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Sábado, 23 de febrero de 2019

Hincmar de Reims

De Enciclopedia Católica

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Arzobispo de Reims, nació en 806 y murió en Epernay el 21 de diciembre de 882. Descendía de una familia distinguida de francos occidentales y recibió una excelente educación en la abadía de St. Denis bajo la dirección del abad Halduin. Cuando éste fue llamado a la corte del emperador Ludovico Pío como capellán, Hincmar le acompañó y aprendió por experiencia propia los asuntos de la administración política y eclesiástica del imperio en todas sus ramificaciones. También siguió a Hilduin al destierro en Corvey y volvió con él después a St. Denis.

Hincmar usó su influencia con el emperador a favor del abad desterrado. Estaba muy considerado por el emperador ya que siempre fue su partidario fiel y su campeón leal en todas sus vicisitudes. Tras volver de Corvey, Hincmar residió por un tiempo en St. Denis, donde continuó sus estudios con gran dedicación y éxito, después en la corte imperial donde participó tanto en la política como en los asuntos espirituales. En el año 840 Carlos el Calvo llamó a Hincmar a su servicio permanente y desde entonces fue su hábil y eficiente consejero en todos los asuntos. Un año después (845) fue elevado a la sede episcopal de Reims en el sínodo de Beauvais. Ebbo, el ocupante de la importante sede, fue depuesto en el sínodo de Diedenhofen (Thioville) en 835. Es verdad que volvió a Reims al morir Luis el Piadoso en 840 y que se había encargado de nuevo de la administración de la diócesis, realizando muchas funciones eclesiásticas, pero en mayo de 841, fue expulsado de nuevo y más tarde (844) a instancias del papa Sergio II, fue admitido pero sólo a la comunidad laica. Consecuentemente Hincmaro fue elegido como su sucesor el 18 de abril de 854 y consagrado en Reims el 3 de mayo.

El emperador Lotario I, hostil a Hincmar, indujo al papa Sergio II que ordenara una nueva investigación en el caso de Ebbo. Hincmar salió triunfante y el Papa León IV le confirió el palio. En adelante y por casi cuarenta años permaneció en el mismo centro del gobierno ya civil ya eclesiástico en el Imperio Franco Occidental. Fue un factor decisivo en casi todas las más importantes transacciones y las numerosas disputas de la Iglesia de los francos en la segunda mitad del siglo IX, que se centraron alrededor de la persona del metropolitano de Reims. Aunque Hincmar era reconocido generalmente como arzobispo, debido a la investidura con el palio de León IV, sus oponentes, especialmente el emperador Lotario y sus cortesanos aún utilizaban el asunto de Ebbo para arruinar a Hincmar, que veía la restauración de Ebbo en 840 como nula y por ello prohibió a los clérigos que habían sido ordenados por Ebbo en ese período, que ejercieran funciones espirituales. Sin embargo estos clérigos presentaron su caso ante el sínodo de Soisson, en 853. De nuevo se investigó la muy irritante cuestión de la deposición de Ebbo y la consagración de Hincmar. El sínodo declaró que las ordenaciones realizadas por de Ebbo después de su reposición, eran nulas; sin embargo a petición del rey Carlos, dichos clérigos fueron de nuevo admitidos a la comunión. Hincmar quiso recibir la confirmación papal de esta decisión, pero León IV rehusó hacerle ese favor y hasta el 855, con su sucesor Benedicto XIII no fueron confirmadas por decreto. Nicolás I las renovó en 863 añadiendo la cláusula: "siempre que Hincmar no hubiera desobedecido los mandatos de la Sede Apostólica".

Poco después el papa recibía varios informes de la injusticia con la que se había tratado a esos clérigos. Carlos el Calvo se interesó por uno de ellos, llamado Wulfad. En este momento Nicolás I escribió a Hincmar y a otros arzobispos de Francia pidiéndoles que reunieran un nuevo sínodo para examinar el caso una vez más. Poco después, el rey Carlos confirió la vacante arzobispal de la sede de Bourges a Wulfad.

El nuevo sínodo se inauguró el 16 de agosto de 866. Fue muy suave en el tratamiento de los clérigos depuestos y actuando según su consejo, el Papa reinstaló a Wulfad y a sus compañeros, ordenándoles, sin embargo, que mostraran deferencia y obediencia a Hincmar. En su carta del 6 de diciembre de 855, el Papa había hablado con autoridad a Hincmar sobre su conducta y él replicó en una humilde carta en 867 e informó al Papa de que había reinstalado inmediatamente a los clérigos en cuestión.

Hincmar fue el líder en el caso de las doctrinas de Gotescalco de Orbais (o de Fulda) sobre la predestinación. Después de ser condenado en Maguncia en 848, fue enviado a Hincmar, que le mantuvo bajo custodia en Reims. En 849 tuvo lugar un sínodo en Quierzy, en el que se condenó una vez más a Gotescalco. Hincmar escribió un tratado sobre la predestinación que sin embargo fue atacado por Prudencio de Troyes y por Remigio de Lyon. El sínodo de Velence de 1855 también publicó cánones oponiéndose a las posturas de Hincmar y entonces éste escribió su primer libro "De Prædestinatione" (857-8), que no nos ha llegado. Tras el gran sínodo de Savonieres, cerca de Toul (859) al que también asistió Hincmaro, escribió su segunda, difusa y prolija obra sobre la predestinación. Sus cuatro tesis, que también defendió ante el sínodo de Toucy, son las siguientes:

  • (1) Dios quiere la salvación de todos los hombres.
  • (2) La voluntad permanece libre después de la caída del hombre, pero ha de ser liberada y santificada por la gracia de Dios.
  • (3) La predestinación divina preordena que de entre la massa perditionis; unos pocos serán llevados a la vida eterna, por misericordia.
  • (4) Cristo murió por todos nosotros.

Después del sínodo de Toucy, el conflicto de la predestinación entre Hincmar y otros obispos se calmó, pero originó otra controversia, ya que Hincmar desaprobó la frase Trina Deitas, de un himno del oficio de varios mártires y prohibió que esas palabras se cantaran en su diócesis. Gotescalco le atacó por ello y le acusó de sabelianismo. La respuesta de Hincmar fue el ensayo "De una et non trina deitate". Gotescalco no buscó la reconciliación con la Iglesia pero no está claro si la acusación de crueldad del papa Nicolás I contra Hincmar se refería a este tratamiento a Gotescalco o no.

Hincmar entró en conflicto con dos de sus sufragáneos, así como con Nicolás I, por la valiente defensa de sus derechos metropolitanos. El arzobispo de Reims tenía muchas razones para estar descontento con su sufragáneo Rothadius de Soissons, quien presentó cargos contra Hincmar. Rothadius había depuesto a un sacerdote por razones graves, pero Hincmar lo había repuesto en su sitio, excomulgado y apresado al que le había sustituido. El asunto se presentó ante el sínodo de Pistres, en la diócesis de Ruán, en 862 y Rothadius fue depuesto. Pero apeló al Papa y al mismo tiempo pidió a sus abogados del sínodo que le defendieran. Hincmar dedujo de esto que el obispo depuesto había renunciado a su apelación a Roma y el sínodo, (que se continuó en Soissons) le depuso de nuevo. Por ello Nicolás I tomó enérgicas medidas contra Hincmar por haber ignorado la apelación a Roma y porque la deposición de un obispo como causa mayor era un asunto que debía presentarse al mismo Papa. Cuando Rothadius por fin llegó a Roma, después de haber tenido todas las dificultades imaginables en el camino, fue repuesto en su oficio episcopal por el Papa en 765. De forma similar, Hincmar se querelló con su sobrino Hincmar el Joven, obispo de Laon. Los decretos Pseudo-Isidorianos tienen mucho que ver con las cartas y ensayos que se escribieron en Francia en relación con estas disputas.

En política, Hincmar fue un firme apoyo de Carlos el Calvo. Su celo por la defensa de los derechos de la Iglesia y el aumento de su influencia le llevaron persistentemente a buscar una alianza entre el episcopado y el poder real para asegurar el apoyo del rey contra los nobles. En las luchas entre Carlos el Calvo y Lotario usó toda su influencia a favor del primero. Cuando Luis el Germánico hizo su marcha triunfal hacia el reino occidental de los francos en 858, Hincmar se opuso a Luis organizando y dirigiendo la oposición de los obispos y del clero contra él y tomó parte importante en las negociaciones de paz de Coblenza en 860. En esta crisis Hincmar salvó la corona de Carlos. Cuando el rey Lotario repudió a su esposa Theutberga y casó con Waldrade, Hincmar le atacó con una admirable carta polémica "De divortio Lotharii". Tras la muerte de este rey en 869, Hincmar tomó parte importante en conseguir que Carlos fuera el sucesor de Lotario y coronó a Carlos como rey en Metz, a pesar de las objeciones del papa Adriano II a favor del emperador Luis II. Hincmar en esta ocasión se opuso violentamente a los deseos del papa. Después surgieron diferencias entre Hincmar y Carlos, porque aquel desaprobaba el viaje de Carlos a Roma y la coronación de Carlos el Calvo como emperador.

Después de su coronación en 875, el emperador reunió un gran sínodo en Ponthion, que se inauguró en junio de 876, y en el que se leyó el Breve papal que nombraba a Ansegis, Arzobispo de Sens, Vicario Apostólico de Galia y Alemania. Hincmar, reconocido principal metropolitano del reino franco de Occidente protestó enérgicamente contra ello y rehusó reconocer al vicario, de manera que éste no pudo ejercer los derechos que se le habían conferido. En defensa de sus derechos como metropolitano, Hincmar escribió su tratado "De jure metropolitanorum". Después de la muerte de Carlos el Calvo, 877, Hincmar aún ejerció influencia de largo alcance sobre los siguientes monarcas carolingios de los francos occidentales. Intentó prevenir contra la decadencia del reino. En los sínodos de Troyes (878) y Fismes (881) donde tomó parte importante trató de fortalecer la vida política religiosa del imperio con varios escritos. Debido a una invasión de los Normandos en 882, fue obligado a retirarse a Epernay, donde murió. Aunque ambicioso y terco fue un prelado enérgico, culto y capaz. Sus escritos (a los mencionados arriba hay que añadir sus Anales de los años 861-82, que se pueden encontrar en Migne. P. L., CXXV-CXXVI.


Bibliografía: PRITSCHARD, La Vida y época de Hincmar, Arzobispo de Rheims (Littlemore, 1849); DIEZ, De Hincmari vita et ingenio (Sens, 1859); GESS, Merkwürdigkeiten aus dem Leben und den Schriften Hincmars Erzbischofs von Reims (Göttingen, 1806); VON NOORDEN, Hincmar Erzbischof von Reims (Bonn, 1863): LOUPOT, Hincmar archevéque de Reims, sa vie, ses œuvres, son influence (Reims, 1869); VIDIEU, Hincmar de Reims: Etude sur le IXe siècle (Paris, 1875); SCHRÖRS, Hinkmar, Erzbischof von Reims, sein Leben und seine Schriften (Freiburg im Br., 1884); SDRALEK, Hincmars von Reims kanonistisches Gutachten über die Ehescheidung Lothars II. (Freiburg im Br., 1881); GUNDLACH, Zwei Schriften des Erzbischofs Hincmar von Reims in Zeitschrift für Kirchengeschichte (X, 1889), 92-145, 258-310; HAMPEL, Zum Streit Hincmars von Reims mit seinem Vorgänger Ebo und dessen Anhängern in Neues Archiv für ätere deutsche Gesch., XXIII (1897), 180-195; HEFELE, Konziliengeschichte, IV (Freiburg im Br., 1879).

Fuente: Kirsch, Johann Peter. "Hincmar." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/07356b.htm>.

Traducido por Pedro Royo