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Jueves, 24 de mayo de 2018

Púlpito

De Enciclopedia Católica

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Púlpito de la Iglesia de San Blas. En el púlpito está simbolizada la luz, porque el es lugar donde se declara y explica la luz del Evangelio. Está en la nave principal de la Iglesia, y en el medio de ella, para que todos oigan igualmente la doctrina del Evangelio; porque el medio preciso para ir a la Gloria es no ignorar la Doctrina
Púlpito de la Catedral de Lima. Fotografía de Juan Manuel Parra
Púlpito de la Catedral de Lima. Fotografía de Juan Manuel Parra
Púlpito de la Basílica del Rosario. Fotografía de Juan Manuel Parra
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Púlpito de la Capilla del Real Convictorio de San Carlos, Lima. Fotografía de Juan Manuel Parra

(NOTA: Este artículo fue escrito en 1911 y está en proceso de ser actualizado.)

(Latín pulpitum, un escenario o tribuna).

Se le llama púlpito a una plataforma elevada para predicar desde ella. Para dilucidar el significado de la palabra Durando se refiere (Ration. div. offic., I) a Salomón (2 Crón. 6,13), que oraba desde "un estrado de bronce", y Esdras (Neh. 8,4), que "estaba de pie sobre un estrado de madera" y leía la Ley de Dios. Su posición elevada y la acción pública le sugieren a Durando el significado simbólico del púlpito: la posición de lo perfecto. Él lo llama analogium (analogeion-anagnostyrion), a partir de la predicación de la palabra de Dios; y ambón ab ambiendo, quia intrantem ambit et cingit. El ambón fue el predecesor inmediato del púlpito actual. En los tiempos cristianos primitivos el obispo predicaba desde su cátedra, una supervivencia de la cual se mantiene en las palabras francesas y alemanas para púlpito, chaire y predigtstuhl. La otra palabra en alemán kanzel recuerda la posición del ambón en la mampara del coro (cancelli). Durando distingue claramente el púlpito del cancelli y el stalli del coro. Como parte del mobiliario de la iglesia, el púlpito se caracterizaba por su posición y uso independientes; se le halla separado del coro y empujado hacia adelante en la parte central de la nave más allá del coro para cantantes, como lo indica un gran círculo en el plano de construcción de San Gall (820). La analogia, o pupitres de lectura para la epístola y el Evangelio, se mantuvieron a los lados del coro, y se utilizaban para la misma finalidad que el ambón, que, como perteneciente al coro, se consideraba una parte del cancelli y se utilizaba principalmente para leer o cantar las partes de la liturgia.

No se sabe exactamente cuándo se convirtió en costumbre el uso del ambón, principalmente para el sermón, lo que le dio una nueva importancia y afectó su posición. El púlpito se relaciona a menudo con la aparición de los frailes mendicantes, pero esto sólo puede referirse a algunas innovaciones en su uso y algunos cambios externos, puesto que los Padres de la Iglesia mucho antes de esto utilizaban constantemente el ambón para la predicación. Aunque Pablo de Samosata (Eusebio, VII, XXX) le hablaba a la gente desde un asiento alto con dosel en el ábside, Sócrates (Hist. Eccl., VI.5) dice que San Juan Crisóstomo predicaba "sentado en el ambón". Sozomeno (Hist. Eccl., IX.2) afirma lo mismo, aun caracterizando el ambón como bema ton anagnoston. Crisóstomo fue el primero en hablar desde el ambón "con el fin de que me entiendan mejor"; San Isidoro de Sevilla empleó por primera vez la palabra púlpito (Etim., XVI, IV), entonces "tribunal", porque desde éste el sacerdote daba los “preceptos para la conducta de vida", proclamando la ley y la justicia. Isidoro también deriva "analogium" de logos puesto que desde él "se dan los discursos”. Así, el ambón se convirtió en el lugar habitual para el predicador, y su situación dependía de las condiciones locales. En la Iglesia de Santa Sofía estaba bajo el domo (Pablo Silenciario, PG, LXXXVI, 2259 ss.), pero estaba unido con el coro "como una isla con el continente". Del mismo modo en Rávena el ambón del obispo Agnelo (siglo VI) estaba situado en el pasillo central de la nave, en la parte interior de la antigua mampara del presbiterio. Por lo tanto, en las iglesias grandes, los obispos, por ejemplo, Ambrosio, Agustín y Paulino de Nola, predicaban desde el púlpito en una fecha muy temprana. El deseo de ser entendidos más claramente fue la razón por la cual empujaron la plataforma del predicador hacia el centro de la nave, cambio que lo llevó a asumir la forma actual. No fue sino hasta los tiempos modernos que los dos términos alcanzaron significados claramente diferenciados. En la actualidad el púlpito ya no sirve para la lectura de las epístolas y Evangelios, ni como la tribuna para cantar, por lo tanto, el águila o la paloma usada anteriormente como soporte del libro ahora tiene poco significado. Se hizo necesaria una posición en la que el predicador pudiese ser escuchado en toda la iglesia, y entonces se adaptó el púlpito para recibir una mayor cantidad de adornos, con referencia a la predicación del Evangelio.

El número de ambones todavía en existencia que pueden ser incluidos entre los púlpitos es indeterminado. El ambón de Salónica, tradicionalmente llamado "púlpito de Pablo", parece ser el monumento más antiguo que queda de este tipo (siglo IV al VI). Es de forma circular, de unos cuatro metros de circunferencia, con dos escaleras, para subir y bajar, y está adornado con tallas de los tres Reyes Magos colocados en nichos que representan una concha; dos bandas ornamentales corren alrededor por encima de los nichos ("Archives des missions scientifiques", III, 1876). El obispo Agnelo, constructor del ambón de la catedral de Rávena (siglo VI), lo llamó pyrgus o estructura en forma de torre. La superficie exterior de la parte media redonda y los peldaños que vienen hacia delante en los lados tienen paneles dispuestos en forma de tablero de ajedrez en seis bandas paralelas llenas de animales simbólicos: peces, patos, palomas, venados, pavos reales y corderos en una sucesión regular. Debido a la aversión del arte bizantino de la época a delinear la figura humana, los animales se presentan aquí en dependencia simbólica de las palabras: "Predicar el Evangelio a toda criatura". El ambón de Santa Sofía estaba adornado con flores y árboles. El hermoso púlpito en la catedral de Aquisgrán era, según la inscripción, un regalo del emperador Enrique II (murió en 1024). El plano consiste de tres segmentos desiguales de un círculo. El núcleo de madera está cubierto con láminas de cobre recubiertas de oro. De las quince superficies planas formadas por paneles ligeramente hundidos, seis contienen tallas de marfil pertenecientes a un período anterior, y las demás, piedras preciosas, vasos de cristal de roca y esmaltes. No hay ninguna explicación en cuanto a lo que este tenía la intención de representar: con gran generosidad el emperador había dado todo lo que tenía que era costoso para la casa de Dios. San Bernardo predicaba desde este púlpito, y también desde el púlpito conservado en la catedral de Reims. En esa época había muchos púlpitos de madera que eran móviles siempre que la ocasión lo requería.

En muchos lugares el púlpito se hizo parte del ático del crucifijo, que era una galería o balcón de madera o piedra, que existía ya en el siglo XI y se utilizaba, en lugar del cancelli, para separar el coro de la nave; fue llamado el lectorium u odeum, como el balcón donde estaban los cantantes, y doxale por el canto de las doxologías. Estatuas del Salvador y sus Apóstoles, representando el Juicio Final y la Pasión, a menudo adornaban la galería del crucifijo en el lado hacia la nave. En Wechselburg en Sajonia un púlpito románico de principios del siglo XIII, se encuentra todavía en existencia; probablemente perteneció, junto con el famoso crucifijo de altar, al parcialmente conservado balcón del crucifijo, que todavía se conserva, junto con algunos otros de la época. Está ornamentada con relieves bien ejecutados, y se apoya en arcos y columnas. En el panel central ovalada, o mandorla, hay un relieve de Cristo como maestro, rodeado de los símbolos de los evangelistas, a ambos lados están María y Juan pisoteando los símbolos alegóricos del error. Los otros relieves, a saber, los sacrificios de Abel y Abraham y la Serpiente de Bronce, fueron elegidos con referencia a la cruz y al altar en la galería del crucifijo, siendo el tema central de la predicación la redención por la muerte sacrificial de Cristo.

Desde el siglo XIII, las galerías del crucifijo eran habituales en Francia, donde se les llamaba jubé por la fórmula, Jube Domine benedicere. Aquellos todavía en existencia pertenecen a la época del Renacimiento. Púlpitos como los de la actualidad fueron construidos en Italia ya para el siglo XIII. El púlpito de Pisa, completado por Niccola Pisano en 1260, es una estructura separada que descansa sobre siete columnas, lo que abrió el camino para un nuevo desarrollo de la escultura italiana. Además de lo que es claramente tomado de la antigüedad, por ejemplo, la Virgen como Juno, hay figuras tomadas por completo de la vida de la época. En lugar del mosaico, seis bajorrelieves rodean el parapeto: la Anunciación, la Natividad, la Adoración de los Magos, Presentación en el Templo, la Crucifixión y el Juicio Final; ellos presentan el contenido principal de la doctrina de la salvación. Entre los arcos trilobulados de las columnas sobre los capitales, en las enjutas, hay representaciones simbólicas de las virtudes y figuras de los profetas. Un significado alegórico también debe atribuirse al león, al grifo y al perro, que, junto con tres figuras de hombres, ornamentan la columna séptima o del medio, y a los leones que cargan tres de los soportes o hacen guardia en los peldaños. La ornamentación del púlpito de la catedral de Siena fue ejecutado por el mismo maestro de una manera similar. Constituye, sin embargo, un octágono, lo que permite dos relieves más que representan la masacre de los niños de Belén y más detalles sobre el Juicio Final. Un tercer trabajo de la misma naturaleza, con figuras que expresan el sentimiento y el movimiento, es el púlpito de la iglesia de San Andrea en Pistoia, que fue terminado en 1301 por Giovanni, el hijo de Niccola.

Los primeros ejemplos de púlpitos renacentistas son los de Donatello (siglo XV). Para discursos fúnebres en el cementerio, para la predicación de las peregrinaciones, o para la exposición de reliquias, a menudo se construyeron púlpitos fuera de las iglesias, como el de la catedral de Prato. Donatello insertó aquí, en la forma redonda original del púlpito, siete paneles de mármol blanco, en los cuales en su forma habitual representaban en bajorrelieve pequeños querubines en una danza animada; la ornamentación del capitel de bronce debajo del púlpito, que descansa en un solo soporte, también es de carácter puramente decorativo. En una época anterior la plataforma del púlpito se apoyaba en una estructura inferior o en cierto número de columnas, y durante el Renacimiento los púlpitos se proyectaban a partir de un pilar o pared, como balcones. Los dos púlpitos de bronce en San Lorenzo en Florencia descansan sobre cuatro columnas jónicas, y están decorados con representaciones de la Pasión, sobre las cual hay un friso de querubines tomados del arte de la antigüedad. En el hermoso púlpito de mármol de Santa Croce en Florencia, los paneles del parapeto están decorados con escenas de la vida de San Francisco. Los detalles de la obra están ejecutados con finos sentimientos y proporción artísticos; las estatuillas decorativas y otros accesorios son dignos y elegantes. El magnífico púlpito realizado por el Maestro Peregrino para la Catedral de San Esteban en Viena (siglo XVI) está decorado con bustos de los Padres de la Iglesia y figuras de otros santos. La rica decoración del púlpito de la colegiata en Aschaffenburg representa a los Padres de la Iglesia alrededor del pilar de apoyo, bustos de los mismos en el friso superior, escenas de la Biblia separadas por figuras animadas de los evangelistas y ángeles en el lugar de consolas. En la catedral de Tréveris la subida al púlpito está cubierta por un arco magníficamente adornado con una alta decoración en la parte superior. En las zancas de los peldaños están tallados el Sermón de la Montaña y el Juicio Final, y en los paneles del parapeto se representan las obras de misericordia. El púlpito de Freiberg, en Sajonia, está fantásticamente desarrollado a partir de la raíz de una planta y en de una manera naturalista en él se forman las figuras de hombres y animales.

Los púlpitos más destacados de la época barroca son los de Bélgica. La base, escalera y caja de resonancia eran increíblemente artísticos o fantásticamente cubiertos de acuerdo con el gusto de la época con la talla de lujo y adornada. En Santa Gúdula en Bruselas la expulsión de Adán y Eva del Paraíso está tallada por debajo del púlpito, mientras que, por el contrario, la Madre de Dios está representada encima de la caja de resonancia como una poderosa guerrera y asesina del dragón. Por debajo del púlpito de la catedral de Malinas hay una representación de la crucifixión en el Calvario con la gente a los pies de Cristo, mientras que debajo de la roca Saúl se cae de su caballo, vencido por la verdad; encima, al lado están las tallas de Adán y Eva con la serpiente. Todos ellos son ricos en sugerencias para el sermón. En la base del púlpito de la Iglesia de San Andrés en Amberes hay una espléndida talla de Cristo y los Apóstoles Pedro y Juan en un pequeño bote. En la caja de resonancia hay ángeles que sostienen en alto la cruz de San Andrés, y debajo la paloma, que representa al Espíritu Santo, envía rayos en todas direcciones. Toda la estructura de un púlpito en Cracovia representa un barco, con velas, mástiles y aparejos, suspendida sobre monstruos marinos.

La ornamentación del púlpito no debe ser excesiva, sino subordinada a la del altar mayor, cuya vista no debe obstruir. Esta última dificultad se suele eliminar colocando el púlpito ligeramente hacia el pasillo lateral, con lo que se evita un eco molesto desde el crucero. Cerca de cuál pilar de la nave debe colocarse el púlpito depende de la acústica de la iglesia. La caja de resonancia debe, sobre todo, hacer que la voz del predicador completamente clara; al darle la forma de una concha las ondas de sonido a menudo se envían en una dirección definida. A fin de que el predicador pueda ser fácilmente comprendido, el púlpito no debe estar demasiado alto. Su ornamentación debe ser adecuada: representaciones de los evangelistas o Padres de la Iglesia, escenas de la Biblia, como el Sermón de la Montaña, la paloma como símbolo del Espíritu Santo en el lado inferior de la caja de resonancia, y tal vez un ángel sobre ella. Un simple pilar hábilmente desarrollado en la plataforma del púlpito es satisfactorio, cuando su decoración y la de la escalera y las zancas está subordinada a la de la parte principal central. La falta de un soporte vertical hace una impresión desagradable; una mesa de lectura o el crucifijo suelen producir un efecto de sobrecarga. Puede ser adecuado un bien organizado paño de púlpito de colores variados que e adapte a las diversas fiestas y épocas del año.


Bibliografía: OTTE, Kunstarchaeologie (Leipzig, 1883-4); LUEBKE, Plastik (Leipzig 1871); MARTIGNY, Dictionnaire des antiquites chretiennes (París, 1877), 159-62, s.v. Chaire; ALLARD, Rome souterraine (París, 1874), 536-50; vea también la bibliografía del artículo AMBÓN. Los púlpitos para los pasados siglos son descritos en las más grandes historias del arte.

Fuente: Gietmann, Gerhard. "Pulpit." The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911. 28 Mar. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/12563b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.

Selección de imágenes: José Gálvez Krüger