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Lunes, 22 de diciembre de 2014

Manuscritos de la Biblia

De Enciclopedia Católica

Los manuscritos, en cuanto opuestos a impresos, son copias del texto original o de una versión ya sea de toda la Biblia o de parte de ella. Después de unas observaciones introductorias sobre los manuscritos en general, hablaremos en detalle de los manuscritos bíblicos hebreos, griegos, latinos, siríacos, armenios y coptos; manuscritos de otras versiones no son lo suficientemente importantes para entrar al alcance de este artículo.

Contenido

En General

Los manuscritos pueden ser convenientemente divididos entre los manuscritos en papiro y en pergamino.

Manuscritos en Papiro:

En el Imperio Romano de los tres primeros siglos de nuestra era, el papiro era el material de escritura ordinario. Hecho con tiras del corazón de la planta acuática egipcia del mismo nombre, el papiro era muy frágil, quebradizo al aire, se desmenuzaba con el uso, no resistía la fuerza desintegradora de la humedad y muy poco practicable para la forma de libro. Todos los manuscritos en papiros de todas clases se han perdido, excepto los enterrados en terreno extremadamente seco, como el de Alto y Medio Egipto, donde los ignorantes labradores destruyeron injustificadamente y de una vez grandes cantidades de manuscritos en papiro. Los excavadores egipcios evitan ahora esa destrucción y siguen añadiendo a la ya considerable colección de papiros. Es más que probable que los escritores sagrados del Nuevo Testamento o sus escribas usaran tinta y rollos de frágil papiro para sus autographa (2 Cor. 3,3; 2 Juan 12). Estos manuscritos originales probablemente perecieron hacia fines del siglo I o principios del II. No hallamos rastros de ellos ni en los Padres Apostólicos ni en los Padres apologéticos---a no ser que exceptuemos las palabras de Tertuliano "las auténticas cartas de los Apóstoles mismos", que hoy se descartan por considerarlas retóricas. Una prueba significativa de la pérdida temprana de las copias autógrafas del Nuevo testamento es el hecho de que San Ireneo nunca apela a los escritos originales sino sólo a las antiguas y esmeradas copias (en pasi tois spoudaiois kai archaiois antigraphois), al testimonio de los que vieron a Juan cara a cara (kaimartyrounton auton ekeinon ton katopsin ton Ioannen heorakoton), y a la evidencia interna de la palabra escrita (kai tou logou didaskontos hemas).

Manuscritos en pergamino:

Egipto se adhirió a sus rollos de papiro hasta el siglo VIII y aún más tarde. El pergamino había sido usado antes de los tiempos de Cristo (cf. Plinio, "Historia Naturalis", XIII, 11), y durante el tiempo de los Apóstoles (2 Tim. 4,13). En el siglo III comenzó a sustituir a los papiros fuera de Egipto; en la primera parte del siglo IV el pergamino y el códice (o forma de libro) venció completamente al papiro y la forma de rollo. Cuando Constantino fundó su capital del Imperio Bizantino, ordenó a Eusebio de Cesarea que mandara a hacer cincuenta manuscritos de la Biblia en pergamino (somatia en diphtherais) para usar en las iglesias de Bizancio (Vita Constant., IV, 36). Los manuscritos bíblicos existentes más antiguos pertenecen al siglo IV, pero en forma fragmentaria.

Palimpsestos:

Algunos sumamente importantes manuscritos en pergamino son palimpsestos (del latín palimpsestum, griego palimpsestos, "raspado de nuevo")---es decir, habían sido borrados con piedra pómez por segunda vez hacía tiempo y escrito sobre lo borrado. El descubrimiento de los palimpsestos llevó a la imprudente acusación de que los monjes habían producido una destrucción al por mayor de manuscritos bíblicos desde muy antiguo. Se desprende que hubo algunas destrucciones del decreto de un sínodo griego del año 691 d.C. que prohibía el uso de manuscritos palimpsestos, ya fuera de la Biblia o de los Padres, a no ser que estuvieran completamente inservibles (ver Wattenbach, "Das Schriftwessen im Mittelalter", 1896, p. 299). Y también es suficientemente claro que tal destrucción no fue al por mayor, sino que sólo tuvo que ver con manuscritos gastados o estropeados, por el hecho significativo de que no se ha encontrado aún ninguna obra completa de cualquier clase en ningún palimpsesto. El descifrado de un palimpsesto se puede realizar a veces empapándolo en agua clara; generalmente hablando para recuperar la escritura original. Tales reactivos químicos son una infusión de agallas, la tintura de Gioberti e hidrosulfuro de amonio, los cuales dañan el manuscrito. Wattenbach, una autoridad en el tema dice: “Los expertos experimentadores de nuestro tiempo han destruido mucha más cantidad de preciosos manuscritos, en proporción a la cantidad existente, que los monjes antiguos.”

Manuscritos Hebreos

Época:

a. Texto pre-masorético. El manuscrito hebreo más antiguo es el papiro Nash. Hay cuatro fragmentos que cuando se ponen juntos dan veinticuatro líneas de un texto pre-masoreta de los Diez Mandamientos y el shema (Éxodo 20,2-17; Deuteronomio 5,6-19; 6,4-5). El escrito está sin vocales y paleográficamente parece que no es posterior al siglo II. Este es el más antiguo manuscrito bíblico existente (vea Cook, "Un Papiro Bíblico Pre-Masorético" en "Proced. de la Soc. de Arq. Bib.", enero 1903). A veces concuerda con la Versión de los Setenta comparada con la Masora. Otro texto pre-masorético es el Pentateuco Samaritano. La recensión samaritana es probablemente anterior al Exilio; ha llegado a nosotros libre de la influencia masorética, está escrita sin vocales y en caracteres samaritanos. El más antiguo manuscrito samaritano existente es el de Nablus, que antes se databa anterior a los manuscritos masoréticos, pero ahora se asigna al siglo XII o XIII d.C. Aquí hay que hacer ahora mención de los manuscritos hebreos no-masoréticos del libro del Eclesiástico. Estos fragmentos, obtenidos de una “genizah” de El Cairo (una caja para los manuscritos gastados o desechados), pertenecen al siglo X u XI de nuestra era. Nos proveen con más de la mitad del Eclesiástico y duplican ciertas partes del libro. Muchos especialistas consideran que los fragmentos de El Cairo prueban que el hebreo fue el idioma original del Eclesiástico (vea "Facsímiles de los Fragmentos recobrados hasta ahora del Libro del Eclesiástico en Hebreo”, Oxford y Cambridge, 1901).

b. Texto Masorético: Todos los otros manuscritos hebreos de la Biblia son masoréticos (Vea Masora) y pertenecen al siglo X o posterior. Algunos de estos manuscritos están datados antes, pero los críticos textuales consideran que esas fechas se deben a un fraude intencional o a una transcripción no-crítica de fechas de manuscritos anteriores. Por ejemplo un códice de los profetas anteriores y posteriores, que ahora está en la sinagoga caraíta de El Cairo, está fechado 895 d.C., pero Neubauer lo asigna al siglo XI o XIII. Califica como una obra del siglo XIII el manuscrito # 12 de Cambridge, datado en 856 d.C. Rechaza como absolutamente imposible la fecha 489 del Pentateuco de San Petersburgo (ver Studia Biblica, III, 22). Probablemente los manuscritos masoréticos más antiguos sean: "Prophetarium Posteriorum Codex Bablyonicus Petropolitanus", fechado 916 d.C.; La Biblia de San Petersburgo, escrita por Samuel ben Jacob y fechada en 1009 d.C.; el "Códice Oriental 4445" en el Museo Británico, que Ginsburg (Introducción, p. 469) asigna a 820-50 d.C. Los críticos textuales varían mucho en las fechas que asignan a ciertos manuscritos hebreos. De Rossi incluso piensa que sólo unos nueve o diez manuscritos masoréticos son anteriores al siglo XII. (Variæ Lectiones, I, p. XV).

Cantidad:

Kennicott, el primer estudioso crítico del texto masorético, examinó o mandó a examinar unos 16 manuscritos samaritanos, unos 40 textos impresos y 638 manuscritos masoréticos (ver "Dissertatio Generalis in Vetus Testam. Hebraicum", Oxford, 1780). Los numeró en seis grupos:

  • núms. 1-88, manuscritos de Oxford;
  • núms. 89-144, otros manuscritos de países angloparlantes;
  • núms. 145-254, manuscritos de Europa continental;
  • núms. 255-300, textos impresos y varios manuscritos;
  • núms. 301-694, manuscritos cotejados por Brunsio.

De Rossi (Variæ Lectiones Vet. Test.) retuvo la numeración de Kennicott y añadió una lista de 479 manuscritos, todos de su propiedad privada, de los cuales, desafortunadamente, 17 habían recibido ya numeración por Kennicott. De Rossi añadió más tarde cuatro listas suplementaria de 110, 52, 37 y 76 manuscritos, y llegó a la cifra de 1375 manuscritos masoréticos. Desde entonces nadie ha emprendido un estudio crítico tan colosal de los manuscritos hebreos. Unos pocos de los principales manuscritos se cotejan y comparan más exactamente en las ediciones del texto masorético que fueron hechas por S. Baer, Fr. Delitzsch y Ginsburg. Al vasto número de manuscritos hebreos examinado por Kennicott y De Rossi hay que añadir unos dos mil manuscritos de la Biblioteca Imperial de San Petersburgo que Firkowitsch cotejó en Tschufut-Kale ("Roca de los Judíos") en la Crimea (ver Strack, "Die biblischen und massoretischen Handschriften zü Tschufut-Kale" en "Zeits. für luth. Theol. und Kirche", 1875).

Valor:

El estudio crítico de esta rica variedad de cerca de 3400 rollos y códices masoréticos no promete tan importantes resultados como al principio se creyó. Los manuscritos son todos de fechas recientes si se comparan con los códices griegos, latinos y siríacos; todos son singularmente parecidos. En copias hechas para uso privado se hallan unas pocas variantes: las copias hechas para el servicio público de las sinagogas son tan uniformes que no animan al crítico a compararlas. Todos los manuscritos masoréticos nos devuelven a un solo editor---el de la tradición textual que probablemente comenzó en el siglo II y cada vez se hizo más y más minucioso hasta que cada detalle y título del texto quedó casi absolutamente fijado y sagrado. Parece que fue R. Aqiba la cabeza de esta escuela judía del siglo II. Se tomaron medidas sin precedentes para mantener el texto fijado. Los estudiosos contaron las palabras y consonantes de cada libro, la palabra central y las consonantes centrales, las peculiaridades del escrito etc. Hasta cuando tales peculiaridades eran claramente debidas a un error o accidente, fueron perpetuadas e interpretadas por un significado místico. Letras rotas o invertidas, consonantes que eran demasiado pequeñas o grandes, puntos que estaban fuera de lugar---todas estas rarezas fueron transmitidas como intención divina. En el Génesis 2,4 bebram (“cuando fueron creados”), todos los manuscritos tiene una Hê, y los eruditos judíos vieron esta peculiaridad como inspirada y la interpretaron: “En la letra Hê fueron creados” y después se pusieron a averiguar qué quería decir aquello. Esta falta de variantes en los manuscritos masoréticos nos deja sin la esperanza de recuperar el texto hebreo original excepto a través de las versiones. Kittel en su espléndido texto hebreo da tantas variantes como sugiere la versión.

Manuscritos Griegos

En General:

Los manuscritos griegos se dividen en dos clases según el tipo de escritura: uncial y minúscula.

a. Las unciales se usaban entre los siglos IV y X, con letras grandes y desconectadas. Estas letras no eran mayúsculas, sino que tenían una forma característica: epsilon, sigma y omega no se escribían EPSILON, SIGMA, OMEGA, como son esas mayúsculas en las inscripciones; rho, phi, psi, y a veces upsilon se prolongaban sobre o por debajo de la línea. Las palabras no estaban separadas; no se utilizaban acentos ni signos de puntuación; los párrafos se señalaban sólo con una pequeña laguna; las letras eran uniformes y artísticas y sólo se usaban ligaduras para las palabras más comunes---IC (Iesous), KC (Kyrios), XC (Christos), ICL (Israel), PNA (pneuma), DLD (David), ANOC (anthropos), PER (pater), MER (mater), OUC (pater), CER (soter), OUNOC (ouranos). En el siglo VI comenzó la decadencia de la elegante escritura uncial; ciertas letras se torcían y se curvaban. En el siglo VII más letras recibían esas florituras y se introdujeron acentos y pausas, y la escritura se inclinaba hacia la derecha.

b. Minúsculas: Mientras las unciales seguían dominando en manuscritos bíblicos, en otras obras se usaban las minúsculas. Durante el siglo IX se escribieron manuscritos de la Biblia con unciales y con minúsculas. Esta última muestra una forma de escribir tan desarrollada que no deja duda sobre su largo prolongado. Las letras son pequeñas, conectadas y escritas con una mano rápida. Después del siglo X se usaron las minúsculas hasta el siglo XV, en que los manuscritos fueron sustituidos por impresos.


Manuscritos del Antiguo Testamento:

a. Versión de los Setenta (LXX): Hay tres familias de manuscritos de la Versión de los Setenta: los de la Hexapla de Orígenes, los de Hesiquio y los de San Luciano de Antioquía. San Pánfilo de Cesarea, discípulo de Orígenes, conservó en Cesarea los manuscritos de su Hexapla y Tetrapla. Algunos manuscritos existentes (es decir, aleph y Q) aluden en escolios a estas gigantescas obras de Orígenes. En el siglo IV, Panfilio y su discípulo Eusebio de Cesarea reprodujeron la quinta columna de la Hexapla, es decir, del texto de los Setenta de la Hexapla de Orígenes, con todos sus signos críticos. Esta copia es la fuente de la familia de la Hexapla de los manuscritos de los Setenta. Con el curso del tiempo, los escribas fueron suprimiendo los signos críticos en parte o del todo. Pasajes que faltaban en los Setenta pero estaban en el hebreo, y por lo tanto suministrados por Orígenes ya de Aquila o de Teodoción, fueron irremediablemente entremezclados con pasajes de la Versión de los Setenta disponible en ese momento. Casi al mismo tiempo se publicaron otras dos ediciones de los Setenta: la de Hesiquio en Alejandría y la de Luciano en Antioquía. Los manuscritos existentes han descendido de estas tres ediciones, pero de manera que aún no se puede identificar bien. Muy pocos manuscritos se pueden asignar con más que probabilidad a una de las tres familias; los manuscritos de la Hexapla, los de Hesiquio y los de Luciano influyeron unos sobre los otros. La mayoría de los manuscritos existentes de los Setenta contienen, como resultado, variantes de cada una y de ninguna de las grandes familias. Los críticos textuales aún tienen pendiente la tarea de seguir la pista de la influencia de estos tres grandes manuscritos.

  • Papiros: Existen unos dieciséis fragmentos en papiro. Los más importantes son:
    • Oxyrhyncus Papiro 656 (principios del siglo III) que contiene partes del Génesis 14 a 27, en donde faltan la mayoría de los grandes manuscritos en pergamino.
    • Museo Británico Papiro 37, a veces llamado U (siglo VII), que contiene parte de los Salmos (Hebreo) 10 - 33.
    • Un papiro en Leipzig (siglo IV) que contiene los salmos 29-54. Estos dos Salterios nos dan el texto del Alto Egipto.
    • Un papiro en Heidelberg (siglo VII) que contiene Zacarías 4,6 a Malaquías 4,5.
    • Un papiro en Berlín (siglos IV o V) que contiene alrededor de treinta capítulos del Génesis.
  • Pergamino Uncial: Parsons cotejó 13 unciales y 298 manuscritos en minúsculas de los Setenta. Designó a los primeros con números romanos, I-XIII, y los últimos con números arábigos, 14-311 (cf. “V.T. Græcum cum Variis Lectionibus", Oxford, 1798). Legarde designaba los unciales con mayúsculas romanas y griegas, que es la numeración generalmente aceptada (cf. Swete, "Introducción al Antiguo Testamento en Griego", Cambridge, 1902, 148).
    • aleph: S, Códice Sinaítico (siglo IV; 43 hojas, en Leipzig, 156 junto al Nuevo Testamento en San Petersburgo) contiene fragmentos del Génesis y Números; 1 Crón. 9,27 - 19,17; Esdras 9,9 hasta el final; Ester; Tobías; Judit; 1 y 4 Macabeos; Isaías; Jeremías.; Lam. 1,1 - 2,20; Joel; Abdías - Malaquías; los libros poéticos, el Nuevo Testamento completo, la Epístola de Bernabé y parte del “Pastor” de Hermas. El texto está mezclado. En Tobías difiere mucho de A y B; su origen es dudoso. Dos correctores (Ca y Cb) son del siglo VII. Ca nos dice al final de Ester que comparó este manuscrito con una copia muy antigua, de la que Pánfilo testificó que había sido tomada y corregida de acuerdo a la Hexapla u Orígenes.
    • A, o Códice Alejandrino (siglo V; en el Museo Británico) contiene la Biblia completa (excepto Salmos 1,20 - 80,11, y lagunas menores) e incluye los libros deuterocanónicos y fragmentos, los Apócrifos 3 y 4 Macabeos y también 1 y 2 Clemente. Su origen es egipcio y puede ser hesiquiano. Difiere mucho de B, especialmente en Jueces. El manuscrito fue escrito por dos escribas y el corrector era aproximadamente de esa misma época.
    • B, o Códice Vaticano (siglo IV, en el Vaticano) contiene la Biblia completa; al Antiguo Testamento le falta el Gén., 1,1 - 46,28; 1 y 2 Macabeos; porciones de 2 Samuel 2; y los salmos, 105 - 137. El Nuevo Testamento carece de Hebreos, 9,14; 1 y 2 Timoteo; Tito y Apocalipsis. Su origen es del Bajo Egipto. Hort piensa que es de la familia del texto usado por Orígenes en su Hexapla.
    • C, o Códice Efrén Rescripto (palimpsesto del siglo V, en la Biblioteca Nacional de París) contiene 64 hojas del Antiguo Testamento; la mayor parte de Eclesiastés; partes del Eclesiástico; Sabiduría; Libro de Proverbios y el Cantar; 145 de las 238 hojas del Nuevo Testamento.
    • D, o Cotton Genesis (siglo V, Museo Británico) contiene fragmentos de Génesis; fue casi destruido por un incendio en 1731 pero había sido estudiado previamente.
    • E, o Códice Bodleiano (siglos IX o X; en la Biblioteca Bodleiana, Oxford) contiene fragmentos del Heptateuco.
    • F, o Códice Ambrosiano (siglo V, en Milán) contiene fragmentos del Heptateuco.
    • G, o Códice Sarraviano (siglo V, 130 hojas, en Leyden; 22 en París, una en San Petersburgo) contiene el Octateuco de la Hexapla (fragmentos) con algunos de los asteriscos y obeliscos de Orígenes.
    • H, o Códice Petropolitano (siglo VI; en la Biblioteca Imperial, San Petersburgo) contiene partes de Números.
    • I, o Códice Bodleiano (siglo IX; Bibl. Bodl., Oxford) contiene los Salmos.
    • K, o Códice Lipsiensis (siglo VII; en Univ. de Leipzig) contiene fragmentos del Heptateuco.
    • L, o Genesis de Viena (siglo VI; en la Librería Imperial, Viena) contiene un Génesis incompleto, escrito con letras de plata sobre pergamino púrpura.
    • M, o Códice Coisliniano (siglo VII; en la Biblioteca Nacional de París) contiene el Heptateucco y Reyes.
    • N-V, o Códice Basiliano-Veneto (siglos VIII o IX, parte en Venecia y parte en el Vaticano) contiene el Génesis, Éxodo, y partes del Levítico, y se usó con B en la edición crítica de los Setenta (Roma, 1587).
    • O, o Códice Dublinense (siglo VI, en el Trinity College, Dublin) contiene fragmentos de Isaías.
    • Q, o Códice Marchaliano (siglo VI, en el Vaticano) contiene los Profetas, completo; es muy importante y se originó en Egipto. El texto es probablemente hesiquiano. En los márgenes hay muchas lecturas de la Hexapla; también muestra muchos signos de la Hexapla.
    • R, o Códice Veronense (siglo VI, en Verona) contiene el Psalterio en griego y latín y el Cantar.
    • T, o Códice Zuricensis, el Psalterio de Zürich (siglo VII) muestra, con R, el texto occidental; letras de plata, iniciales doradas sobre pergamino púrpura.
    • W, o Códice Parisiensis (siglo IX, en la Biblioteca Nacional, París) contiene fragmentos de los Salmos.
    • X, o Códice Vaticano (siglo nueve, en el Vaticano) contiene el Libro de Job.
    • Y, o Códice Tauriensis (siglo nueve, en la Biblioteca Nacional, Turín) contiene los Profetas Menores.
    • Z, o Códice Tischendorf (siglo IX) contiene fragmentos de Reyes; publicado por Tischendorf.
    • Gamma, o Códice Cryptoferrantensis (siglo VIII o IX; en Grottaferrata) contiene fragmentos de los Profetas.
    • Delta, o Códice Bodleiano (siglos IV o V; Oxford, en Bodl. Libr.) contiene un fragmento de Daniel.
    • Theta, o Códice Washington (siglos V o VI, Instituto Smithnsoniano), contiene del Deuteronomio a Josué, encontrado en Egipto, uno de los manuscritos de Freer. Hay además siete Psalterios unciales (dos completos) del siglo IX o X y dieciocho fragmentos poco importantes listados por Swete (op. cit., p. 140).
  • Pergamino en Minúsculas. Se conocen más de 300 pero sin clasificar. Los Setenta de Cambridge intenta cotejar los principales de estos manuscritos y agruparlos con la intención de distinguir las varias recensiones de los Setenta. Más de la mitad de estos manuscritos son Salterios y unos pocos de ellos dan el Antiguo Testamento completo. Al editar la Políglota de Alcalá, el cardenal Cisneros usó los minúsculos 108 y 248 del vaticano.


b. Aquila: (Ver Versiones de la Biblia). Vestigios de los manuscritos de Aquila se encuentran en

  • fragmentos de las terceras columnas de Orígenes, escritos como notas marginales en algunos manuscritos como Q;
  • el palimpsesto de Milán de la Hexapla, una copia muy importante del siglo X encontrada por Mercati en 1896. Contiene alrededor de once salmos, no tiene columna hebrea y usa el espacio de la misma para variantes;
  • el fragmento de Cambridge, siglo VII, descubierto en una genizah de El Cairo. Contiene partes del salmo 21 (ver Taylor, "Palimpsestos de la Genizah del Cairo", 1900). El nombre Yahveh está escrito en letras antiguas hebreas.
  • Los fragmentos de El Cairo del siglo IV y V; tres palimpsestos (contienen 1 Reyes 20,7 - 17; 2 Reyes 23,11-27) publicados por Burkitt en 1897; y cuatro porciones de salmos (89,17 - 91,10; 95,7 - 96,12; 98,3; 101,16 - 102,13) publicados por Taylor (op. cit.).
  • El fragmento de papiro del siglo IV de Gen., 1,1-5, publicado por Grenfell y Hunt en 1900.


c. Teodoción: (Ver VERSIONES DE LA BIBLIA). El libro de Daniel de Teodoción se halla en los manuscritos de los Setenta mencionados arriba. El Palimpsesto de Milán contiene su texto en parte.


d. Símaco (Ver Versiones de la Biblia). Las fuentes del manuscrito son los palimpsestos de Milán, el fragmento de Cambridge y las notas marginales de la Hexapla, todos los cuales son fuentes manuscritos de Aquila.


Manuscritos del Nuevo Testamento:

a. En General: Según von Soden ("Die Schriften des N.T. in ihrer ältesten erreichbaren Textgestalt", Berlin, 1902) existen 2328 manuscritos del Nuevo Testamento. Sólo unos 40 contienen enteros o en parte todos los libros del Nuevo Testamento. Hay 1716 copias manuscritas de los Evangelios, 531 de los Hechos, 628 de las Epístolas Paulinas y 219 del Apocalipsis. La numeración comúnmente aceptada de los manuscritos del Nuevo Testamento es la de Wettstein; los unciales se designan por mayúsculas latinas y griegas, y las minúsculas con números arábigos. Estos manuscritos se dividen en los cuatro grupos arriba mencionados: Evangelios, Hechos, Epístolas Paulinas, Apocalipsis. En el caso de las unciales se usa un exponente para designar al grupo al que se refieren. D o Dev es el Códice Bezae, un manuscrito de los Evangelios; D3 o Dpaul es el Códice Claromontano, un manuscrito de las Epístolas Paulinas; E2 o Eact es el Códice Laudiano, un manuscrito de los Hechos.

La nomenclatura es menos clara para las minúsculas, pues cada grupo tiene una serie de números diferentes. Si una minúscula es un manuscrito completo del Nuevo Testamento, se designa por cuatro números diferentes. Uno y el mismo manuscrito en Leicester es Evan. 69, Act 31, Paul 37, Apoc 14. La lista de Wettestein de los manuscritos del Nuevo Testamento fue completada por Birch y Schols; más tarde Scrivener y Gregory continuaron las listas, cada uno con su propia nomenclatura. Von Soden ha introducido una nueva numeración para indicar el contenido del manuscrito y la fecha. Si el contenido tiene algo más que los Evangelios, se marca delta (es decir diatheke, "testamento”); si es sólo el evangelio, eta (i.e., euaggelion, "evangelio"); si lo demás, excepto el evangelio, alpha (es decir, apostolos). B es delta-1; aleph es delta-2; Q es epsilon 4, etc. No se hacen distinciones entre inciales y minúsculas. Los especialistas admiten la lógica y el valor científico de esta nueva numeración aunque las encuentran un poco pesada e impracticable.

b. Papiros: En la colección del Archiduque Rainer, en Viena, hay algunos trozos muy fragmentados de frases del Nuevo Testamento griego, que Wessely, el custodio de la colección, asigna al siglo II. Las excavaciones de Grenfell y Hunt en Oxyrhyncus sacaron a la luz varios fragmentos del Nuevo Testamento que Kenyon, el asistente del conservador de los manuscritos del Museo Británico, asigna a la última parte del siglo III. Sólo un papiro manuscrito del Nuevo Testamento es importante para los críticos textuales: Oxyrhyncus Pap. 657 del siglo III-IV, porque preserva alrededor de un tercio de la Epístola a los Hebreos, una epístola en la que el Códice B (Códice Vaticano) es defectuoso.

c. Pergamino en Unciales: Hay alrededor de 160 pergaminos unciales del Nuevo Testamento; unos 110 contienen los Evangelios o partes de los mismos. Los más importantes de esos unciales son los cuatro grandes códices de la Biblia griega completa alef, A, B. C (ver arriba). El Vaticano (B) es el más antiguo y probablemente el mejor manuscrito del Nuevo Testamento.

  • D. o Códice Bezae (siglos V o VI, en la Biblioteca Universitaria de Cambridge) contiene los Evangelios y Hechos en griego y latín, excepto Hechos 22,29 hasta el final; es un espécimen único de manuscrito griego cuyo texto es occidental, es decir, el del latín antiguo y siríaco antiguo.
  • D3 o Códice Claromoniano (probablemente del siglo VI, en la Biblioteca Nacional de París). Contiene las epístolas paulinas en griego y latín, cada texto independiente del otro. Antes de Hebreos hay una lista de los libros del Nuevo Testamento y el número de líneas (stichoi) de cada uno. Esta lista omite Tesalonicenses, Hebreos y Filipenses; incluye cuatro libros apócrifos y sigue un orden inusual: Mateo, Juan, Marcos, Lucas, Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, 1 y 2 Timoteo, Tito, Colosenses, Filemón, 1 y 2 Pedro, Santiago, 1, 2 y 3 Juan, Judas, Bernabé, Apocalipsis, Hechos, Hermas, Hechos de Pablo, Apocalipsis de Pedro.
  • E, o Códice Basileensis (siglo VIII; en la Biblioteca de la Universidad de Basilea) contiene los Evangelios.
  • E2, o Códice Laudiano (siglo VI; Oxford, en Biblioteca Bodleiana) contiene los Hechos en griego y latín. el primero es como D.
  • E3, o Códice Sangermanensis (siglo IX; en Bibl. Imperial, San Petersburgo) contiene las epístolas paulinas en griego y latín; de la misma familia que D3.
  • F, o Códice Boreeli (siglo IX, en Utrecht), contiene los Evangelios.
  • F3, o Códice Augiensis (siglo IX; en el Trinity College, Cambridge), contiene las Epístolas Paulinas en griego y latín; de la misma familia que D3, E3 y G3.
  • G, o Códice Wolfii A (siglo IX o X; en Cambridge y Londres), contiene los Evangelios.
  • G3, o Códice Boernerianus (siglo IX, en Dresden), contiene las Epístolas Paulinas en griego y latín; texto de tipo D3.
  • H, o Códice Wolfii B (siglo IX o X, en Dresden), contiene las Epístolas de San Pablo en griego y latín; texto del tipo D3.
  • H2, o Códice Mutinensis (siglo IX; en Módena), contiene los Hechos.
  • H3, o Códice Coisliniano (siglo VI; originalmente en el Monte Athos, donde quedan 8 hojas. Otras partes fueron utilizadas para encuadernar manuscritos; 22 hojas llegaron así a Paris; 3 fueron descubiertas en San Petersburgo, Moscú y Kiev; 1 en Turín). Este manuscrito nos da, en gran parte, un texto del siglo IV de Eutalio de Sulca.
  • K, o Códice Cyprius (siglo IX en la Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios.
  • K2, o Códice Mosquensis (siglo IX; en la Biblioteca del Santo Sínodo de Muscú), contiene Hechos, las epístolas paulinas y católicas.
  • L, o Códice Regio (siglo VIII; Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios.
  • L2, o Códice Angélico (siglo IX, en Roma), contiene Hechos y las Epístolas Católicas y Paulinas.
  • M, o Códice Campiano (siglo IX; Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios.
  • M3, o Códice Campiano (siglo IX Biblioteca Nacional, Paris), contiene los Evangelios.
  • N, o Códice Purpúreo, también llamado Petropolitano (siglo VI), contiene los Evangelios en plata sobre pergamino púrpura. Existe casi la mitad del manuscrito: 182 hojas (encontradas en Asia Menor, 1986) están en San Petersburgo, 33 en Patmos, 6 en el Vaticano, 4 en el Museo Británico y 2 en Viena.
  • P, o Códice Guelferbitano A (siglo VI; Wolfenbüttel), contiene fragmentos de los Evangelios.
  • P2, o Códice Porfiriano (siglo IX, en San Petersburgo), contiene Hechos, y las epístolas católicas y paulinas.
  • Q, o Códice Guelferbitano B (siglo V; Wolfenbüttel), contiene fragmentos de los Evangelios.
  • R, o Códice Nitriense (siglo VI en el Museo Británico, Londres), una copia de Lucas en palimpsesto.
  • T, o Códice Borgiano (siglo V, en el Vaticano), fragmentos en griego y sahidico. Uno tiene el doble final de Marcos; otro tiene 17 hojas de Lucas y Juan y un texto parecido a D y Alfa.
  • Z, o Códice Dublinense (siglo VI en el Colegio Trinity, Dublín), palimpsesto que contiene 295 versículos de Mateo; probablemente texto egipcio parecido a alef.
  • Delta, o Códice Sangallensis (siglo IX o X, en Saint-Gall); contiene Evangelios en griego y latín.
  • Lambda, o Códice Rossanensis (siglo VI; en Rossano, Calabria), contiene Mateo y Marcos en letras de plata sobre pergamino púrpura con ilustraciones. N, Sigma, Sigma-b, y Phi son de la misma familia probablemente producidos en Constantinopla de un mismo original.
  • Sigma-b, o Códice Sinopensis (siglo VI; en la Biblioteca Nacional de Paris) consiste de 43 hojas (Mateo 7-24), en letras de oro sobre pergamino púrpura con 5 ilustraciones; fue comprado por un oficial naval francés en Sinope, en 1899 y se llama también Omicron y Hê.
  • Phi, o Códice Beratino (siglo VI; en Berat, Albania), contiene Mateo y Marcos.
  • Beth, o Códice Patirense (siglo V; en el Vaticano) contiene Hechos y las Epístolas Paulinas y Católicas.
  • El Manuscrito Americano de los Evangelios (siglo V) encontrado en Egipto en 1907 no se ha publicado todavía; ni tiene los fragmentos de las epístolas paulinas (siglo VI) que fueron encontradas al mismo tiempo.

d. Pergaminos en Minúsculas: El amplio número de testigos en minúsculas del texto del Nuevo Testamento parecen indicar un rico campo de investigación para la crítica textual, pero este campo no es rico en absoluto. Muchos de esos minúsculos testigos nunca han sido estudiados por completo. El 95 por ciento son testigos del mismo tipo de texto, el textus receptus. Sólo interesan a los críticos textuales los que son peculiares o parientes de uno de los grandes unciales. Entre los Evangelios en minúsculas, según la numeración de Gregorio, el tipo B-alef se ve más o menos en 33; 1, 118, 131, 209; 59, 157, 431, 496, 892. El tipo D es el de 235, 431, 473, 700, 1071; y el “Grupo Ferrar”, 13, 69, 124, 346, 348, 543, 713, 788, 826, 828. Entre los Hechos en minúsculas, 31 y 61 muestran semejanzas a B; 137, 180, 216, 224 a D. 15, 40, 83, 205, 317, 328, 329, 393 se agrupan y se remontan hasta el texto del siglo IV de Eutalio de Sulica. Entre los paulinos, este mismo texto, (es decir, el de H3) se encuentra en 81, 83, 93, 379, 381.

e. Leccionarios: Hay unos 1100 manuscritos de lecturas del Evangelio (Evangelia o Evangeliaria) y 300 manuscritos de lecturas de los Hechos y Epístolas (Praxapostoli). Aunque más de 100 de estos leccionarios son unciales, son del siglo IX o más tarde. Muy pocos de estos libros de las Epístolas y Evangelios han sido examinados críticamente. Tal examen puede servir más tarde para agrupar mejor los minúsculos del Nuevo Testamento y ayudar a localizarlos.

Manuscritos Latinos

Los manuscritos bíblicos son mucho más uniformes en griego que en latín. La paleografía divide el griego en unciales y minúsculas; el latino en unciales, semiunciales, mayúsculas, minúsculas y cursivas, e incluso estas divisiones tienen subdivisiones. Se puede seguir el tiempo, el lugar y hasta el monasterio del manuscrito latino por la forma específica del texto escrito a mano.

Latín Antiguo:

Unos 40 manuscritos nos han preservado un texto anterior a la traducción San Jerónimo y son designados con letras minúsculas. Desafortunadamente no hay dos de estos manuscritos que presenten el mismo texto. Las correcciones introducidas por los escribas y la inevitable influencia de la Vulgata han hecho que sea muy difícil agrupar los manuscritos en latín antiguo. Los críticos textuales concurren en que hay un tipo de texto africano, uno europeo y uno italiano. El texto africano es el mencionado por Tertuliano (c. 150-220) y usado por San Cipriano de Cartago (ca. 200-258), el cual es el más antiguo y crudo en estilo. El texto europeo es menos crudo en estilo y vocabulario y puede ser una traducción completamente nueva. El texto italiano es una versión del europeo y fue revisado por San Jerónimo en partes de la Vulgata. Los manuscritos más importantes en latín antiguo son los del Nuevo Testamento bilingüe: D, D3, E2, E3, F3, G3, Delta.

  • a, o Códice Vercellensis (siglo IV, en Vercelli), contiene los Evangelios.
  • b, o Códice Veronensis (siglo V, en Verona), contiene los Evangelios en un pergamino púrpura. a y b son nuestros testigos principales del texto europeo de los Evangelios.
  • e, o Códice Palatino (siglo V; en Viena, una hoja en Dublín), contiene los Evangelios. Para los Hechos, e es latín de E2; para las epístolas de Pablo, e es latín de E3.
  • f, o Códice Brixiano (siglo VI, en Brescia), contiene los Evangelios en un pergamino púrpura; Wordsworth y White lo consideran el mejor representante existente del texto en latín antiguo que San Jerónimo usó al revisar el Nuevo Testamento.
  • ff2, o Códice Corbeiensis (siglo V, en París), contiene los Evangelios.
  • g, o Códice Gigas (siglo trece, en Estocolmo), una Biblia completa; los Hechos y el Apocalipsis están en latín antiguo y son los mejores ejemplos del tipo europeo.
  • h, o Palimpsesto de Fleury (siglos IV o V, en Turín), contiene Marcos, 7 - 16,8 y Mateo 1 - 15; el más antiguo en latín antiguo, tipo africano, muy cercano al texto usado por San Cipriano.
  • q, o Códice Monacensis (siglos VI o VII, en Munich, contiene los Evangelios; tipo de texto italiano.

Vulgata:

Se estima que existen más de 8000 manuscritos de la Vulgata. La mayoría de ellos son posteriores al siglo XII y tiene poco valor en la reconstrucción del texto. Tischendorf y Berger designan los principales manuscritos por abreviaciones de los nombres: am = Amiatino; fu o fuld = Fuldense. Wordsworth y White, en su edición crítica de los Evangelios y los Hechos (1899-1905), usan mayúsculas latinas para anotar los 40 manuscritos de los que depende su texto. Gregory (Textkritik, II, 634) enumera 2369 manuscritos. La forma más lógicas y útil de agrupar estos manuscritos es genealógica y geográficamente. El trabajo de los críticos del futuro será reconstruir el texto reconstruyendo los varios tipos, español italiano, irlandés, francés etc. Los principales manuscritos de la Vulgata son:

  • A, o Códice Amiatino (siglo VIII, en Florencia), contiene la Biblia completa, texto probablemente italiano, es el mejor manuscrito existente de la Vulgata.
  • C, o Códice Cavensis (siglo IX, en La Cava, cerca de Nápoles), una Biblia completa, la mejor representante del tipo español.
  • Delta, o Códice Dunelmensis (siglos VII u VIII, en la Catedral de Durham, Inglaterra), Evangelios, texto de la familia de A.
  • F, o Códice Fuldense ( 541-546 d.C.; en Fulda, Alemania), un Nuevo Testamento completo: los Evangelios están como el "Diatessaron" de Tatiano. El obispo Víctor de Capua encontró una versión latina antigua de Tatiano y sustituyó la Vulgata por el latín antiguo.
  • G, o Códice Sangermanense (siglo IX; en Paris), contiene la Biblia. En Hechos, Wordsworth lo usa más que cualquier otro manuscrito.
  • H, o Códice Hubertiano (siglo IX, en el Museo Británico, Londres), Una Biblia del tipo de Teodulfo.
  • theta, o Códice Teodulfiano (siglo IX; en Paris); una Biblia del tipo de Teodulfo.
  • K, o Códice Karolinus (siglo IX; en el Museo Británico, Londres). Una Biblia del tipo de Alcuino. Ver V.
  • O, o Códice Oxoniense (siglo VII; en Oxford, en Bodl.), contiene los Evangelios; texto en inglés afectado por influencias irlandeses.
  • O2, o Códice Oxoniensis, o Selden Acts (siglo VIII; en Oxford, en Bodleian), contiene Hechos; tipo irlandés.
  • Q, o Códice Kenanensis, Libro de Kells, (siglo VIII; en el Trinity College, Dublín), contiene los Evangelios; tipo irlandés.
  • S, o Códice Stonyhurstensis (siglo siete; en el Colegio Stonyhurst, Inglaterra), contiene el Evangelio según San Juan; texto como el de A probablemente escrito cerca de Durham.
  • V, o Códice Vallicellianus (siglo IX; en Roma, en Vallicelliana), Biblia del tipo Alcuino. Ver K.
  • Y, o Códice Lindisfarnense (siglo siete; en el Museo Británico, Londres). Evangelios. Indicaciones litúrgicas en el texto muestran que es copia de un manuscrito escrito en Nápoles; texto de la familia A.
  • Z, o Códice Hareianus (siglos VI o VII; en el Museo Británico, Londres) contiene Epístolas y el Apocalipsis.

Manuscritos Siríacos

1. Siríacos Antiguos: Los manuscritos siríacos sinaíticos y curetonianos representan una versión más antigua que el Peshitto y dan testimonio de un texto anterior, uno muy similar a aquel del que D y el latino antiguo dan testimonio

  • El Siríaco Curetoniano (Syr-Cur) fue descubierto en 1842, entre los manuscritos traídos al Museo Británico del Monasterio de Santa María Deipara en el desierto de Nitria en Egipto y fue publicado por Cureton en 1858. Contiene 5 capítulos de Juan, grandes porciones de Mateo y Lucas y Marcos 16,17-20, suficiente para mostrar que los últimos doce versículos estaban en el documento original
  • El Siríaco Sinaítico (Syr-Sin) fue encontrado por las señoras Lewis y Gibson, durante 1892, en el monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí. Este palimpsesto contiene los cuatro Evangelios en gran parte, aunque no completos; es una recensión más antigua de la misma versión Syr-Cur. Ambos se asignan al siglo V y representan la versión siríaca que no puede ser posterior al año 200 d.C.

2. El Diatessaron: Esta armonía de los Evangelios fue escrita por Tatiano, un asirio discípulo de San Justino Mártir, alrededor de 170 d.C. y fue ampliamente utilizada en Siria. Nuestros registros manuscritos son dos versiones árabes, descubiertas una en Roma y la otra en Egipto y publicadas en 1888. Una traducción latina de una edición armenia del comentario de San Efrén al Diatessaron da testimonio de esta temprana versión de los Evangelios. Los especialistas tienden a pensar que la de Tatiano es la primera traducción siríaca de los Evangelios.

3. El Peshitto: El manuscrito más antiguo de esta Vulgata siríaca es un Pentateuco datado el 464 d.C., el cual es el más antiguo manuscrito bíblico, y se halla en el Museo Británico. Hay dos manuscritos del Nuevo Testamento del siglo V. En todos, los manuscritos del Peshitto suman 125 de los Evangelios, 58 de los Hechos y Epístolas Católicas y el 67 de las Epístolas Paulinas.

4. La versión Siríaca Filoxeniadel Nuevo Testamento nos ha llegado solamente en las cuatro Epístolas Católicas menores, que no están incluidas en el Peshitto original y un solo manuscrito del Apocalipsis que está en el Trinity College, Dublin.

5. La versión Heraclea-Siríaca: Esta versión del Nuevo Testamento está representada por unos 35 manuscritos que datan del siglo VII y posterior; son parecidos a la familia de D.

6. La versión Siríaca Palestina: Esta versión del N.T nos ha llegado por leccionarios y otros manuscritos fragmentados descubiertos a finales del siglo XIX; los tres principales son de 1030,1104 y 1118 d.C., respectivamente.

Manuscritos Armenios

Los manuscritos armenios datan de antes del 887 d.C. y son numerosos.

Manuscritos Coptos

1. Sahídicos: El Apocalipsis es el único libro del Nuevo Testamento que nos ha llegado completo en un manuscrito en este dialecto del Alto Egipto. Muchos fragmentos aislados han sido recobrados en las recientes excavaciones en Egipto, con los que será posible pronto reconstruir un Nuevo Testamento en sahídico. Los fragmentos más antiguos parecen pertenecer al siglo V. Algunos son bilingües (ver T de los manuscritos del Nuevo Testamento).

2. Bohaíricos: Esta versión en el dialecto del Bajo Egipto está bien representada por manuscritos del mismo tipo que B-alef, La Catena Curzon es el más antiguo manuscrito bohairico existente de los Evangelios; está datado el 889 d.C. y está en la Biblioteca Parham, otros son de los siglos XII y XIII. Ninguno es tan antiguo como los fragmentos sahídicos.

3. Egipcio Medio: Los fragmentos del Egipto Medio en pergamino o papiro se han encontrado en Fayum y cerca de Akhmim y Memphis. El más extenso es un palimpsesto del siglo VI que está en el Museo Británico y tiene Juan 3 y 4.

Bibliografía

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MANUSCRITOS GRIEGOS (NUEVO TESTAMENTO): SCRIVENER, Introducción al Criticismo del Nuevo Testamento (1894); GREGORY, Textkritik des N.T. (1900); Die Griechischen Handschriften des N.T. (1908); HARRIS, Más investigaciones en la historia del grupo Ferrar (1900).

MANUSCRITOS LATINOS: BURKITT, El Latín Antiguo y la Itala (Cambridge, 1896); WORDSWORTH, SANDAY, AND WHITE, Textos Bíblicos en el Latín Antiguo (Oxford, 1883-97); GREGORY, Textkritik des N.T. (1900). WORDSWORTH Y WHITE, Edición de la Vulgata (1889-1905).

MANUSCRITOS SIRIACOS: LEWIS, Los Cuatro Evangelios traducidos del Palimpsesto Sinaítico (1894); WOODS AND GWILLIAM en Studia Biblica, vols. I y III.

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Fuente: Drum, Walter. "Manuscripts of the Bible." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09627a.htm>.

Traducido por Pedro Royo. L H M.