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Domingo, 14 de julio de 2024

San Remigio

De Enciclopedia Católica

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San Remigio, apóstol de los francos, arzobispo de Reims; nació en Cerny o Laón en 437; murió en Reims el 13 de enero de 533. Su fiesta se celebra el 1 de octubre. Su padre fue Emilio, Conde de Laon. Estudió literatura en Reims y pronto llegó a ser tan notable por sus conocimientos y santidad que fue elegido arzobispo de Reims a los veintidós años. De ahí en adelante su principal propósito fue la propagación del cristianismo en el reino de los francos.

El relato de la devolución de los vasos sagrados que habían sido robados de la Iglesia de Soissons atestigua la cordial relación existente entre él y Clodoveo, rey de los francos, a quien convirtió al cristianismo con la ayuda de San Waast (Vedastus, Vaast) y Santa Clotilde, esposa de Clodoveo. Aún antes de que abrazara el cristianismo, Clodoveo había prodigado abundantes beneficios sobre ambos, el obispo y la Catedral de Reims, y después de la batalla de Tolbiac, él le pidió a Remigio que lo bautizara en Reims (24 dic. 496) en presencia de varios obispos de los francos y los alamanes y gran cantidad del ejército de los francos. Clodoveo otorgó a Remigio extensiones de territorio, en los que éste estableció y dotó muchas iglesias. Erigió, con el consentimiento papal, obispados en Tournai; Cambrai; Terouanne, donde ordenó el primer obispo en 499; Arras, donde colocó a San Vaast; Laon, el cual dio a su sobrino Gunband. Los autores de “Gallia Christiana” registran numerosas y magníficas donaciones hechas a San Remigio por miembros de la realeza franca, los cuales él regalaba a la catedral de Reims.

En el 517 celebró un sínodo, en el cual, después de una acalorada discusión, convirtió a un obispo de ideas arrianas. En 523 le escribió al Papa Hormisdas felicitándolo por su elección. En 630 consagró a San Medardo, obispo de Noyon. Aunque la influencia de San Remigio sobre la gente y los prelados era extraordinaria, sin embargo, en una ocasión, cuya crónica nos ha llegado, criticaron su modo de actuar. Su perdón de las ofensas de cierto sacerdote llamado Claudio trajo sobre él los reproches de sus hermanos episcopales, quienes consideraban que Claudio merecía la degradación. La respuesta de San Remigio, que todavía existe, es hábil y convincente (cf. Labbe, “Concilia”, IV). Sus reliquias fueron guardadas en la catedral de Reims, de donde Hincmar las había trasladado a Epernay, durante el período de la invasión de los vikingos, luego, en 1099 a instancias de León IX, a la Abadía de San Remigio.

No existe ninguno de sus sermones, tan admirados por Sidonio Apolinario (lib. IX, cap. LXX). Sobre sus otras obras encontramos cuatro cartas, una que contiene su defensa en el caso de Claudio, dos escritas a Clodoveo y una cuarta al obispo de Tongres. De acuerdo con varios biógrafos, el Testamento de San Remigio es apócrifo; Mabillon y Ducange, sin embargo, defienden su autenticidad. La atribución de otras obras a San Remigio, particularmente un comentario sobre la Epístolas de San Pablo, carece enteramente de fundamento.


Bibliografía: Acta Sanct. I October, 59-187; Hist. litt. France, III (París, 1735), 155-163; DE CERIZIERS, Les heureux commencements de la France chretienne sous St. Remi (Reims, 1633); MARLOT, Tombeau de St. Remi (Reims, 1647); DORIGNY, Vie de St Remi (París, 1714); AUBERT, Vie de St. Remi (París, 1849); MEYER, Notice de deux MSS. de la vie de St. Remi in Notes et extraits de MSS., XXXV (París, 1895), 117-30; D'AVENAY, St. Remi de Reims (Lille, 1896); CARLIER, Vie de St Remi (Tours, 1896).

Fuente: Dedieu-Barthe, Joseph. "St. Remigius." The Catholic Encyclopedia. Vol. 12, págs. 763-764. New York: Robert Appleton Company, 1911. 17 dic. 2019 <http://www.newadvent.org/cathen/12763b.htm>.

Traducido por Daniel Reyes V. lmhm