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Lunes, 18 de febrero de 2019

Pange Lingua Gloriosi

De Enciclopedia Católica

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Las palabras iniciales de dos himnos que celebran respectivamente la Pasión y el Santísimo Sacramento. El primero, en verso prosificado, se adscribe generalmente a Fortunato (s. VI) y el último, en ritmo rimado acentual, fue compuesto por Santo Tomás de Aquino (s. XIII)

El Himno de Fortunato

Gerbert en su “Musica sacra”, Bähr en su “Die christl. Dichter” y muchos otros han adjudicado el himno a Claudiano Mamerto (s. V). Pimont, quien cita a muchas autoridades a su favor y es especialmente insistente en adscribir el himno a Mamerto, contesta a grandes rasgos las críticas de la adscripción en su Note sur l'auteur du Pange … prœlium certaminis (Hymnes du brév. rom. III, 70-76), de tal modo que apenas parece correcto decir con Mearns (Dicc. de Himnol. 2da ed., 880), que "ha sido a veces adscrito, aparentemente sin razón, a Claudiano Mamerto.” Excluyendo la estrofa final o doxología, el himno consta de diez estrofas, las cuales aparecen en los manuscritos y en algunas ediciones del “Misal Romano” en la forma:

Pange lingua gloriosi prœlium certaminis
Et super crucis tropæo dic triumphum nobilem,
Qualiter Redemptor orbis immolatus vicerit.

La estrofa parece así constar de tres versos catalécticos trocaicos tetrámetros. El “Breviario Romano” asigna el himno al Domingo de Ramos y a los oficios feriales siguientes hasta e incluyendo el miércoles de la Semana Santa, y también a las fiestas del Hallazgo de la Santa Cruz, Exaltación de la Santa Cruz, la Corona de Espinas y Las Cinco Llagas Sagradas. En el uso de este breviario, el himno se divide en dos, las primeras cinco estrofas se recitan en maitines, las segundas cinco (que comienzan con las palabras "Lustra sex qui jam peregit") se recitan en laudes; y cada línea se divide en dos, formando una estrofa de seis líneas, por ejemplo:

Pange lingua gloriosi
Lauream certaminis,
Et super crucis trophæo
Dic triumphum nobilem:
Qualiter Redemptor orbis
Immolatus vicerit.

El himno completo se canta durante la ceremonia de la Adoración de la Cruz el Viernes Santo, inmediatamente después de la improperia o “reproches”, pero de forma peculiar, las ocho estrofas (Crux fidelis) preceden al himno mientras que las estrofas son seguidas alternadamente por las primeras cuatro y las últimas dos líneas de las ocho estrofas (divididas).

Debe notarse que en la estrofa de seis líneas citada arriba “lauream” no se ha encomendado a los himnólogos, quienes declaran que no hay pleonasmo envuelto, pues “prœlium" se refiere a la batalla y "certamen" a la ocasión o causa de ella; de modo que "prœlium certaminis" significa la batalla por las almas de los hombres (vea Kayser, "Beiträge zur Gesch. und Erklärung der ältesten Kirchenhym.", Paderborn, 1881, p. 417). Él cita muy aptamente a San Cipriano de Cartago (ep. ad Ant., 4): "Prælium gloriosi certaminis in persecutione ferveret", y añade que "certamen" revela la importancia y extensión de la contienda y le da prominencia al pensamiento principal de todo el poema. El himno sufrió muchas enmiendas a manos de los correctores en pro de la exactitud clásica de la frase y el metro. La forma corregida es la que se halla hoy día en el Breviario Romano. La forma antigua, con varias interpretaciones en manuscrito, se puede hallar en Auzias March (Himnos Latinos, 64; con notas gramaticales y otras, 252), Pimont (Les Hymnes etc., III, 47-70, con una nota sobre la autoría, 70-76), etc. Por orden del Papa San Pío X, la Comisión del Canto Llano estableció en muchos casos formas restauradas de los textos litúrgicos. En el Gradual aparece la forma Antigua del “Pange lingua”, de modo que puede ser comparada con la forma todavía usada en el Breviario. Para las variantes de los manuscritos vea "Analecta Hymnica" (Leipzig, 1907), 71-73. Dreves le adscribe el himno a Fortunato. Vea también el "Hymnarium Sarisburiense" (Londres, 1851), 84.

Será interesante dar aquí algunos ejemplos de las traducciones católicas a algunas estrofas del himno.

i.
Canta alto, oh lengua, el conflicto
La victoria que reparó nuestra pérdida;
Exalta el triunfo de tu canción
El brillante trofeo de la cruz;
Di cómo el Señor dio su vida
Para conquistar en la lucha gloriosa.
(J. T. Aylward, O. P.)
ii.
Al comer del árbol prohibido
El hombre cayó en la trampa de Satanás,
Cuando su misericordioso Creador
Preparó este segundo árbol,
Destinado, muchos siglos después,
A reparar el daño del mal.
(Padre Edward Caswall)
v.
Así Dios hecho hombre yace como infante
Y en el humilde pesebre llora;
María cubre sus sagrados miembros,
Con los más pobres pañales;
Y los manos y pies de Dios Encarnado
Ciñe la Virgen con bandas apretadas.
(Oficio Divino, 1763).
vi
Pronto derrochando el más dulce aroma,
Inclina su cabeza y yace marchito;
Apresurándose temprano al Calvario,
En la Cruz el Salvador muere;
Tomando libremente la muerte de los hombres,
Allí nuestro sacrificio realiza.
(R. Campbell.)
ix
Dobla tus ramas, árbol alto,
Tensa tus amplios senos,
Y témplese la rigidez
Aquella que te dio naturaleza:
Y a los miembros del Rey Supremo
Tiéndeles una mansa braza.
(Rev. Ecl. Amer., 1891)

Las estrofas seleccionadas no agotan los ejemplos de versiones católicas, pero ofrecen alguna variedad en metro y esquemas rítmicos. No representan lo mejor ni lo peor de sus autores en las traducciones de este himno. En el prefacio a su “annus Sanctus” Orby Shipley declaró que “el amor de los católicos por sus himnos no es reciente…caprichoso… y que los resultados logrados no son menos amplios, ni menos meritorios que los intentos de los traductores protestantes, hechos pasados por alto incluso por los traductores católicos.” Su pensamiento es digno de mucha consideración en vista del hecho de que la versión en inglés de la traducción de Marqués de Bute en el Breviario Romano (I, 409), en el “Manual de Oraciones” (Baltimore) (614) y en el “Himnario de la Iglesia Católica” de Tozer (p. 48), fue obra del anglicano Dr. Neale.

Es dudoso si algún traductor ha expresado mejor en verso la fuerza y nobleza del latín original que como lo hizo el autor católico desconocido del verso hallado en el Oficio Divino de 1763 (estrofa en el V arriba). Daniel da la siguiente estrofa (Thes. Hymnol., I, 168):

Quando judex orbis alto vectus ave veneris,
Et crucis tuæ tropæum inter astra fulserit,
O sis anxius asylum et salutis aurora.

el cual Neale traduce (Himnos Medievales, 3ra ed., p. 5) y lo considera antiguo aunque no original; pero la fuente de Daniel es la "Corolla Hymnorum" (Colonia, 1806). El texto lee "salutis anchora". Daniel también da (IV, 68) cuatro estrofas que Franz Mone pensó podían ser del siglo VII; pero ellas no añadirían nada a la belleza o pulcra perfección del himno. Para las primeras líneas, autores, fechas de traducción, etc., vea Julián de Espira, "Dicc. de Himnol.", 880- 881, 1685. Para el texto latino y traducción con comentarios, vea "Rev. Ecl. Amer.", marzo, 1891, 187-194, y "H. A. y M., Edición Histórica" (Londres, 1909, Núm. 107).

El Himno de Santo Tomás de Aquino

Compuesto por el santo (vea Lauda Sion) para el Oficio de Corpus Christi, vea Fiesta de Corpus Christi. Incluyendo la última estrofa (que toma prestadas las palabras "Genitori Genitoque"—Procedenti ab utroque, Compar" de las primeras dos estrofas de la segunda secuencia de Adán de San Víctor para el domingo de Pentecostés) el himno consta de seis estrofas que aparecen en los manuscritos

Pange, lingua, gloriosi corporis mysterium,
Sanguinisque pretiosi quem in mundi pretium
Fructus ventris generosi Rex effudit gentium.

Escrito en ritmo acentual, imita la marcha triunfante del himno de Fortunato, y al igual que éste, el Breviario Romano lo divide en estrofas de seis líneas, cuya rima triple alternada es, según Pimont, un nuevo rasgo en la himnodia medieval. En el Breviario Romano el himno se asigna a ambas vísperas, pero desde antiguo la Iglesia de Salisbury lo situó en maitines, la de Tolosa lo colocó sólo en las Primeras Vísperas, y la de Estrasburgo en Completas. Se canta en la procesión del monumento el Jueves Santo y también en la procesión de la Fiesta de Corpus Christi y en la de las Cuarenta Horas de Adoración.

Respecto al metro, M. de Marcelo, citado en “Littérature” de Migne señala que el himno está compuesto en versos trocaicos largos tales como se hallan en Cátulo, Séneca, Sófocles y Eurípides. Además del feliz verso que escogió Santo Tomás, la crítica reconoce su valor poético y como himno (así Neale: “Este himno compite por el segundo lugar entre los de la Iglesia Latina con el Vexilla Regis Prodeunt, el Stabat Mater, el Jesu dulcis Memoria, el Ad Regias Agni Dapes, el Ad Supernam, y otros uno o dos …") y "sus cualidades peculiares, su nitidez lógica, su precisión dogmática y fuerza de casi declaración argumentativa” (Duffield, "Himnos Latinos”, 269), en cuyas cualidades "excede a todas las mencionadas" por Neale.

Las traducciones no han sido muchas ni apropiadas. Generosi en la primera estrofa no significa “generoso” (como en la versión de Neale), sino “noble” (como en la de Edward Caswall). Pero, como dice ciertamente Neale, “la gran cruz del traductor es el verso cuarto” (es decir, “Verbum caro panem verum, etc.”), tan lleno de antítesis real y verbal. Para ilustrar el asunto de la traducción, hemos seleccionado la cuarta estrofa de las varias versiones, pues su peculiar condensación de pensamiento y frase, precisión dogmática y antítesis iluminativa lo han hecho “el arco de Ulises para los traductores”. Su texto lee como sigue:

Verbum caro panem verum
Verbo carnem efficit;
Fitque sanguis Christi merum;
Et si sensus deficit,
Ad firmandum cor sincerum
Sola fides sufficit.

Una traducción literal sería:

El Verbo-(hecho)-Carne
convierte por (su) palabra
el verdadero pan en carne;
y el vino se convierte en la sangre de Cristo;
y si el intelecto (sin ayuda) falla (en reconocer todo esto),
la fe sola es suficiente para asegurar el corazón puro”.

Sensus (singular) se usa aquí para indicar el sentido interior, distinguiéndolo de sensuum (plural) de la siguiente estrofa, donde la palabra se refiere directamente a los sentidos externos. Quizás la palabra tiene la misma implicación en ambas estrofas. "Sincero" (en su significado moderno) puede ser una mejor palabra que “puro”. Tomando primero las antiguas versiones que se hallan en los libros de devoción católica, encontramos en el “Primer” de 1604:

La Palabra es carne
Y hace carne y cuerpo
Con palabra suya
Lo que fue pan nuestro.
Hace sangre el vino,
Y, aunque no entendemos,
Basta fe, si existe
Corazón sincero.

No está en la rima del latín, y contiene sólo tres rimas monosilábicas en lugar de las seis rimas dobles del latín. El “Primer” de 1619 avanza a seis rimas monosilábicas; y el “Primer” de 1685 organiza las rimas en cuplés. El “Primer” de 1706 retiene la rima y el esquema, pero es algo más fluido y menos pesado.

El Verbo hecho carne por amor al hombre,
Con palabras de pan hizo la carne de nuevo;
Convirtió el vino en sangre invisible a los sentidos,
Por virtud de su omnipotencia;
Y aquí los fieles descansan seguros,
Mientras Dios puede testifica y la fe asegura.

Recientemente escritores católicos como Wackerbarth, Padre Edward Caswall y Judge D. J. Donahoe hicieron un adelanto distinto en correspondencia rítmica.

Aquella criadora palabra,
Con palabra sin mudarse,
Lo que era pan, agora,
En carne hace tornarse,
Y el vino en propia sangre transformarse.
Y puesto que el grosero sentido
Se acobarda y desfallece,
El corazón sincero
Por eso no enflaquece,
Porque la fe le anima y favorece.
(Wackerbarth, 1842)
El Verbo se hizo carne, el pan de naturaleza
Por su Palabra se convierte en carne;
El vino en su sangre cambia:---
Lo que el sentido no discierne
Sólo el corazón sincero
Por la fe aprende pronto su lección.
(Caswall, 1849)

Neale critica la versión de Wackerbarth: "Aquí la antítesis se pierde completamente, por la sustitución de Encarnado por se hizo carne, y mandato por palabra, para no decir nada de derramamiento de Sangre por sangre”; y declara que Caswall “ha dado la mejor versión, como se puede esperar de su libertad en la rima”. Sin embargo, señala que Caswall no ha dado el “panem verum” de Santo Tomás.

Por su Palabra el pan parte
En su cuerpo lo convierte;
En el cáliz que toma
El hombre discierne la sangre limpiadora.
La fe hace flores al amor
Y aprende claramente su mística verdad.
(D. J. Donahoe, 1908)

Algunas de las traducciones más recientes hacen poco caso de las agradables discriminaciones de la antítesis señalada por Dr. Neale, quien cuando intentó una nueva versión, escribió modestamente que “no reclama otro mérito que tratar de unir las mejores porciones de las cuatro mejores traducciones con las que estoy relacionado---la de Wackerbarth, la del Dr. Pusey, la del libro de Leeds y la del Padre Caswall”. Su versión es:

El Verbo se hizo Carne, por su Palabra lo hizo
Y el pan fue su misma Carne;
El hombre toma parte con la Sangre de Cristo
Y si el sentido falla en ver,
La fe sola el corazón despierta
Para comprender el misterio.

El escritor actual interpretó la estrofa en la “Revista Amer. De Ecl.” (marzo 1890) 208, como sigue:

En carne el verdadero pan se torna
Por su Palabra, el Verbo se hizo carne;
El vino en Sangre; mientras el sentido discierne
No más allá del sentido,
La fe comprender un terrible misterio,
Y debe enseñarlo al alma.

La versión de Neale aparece en el “Breviario Romano” del Marqués de Bute. El himnario anglicano “Himnos Antiguos y Modernos” declara que su versión está “basada en traducción del latín de Edward Caswall”; pero, como señala Julián, su mayor parte está basada en la de Neale, cuatro de cuyas estrofas reescribe, mientras que una quinta esta reescrita basada en la de Caswall (es decir, la tercera estrofa), y la cuarta estrofa es de los compiladores. El arreglo que se halla en el himnario anglicano es tomado completo en el “Manual de Oraciones” de Baltimore---un proceso poco feliz, pues la cuarta estrofa no es fiel al original (Neale, “Himnos y Secuencias Medievales,” 181). La última estrofa y la doxología forman un himno especial (vea Tantum Ergo) destinado a la bendición del Santísimo Sacramento. La edición del Gradual del Vaticano da su melodía en una canción llana en dos formas, ambas de gran belleza.


Bibliografía: JULIAN, Dicc. de Himnol., 2da ed., s.v., 878 y 1085, para las primeras línea de traducciones; HENRY en Revista Amer. Cat. Trim. (abril, 1893), 288-292, para dificultades de traducción; IDEM en Revista Ecl. Amer. (marzo, 1890), 206-213, para texto, traducción del verso, comentario y notas; PIMONT, Hymnes du bréviare romain, III (Paris, 1884), 164-176. En la Analecta Hymnica se da una lista de himnos que comienzan con las palabras “Pange lengua”, IV, 70; IV, 257; e índices passim.

Fuente: Henry, Hugh. "Pange Lingua Gloriosi." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11441c.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.