ofrecía para la venta los productos de la granja de sus [[padres]] y que en una ocasión fue escuchado por el director del [[coro (grupo de cantantes) | coro]] de Santa María Maggiore, quien, impresionado por la bella voz y el marcado talento musical del muchacho, lo [[educación | educó]] musicalmente. La tradición no da ninguna pista en cuanto a la identidad del maestro de coro. Algunos sostienen que Palestrina fue enseñado por [[Jacob Arcadelt]] (1514-60), director de coro y compositor en Roma desde 1539 a 1549. La opinión largamente sostenida de que Claude Goudimel (1505-72) fue su principal maestro ha sido abandonada definitivamente.  
La preocupación y el apuro causados por su despido le acarrearon una severa enfermedad; restablecido, el compositor se hizo cargo, el 1 de Octubre de 1555, del coro en San Juan de Letrán, donde permaneció hasta Febrero de 1561. Durante este período escribió, además de Lamentaciones y Magníficats, la famosa “Improperia”. Su interpretación por el coro papal en Viernes Santo fue ordenada por Paulo IV, y desde entonces han permanecido en su repertorio para Semana Santa. Esta producción incrementó grandemente la fama de Palestrina. En 1561 pidió al capítulo de San Juan de Letrán un incremento de salario, en vista de sus necesidades crecientes y el gasto de publicar sus obras. Rechazado, aceptó un puesto similar en Santa María Maggiore, el cual mantuvo hasta 1571. No se conoce en qué época de su carrera Palestrina llegó a estar bajo la influencia de San Felipe Neri, pero hay razones para creer que fue en su temprana juventud. Como penitente y discípulo espiritual del santo, adquirió ese entendimiento en el espíritu de la liturgia, que lo habilitó para ponerla en música polifónica como nunca antes se había hecho. Fue su formación espiritual aún más que su madurez artística, lo que lo encajó para el papel providencial que jugó en la reforma de la música de la iglesia.
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La tarea de apresurar las reformas decretadas por el Concilio de Trento fue encomendada por Pío IV a una comisión de ocho cardenales. Un comité de dos de estos, San Carlos Borromeo y Vitellozzo Vitelli, fue designado para considerar cierto mejoramiento en la disciplina y administración del coro papal, y para este fin ellos asociaron para sí mismos ocho de los miembros del coro. El Cardenal Vitelli hizo que los cantores interpretaran ciertas composiciones en su presencia, con el fin de determinar qué medidas podrían tomarse para la preservación de la integridad y clara declamación del texto de composiciones en las que las voces estuvieran entretejidas. San Carlos, como canciller de su tío, Pío IV, fue el patrón de Palestrina, incrementando su pensión en 1565. El celebró una Misa solemne en presencia del pontífice el 19 de Junio de 1565, en la cual se cantó la gran “Missa Papae Marcelli” de Palestrina. Estos datos históricos son la única base obtenible para las leyendas, tanto tiempo repetidas por los historiadores, relativas al proceso ante los cardenales y el papa de la causa de la música polifónica, y su defensa por Palestrina, en la composición y ejecución de tres misas, entre ellas la “Missa Papae Marcelli”. Estudios de los archivos, realizados por Haberl, demolieron en forma concluyente estas ficciones, pero su repetición continuada por cerca de doscientos años resalta el hecho de la actividad de Palestrina, inspirada por San Felipe y estimulada por San Carlos, en la reforma de la música eclesiástica, una actividad que abarcó toda su carrera y antecedió por algunos años las medidas disciplinarias de la autoridades de la Iglesia.
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Por lo que se [[conocimiento|conoce]], él comenzó su vida musical activa en 1544 como [[órgano | organista]] y director de coro en su ciudad natal.  Su fama aumento y en 1551 fue llamado a Roma, y se le confió la dirección y formación musical de los niños [[cantor]]es de la [[Basílica de San Pedro]], y en ese mismo año fue promovido al puesto de director del coro. En 1554, le [[dedicación | dedicó]] al [[Papa]] [[Papa Julio III | Julio III]] (1549-55) sus primeras composiciones, un volumen de [[Sacrificio de la Misa | Misas]] para cuatro voces, y fue recompensado con la designación como miembro de la [[capilla]] papal en contravención con las reglas que gobernaban ese cuerpo. El Papa hizo a un lado la regla que exigía a quienes tuvieran la calidad de miembros en el coro papal pertenecer a las [[Órdenes Sagradas]], y también usó su autoridad para eximirlo del usualmente severo [[examen]] de admisión. Estas circunstancias y el hecho adicional de que su voz era muy inferior a la de otros cantores, despertó la oposición y el antagonismo de sus compañeros. Los cantores papales no entendían el objetivo del Papa, el cual era asegurar al joven dotado el ocio [[necesidad | necesario]] para componer.
  
La fundamentación de esta reforma son los dos principios deducidos legítimamente de las únicas referencias a la música eclesiástica en los decretos Tridentinos:
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En el transcurso del mismo año, Palestrina publicó un volumen de madrigales [1].  En años posteriores el compositor mismo consideró como demasiado libres los textos de algunos de éstos.  En la dedicatoria de su arreglo del [[Cantar de los Cantares]] a [[Papa Gregorio XIII | Gregorio XIII]], expresa no solo pesar sino [[atrición | arrepentimiento]], por haber [[causa]]do [[escándalo]] con su publicación.  [[Papa Marcelo II | Marcelo II]], como [[cardenal]], había protegido y admirado a Palestrina, pero murió después de un reinado de solo veintiún días. [[Papa Paulo IV | Paulo IV]], poco después de su accesión al poder, reforzó las reglas anteriores para el gobierno del coro papal. Además de Palestrina, había otros dos miembros [[laicos]] casados en el coro. Todos fueron despedidos con una pequeña pensión, a pesar del acuerdo de que estos cantores estarían contratados de por [[vida]].
  
la eliminación de todos los temas de recuerdo o semejanza con la música secular; el rechazo de formas y elaboraciones musicales tendientes a mutilar u obscurecer el texto litúrgico.
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La preocupación y las dificultades causadas por el despido le acarrearon una severa enfermedad; restablecido, el compositor se hizo cargo, el 1 de octubre de 1555, del coro en [[San Juan de Letrán]], donde permaneció hasta febrero de 1561.  Durante este período escribió, además de Lamentaciones y [[Magníficat]]s, la famosa “[[improperia]]”. Paulo IV le ordenó al [[coro sixtino | coro papal]] que las interpretara el [[Viernes Santo]], y desde entonces han permanecido en su repertorio para [[Semana Santa]].  Esta producción incrementó grandemente la fama de Palestrina.  En vista de sus crecientes necesidades y del gasto de publicación de sus obras, en 1561 le pidió al [[capítulo]] de San Juan de Letrán un aumento de salario.  Se lo negaron y aceptó una posición similar en Santa Maria Maggiore, la cual ocupó hasta 1571.  No se [[conocimiento|conoce]] en qué época de su carrera Palestrina llegó a estar bajo la influencia de [[San Felipe Neri]], pero hay razones para [[creencia|creer]] que fue en su temprana juventud.  Como penitente y [[discípulo]] espiritual del [[Comunión de los Santos | santo]], adquirió ese entendimiento en el espíritu de la [[liturgia]], que lo habilitó para establecerla en música polifónica como nunca antes se había hecho. Fue su formación espiritual aún más que su madurez artística, lo que lo capacitó para el papel [[Divina Providencia|providencial]] que jugó en la reforma de la [[música eclesiástica]].
  
Pío IV creó para Palestrina el cargo de “Compositor de la Capilla Papal” con un salario incrementado. En este puesto tuvo solo un sucesor, Felice Anerio. Cuando en 1571 Giovanni Animuccia, director de coro en San Pedro, murió, Palestrina se convirtió en su sucesor, quedando así asociado con el coro papal y el de San Pedro al mismo tiempo. Un intento de sus celosos e intrigantes colegas en la capilla papal para hacerlo despedir por Pío V no tuvo éxito. Durante este año escribió una cantidad de motetes y laudi spirituali para el Oratorio de San Felipe Neri. Además de los servicios de director de coro en San Pedro, compositor para la capilla papal, director de música en el Oratorio de San Felipe, también enseñaba en la escuela de música de Giovanni María Nanini. Adicionalmente, Gregorio XIII lo comisionó para preparar una nueva versión del canto Gregoriano. Su parte exacta en esta edición, publicada más tarde bajo el nombre de “editio Medicaea” porque se imprimió en una editorial perteneciente al Cardenal de Medici, y que fue preparada por su alumno Giovanni Guidetti, Felice Anerio, y Francesco Suriano, ha sido por largo tiempo un tema de controversia. La empresa no fue particularmente agradable a Palestrina y lo distrajo de la producción original, su verdadero campo de actividad. La muerte de su esposa en 1580 lo afectó profundamente. Su dolor halló expresión en dos composiciones, Salmo 136, “Por los ríos de Babilonia”, y un motete sobre las palabras “Oh Señor, cuando Tú vengas a juzgar el mundo, cómo me presentaré ante el rostro de Tu ira, mis pecados me asustan, ay de mí, Oh Señor”. Con estas pretendía cerrar su actividad creativa, pero con el nombramiento en 1581 como director de música para el Príncipe Buoncompagni, sobrino de Gregorio XIII, comenzó tal vez el más brillante período de su larga vida. Además de madrigales sacros, motetes, salmos, himnos en honor de la Virgen Bendita, y Misas, produjo la obra que le atrajo el título de “Príncipe de la Música”, veintinueve motetes sobre las palabras del “Cantar de los Cantares”. De acuerdo con su propia declaración, Palestrina pretendía reproducir en su composición el amor Divino expresado en el Cántico, de forma tal que su propio corazón pudiera ser tocado por una chispa del mismo. Para la coronación Sixto V, escribió un motete de cinco partes y misa sobre el tema para el texto “Tu es pastor ovium”, seguidos unos pocos meses después por una de sus más grandes producciones, la misa “Assumpta est Maria”. Sixto había pretendido designarlo director del coro papal, pero el rechazo de los cantores a ser dirigidos por un laico, impidió la ejecución de su plan. Durante los últimos años de su vida Palestrina escribió sus grandes “Lamentaciones”, arreglos de los himnos litúrgicos, una colección de motetes, el bien conocido “Stabat Mater” para doble coro, letanías en honor de la Bendita Virgen María, y los ofertorios para el año eclesiástico. Sus obras completas, en treinta y tres volúmenes, editadas por Teodoro de Witt, Franz Espagne, Franz Commer, y desde el décimo volumen en adelante, por Haberl, son publicadas por Breitkopf y Hartel; Monseñor Haberl presentó el último volumen de la edición terminada a Pío X en Domingo de Pascua de 1908. La importancia de Palestrina reside no tanto en sus dotes sin precedente de mente y corazón, sus capacidades creativas y constructivas, como en el hecho de que él hizo de ellos el medio para la expresión en tonos del estado de su propia alma, la cual, entrenada y formada por San Felipe, estaba afinada para la Iglesia y sentía con ella. Sus creaciones permanecerán para siempre como la personificación musical del espíritu de la contra-reforma, la Iglesia triunfante.
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El [[Papa Pío IV]] le encomendó la tarea de activar las reformas [[decreto papal | decretadas]] por el [[Concilio de Trento]] a una comisión de ocho cardenales. Un comité de dos de estos, [[San Carlos Borromeo]] y Vitellozzo Vitelli, fue designado para considerar cierto mejoramiento en la [[disciplina eclesiástica | disciplina]] y administración del coro papal, y para este fin reclutaron a ocho de los miembros del [[coro (grupo de cantantes) | coro]]. El Cardenal Vitelli hizo que los [[cantor]]es interpretaran ciertas composiciones en su presencia, con el fin de determinar qué medidas podrían tomarse para la preservación de la integridad y clara declamación del texto en composiciones en las que las voces estuvieran entrelazadas. San Carlos, como canciller de su tío, Pío IV, fue el patrón de Palestrina, y le aumentó su pensión en 1565. El 19 de junio de 1565 celebró una [[Sacrificio de la Misa | Misa]] [[solemnidad | solemne]] en presencia del pontífice, en la que se cantó la gran “Missa Papae Marcelli” de Palestrina. Estos datos históricos son la única base detectable para las leyendas, tanto tiempo repetidas por los historiadores, relativas al proceso ante los cardenales y el [[Papa]] de la [[causa]] de la música polifónica, y su defensa por Palestrina, en la composición y ejecución de tres Misas, entre ellas la “Missa Papae Marcelli”.  [[Francis Xavier Haberl | Haberl]] estudió los [[archivos eclesiásticos|archivos]] y demolió en forma concluyente estas ficciones, pero su continua repetición por cerca de doscientos años resalta el hecho de la actividad de Palestrina, inspirada por San Felipe y estimulada por San Carlos, en la reforma de la música eclesiástica, una actividad que abarcó toda su carrera y antecedió por algunos años las medidas disciplinarias de las autoridades de [[la Iglesia]].
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La base de su reforma son los dos principios que se deducen legítimamente de las únicas referencias a la música eclesiástica en los decretos Tridentinos:
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*la eliminación de todos los temas que recuerden o se parezcan a la música secular;
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*el rechazo de las formas y elaboraciones musicales tendientes a mutilar u obscurecer el texto litúrgico.
  
JOSEPH OTTEN
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Pío IV creó para Palestrina el cargo de “Compositor de la Capilla Papal” con un salario incrementado.  Él tuvo un solo sucesor en su oficio, [[Felice Anerio]].  Cuando murió (1571) [[Giovanni Animuccia]], el director del coro de la [[Basílica de San Pedro]], Palestrina se convirtió en su sucesor, quedando así asociado con el [[coro sixtino | coro papal]] y el de San Pedro al mismo [[tiempo]].  Sus [[celos]]os e intrigantes colegas en la [[capilla]] papal intentaron sin éxito que el [[Papa San Pío V|Pío V]] lo despidiera.  Durante este año escribió una cantidad de [[motete]]s y ''laudi spirituali'' para el [[Oratorio de San Felipe Neri]]. Además de los [[deber]]es de director de coro en San Pedro, compositor para la capilla papal, director de música en el Oratorio de San Felipe, también enseñaba en la [[escuelas|escuela]] de música de Giovanni María Nanini.  Además, [[Papa Gregorio XIII | Gregorio XIII]] le encargó que preparara una nueva versión del [[canto gregoriano]]. Su parte exacta en esta edición, publicada luego bajo el nombre de “editio Medicaea”, porque se imprimió en una editorial perteneciente al [[cardenal]] de Medici, y la que fue preparada por sus alumnos Giovanni Guidetti, [[Felice Anerio]], y Francesco Suriano, han sido por largo tiempo un tema de controversia.  La empresa no fue particularmente agradable a Palestrina y lo distrajo de la producción original, su verdadero campo de actividad. La muerte de su esposa en 1580 lo afectó profundamente. Su dolor halló expresión en dos composiciones, [[Salmos|Salmo]] 137(136), “Por los ríos de [[Babilonia]]”, y un motete sobre las palabras “Oh Señor, cuando Tú vengas a juzgar el mundo, cómo me presentaré ante el rostro de tu [[ira]], mis [[pecado]]s me asustan, ay de mí, Oh Señor”.  Con éstas pretendía cerrar su actividad creativa, pero con el nombramiento en 1581 como director de música para el Príncipe Buoncompagni, sobrino de Gregorio XIII, comenzó tal vez el más brillante período de su larga vida.
Transcrito por Jim Holden
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Traducido del Inglés por Daniel Reyes V.
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Además de madrigales sacros, [[motete]]s, [[Salmos|salmos]], [[himno]]s en [[honor]] de la Santísima [[María|Virgen]] y [[Sacrificio de la Misa|Misas]], produjo la obra que le atrajo el título de “Príncipe de la Música”: veintinueve motetes sobre las palabras del “[[Cantar de los Cantares]]”.  Según su propia declaración, Palestrina pretendía reproducir en su composición el [[amor]] divino expresado en el [[cántico]], de forma tal que su propio corazón pudiera ser tocado por una chispa del mismo.  Para la [[entronización]] de [[Papa Sixto V | Sixto V]], escribió un motete de cinco partes y Misa sobre el tema para el texto “Tu es pastor ovium”, seguidos unos pocos meses después por una de sus más grandes producciones, la Misa “Assumpta est Maria”.  Sixto tenía la [[intención]] de designarlo director del coro papal, pero la negativa de los [[cantor]]es a ser dirigidos por un [[laicos | laico]], impidió la ejecución de su plan.  Durante los últimos años de su vida Palestrina escribió su gran “Lamentaciones”, arreglos de los [[himno]]s [[liturgia | litúrgicos]], una colección de motetes, el bien conocido “[[Stabat Mater]]” para doble coro, [[letanía]]s en honor de la Bendita Virgen María, y los [[ofertorio]]s para el [[calendario cristiano|año eclesiástico]]. 
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Sus obras completas, en treinta y tres volúmenes, editadas por Teodoro de Witt, Franz Espagne, Franz Commer, y desde el décimo volumen en adelante, por [[Francis Xavier Haberl | Haberl]], son publicadas por Breitkopf y Hartel; [[Monseñor]] Haberl le presentó el último volumen de la edición terminada a [[Papa San Pío X | Pío X]] el [[domingo | Domingo]] de [[Pascua]] de 1908.  La importancia de Palestrina no reside tanto en sus dones sin precedente de [[mente]] y corazón, sus capacidades creativas y constructivas, como en el hecho de que él hizo de ellos el medio para la expresión en tonos del estado de su propia [[alma]], la cual, entrenada y formada por [[San Felipe Neri | San Felipe]], estaba afinada para y sentía con [[la Iglesia]].  Sus creaciones permanecerán para siempre como la personificación musical del [[espíritu]] de la [[Contrarreforma]], la Iglesia triunfante.
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'''Fuente''':  Otten, Joseph. "Giovanni Pierluigi da Palestrina." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.
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<http://www.newadvent.org/cathen/11421b.htm>.
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Traducido del Inglés por Daniel Reyes V.  rc
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'''NOTAS''':
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[1]  Madrigal:  1. m. Poema breve, generalmente de tema amoroso, en que se combinan versos de siete y de once sílabas.
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2. m. Composición musical para varias voces, sin acompañamiento, sobre un texto generalmente lírico.

Revisión de 19:13 7 nov 2010

El más grande compositor de música litúrgica de todos los tiempos; nació en Palestrina (antigua Praeneste) en 1514 ó 1515, según Baini, Riemann, y otros, en 1526, según Haberl; murió en Roma el 2 de febrero de 1594. La historia de sus primeros años es prácticamente desconocida. Giuseppe Ottavia Pittoni (1657-1743), en "notizie dei maestri di cappella si di Rome che ultramontani, 1600-1700", un manuscrito en el Vaticano, relata que el joven Pierluigi cantaba en las calles de Roma mientras ofrecía para la venta los productos de la granja de sus padres y que en una ocasión fue escuchado por el director del coro de Santa María Maggiore, quien, impresionado por la bella voz y el marcado talento musical del muchacho, lo educó musicalmente. La tradición no da ninguna pista en cuanto a la identidad del maestro de coro. Algunos sostienen que Palestrina fue enseñado por Jacob Arcadelt (1514-60), director de coro y compositor en Roma desde 1539 a 1549. La opinión largamente sostenida de que Claude Goudimel (1505-72) fue su principal maestro ha sido abandonada definitivamente.

Por lo que se conoce, él comenzó su vida musical activa en 1544 como organista y director de coro en su ciudad natal. Su fama aumento y en 1551 fue llamado a Roma, y se le confió la dirección y formación musical de los niños cantores de la Basílica de San Pedro, y en ese mismo año fue promovido al puesto de director del coro. En 1554, le dedicó al Papa Julio III (1549-55) sus primeras composiciones, un volumen de Misas para cuatro voces, y fue recompensado con la designación como miembro de la capilla papal en contravención con las reglas que gobernaban ese cuerpo. El Papa hizo a un lado la regla que exigía a quienes tuvieran la calidad de miembros en el coro papal pertenecer a las Órdenes Sagradas, y también usó su autoridad para eximirlo del usualmente severo examen de admisión. Estas circunstancias y el hecho adicional de que su voz era muy inferior a la de otros cantores, despertó la oposición y el antagonismo de sus compañeros. Los cantores papales no entendían el objetivo del Papa, el cual era asegurar al joven dotado el ocio necesario para componer.

En el transcurso del mismo año, Palestrina publicó un volumen de madrigales [1]. En años posteriores el compositor mismo consideró como demasiado libres los textos de algunos de éstos. En la dedicatoria de su arreglo del Cantar de los Cantares a Gregorio XIII, expresa no solo pesar sino arrepentimiento, por haber causado escándalo con su publicación. Marcelo II, como cardenal, había protegido y admirado a Palestrina, pero murió después de un reinado de solo veintiún días. Paulo IV, poco después de su accesión al poder, reforzó las reglas anteriores para el gobierno del coro papal. Además de Palestrina, había otros dos miembros laicos casados en el coro. Todos fueron despedidos con una pequeña pensión, a pesar del acuerdo de que estos cantores estarían contratados de por vida.

La preocupación y las dificultades causadas por el despido le acarrearon una severa enfermedad; restablecido, el compositor se hizo cargo, el 1 de octubre de 1555, del coro en San Juan de Letrán, donde permaneció hasta febrero de 1561. Durante este período escribió, además de Lamentaciones y Magníficats, la famosa “improperia”. Paulo IV le ordenó al coro papal que las interpretara el Viernes Santo, y desde entonces han permanecido en su repertorio para Semana Santa. Esta producción incrementó grandemente la fama de Palestrina. En vista de sus crecientes necesidades y del gasto de publicación de sus obras, en 1561 le pidió al capítulo de San Juan de Letrán un aumento de salario. Se lo negaron y aceptó una posición similar en Santa Maria Maggiore, la cual ocupó hasta 1571. No se conoce en qué época de su carrera Palestrina llegó a estar bajo la influencia de San Felipe Neri, pero hay razones para creer que fue en su temprana juventud. Como penitente y discípulo espiritual del santo, adquirió ese entendimiento en el espíritu de la liturgia, que lo habilitó para establecerla en música polifónica como nunca antes se había hecho. Fue su formación espiritual aún más que su madurez artística, lo que lo capacitó para el papel providencial que jugó en la reforma de la música eclesiástica.

El Papa Pío IV le encomendó la tarea de activar las reformas decretadas por el Concilio de Trento a una comisión de ocho cardenales. Un comité de dos de estos, San Carlos Borromeo y Vitellozzo Vitelli, fue designado para considerar cierto mejoramiento en la disciplina y administración del coro papal, y para este fin reclutaron a ocho de los miembros del coro. El Cardenal Vitelli hizo que los cantores interpretaran ciertas composiciones en su presencia, con el fin de determinar qué medidas podrían tomarse para la preservación de la integridad y clara declamación del texto en composiciones en las que las voces estuvieran entrelazadas. San Carlos, como canciller de su tío, Pío IV, fue el patrón de Palestrina, y le aumentó su pensión en 1565. El 19 de junio de 1565 celebró una Misa solemne en presencia del pontífice, en la que se cantó la gran “Missa Papae Marcelli” de Palestrina. Estos datos históricos son la única base detectable para las leyendas, tanto tiempo repetidas por los historiadores, relativas al proceso ante los cardenales y el Papa de la causa de la música polifónica, y su defensa por Palestrina, en la composición y ejecución de tres Misas, entre ellas la “Missa Papae Marcelli”. Haberl estudió los archivos y demolió en forma concluyente estas ficciones, pero su continua repetición por cerca de doscientos años resalta el hecho de la actividad de Palestrina, inspirada por San Felipe y estimulada por San Carlos, en la reforma de la música eclesiástica, una actividad que abarcó toda su carrera y antecedió por algunos años las medidas disciplinarias de las autoridades de la Iglesia.

La base de su reforma son los dos principios que se deducen legítimamente de las únicas referencias a la música eclesiástica en los decretos Tridentinos:

  • la eliminación de todos los temas que recuerden o se parezcan a la música secular;
  • el rechazo de las formas y elaboraciones musicales tendientes a mutilar u obscurecer el texto litúrgico.

Pío IV creó para Palestrina el cargo de “Compositor de la Capilla Papal” con un salario incrementado. Él tuvo un solo sucesor en su oficio, Felice Anerio. Cuando murió (1571) Giovanni Animuccia, el director del coro de la Basílica de San Pedro, Palestrina se convirtió en su sucesor, quedando así asociado con el coro papal y el de San Pedro al mismo tiempo. Sus celosos e intrigantes colegas en la capilla papal intentaron sin éxito que el Pío V lo despidiera. Durante este año escribió una cantidad de motetes y laudi spirituali para el Oratorio de San Felipe Neri. Además de los deberes de director de coro en San Pedro, compositor para la capilla papal, director de música en el Oratorio de San Felipe, también enseñaba en la escuela de música de Giovanni María Nanini. Además, Gregorio XIII le encargó que preparara una nueva versión del canto gregoriano. Su parte exacta en esta edición, publicada luego bajo el nombre de “editio Medicaea”, porque se imprimió en una editorial perteneciente al cardenal de Medici, y la que fue preparada por sus alumnos Giovanni Guidetti, Felice Anerio, y Francesco Suriano, han sido por largo tiempo un tema de controversia. La empresa no fue particularmente agradable a Palestrina y lo distrajo de la producción original, su verdadero campo de actividad. La muerte de su esposa en 1580 lo afectó profundamente. Su dolor halló expresión en dos composiciones, Salmo 137(136), “Por los ríos de Babilonia”, y un motete sobre las palabras “Oh Señor, cuando Tú vengas a juzgar el mundo, cómo me presentaré ante el rostro de tu ira, mis pecados me asustan, ay de mí, Oh Señor”. Con éstas pretendía cerrar su actividad creativa, pero con el nombramiento en 1581 como director de música para el Príncipe Buoncompagni, sobrino de Gregorio XIII, comenzó tal vez el más brillante período de su larga vida.

Además de madrigales sacros, motetes, salmos, himnos en honor de la Santísima Virgen y Misas, produjo la obra que le atrajo el título de “Príncipe de la Música”: veintinueve motetes sobre las palabras del “Cantar de los Cantares”. Según su propia declaración, Palestrina pretendía reproducir en su composición el amor divino expresado en el cántico, de forma tal que su propio corazón pudiera ser tocado por una chispa del mismo. Para la entronización de Sixto V, escribió un motete de cinco partes y Misa sobre el tema para el texto “Tu es pastor ovium”, seguidos unos pocos meses después por una de sus más grandes producciones, la Misa “Assumpta est Maria”. Sixto tenía la intención de designarlo director del coro papal, pero la negativa de los cantores a ser dirigidos por un laico, impidió la ejecución de su plan. Durante los últimos años de su vida Palestrina escribió su gran “Lamentaciones”, arreglos de los himnos litúrgicos, una colección de motetes, el bien conocido “Stabat Mater” para doble coro, letanías en honor de la Bendita Virgen María, y los ofertorios para el año eclesiástico.

Sus obras completas, en treinta y tres volúmenes, editadas por Teodoro de Witt, Franz Espagne, Franz Commer, y desde el décimo volumen en adelante, por Haberl, son publicadas por Breitkopf y Hartel; Monseñor Haberl le presentó el último volumen de la edición terminada a Pío X el Domingo de Pascua de 1908. La importancia de Palestrina no reside tanto en sus dones sin precedente de mente y corazón, sus capacidades creativas y constructivas, como en el hecho de que él hizo de ellos el medio para la expresión en tonos del estado de su propia alma, la cual, entrenada y formada por San Felipe, estaba afinada para y sentía con la Iglesia. Sus creaciones permanecerán para siempre como la personificación musical del espíritu de la Contrarreforma, la Iglesia triunfante.


Fuente: Otten, Joseph. "Giovanni Pierluigi da Palestrina." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11421b.htm>.

Traducido del Inglés por Daniel Reyes V. rc

NOTAS:

[1] Madrigal: 1. m. Poema breve, generalmente de tema amoroso, en que se combinan versos de siete y de once sílabas. 2. m. Composición musical para varias voces, sin acompañamiento, sobre un texto generalmente lírico.