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Lunes, 22 de abril de 2019

Seléucidas

De Enciclopedia Católica

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El nombre dado a la dinastía macedónica, que fue fundada por Seleuco, general de Alejandro Magno, y que gobernó sobre Siria desde 312 a.C. En 321 Seleuco recibió la satrapía de Babilonia de Antípatro, administrador del imperio de Alejandro. Después de haber sido sustituido temporalmente por Antígono, regresó a Babilonia tras la batalla de Gaza (312), de la que data su gobierno (el primer año de la era seléucida).

Seleuco I Nicátor (312-281 a.C.), asumió el título de rey en 306. Primero sometió a la Asia Superior hasta el Indo y Yacarta. La batalla de Ipsos sometió a Siria bajo su dominio; aunque tuvo que reconocer la supremacía de Egipto sobre de Fenicia y Palestina. Por una victoria sobre Lisímaco conquistó la mayor parte de Asia Menor (281), pero un poco más tarde, cuando invadió el territorio europeo, fue asesinado por Ptolomeo Cerauno. Además de varias otras ciudades, Seleuco fundó las magníficas ciudades residenciales de Seleucia Pieria sobre el Tigris y Antioquía sobre el Orontes.

Fue sucedido por su hijo, Antíoco I Sóter (281-61), que por temor a los partos, trasladó su residencia a Antioquía.

Bajo el hijo de Sotero, Antíoco II Theos (261-46) comenzaron las guerras con los Ptolomeos por la posesión de Fenicia y Palestina. El matrimonio de Antíoco II con Berenice, hija de Ptolomeo II Filadelfo, provocó una paralización temporal de la lucha; pero a la muerte de Ptolomeo, Laodicea, la primera y repudiada esposa de Antíoco, regresó y tomó venganza al mandar a matar a Antíoco, a Berenice y a su hijo.

Le sucedió el hijo de Antíoco y Laodicea, Seleuco II Calinico (246-26). Para vengar la muerte de su hermana y para asegurar su posesión de Siria, el rey Tolomeo III Evergetes hizo una exitosa campaña contra Seleuco, y avanzó victoriosamente hasta el Eufrates. Las provincias orientales pasaron gradualmente a manos de los partos, y partes del oeste se perdieron a manos de Atalo II de Pérgamo. Durante la huida después de una batalla en la que había sufrido una derrota a manos de Atalo, Seleuco murió al caerse de su caballo.

Le sucedió Seleuco III Cerauno (226-24), el hijo mayor de Seleuco, y cuando éste fue asesinado, le sucedió el hijo menor Antíoco III Megas (el grande) (224-187). Para asegurar la posesión de Coele-Siria y Palestina este monarca comenzó una guerra con Ptolomeo V; aunque fue derrotado en Rafia (217), la batalla de Paneas (198) resultó a su favor; y de ahí en adelante Palestina perteneció al imperio sirio. La injerencia en los asuntos de Occidente condujo a una guerra con Roma. Después de la batalla de Magnesia (189) el rey tuvo que aceptar las duras condiciones y entregar sus posesiones en Asia Menor al norte del Tauro. Antíoco fue incapaz de conquistar Partia, la cual había perdido su padre. Durante un intento de saqueo de un templo en Elam, fue asesinado por los nativos.

Fue sucedido por su hijo mayor, Seleuco IV Filópator (187-75). Seleuco envió a su propio hijo Demetrio a Roma para asegurar el regreso de su hermano menor Antíoco, que vivía allí como rehén. Antes de que Antíoco llegara a su casa, Seleuco fue asesinado por su ministro Heliodoro; así fue como el primero pudo tomar posesión del trono, que en realidad pertenecía a su sobrino Demetrio.

Antíoco IV Epífanes (175-64) fue un príncipe ambicioso, de una naturaleza realmente despótica y aficionado a la ostentación. Enredos con Egipto le dieron la ocasión de hacer repetidas y exitosas incursiones a ese país, y en 168 podría haber logrado obtener la posesión de ella, si los romanos no le hubiesen obligado a retirarse (embajada de Popilio Laenas). Sus medidas hostiles contra los judíos, a quienes trató de helenizar por la fuerza, resultó en el levantamiento de los Macabeos (vea los Macabeos). Murió en Tabae en Persia, en una campaña contra los partos.

Su hijo Antíoco V Eupátor (164-62) era menor de edad, y simplemente un instrumento en manos de Lisias, el administrador imperial. Ambos fueron removidos por el hijo de Seleuco IV, Demetrio I Sóter (162-150), que había vivido anteriormente como un rehén en Roma.

Alejandro Balas, (150-145) quien reclamaba ser hijo de Antíoco IV, se rebeló en 151, y Demetrio cayó en batalla. Su hijo Demetrio continuó la guerra contra Alejandro Balas en unión con Ptolomeo VI, rey de Egipto. Conquistado por este último cerca de Antioquía, Alejandro huyó a Arabia, donde fue asesinado a traición.

Demetrio II Nicátor (145-38 y 129-25) encontró su derecho al trono impugnado por Diódoto (apodado Trifón), un general de Balas, a favor del hijo de éste, Antíoco VI, un menor de edad. Más tarde (141), dejando de lado a su pupilo, Trifón se esforzó por asegurar el trono para sí mismo. Cuando Demetrio II fue capturado durante una expedición contra los partos y encarcelado, su hermano Antíoco continuó la guerra contra Trifón, que, finalmente fue vencido y se suicidó (138).

Antíoco VII Evergetes (138-129) fue asesinado durante una campaña contra los partos. Demetrio II, que había sido liberado del cautiverio durante la guerra, se convirtió ahora en rey por segunda vez (129-25). Un anti-rey en la persona de Alejandro Zabinas, un supuesto hijo de Alejandro Balas, fue creado en 128 por el rey egipcio, Ptolomeo VII Fiscon. Conquistado cerca de Damasco, Demetrio tuvo que huir, y fue asesinado cuando intentaba llegar a Tiro. Fue seguido por su hijo mayor de Seleuco V, quien, a instancias de su propia madre, fue destituido poco después de su adhesión.

Fue sucedido por su hijo mayor Seleuco V Filométor, quien, instigado por su propia madre, fue removido poco después de su accesión. Su hermano menor, Antíoco VIII Grifo (125-113) conquistó a Alejandro Zabinas y lo mandó a ejecutar (125), pero él mismo fue expulsado del trono por su medio hermano uterino Antíoco IX Eusebio (113-95), el hijo menor de Antíoco VII. Sin embargo, Grifo regresó a los dos años y logró ganarse para sí mismo una gran parte de Siria, y de este modo el reino quedó dividido.

A la muerte de Antíoco VIII (96) sus dominios y propiedades fueron heredadas por su hijo mayor Seleuco VI Epífanes. Derrotado por Seleuco, cerca de Antioquía en el 95, Antíoco IX se suicidó para escapar de la prisión. Sin embargo, su hijo Antíoco X derrotó a Seleuco en el mismo año, y este último tuvo que huir a Cilicia, donde murió. Sus dos hermanos Antíoco XI Epífanes y Filipo I Filadelfo continuaron la guerra, pero fueron derrotados, y durante la huida Antíoco XI encontró la muerte a las olas del Orontes. Filipo continuó la guerra, y logró asegurar la posesión de al menos una parte de Siria, mientras que el cuarto hijo de Antíoco VIII, Demetrio III Eucarios, fue elevado al rango de rey en Damasco por Ptolomeo Sotero II de Egipto.

Antíoco X fue finalmente derrotado por los hermanos Filipo y Demetrio. Hay informes contradictorios respecto a su muerte. Según Apiano, primero fue completamente expulsado por Tigranes (véase más adelante), aunque parece haberse afirmado en una parte de Siria. Al fracasar en su propósito de reconquistar Judea, Demetrio trató de suplantar a su hermano Filipo, sitiándolo en Beroea, pero fue rodeado por los partos que Felipe había llamado en su ayuda, y fue obligados a rendirse. Murió en la corte del rey parto. Filipo ahora marchó hacia Antioquía, tomó posesión segura de la ciudad, y desde entonces dominó a Siria (alrededor del año 88).

En Coelesiria y Damasco, sin embargo, apareció un nuevo pretendiente en su hermano menor, Antíoco XII Dioniso, que se hizo rey de estas partes, pero más tarde cayó en una campaña contra los nabateanos (c. 84). Mientras tanto, el rey Tigranes de Armenia apareció desde el norte y en el 83 logró apoderarse del reino. Después de vencer a Tigranes (69), Lúculo le concedió el reino al hijo de Antíoco X, Antíoco XIII Asiático, el último de los seléucidas. En el 64 Pompeyo hizo de Siria una provincia romana y Antíoco XIII fue asesinado poco tiempo después.


Bibliografía: FLATHE, Gesch. Macedoniens, II (Leipzig, 1834); HOLM, Griechenlands Gesch., IV (Berl´’in, 1894); NIESE. Gesch. der griech. u. maced. Staaten seit der Schlacht bei Chaeronea (3 partes Gotha, 1893-1903): KUHN, Beitrdge zur Gesch. der Seleuciden (programa de Altkirch en Alsacia, 1891); BEVAN, The House of Seleucus (2 vols., Londres, 1902). Respecto a las relaciones de los seléucidas con los judíos, cf. SCHURER, Gesch. des jud. Volkes im Zeitalter Jesu Christi, I (3ra. ed., Leipsig, 1903), 166 ss.

Fuente: Schühlein, Franz. "Seleucids." The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/13690a.htm>.

Traducido por L H M.