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Viernes, 19 de septiembre de 2014

Libros de Samuel

De Enciclopedia Católica

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Contenido

Introducción

También conocidos como Primero y Segundo Libros de los Reyes. Para el Tercer y Cuarto Libros de los Reyes en la Versión Autorizada vea Libros de los Reyes.

En la Vulgata se dan ambos títulos (Liber Primus Samuelis, quem nos Primum Primum Regum dicimus, etc); en las ediciones hebreas y en las versiones protestantes sólo se reconoce el segundo, y a los Libros Tercero y Cuarto de los Reyes se les llama Primero y Segundo Libros de los Reyes. Para evitar confusiones, los escritores católicos adoptan la denominación "Primero y Segundo Libros de Samuel" al referirse al texto hebreo, de lo contrario, se usa comúnmente "Primero y Segundo Libros de los Reyes". El testimonio de Orígenes, San Jerónimo, etc., confirmado por el resumen masorético anexado al Segundo Libro, así como por manuscritos hebreos, muestra que los dos libros originalmente formaron uno solo, titulado "Samuel". Este título fue elegido no sólo porque Samuel fue la figura principal en la primera parte, sino probablemente también porque, habiendo sido instrumental en el establecimiento del reino y en la selección de Saúl y David como reyes, se puede decir que él fue un factor determinante en la historia de todo el período que comprende el libro.

La división en dos libros se introdujo por primera vez en los Setenta, para ajustarse al más corto y cómodo tamaño de los rollos en boga entre los griegos. Al mismo tiempo se dividieron los Libros de los Reyes, y los cuatro libros, siendo considerados como una historia consecutiva de los reinos de Israel y Judá, fueron llamados "Libros de los Reinos” (Basileiôn biblía). San Jerónimo mantuvo la división en cuatro libros, que a partir de los Setenta había pasado a la Itala, o antigua traducción al latín, pero cambió el nombre de "Libros de los Reinos" (Libri Regnorum) por "Libros de los Reyes" (Libri Regum) . El texto hebreo de los Libros de Samuel y de los Libros de los Reyes se dividió primero en la edición de Bomberg de la Biblia rabínica (Venecia, 1516-17), y los libros individuales se distinguieron como Primer Libro de Samuel, Segundo Libro de Samuel, Primer Libro de los Reyes y Segundo Libro de los Reyes. Esta nomenclatura se adoptó en las ediciones posteriores de la Biblia hebrea y en las traducciones protestantes, y por lo tanto se volvió corriente los no católicos.

Contenido y análisis

Los dos Libros de Samuel comprenden la historia de Israel desde el nacimiento de Samuel hasta el fin de la vida pública de David, y cubren un período de cerca de cien años. El primer libro contiene la historia de Samuel y del reinado de Saúl; el segundo, la historia del reinado de David y la muerte de Saúl marcan la división entre los dos libros. El contenido puede ser dividido en cinco secciones principales:

  • (1) Libro I, caps. 1,1 a 7, la historia de Samuel;
  • (2) caps. 8 a 14 o, mejor, 15, historia del gobierno de Saúl;
  • (3) caps. 16 a 31, Saúl y David;
  • (4) Libro II, 1 a 20, la historia del reinado de David;
  • (5) 21 a 34, apéndice que contiene asuntos misceláneos.

La división entre (3) y (4) es suficientemente indicada por la muerte de Saúl y por la accesión de David al poder; las otras secciones están marcadas por los resúmenes, 7,15-17; 14,47-58; 20,23 -26; sin embargo, el 15 es una introducción a lo que sigue, de acuerdo con el asunto pertenece al (2).

1. Historia de Samuel

  • 1,1 - 2,11: el nacimiento y consagración al Señor de Samuel.
  • 2,12-36: Fechorías de los hijos de Elí y predicción de la caída de su casa.
  • 3: La llamada de Samuel a la función profética; su primera visión, en la que se le revela el castigo inminente a la casa de Elí.
  • 4: El ejército de Israel es derrotado por los filisteos; Jofní y Pinjás son asesinados y el Arca es capturada; muerte de Elí.
  • 5 - 7,1: El Arca entre los filisteos; es devuelta a Bet Semés y luego llevada a Quiryat Yearim.
  • 7,2 - 17: Samuel como juez; es instrumental en hacer que el pueblo regresara al Señor y en infligir una aplastante derrota a los filisteos.

(2) Historia del gobierno de Saúl

  • 8: La gente exige un rey; Samuel cede renuentemente a su petición.
  • 9 - 10,16: Saúl, en búsqueda de las asnas de su padre, es ungido privadamente por Samuel.
  • 10,17 - 27: Samuel convoca al pueblo en Mispá para elegir a un rey; la suerte cae sobre Saúl, pero no es reconocido por todos.
  • 11: Saúl derrota a Najás, rey de los ammonitas, y la oposición cesa.
  • 12: Discurso de despedida de Samuel al pueblo.
  • 13: Guerra contra los filisteos; la desobediencia de Saúl, debido a la cual Samuel anuncia su rechazo;
  • 14,1-46: Hazaña de Jonatán en Mikmás; es condenado a muerte por un incumplimiento involuntario de las órdenes de su padre, pero es perdonado por la oración del pueblo;
  • 14,47-52: Resumen de las guerras de Saúl; su familia y comandante en jefe;
  • 15: La guerra contra Amalec; segunda desobediencia y el rechazo final de Saúl.

(3) Saúl y David

David en la corte:

  • 16,1-13: David, el hijo menor de Isaí (Jesé), es ungido rey por Samuel en Belén.
  • 16,14-23: Él es llamado a la corte para tocar ante Saúl y se hace su escudero.
  • 17: David y Goliat.
  • 18: La amistad de Jonatán y David y los celos de Saúl; éste, después de intentar atravesar a David con su lanza, le apremia con pérfida intención a una hazaña audaz contra los filisteos al prometerle a su hija Mikal en matrimonio.
  • 19,1-10: Jonatán apacigua a su padre durante un tiempo, pero al distinguirse de nuevo David en una guerra contra los filisteos, se renueva la enemistad, y Saúl intenta por segunda vez asesinar a David.
  • 19,11 - 21: Mikal ayuda a David a escapar; él se fue donde Samuel en Ramá, pero al ver que, después de un infructuoso esfuerzo de mediación de Jonatán, se va toda esperanza de reconciliación, él huye a Akis, rey de Gat, parando en el camino a Nob, donde Ajimélek le da los panes de proposición y la espada de Goliat. Al ser reconocido en Gat, se salva a sí mismo fingiendo locura.

David como fugitivo:

  • 22: Se refugia en la cueva de Adul-lam, y se convierte en el líder de una banda de forajidos; pone a sus padres bajo la protección del rey de Moab. Saúl mata a Ajimélek y a los sacerdotes de Nob.
  • 23: David libera a Queilá de manos de los filisteos, pero para evitar ser capturado por Saúl se retira al desierto de Zif, donde es visitado por Jonatán. Es salvado providencialmente cuando estaba siendo rodeado por los hombres de Saúl.
  • 24: Le perdona la vida a Saúl en una cueva del desierto de Engadí.
  • 25: Muerte de Samuel. Episodio de Nabal y Abigail; esta se convierte en esposa de David luego de la muerte de su esposo.
  • 26: Luego de una nueva persecución, David entra de noche al campamento de Saúl y le lleva su lanza y el jarro de agua.
  • 27: Se convierte en vasallo de Akis, de quien recibe Siquelag; mientras tanto, pelea contra las tribus del sur, pero informa que devasta el territorio de Judá.
  • 28: Nueva guerra con los filisteos; entrevista de Saúl con la bruja de Endor;
  • 29 - 30: David acompaña el ejército de Akis, pero el jefe de los filisteos pone en duda su fidelidad y lo regresa. A su regreso encuentra que durante su ausencia los amalecitas saquearon Siquelag, y que se llevaron a Abigail con otros prisioneros; persigue a los merodeadores y recupera los prisioneros y el botín.
  • 31: Batalla de Gilboé, muerte de Saúl y Jonatán.

(4) Historia del Reinado de David Segundo Libro de Samuel

David en Hebrón:

  • 1: Se entera de la muerte de Saúl y Jonatán; su lamentación por ellos;
  • 2,1 - 7: Es ungido rey de Judá en Hebrón.
  • 2,8-32: Guerra entre David e Isboset o Isbaal, hijo de Saúl, quien es reconocido por las otras tribus;
  • 3: Abner, el comandante de las fuerzas de Isbaal, habiendo discutido con su amo, se somete a David y es traidoramente asesinado por Joab.
  • 4 - 5,5: Asesinato de Isbaal; David castiga a los asesinos y es reconocido por todas las tribus.

David en Jerusalén:

  • 5,6-16: Captura de Jerusalén de manos de los jebuseos, la cual se convierte en la capital.
  • 5,17-25: Guerra contra los filisteos.
  • 6: El Arca es transportada solemnemente desde Quiryat Yearim hasta Sión.
  • 7: David piensa en la construcción de un templo, aunque su intención no es aceptada, se le recompensa con la promesa de que su trono durará por siempre.
  • 8: Resumen de las diversas guerras libradas por David y la lista de sus oficiales;
  • 9: Su bondad para con Mefibóset o Meribbaal, hijo de Jonathan;
  • 10: La guerra con Amón y Siria]].

Historia de la familia de David:

  • 11: Su adulterio con Betsabé, la esposa de Urías;
  • 12,1-23: Su arrepentimiento cuando el profeta Natán le presenta la grandeza de su crimen;
  • 12,24-31: Nacimiento de Salomón; David está presente en la toma de Rabbá.
  • 13 - 14: Amnón viola a Tamar, hermana de Absalón; éste lo manda a asesinar y huye a Guesur; Joab interviene para que Absalón regrese y se reconcilie con su padre..
  • 15 - 16: Rebelión de Absalón; David huye de Jerusalén; Sibá, siervo de Meribbaal, le trae provisiones y acusa a su amo de deslealtad; Semeí maldice a David; Absalón se une a las concubinas de su padre.
  • 17: Ajitófel aconseja la persecución inmediata, pero Absalón sigue el consejo de dilación de Jusay, el seguidor de David, y así le da tiempo al fugitivo rey a cruzar el Jordán.
  • 18: Batalla de Majanayim; Absalón es derrotado y muerto por Joab contra la orden del rey;
  • 19,1-39: Intenso dolor de David, del cual es sacado por los reproches de Joab. En el paso del Jordán él perdona a Semeí y recibe a Meribbaal de vuelta a su favor, e invita a la corte a Barzil-lay, quien le había provisto provisiones al ejército.
  • 19,40 - 20: Celos entre Israel y Judá llevan a la revuelta de Seba; se comisiona a Amasá para hacer un reclutamiento, pero como reúne muy lentamente a las tropas, envía a Joab y a Abisay con los guardaespaldas en persecución de los rebeldes; Joab mata traicioneramente a Amasá. Resumen de los oficiales.

(5) Apéndice

  • 21,1-14: Los gabaonitas matan a los dos hijos de Rispá, la concubina de Saúl, y a los cinco hijos de Merab, la hija de Saúl
  • 21,15-22: Varias hazañas contra los filisteos;
  • 23,1-7: Los Salmos de acción de gracias de David, Salmos 28(27), 23(22). Sus “últimas palabras”.
  • 23,8-39: Enumeración de los valientes de David;
  • 24: Censo del pueblo, tras lo cual ocurre la epidemia; perdón divino, construcción de un altar.

Unidad y objeto

Los dos Libros de Samuel nunca formaron una obra con los dos Libros de los Reyes, como creían muchos de los primeros comentaristas y como todavía afirman algunos escritores modernos, aunque la numeración consecutiva de los libros de la Versión de los Setenta y el relato de los últimos días y la muerte de David a principios del Primer Libro de los Reyes parece que dan visos de probabilidad a esta suposición. La diferencia en el plan y método seguido en los dos pares de libros muestra que originalmente formaron dos obras distintas. El autor de Reyes presenta un esquema más o menos breve de cada reinado, y después refiere a sus lectores para obtener más información a la fuente de donde sacó sus datos; mientras que el autor de Samuel proporciona todos los detalles completos y minuciosos, incluso cuando son de poca importancia, de tal modo que su obra se parece más a una serie de biografías que a una historia; y, con la excepción de 2 Sam. 1,17, donde se refiere al “Libro del Justo”, nunca menciona sus fuentes. Por otra parte, el escritor de Reyes suministra abundantes datos cronológicos. Además de dar la duración de cada reinado, por lo general señala la edad del rey en su accesión al trono y, después de la división, el año del reinado del gobernante contemporáneo del otro reino; también con frecuencia da las fechas de acontecimientos especiales. En Samuel, por el contrario, los datos cronológicos son tan escasos que no es posible determinar la duración del período cubierto por ellos.

La posición adoptada por el autor de Reyes, en relación con los hechos que refiere, es también muy diferente de la del autor de Samuel. El primero alaba o culpa los actos de los diversos gobernantes, especialmente respecto a prohibir o permitir los sacrificios fuera del santuario, mientras que el segundo raramente expresa o juzga y repetidamente registra sacrificios contrarios a las prescripciones del Pentateuco sin una palabra de censura o comentario. Por último, existe una marcada diferencia de estilo entre los dos conjuntos de libros; los de los Reyes muestran una influencia aramea definida, mientras que los de Samuel pertenecen al mejor período de la literatura hebrea. A lo sumo, se podría decir que los dos primeros capítulos de 1 Reyes originalmente formaban parte del Libro de Samuel, y fueron separados más tarde por el autor del Libro de los Reyes para servir como una introducción a la historia de Salomón, pero aun esto es dudoso. Estos capítulos no son requeridos por el objeto que el autor del Libro de Samuel tenía a la vista, y la obra es un todo completo sin ellos. Además, el resumen, 2 Sam.23 - 26, marcan suficientemente la conclusión de la historia de David. En cualquier caso, estos dos capítulos están tan estrechamente relacionados con los siguientes que deben haber pertenecido al Libro de los Reyes desde el principio.

El tema general de los Libros de los Reyes es la fundación y desarrollo del Reino de Israel; la historia de Samuel es meramente una sección preliminar destinada a explicar las circunstancias que llevaron al establecimiento de la monarquía. Sin embargo, en un examen más detenido del contenido se ve que el autor se guía por una idea principal en la elección de su materia, y que su objeto principal no es dar una historia de los dos primeros reyes de Israel, sino relatar la fundación providencial de una dinastía real permanente en la familia de David. Esto aparece de forma notable en el relato del reinado de Saúl, que puede resumirse en las palabras: elegido, hallado defectuoso y rechazado a favor de David. La historia detallada de la lucha entre David y Saúl y su casa va claramente destinada a mostrar cómo David, el elegido del Señor, fue providencialmente preservado en medio de muchos peligros inminentes y la forma en que finalmente triunfó, mientras que Saúl pereció junto con su casa. Los primeros eventos del gobierno de David sobre el Israel unido se relatan en pocas palabras, inclusive, se da poco énfasis a un hecho tan importante como la captura de Jerusalén, pero relata en detalles completos su celo por el culto a Dios y su recompensa en la solemne promesa solemne de que su trono duraría para siempre (2 Sam. 7,11-16). Los capítulos restantes cuentan como, en cumplimiento de esta promesa, Dios le ayuda a extender y consolidar su reino, y no le abandona incluso después de su gran crimen, aunque le castiga en sus sentimientos más tiernos. La conclusión nos lo muestra en pacífica posesión del trono después de dos peligrosas rebeliones. Toda la historia es, pues, en torno a una idea central y alcanza su clímax en la promesa mesiánica, (2 Sam. 7,11 ss.). Además de este objeto principal, se puede observar uno secundario, que es transmitirle al rey y el pueblo la lección de que para obtener la protección de Dios deben observar sus mandamientos.

Autor y fecha

El Talmud le atribuye a Samuel todo la obra que lleva su nombre; esta extraña opinión fue adoptada más tarde por el Papa San Gregorio I (Magno), quien ingenuamente se convenció de que Samuel escribió los hechos ocurridos después de su muerte por revelación profética. La tradición rabínica y la mayoría de los primeros escritores cristianos le atribuyen a este profeta la parte que se refiere a su tiempo (1 Sam. 1 - 24); el resto a los profetas Gad y Natán. Esta opinión se basa evidentemente en 1 Crón. 29,29, "Los hechos del rey David, de los primeros a los postreros, están escritos en la historia del vidente Samuel, en la historia del profeta Natán y en la historia del vidente Gad.” Sin embargo, la redacción del texto indica que es cuestión de tres obras distintas. Además, la unidad del plan y la estrecha relación entre las diferentes partes excluyen la autoría compuesta; debemos al menos admitir un redactor que combinó los tres relatos. Este redactor, de acuerdo con Hummelauer, es el profeta Natán; sin embargo, la obra difícilmente se puede colocar tan temprano. Otros lo atribuyen a Isaías, Jeremías, Ezequías o Esdras. Ninguna de estas opiniones se apoya en ninguna base sólida, y sólo podemos decir que el autor es desconocido.

La misma diversidad de opinión existe en cuanto a la fecha de composición. Hummelauer lo asigna a los últimos días de David. Vigouroux, Cornely, Lesetre, y Thenius lo sitúan en la época de Roboam; Kaulen, bajo el gobierno de Abiyyam, el hijo de Roboam; Haevernick, no mucho después de David; Ewald, unos treinta años después de Salomón; Clair, entre la muerte de David y la destrucción del Reino de Judá. Según críticos recientes pertenece al siglo VII, pero recibió retoques tan tarde como en el V o incluso el siglo IV. No hay datos suficientes a mano para fijar una fecha precisa. Sin embargo, podemos designar ciertos límites de tiempo dentro del cual la obra debió haber sido compuesta. La explicación sobre la vestimenta de las hijas del rey en tiempos de David (2 Sam. 13,18) supone que en el entretanto había transcurrido un período considerable de tiempo, y apunta a una fecha posterior a Salomón, durante cuyo reinado sus mujeres extranjeras probablemente introdujeron un cambio en el estilo de vestir. Cuánto más tarde se indica por la siguiente observación: “por esto Siquelag pertenece hasta el día de hoy a los reyes de Judá.” (1 Sam. 27,6). La expresión “reyes de Judá” implica que al momento que se escribió, el Reino de Israel ya estaba dividido, y que por lo menos dos o tres reyes habían reinado sobre Judá solamente. Por lo tanto, la fecha más temprana no puede colocarse antes del reinado de Abiyyam. Por el contrario, la fecha más tardía debe ser asignada a un tiempo anterior a la reforma de Josías (621 a.C.). Como se ha señalado, el autor en repetidas ocasiones registra sin censura o comentario violaciones a la Ley del Pentateuco en relación con los sacrificios. Ahora bien, no es probable que él hubiese actuado así si hubiese escrito después de que estas prácticas fueron abolidas y su ilegalidad inculcada en el pueblo, ya que en ese momento sus lectores se habrían escandalizado por la violación de la Ley por una persona como Samuel, y por la tolerancia de los ritos ilícitos de un rey como David. La fuerza de esta razón se verá si tenemos en cuenta cómo el autor de Reyes, que escribió después de la reforma de Josías, censura cada alejamiento de la Ley a este respecto o, como lo explica en 1 Ry. 3,2. La pureza de lenguaje habla por una fecha más bien temprana que tardía dentro de los antedichos límites. Sin embargo, el apéndice posiblemente puede ser obra de una mano posterior. Por otra parte, se podría admitir sin dificultad las adiciones por un revisor inspirado posterior.

Fuentes

Ahora se reconoce universalmente que el autor de los Libros de Samuel hizo uso de documentos escritos en la composición de su obra. Uno de esos documentos, "El Libro de los Justos", se menciona en relación con el lamento de David por Saúl y Jonatán (2 Sam. 1,18). El cántico de Ana (1 Sam. 2,1-10), el himno de acción de gracias de David (2 Sam. 22,2-51, cf. Sal. 18(17)), y sus "últimas palabras" muy probablemente también fueron extraídos de una fuente escrita. Pero además de estas fuentes de menor importancia, el escritor debió haber tenido a la mano, al menos para la historia de David, un documento que contenía mucho del material histórico que él narra. Esto se infiere por los pasajes comunes a 1 y 2 Samuel y el Primer Libro de las Crónicas, que se muestran en la siguiente lista:

En los Libros de Samuel.... En el Primer Libro de las Crónicas
1 Sam. 31 1 Crón. 10,1-12
2 Sam. 3,2-5 1 Crón. 3,1-4
2 Sam. 5,1-10 1 Crón. 11,1-9
2 Sam. 5,11-25 1 Crón. 14,1-16
2 Sam. 6,1-11 1 Crón. 13,1-14
2 Sam. 6,12-23 1 Crón. 15,25-29
2 Sam. 6,12-23 1 Crón. 16,1-3.43
2 Sam. 7 1 Crón. 17
2 Sam. 8 1 Crón. 18
2 Sam. 10,1 - 11,1 1 Crón. 19,1 - 20,1
2 Sam. 12,26-31 1 Crón. 20,1-3
2 Sam. 21,18-22 1 Crón. 20,4-8
2 Sam. 23,8-39 1 Crón. 11,10-46
2 Sam. 24 1 Crón. 21

Aunque estos concuerdan a menudo palabra por palabra, las diferencias son tales que el autor de las Crónicas, el escritor posterior, no se puede decir que copió de 1 y 2 de Samuel, y debemos concluir que ambos autores hicieron uso del mismo documento. Este parece haber sido un registro oficial de eventos públicos importantes y de asuntos relacionados con la administración, tal como el que mantenía el "secretario" de la corte (2 Sam. 8,17; 20,24), y es muy probable que sea el mismo que el de las "Crónicas del rey David" (1 Crón. 27,24). A este documento le podemos añadir otros tres mencionados en 1 Crón. (29,29) como fuentes de información para la historia de David, a saber, el "Libro de Samuel", el “Libro de Gad”, y el “Libro de Natán”. Estas eran obras de los tres profetas, según se desprende de 2 Crón. 9,29; 12,15; 20,24, etc.; y nuestro autor apenas descuidaría escritos recomendados por tales nombres. Muy probablemente, Samuel proporcionó el material para su propia historia y para parte de la de Saúl; Gad, compañero de David en el exilio, los detalles de esa parte de la vida de David, así como de sus primeros días como rey; y Natán, la información relativa a la última parte, o incluso la totalidad, de su reinado. Así, entre ellos, habían cubierto bastante el período tratado, si, de hecho, sus narraciones no se traslaparan parcialmente.

Además de estas cuatro fuentes se pudieron haber utilizado ocasionalmente otros documentos. Una comparación de los pasajes de Samuel y 1 Crónicas dados en la tabla de arriba muestra, además, que ambos escritores con frecuencia transfieren su fuente a sus propias páginas con muy pocos cambios; puesto que, ya que uno no copió del otro, el acuerdo entre ellos no se puede explicar, salvo en el supuesto de que reprodujeron más o menos el mismo documento. Por tanto, tenemos razón para creer que nuestro autor siguió el mismo curso en otros casos, pero no tenemos ningún medio de determinar hasta qué punto.

La teoría crítica

Según críticos recientes, los Libros de Samuel no son más que una recopilación de diferentes relatos tan torpemente combinados que puedan separarse con relativa facilidad. A pesar de esta relativa facilidad para distinguir los diferentes elementos, los críticos no concurren en cuanto al número de fuentes, ni en cuanto a la fuente particular a la que deben adscribirse algunos pasajes En el siglo XIX casi toda la escuela crítica aceptaba la teoría de Wellhausen-Budde, al menos en sus rasgos principales. Según esta teoría, 2 Sam. 9 - 20 forman un documento, que es prácticamente contemporáneo con los hechos descritos; el resto (excepto el apéndice) está principalmente compuesto de dos escritos, uno viejo, J, del siglo IX, y uno posterior, E, de final del VIII o principios del siglo VII. Son designados J y E, porque se le adscriben a los autores de los documentos yahvista y elohista del Hexateuco, o a escritores pertenecientes a las mismas escuelas. Tanto J como E sufrieron modificaciones por un revisor, J2 y E2, respectivamente, y después de ser unidos entre sí por un redactor, RJE, fueron editados por un escritor de la escuela deuteronómica, RD. Después de esta redacción se hicieron algunas adiciones, entre ellas el apéndice. Budde divide así los diversos elementos:

  • J: 1 Sam. 9,1 - 10.7.9-16; 11,1-11.15; 13,1-7a, 15b-18; 14,1-46.52; 16,14-23; 18,5-6.11.20-30; 20,1-10.18-39.42b; 22,1-4.6-18.20-23; 23,1-14a; 26; 27; 29 - 31. 2 Sam. 1,1-4.11-12.17-27; 2,1-9.10b.12-32; 3; 4; 5,1-3.6-10.17-25; 6; 9 - 11; 12,1-9.13-30; 13 - 20.22.
  • J2: 1 Sam. 10,8; 13,7b-15a.19-22.
  • E: 1 Sam. 4,1b - 7,1; 15,2-34; 17,1-11.14-58; 18,1-4.13-29; 19,1.4-6.8-17; 21,1-9; 21,19; 22,19 - 24,19; 25; 28. 2 Sam. 1,6-10.13-16; 7.
  • E2: 1 Sam. 1,1-28; 2,11-22a.23-26; 3,1 - 4,1a; 7,2 - 8,22; 10,17-24; 12.
  • RJE: 1 Sam. 10,25-27; 11,12-14; 15,1; 18,21b; 19 2-3.7; 20,11-17.40-42a; 22,10b; 23,14b-18; 24,16.20-22a. 2 Sam. 1,5.
  • RD: 1 Sam. 4,18 (última cláusula); 7,2; 13,1; 14,47-51; 28,3. 2 Sam. 2,10a.11; 5,4-5; 8; 12,10-12.
  • Adiciones de un editor posterior: 1 Sam. 4,15.22; 6,11b.15.17-29; 11,8b; 15,4; 24,14; 30,5. 2 Sam. 3,30; 5,6b.7b.8b; 15,24; 20,25- 26.
  • Adiciones posteriores: 1 Sam. 2,1-10.22b; 16,1-13; 17,12-13; 19,18-24; 20,10-15; 22,5. 2 Sam. 14,26; 21 - 24.

Esta división minuciosa, por la cual incluso cláusulas cortas son repartidas con la mayor precisión a su propia fuente, se basa en los siguientes motivos:

(1) Hay narrativas duplicadas que dan una presentación diferente o incluso contradictoria de un mismo hecho. Hay dos relatos de la elección de Saúl (1 Sam. 8,1 - 11), de su rechazo (13,1-14 y 15), de su muerte (1 Sam. 22,1 ss., y 2 Sam. 1,4 ss.), de su intento de matar a David (1 Sam. 18,10-11 y 19,9-10d). También hay dos relatos de la presentación de David a Saúl (1 Sam. 16,14 ss. y 17,55-58), de su huida de la corte (19,10 ss. y 21,10), de su toma de refugio en Akis (21,10 ss., y 27,1 ss.), de su perdón a la vida de Saúl (24 y 26). Por último, hay dos relatos del origen del proverbio: "¿Con que también Saúl entre los profetas?” (10,12; 19,24). Algunas de estas narraciones dobles no sólo son diferentes sino contradictorias. En un relato de la elección de Saúl el pueblo exige un rey, porque están insatisfechos con los hijos de Samuel; el profeta manifiesta gran disgusto y trata de que desistan de su propósito; sin embargo, cede y Saúl es elegido por suertes. En el otro, Samuel no muestra aversión por la monarquía; unge en privado a Saúl por orden de Dios para que pueda librar a Israel de los filisteos; Saúl es proclamado rey sólo después, y en recompensa de su victoria sobre el rey amonita, Naas. Según una versión de la muerte de Saúl, se mató al caer sobre su espada; según la otra, él mismo le pidió a un amalecita que lo asesinara. Una vez más, en el cap. 16 David, entonces en plena virilidad y con experiencia en la guerra, es llamado a la corte para tocar delante de Saúl y es nombrado su escudero, y luego en el próximo capítulo aparece como un joven pastor, no acostumbrado a usar armas y desconocido tanto para Saúl como para Abner. Por otra parte, hay declaraciones contrarias entre sí. En 1 Sam. 7,13 se afirma que "los filisteos ... no vinieron más sobre el territorio de Israel… durante toda la vida de Samuel", mientras que en 9,16, Saúl es elegido rey para salvar a Israel de ellos; y en el cap. 13 se describe una invasión filistea. En 1 Sam. 7,15, se dice que Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida, aunque en su vejez les delegó sus poderes a sus hijos (8,1), y que después de la elección de Saúl renunció solemnemente a su oficio (cap. 12). Finalmente, en 1 Sam. 15,35 se dice que Samuel nunca volvió a ver a Saúl de nuevo, y sin embargo, en el 19,24 Saúl se le aparece. Todo esto demuestra que se han combinado dos relatos, a menudo diferentes en su presentación de los hechos, y las diferencias en algunos casos se dejaron sin armonizar.

Algunos pasajes presentan concepciones religiosas que pertenecen a una época posterior, y por lo tanto deben ser atribuidos a un escritor posterior, que vio los acontecimientos de los tiempos pasados a la luz de las ideas religiosas de los suyos. También se puede detectar una diferencia en estilo literario en las diferentes partes de la obra. Si todo esto fuera cierto, habría que admitir la teoría de los críticos. En este caso, mucho de 1 y 2 Samuel tendría muy poco valor histórico. El argumento a partir de las concepciones religiosas asume la veracidad de la teoría de Wellhausen sobre la evolución de la religión de Israel; mientras que el que surge del estilo literario se reduce a una lista de palabras y expresiones cuya mayoría debe haber sido parte del discurso actual, y por esta la razón no pudieron haber sido propiedad exclusiva de cualquier escritor. Por lo tanto, toda la teoría se apoya sobre el argumento de narrativas dobles y contradicciones. Como esto parece muy plausible y presenta algunas dificultades reales, exige un examen.

Dobles y contradicciones

Algunos de los relatos alegadamente dobles, mientras que tienen una semejanza general, difieren en cada detalle. Este es el caso de las dos relatos sobre la desobediencia y el rechazo de Saúl, el de los dos relatos del perdón de David hacia la vida de Saúl, y de su búsqueda de refugio con Akis. Esos relatos no pueden ser identificados, a menos que se demuestre la improbabilidad de que los acontecimientos ocurriesen como son narrados. Pero, ¿acaso es improbable que Saúl hubiese hecho caso omiso de las instrucciones de Samuel en dos ocasiones diferentes y que debiera repetir con mayor énfasis el anuncio de su rechazo? ¿O que en el juego del escondite en las montañas David hubiese logrado dos veces estar cerca de la persona de Saúl y que en ambas ocasiones se hubiese abstenido de hacerle daño? ¿O que bajo otras condiciones hubiese entrado en negociaciones con Akis y se hubiese convertido en su vasallo?

Incluso cuando las circunstancias son las mismas, no podemos pronunciar enseguida que los relatos son sólo diferentes narraciones del mismo suceso. No es en absoluto extraño que Saúl en su estado de demencia hubiese intentado dos veces alancear a David, o que los leales zifitas le hayan revelado dos veces a Saúl el paradero de David. Los dos relatos de Saúl entre los profetas, a primera vista parecen ser dobletes reales, no tanto porque las dos narrativas son iguales, pues difieren considerablemente, sino porque ambos incidentes parecen darse como el origen del proverbio: "¿Conque Saúl también entre los profetas? " Sin embargo, sólo del primero se dice que dio origen al dicho.

La expresión utilizada en el otro caso--"…por lo que se suele decir: “¿con que también Saúl entre los profetas?” ---no implica necesariamente que el proverbio no existía antes, pero puede entenderse como que fue entonces que se hizo popular. La traducción de la Vulgata, "Unde et exivit proverbium”, es engañosa. No hay una doble mención de la huida de David de la corte. Cuando en 19,10, se dice que huyó de frente de Saúl, sólo se afirma que huyó para evitar que Saúl lo asesinara: la expresión “huir del frente de” significa huir por miedo a alguien.

La doble narrativa de la elección de Saúl se obtiene partiendo en pedazos las partes que se complementan y explican mutuamente. Más de una verdadera historia manejada de este modo producirá los mismos resultados. La historia tal y como está es natural y bien conectada. El pueblo solicitó un rey debido a que estaban disgustados por la conducta de los hijos de Samuel, y creían que un gobierno central fuerte sería una ventaja para la defensa del país. Samuel recibe la solicitud con desagrado, pero obedece el mandato de Dios y designa la hora y lugar para la elección. Mientras tanto unge a Saúl, que luego es designado por suertes y es aclamado rey. Sin embargo, todos no lo reconocieron. Personas influyentes pertenecientes a las tribus probablemente se irritaron porque se escogió a un hombre desconocido de una de las tribus más pequeñas. Bajo esas circunstancias, Saúl sabiamente retrasó el asumir el poder real hasta que se presentó el momento propicio, el cual se produjo un mes más tarde, cuando Najás sitió a Yabés. Se objeta, en efecto, que puesto que los de Yabés no enviaron un mensaje a Saúl en su peligro inminente, el cap. 11,4 ss. debe haber pertenecido a un relato en el que Saúl todavía no había sido proclamado rey, lo cual indica claramente una doble narrativa. Pero incluso si los de Yabés no hubiesen enviado ningún mensaje, el hecho no tendría ninguna importancia, ya que Saúl no había recibido el reconocimiento universal; sin embargo, nada nos autoriza a leer ese significado en el texto. En todo caso, al oír la noticia Saúl asumió de inmediato el ejercicio del poder real, amenazando con severos castigos a todo el que no lo siguiera. Es cierto que existen dificultades en cuanto a algunos detalles, pero las dificultades se encuentran también en la teoría de un relato doble.

Los dos relatos de la muerte de Saúl son realmente contradictorios, pero sólo uno es del historiador; el otro es la historia contada por el amalecita que le trajo a David la noticia de la muerte de Saúl, y nada indica que el escritor tiene la intención de relacionarlo como verdadero. No debemos vacilar en considerarlo una fabricación del amalecita. No es inusual mentir para promover los intereses personales, y la esperanza de ganarse el favor de David fue un aliciente suficiente para que el hombre inventara su historia.

Respecto a la aparente contradicción entre 16,14-23, y 17, ha de resaltarse que el Vaticano (B) y otros pocos manuscritos de los Setenta omiten 17,12-31 y 17,55 - 18,5. No sólo algunos escritores conservadores, sino tales críticos como Cornill, Stade, W. R. Smith y H. P. Smith, afirman que esta forma del texto es la más original Pero aunque este texto, si fuera cierto, podría atenuar la dificultad, no la removería por completo, puesto que David sigue apareciendo como un niño no acostumbrado a usar armas. La aparente contradicción desaparece si consideramos que 16,14-23 está fuera de su lugar cronológico, una ocurrencia bastante común en los libros históricos tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo. La razón para la inversión parece estar en el deseo del autor de resaltar el contraste entre David, sobre quien el Espíritu del Señor vino a partir del día de su unción, y Saúl, que fue abandonado a partir de entonces por el Espíritu del Señor y perturbado por un espíritu maligno. O puede deberse al hecho de que con el cap. 17 el autor comienza a seguir una nueva fuente. Esta suposición podría explicar la repetición de algunos datos sobre la familia de David, en caso de que 17,17-21 sea original. De acuerdo a la secuencia real de los acontecimientos, después de su victoria sobre Goliat David regresó a su casa, y más tarde, después de haber sido recomendado por alguien que era consciente de su habilidad musical, fue llamado a la corte y asignado permanentemente a la persona de Saúl. Esta explicación puede parecer inadmisible, ya que se dice (18, 2) que "Saúl le retuvo aquel día, y no le permitió regresar a casa de su padre." Pero como “aquel día” se utiliza a menudo en una forma libre, no será necesario tomarlo para referirse al día en que David mató a Goliat, y así se dejará espacio para el incidente relatado en 16,14-23. Por lo tanto, no es cierto que sea imposible conciliar los dos relatos, como se afirma.

Las llamadas declaraciones contradictorias también pueden ser explicadas satisfactoriamente. Como el cap. 7 es un resumen de la administración de Samuel, las palabras "los filisteos no volvieron más sobre el territorio de Israel" (7,13) debe ser tomado para referirse únicamente al plazo del oficio de Samuel, y no a toda su vida; por lo tanto, no están en contradicción con el 13, donde se describe una incursión durante el reinado de Saúl. Además, no se dice que no hubo más guerras con los filisteos; la siguiente cláusula: "Y la mano de Yahveh pesó contra los filisteos durante toda la vida de Samuel", más bien supone lo contrario. Ciertamente, hubo guerras, pero los filisteos fueron derrotados siempre y nunca lograron afianzarse en el país. Aún permanecieron como vecinos peligrosos, que podían atacar a Israel en cualquier momento. De ahí que también se podría decir de Saúl: "Él salvará a mi pueblo de las manos de los filisteos" (9,16), expresión que no necesariamente implica que estaban entonces bajo el poder de los filisteos. Se reconoce generalmente que el pasaje en 13,19-21, que parece indicar que los filisteos ocupaban el país al momento de la elección de Saúl, está fuera de lugar. Además, cuando Samuel delegó sus poderes a sus hijos, todavía retuvo su oficio, y cuando renunció, luego de la elección de Saúl, continuó aconsejando y reprobando tanto al rey como al pueblo (cf. 1 Sam. 12,23); por lo tanto verdaderamente se puede decir que juzgó a Israel todos los días de su vida.

La última contradicción, la cual Budde declara ser inexplicable, se basa en una mera sutileza sobre el verbo "ver". El contexto muestra claramente que cuando el autor afirma que "Samuel no vio más a Saúl hasta el día de su muerte" (15,35), quiere decir que Samuel no tuvo más trato con Saúl, y no que él nunca lo vio de nuevo con sus ojos. En realidad, ¿es probable que un redactor que, se nos dice, a menudo armoniza sus fuentes, y que claramente intenta presentar una historia coherente, y no simplemente una colección de documentos antiguos, permitiría flagrantes contradicciones? No hay razón suficiente, entonces, por las que no debamos conceder un carácter histórico a la sección 1 Sam. 1,1 a 2 Sam. 8, así como al resto de la obra. Esas marcas internas---es decir, toques realistas, minuciosidad en el detalle, estilo brillante y fluido---que mueven a los críticos a considerar la última parte como de origen temprano y de indudable valor histórico, se hallan igualmente en la primera.

El Texto hebreo, los Setenta y la Vulgata

El texto hebreo nos ha llegado en una condición poco satisfactoria debido a los numerosos errores de los transcriptores. Los números han sufrido especialmente, probablemente porque en los manuscritos más antiguos no fueron escritos completos. En 1 Sam. 6,19, setenta hombres se convierten en "setenta años, y cincuenta mil de la gente común." En 1 Sam. 13,5, a los filisteos se les da el número imposible de treinta mil carros. Saúl tiene sólo un año de edad cuando empieza a reinar y reina sólo dos años (1 Sam. 13,1). Se hace que Absalón espere cuarenta años para cumplir el voto que hizo en Guesur (2 Sam. 15,7). En 1 Sam. 8,16 se metamorfosea a los bueyes en los más hermosos "adolescentes", mientras que en 2 Sam. 10,18, cuarenta mil hombres de a pie se convierten en jinetes. Mikal, que en la 2 Sam. 6,23 se dice que no ha tenido hijos, en 21,8 se le atribuyen los cinco hijos de su hermana Merob (cf. 1 Sam. 18,19; 25,44; 2 Sam. 3,15).

En 2 Sam. 21,19 Goliat es asesinado de nuevo por Eljanán, y, por extraño que parezca, aunque 1 Crón. 20,5 dice que el hombre muerto por Eljanán era hermano del gigante, algunos críticos ven aquí también una contradicción. Badán en 1 Sam. 12,11 se debería cambiar por Abdón o Baraq, y Samuel, en el mismo versículo, por Sansón, etc. Muchos de estos errores se pueden corregir fácilmente mediante una comparación con las Crónicas, los Setenta y otras versiones antiguas . Otros antedatan todas las traducciones, y por lo tanto se encuentran en las versiones, así como en el texto (hebreo) masorético. A pesar de las correcciones hechas por los comentaristas modernos y por los críticos textuales, un examen crítico perfectamente satisfactorio sigue siendo un desiderátum. Sin duda se debe preferir los Setenta al texto masorético; en otros el caso no está muy claro. La Vulgata fue traducida de un texto hebreo que se parecía mucho al masorético; pero el texto original ha sido interpolado con adiciones y traducciones duplicadas, que se han colado a la Itala. Las adiciones ocurren en: 1 Sam. 4,1; 5,6.9; 8,18; 10,1; 11,1; 13,15; 14,22.41; 15,3.12; 17,36; 21,11; 30,15; 2 Sam. 1,26; 5,23; 10,19; 13,21.27; 14,30; traducciones duplicadas en 1 Sam. 9,25; 15,32; 20,15; 23,13.14; 2 Sam. 1,18; 4,5; 6,12; 15,18.20.


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Fuente: Bechtel, Florentine. "First and Second Books of Kings." The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/08647b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina