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Miércoles, 25 de noviembre de 2020

Diferencia entre revisiones de «Paulicianos»

De Enciclopedia Católica

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[[Secta]] [[Dualismo|dualista]] herética, derivada originalmente del [[maniqueísmo]]. El origen del nombre Pauliciano es oscuro. Gibbon (Decadencia y Caída, LIV), dice que significa “discípulos de [[San Pablo]]”. ([[Focio]], op. cit., II, 11; III, 10; VI, 4). Su [[Dulía|veneración]] especial por el [[Apóstol]] y su costumbre de renombrar a sus líderes con los nombres de sus discípulos le dan visos de probabilidad a esta opinión. Por otra parte, la forma (Paulikianoi, no Paulianoi) es curiosa; y parece que el nombre fue usado sólo por sus oponentes que decían que eran seguidores de [[Pablo de Samosata]] (Conybeare, op. cit., CV). El lugar de nacimiento de su fundador evidentemente sugiere esto; pero no hay conexión entre sus [[doctrina]]s y las de él. Focio relata que una cierta [[mujer]] maniquea llamada Kallinike envió a sus dos hijos Pablo y Juan a [[Armenia]] a propagar esta [[herejía]]; el nombre es una corrupción de Pauloioannoi (Friedrich op. cit., I). Hoy se niega la existencia de tales [[persona]]s. La más reciente autoridad, Ter-Mkrttschian (Die Paulicianer, 63), dice que el nombre es un diminutivo armenio y quiere decir “seguidores del pequeño Pablo”, pero no explica quién es el tal Pablito. Aparece por primera vez en las actas del [[sínodo]] armenio de Duin en 719, uno de cuyos cánones prohíbe que nadie pase la noche en la casa "de los malvados herejes poliquianos” (Ter-Mkrttschian, 62).
  
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===HISTORIA===
  
Secta dualística herética, derivada originalmente del maniqueísmo. El origen del nombre Pauliciano es oscuro. Gibbon (Decadencia…), dice que quiere decir “discípulos de S. Pablo”. (Focio, op. cit., II, 11; III, 10; VI, 4). Su veneración especial por el Apóstol y la costumbre de renombrar a sus líderes con los nombres de sus discípulos parece dar algún sentido a esta opinión. Por otra parte, la forma (Paulikianoi, no Paulianoi) es curiosa y parece que l nombra ha sido utilizado solo por sus oponentes que decían que eran seguidores de Pablo de Samosata (Conybeare, op. cit., cv). El lugar de nacimiento del fundador lo sugiere pero no hay conexión entre sus doctrinas.  Focio relata que una cierta mujer maniquea llamada Kallinike envió a sus dos hijos Pablo y Juan a Armenia a propagar esta herejía. El nombre es una corrupción de Pauloioannoi (Friedrich op. cit., I). Hoy se niega la existencia de tales personas. Ter-Mkrttschian (Die Paulicianer, 63), dice que el nombre es un diminutivo armenio y quiere decir “seguidor el pequeño Pablo” Pero no explica qué es el tal Pablito. Aparece por primera vez en el sínodo armenio de Duin en 719, uno de cuyos cánones prohíbe que nadie pasa la noche en la casa " del malvado hereje Pollikian" (Ter-Mkrttschian, 62).  
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Constantino de Mananalis, que se llamaba a sí mismo Silvano, fundó la que parece ser la primera comunidad pauliciana en Kibossa, cerca de Colonia en [[Armenia]]. Comenzó a enseñar alrededor de 657. No escribió libros y enseñaba que el [[Nuevo Testamento]] tal como él lo presentaba (su “Evangelio y Apóstol”) debía ser el único texto usado por sus seguidores (Georgios Monachos, ed. Friedrich, 2). Los otros apóstoles paulicianos después de Constantino fueron Simeón (llamado Tito) enviado por el emperador Constantino Pogonato (668-85) a eliminar la secta pero que se convirtió a ella; Gegnesio (Timoteo), un armenio; José (Epafrodito); Zacarías que fue rechazado por muchos y llamado mercenario; Baanes; Sergio (Tíquico). Fundaron seis congregaciones en Armenia y [[Ponto]] a las que dieron nombres de las iglesias paulinas (Kibossa era “Macedonia” etc.).  
  
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Constantino-Silvano después de haber predicado durante veintisiete años y habiendo difundido su [[secta]] hasta la parte occidental de [[Asia Menor]], fue arrestado por las autoridades imperiales (por Simeón) juzgado por [[herejía]] y lapidado.  En 690 Simeón-Tito mismo se hizo pauliciano y fue ejecutado con muchos otros. La historia de estas gentes se divide entre sus [[Persecución|persecuciones]] y sus propias peleas. El armenio Pablo (aunque algunos creen que dio su nombre a la secta) fundó una congregación en Episparis, en el distrito armenio de Fanaroea (murió cerca del año 715). Sus dos hijos Gegnesio-Timoteo y Teodoro luchaban por su sucesión. Gegnesio fue a Constantinopla en 717 y persuadió al emperador León III y al [[patriarca]] [[San Germano I]] de que era [[Ortodoxia|ortodoxo]].  Armado con un salvoconducto imperial volvió a Mananalis y logró deshacerse de la oposición de Teodoro. Después de su muerte, su hijo Zacarías (el mercenario) y su yerno José-Epafrodito se riñeron de nuevo y formaron partidos para pelearse por la sucesión.  Zacarías perdió; muchos de ellos fueron destruidos por los [[Mahoma y Mahometismo|sarracenos]].
  
===I. DOCTRINA===
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José (murió en 775) fundó comunidades por toda [[Asia Menor]]. Le siguió Baanes (Vahan; murió en 801). Con él la [[secta]] perdió adeptos e influencia. Pero un cierto Sergio-Tíquico, que organizó un nuevo [[cisma]], reformó y fortaleció el movimiento en su partido.  Los paulicianos eran ahora o baanitas (el grupo antiguo) o sergitas (la secta reformada). Sergio era un [[celo]]so propagador de la [[herejía]]; presumía de haber propagado su Evangelio “desde Oriente a Occidente, de norte a sur” (Petrus Siculus, "Historia Manichaeorum", op. cit., 45). Los sergitas lucharon contra sus rivales y casi los exterminaron.  El gobierno imperial a veces los protegía y otras los perseguía. Constantino IV y más aún Justiniano II, los persiguieron cruelmente.  El primer emperador [[Iconoclasia|iconoclasta]] (León III y sus sucesores) los protegieron; Conybeare dice que esos emperadores eran prácticamente paulicianos (op. cit.).  Nicéforo I los toleró en correspondencia por sus servicios como soldados en Frigia y Licaonia. Miguel I comenzó de nuevo a perseguirlos y su sucesor León V, aunque iconoclasta, trató de refutar la acusación de que era pauliciano persiguiéndoles furiosamente. Por entonces un gran número se rebeló y se pasó a los sarracenos. Sergio fue [[Homicidio|asesinado]] en 835. Teodora, regente entonces por su hijo Miguel III, continuó la persecución; de ahí resultó una segunda rebelión bajo Karbeas, que guío a muchos de sus seguidores a través de las fronteras.  
  
El punto cardinal de la herejía pauliciana es una distinción entre Dios  que hizo y gobierna el mundo material y el Dios del cielo que creó las almas y que es el único que debe ser adorado. Pensaban que toda la materia era mala, por lo que parece obvio que hay que incluirlos entre las muchas sectas neo –maniqueas, a pesar de que lo nieguen  y de los escritores modernos (Ter-Mkrttschian, Conybeare, Adeney, loc. cit.; Harnack, "Lehrbuch der Dogmengeschicte", Tubingen, 1909, II, 528).  
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Estos paulicianos, ahora muy enemigos del imperio, animados por el califa, fortificaron la plaza llamada Tefrique y pusieron allí su cuartel general. Desde allí hacían continuas incursiones contra el imperio y desde ese momento forman un poder político, a ser contado entre los enemigos de [[Roma]]. Se oye continuamente sobre [[guerra]]s contra los sarracenos, armenios y paulicianos. Bajo Basilio I el ejército pauliciano invadió Asia Menor hasta [[Éfeso]] y casi hasta la costa al otro lado de Constantinopla. Pero fueron derrotados y Basilio destruyó Tefrique en 871, con lo que terminó el poder militar de la secta. Mientras tanto, otros paulicianos, [[Herejía|herejes]] pero no rebeldes, vivían en grupos por todo el imperio. Constantino V había trasladado a muchos de ellos a Tracia; Juan I Tzimisces envió muchos más al mismo lugar para que lo defendieran contra los [[eslavos]]. Fundaron un nuevo centro en Filipópolis, desde donde aterrorizaban a sus vecinos. Durante los siglos IX y X estos herejes ocuparon constantemente la atención del gobierno y de la [[Iglesia]] en Armenia, Asia Menor y Tracia. Los “selicianos”, convertidos por el patriarca Metodio I (842-46), eran paulicianos. [[Focio]] escribió contra ellos y se jacta en su [[Encíclica]] (866) de haber convertido a muchos de ellos. En Armenia la secta continuó en el "Thonraketzi" fundado por un tal Smbat en el siglo IX. Conybeare atribuye a este Smbat la obra "La Llave de la Verdad", la cual él editó. Acepta el [[Antiguo Testamento]] y los Sacramentos del [[Bautismo]], [[Sacramento de la Penitencia|Penitencia]] y [[Eucaristía]].  Especialmente esta obra ha convencido a muchos escritores de que los paulicianos eran gente maligna, aunque representa una etapa muy tardía de su historia y se discute si es realmente pauliciana.  Constantino IX persuadió u obligó a muchos miles a renunciar a sus [[error]]es.  
  
Pero además hay un fuerte elemento marcionita. Rechazaban el Antiguo Testamento, no hay Encarnación, Cristo era un ángel enviado al mundo por Dios y su madre real era la Jerusalén celeste. Su obra consistía solamente en enseñar y creer en él salva a los hombres del juicio. El verdadero bautismo y Eucaristía consiste en oír su palabra, como en Juan iv, 10. Sin embargo, muchos paulicianos dejaban que sus hijos fueran bautizados por el clero católico. No honraban la cruz sino solo el libro del Evangelio. Eran iconoclastas y rechazaban toda pintura. Su Biblia era un Nuevo testamento fragmentario. Rechazaban las epístolas de S. Pedro porque había negado a Cristo Siempre se referían al “Evangelio y Apóstol”, aparentemente sólo S. Lucas y S. Pablo, aunque citaban otros Evangelios en las controversias.
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Al emperador Alexio Comneno se le atribuye el mérito de haber puesto fin a esta herejía. Durante una estancia en Filipópolis arguyó con ellos y los convirtió a todos o a casi todos, y volvieron a la Iglesia (así su hija: "Alexias", XV, 9). Desde este momento los paulicianos prácticamente desaparecen de la historia, pero dejaron huellas de su [[herejía]]. En [[Bulgaria]] la secta bogomila que duró toda la [[Edad Media]] y se extendió a Occidente en forma de [[cátaros]], [[albigenses]] y otras herejías [[Maniqueísmo|maniqueas]], es una continuación del paulicianismo. En Armenia sectas similares o derivadas de ellos han llegado a nuestros días.  
  
Toda la jerarquía eclesiástica es mala como también todos los sacramentos y el ritual. Tenían una aversión especial hacia los monjes.
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Había comunidades paulicianas en la parte de [[Armenia]] ocupada por [[Rusia]] después de la [[guerra]] de 1828-29. Conybeare publicó documentos muy curiosos de sus profesiones de [[fe]] y las disputas con el [[obispo]] gregoriano alrededor de 1837 (Llave de la verdad, XXIII-XXVIII). Es de estas disputas y de “La Llave de la [[Verdad]]” que él obtiene la impresión de que eran gentes religiosas y sencillas que mantenían una forma antigua (sc. [[adopcionismo]]) de [[cristianismo]] (ibid., introducción).  
Su propia organización consistía en primer lugar en los fundadores de la secta en los diversos lugares, que eran apóstoles y profetas. Tomaban nuevos nombres, los que mencionaba S. Pablo, así Constantino se llamaba Silvano, y aparentemente decían que eran una reencarnación de esas personas.
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Debajo de los apóstoles y los profetas estaban los “compañeros-trabajadores” (synechdemoi) que formaban un consejo, y los “notarios” (notarioi), que cuidaban de los libros santos y mantenían el orden en las reuniones. Sus conventículos no se llamaban iglesias sino” casas de oración “(proseuchai).  
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Mantenían que era legítimo ocultar y hasta negar sus ideas por miedo a la persecución. Muchos de ellos vivían exteriormente como católicos. Su ideal era una comunión de fieles puramente espiritual que evitara todas las distinciones raciales. Los enemigos les acusan constantemente de gruesas inmoralidades, hasta en sus reuniones de oración. Uno de sus principales líderes, Baanes, parece haber adquirido un merecidamente el sobrenombre de “sucio” (ho ryproz). No aceptaban para si mismos otro apelativo que cristianos. Los católicos eran romanos (Romaioi), es decir, gente que obedecía  al emperador romano, como los monofisitas llamaban a sus oponente melquitas.
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Harnack los resume como” puritanos dualistas e individualistas”  y como “una cristiandad anti-jerárquica construida sobre el Evangelio y Apóstol, que rechazaba enfáticamente la cristiandad católica (Dogmengeschichte, II 528).
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===DOCTRINA===
  
Desde Gibbon, los Paulicianos han sido descritos frecuentemente como supervivientes  de la primera y pura cristiandad, gente religiosa que se agarraba al Evangelio, que rechazaba supersticiones posteriores y que fueron groseramente calumniados por sus oponentes. Conybeare (op. cit.) piensa que eran una continuación de los Adopcionistas. El Dr. Adeney los llama “en muchos aspectos protestantes antes del protestantismo” (The Greek and Eastern Churches, 219). Esta idea indica que la secta ha encontrado entre escritores modernos más interés y simpatía que merece.
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El punto cardinal de la herejía pauliciana es una distinción entre el [[Dios]] que hizo y gobierna el mundo material y el Dios del [[cielo]] que creó las [[alma]]s, al único que se debe adorar.  Consideraban mala a toda la materia, por lo tanto, parece obvio que hay que incluirlos entre las muchas sectas neo-maniqueas, a pesar de su propia negación y la de los escritores modernos (Ter-Mkrttschian, Conybeare, Adeney, loc. cit.; Harnack, "Lehrbuch der Dogmengeschicte", Tübingen, 1909, II, 528). Pero además hay un fuerte elemento [[Marcionitas|marcionita]]. Rechazaban el [[Antiguo Testamento]], no hay [[Encarnación]], Cristo era un [[ángel]] enviado al mundo por Dios, y su verdadera madre era la [[Jerusalén]] celestial.  Su obra consistía solamente en enseñar y [[Creencia|creer]] en Él salva a los hombres del juicio. El verdadero [[bautismo]] y Eucaristía consiste en oír su palabra, como en Juan 4,10. Sin embargo, muchos paulicianos dejaban que sus hijos fueran bautizados por el [[clero]] [[católico]]. No [[Honor|honraban]] la cruz sino solo el libro del Evangelio. Eran [[Iconoclasia|iconoclastas]], y rechazaban toda pintura. Su [[Biblia]] era un Nuevo Testamento fragmentario. Rechazaban las epístolas de [[San Pedro]] porque había negado a [[Jesucristo|Cristo]]. Siempre se referían al “Evangelio y Apóstol”, aparentemente sólo [[San Lucas]] y [[San Pablo]], aunque citaban otros Evangelios en las controversias.  
  
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Toda la [[jerarquía]] eclesiástica es mala, como también todos los [[sacramentos]] y el ritual.  Tenían una aversión especial hacia los [[monje]]s. Su propia organización consistía en primer lugar en los fundadores de su [[secta]] en  diversos lugares, que eran [[apóstol]]es y [[Profecía|profetas]]. Tomaban nuevos nombres, los de la gente que mencionaba San Pablo, así Constantino se llamaba Silvano; aparentemente reclamaban que eran esas [[persona]]s vueltas a la vida. Debajo de los apóstoles y los profetas estaban los “compañeros-trabajadores” (synechdemoi) que formaban un consejo, y los “notarios” (notarioi), que cuidaban de los libros santos y mantenían el orden en las reuniones. Sus conventículos no se llamaban iglesias, sino “casas de oración” (proseuchai). Mantenían que era legítimo ocultar y hasta negar sus [[idea]]s por [[miedo]] a la [[persecución]]; muchos de ellos vivían exteriormente como [[católico]]s. Su ideal era una comunión de fieles puramente espiritual que destruyera todas las distinciones raciales. Los enemigos les acusaban constantemente de graves inmoralidades, hasta en sus reuniones de oración. Uno de sus principales líderes, Baanes, parece haber adquirido como un reconocido sobrenombre el epíteto “sucio” (ho ryproz). No aceptaban para sí mismos otro apelativo que cristianos. Los católicos eran romanos (Romaioi), es decir, gente que obedecía al emperador romano, como los [[Monofisismo|monofisitas]] llamaban a sus oponentes melquitas.  Harnack los resume como “[[Puritanismo|puritanos]] dualistas e individualistas” y como “un cristianismo anti-jerárquico construido sobre el Evangelio y Apóstol, que rechazaba enfáticamente el [[cristianismo]] [[católico]] (Dogmengeschichte, II 528).
  
===II. HISTORIA===
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Desde Gibbon, los paulicianos han sido descritos frecuentemente como sobrevivientes del primer y puro cristianismo, gente religiosa que se agarraba al Evangelio, que rechazaban [[Superstición|supersticiones]] posteriores y que fueron groseramente calumniados por sus oponentes.  Conybeare (op. cit.) piensa que eran una continuación de los [[Adopcionismo|adopcionistas]]. El Dr. Adeney los llama “en muchos aspectos protestantes antes del [[protestantismo]]” (Las Iglesias Griegas y Orientales, 219). Esta [[idea]] indica que la [[secta]] ha encontrado entre escritores modernos más interés y simpatía que la que merece.  
  
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===FUENTES===
  
Constantino de Mananalis, que se llamaba a si mismo Silvano, fundó la que parece ser la primera comunidad pauliciana en Kibossa, cerca de Colonia en Armenia. Comenzó a enseñar alrededor de 657. No escribió libros y enseñaba que el Nuevo Testamento tal como él lo presentaba (su “Evangelio y Apóstol) debía ser el único texto usado por su seguidores (Georgios Monachos, ed. Friedrich, 2). Otros apóstoles paulicianos después de Constantino fueron Simeón (llamado Tito) enviado por el emperador Constantino Pogonato (668-85)  eliminar la secta pero que se convirtió a ella; Gegnesio (Timoteo), un armenio; José (Epafrodito); Zacarías que fue rechazado por muchos y llamado mercenario; Baanes; Sergio (Tíquico). Fundaron seis congregaciones en Armenia y Ponto a las que dieron nombres de las iglesias paulinas (Kibossa era “Macedonia” etc.).  
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Hay cuatro documentos principales:
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* 1.  [[Focio]], Cuatro Libros contra los paulicianos (Diegesis peri tes ton neophanton manichaion anablasteseos), en P.G., CII, 15-264.  
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* 2. Eutimio Zigabeno, en su "Panoplia", XXIV [P.G., CXXX, 1189, ss., y una edición separada de la parte sobre los paulicianos, ed. Gieseler (Gottingen, 1841)].
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* 3. Pedro el Abad, "Sobre los Paulicianos y los Maniqueos", ed. Gieseler (Gottingen, 1849), que identifica al autor con Pedro Siculo que escribió una "Historia Manichaeorum qui Pauliciani dicuntur", publicada por primera vez por [[Matthew Rader]] (Ingolstadt, 1604), obra de la que Gieseler considera que "Sobre los Paulicianos " es simplemente un excerpto.
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* 4.  Jorge Monachos, "Cronicón", ed. Muralt (St. Petersburg, 1853).  
  
Constantino –Silvano después de haber predicado durante 27 años y habiendo difundido su secta hasta la parte occidental de Asia Menor, fue arrestado por las autoridades imperiales ( por Simeón) juzgado por herejía y muerto por lapidación.
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De la obra de Focio, solo el libro I contiene la historia; el resto es una colección de [[homilía]]s contra la herejía.  Estas cuatro fuentes son interdependientes. El presente estado de criticismo (debido principalmente a Karapet Ter-Mkrttschian) es éste: El relato de [[Focio]] (libro I), se divide en dos partes. Los capítulos I a XIV son auténticos, del XV al XXVII son una edición posterior.  Se ha perdido la fuente original, la cual usaba Jorge Monachos.  Pedro el Monje o copió a Jorge o usó la obra original. Focio pudo haber usado la de Pedro (así Ter-Mkrttschian) o quizás el original. Derivadas de éstos están la de Zigabeno y la parte espuria del libro de Focio. Bonwetsch (Realencyklopädie für prot. Theol., 3ª ed., Leipzig 1904, XV, 50) representa (según Friedrich y sólo probablemente) el orden en que se derivan, así:
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* 1.  Una narración contenida en un [[manuscrito]] del siglo X (Cod. Escorial. I, phi, 1, fol. 164 ss.) ed. Friedrich en el "Sitzungsbericht der Münchener Akademie", (1896), 70-81;
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* 2. Focio, I a X; 
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* 3. Jorge Monachos;
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* 4. Pedro el Abad;
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* 5. Zigabenus;
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* 6. Pseudo-Focio, X a XXVII;
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* 7. Pedro Siculus.  
  
En 690 el mismo Simeón –Tito se hizo pauliciano y fue ejecutado con muchos otros. La historia de estas gentes se divide entre sus persecuciones y sus propias peleas. El armenio Pablo 8 algunos creen que dio el nombre a la secta) fundó una congregación en Episparis , en el distrito armenio de Fanaroea (m. 715). Sus dos hijos Gegnesio –Timoteo y Teodoro luchaban por su sucesión. Gegnesio fue a Constantinopla en 717 y persuadió al emperador León III y al Patriarca Germano I de que era ortodoxo.  Con un salvoconducto imperial en su poder volvió a Mananalis y logró deshacerse de la oposición de Teodoro. Después de su muerte, su hijo Zacarías (el mercenario) y su yerno José – Epafrodito se enzarzaron de nuevo y formaron grupos para sucederle. Zacarías perdió. Muchos de ellos fueron destruidos por los sarracenos.
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Otras fuentes son el obispo armenio Juan Ozniensis [ed. por Aucher (Venecia, 1834) y utilizado por [[Johan Joseph Ignaz von Döllinger|Döllinger]] y Conybear, y la “Llave de la Verdad” [Mrkttschian en "Zeitschrift für Kirchengeschichte", 1895, y la edición de Conybeare, en armenio e inglés con introducción y notas (Oxford, 1898)].
 
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José (muerto en 775) fundó comunidades por toda Asia Menor. Le siguió Baanes  (Vahan; m. 801). Con él la secta perdió adictos e influencia. Pero un cierto Sergio-Títico, que organizó un nuevo cisma reformó y reforzó su movimiento. Los paulicianos eran ahora o baanitas (el grupo antiguo) o sergitas (la secta reformada). Sergio era un celoso propagador de la herejía; presumía de haber propagado su Evangelio “desde el este al oeste, de norte a sur” (Petrus Siculus, "Historia Manichaeorum", op. cit., 45). Los sergitas luchaban contra sus rivales y casi los exterminaron.
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El gobierno imperial a veces los protegía y otras los perseguía. Constantino IV y más aún Justiniano II los persiguieron cruelmente. El primer emperador iconoclasta León III y sus sucesores) los protegieron. Conybeare dice que esos emperadores eran prácticamente paulicianos (op. cit.). Nicéforo I los toleró en correspondencia por sus servicios como soldados en Frigia y Licaonia. Miguel I comenzó de nuevo a perseguirlos y su sucesor  León V, aunque iconoclasta, trató de refutar la acusación de que era pauliciano persiguiéndoles furiosamente. Por entonces un gran número se rebeló y se pasó a los sarracenos. Sergio fue muerto en 835. Teodora, regente entonces por su hijo Miguel III, continuó la persecución  de ahí que resultase una segunda rebelión bajo Garbeas, que guío a muchos de sus seguidores a través de las fronteras.
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Estos paulicianos, ahora  muy enemigos del imperio,  animados por el califa, fortificaron la plaza llamada Tefrique y pusieron allí su cuartel general. Desde allí hacían continuas incursiones contra el imperio y desde este momento forman un poder político, enemigo de Roma. Se oye continuamente sobre guerras contra los sarracenos, armenios y paulicianos. Bajo Basilio I el ejército pauliciano invadió Asia Menor hasta Éfeso y casi hasta la costa al otro lado de Constantinopla. Pero fueron derrotados  y Basilio destruyó Tefrique en 871, con lo que terminó el poder militar de las sectas. Mientras, otros paulicianos, herejes pero no rebeldes vivían en grupos por todo el imperio. Constantino V había trasladado a muchos de ellos a Tracia. También Juan I Tzimisces también traslado al mismo lugar a muchos para que lo defendieran contra los eslavos. Fundaron un nuevo centro en Filipópolis desde donde aterrorizaban a sus vecinos. Durante los siglos noveno y décimo estos herejes ocuparon constantemente la atención del gobierno y de la Iglesia en Armenia, Asia Menor y Tracia. Los Selicianos, convertidos por el patriarca Metodio I (842-46), eran paulicianos. Foco escribió contra ellos y se jacta en su Encíclica (866) de haber convertido a muchos de ellos.
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La secta siguió en el "Thonraketzi" fundado por un tal Smbat en el siglo noveno. Conybeare atribuye a este Smbat la obra "La Llave de la Verdad", que se editó. Acepta el Antiguo Testamento y los Sacramentos del Bautismo, penitencia y Eucaristía. Esta obra ha convencido a muchos escritores de que los paulicianos eran gente maligna, aunque representa un estadio muy tardío  de su historia y se discute si es realmente pauliciana. Constantino IX persuadió u obligó a muchos miles  a renunciar a sus errores.
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Al emperador Alejo Comneno se le atribuye el mérito de haber puesto fin a esta herejía. Durante una estancia  en Filipópolis arguyó con ellos y los convirtió y todos o a casi todos  volvieron  a la iglesia ( así su hija : "Alexias", XV, 9). Desde este momento los paulicianos desaparece prácticamente de la historia, aunque dejaron huellas de su herejía. En Bulgaria la secta bogomila que duró toda la edad media y se extendió a occidente en como Cátaros, Albigenses y otras herejías maniqueas, es una continuación del paulicianismo. En Armenia sectas similares o derivadas de ellos han llegado a nuestros días.
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Había comunidades  paulicianas en la parte armenia ocupada por Rusia después de la Guerra de 1828-29. Conybeare  publicó documentos curiosos de su profesiones de fe y las disputas con el Obispo Gregoriano alrededor de 1837 (Llave de la verdad xxiii-xxviii). Des estas disputas y de “La Llave de la verdad “ saca la impresión de que eran gentes religiosas y sencillas que mantenían una forma antigua de cristianismo (ibid., introducción).
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===III. FUENTES ===
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Hay cuatro documentos principales:
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(1) Focio, Cuatro Libros contra los Paulicianos (Diegesis peri tes ton neophanton manichaion anablasteseos), en P.G., CII, 15-264.
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(2) Eutimio Zigabenus, en su "Panoplia", XXIV [P.G., CXXX, 1189, ss., y una edición separada de la parte sobre los paulicianos ed. Gieseler (Gottingen, 1841)].
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(3) Pedro el Abad, "Sobre los Paulicianos y los Maniqueos", ed. Gieseler (Gottingen, 1849), que identifica al autor con Pedro Siculo que escribió  una "Historia Manichaeorum qui Pauliciani dicuntur", publicada por primera vez por Rader (Ingolstadt, 1604), obra de la que Gieseler considera que "Sobre los Paulicainos " es simplemente un resumen.
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(4) Jorge Monachos, "Cronicón", ed. Muralt (St. Petersburg, 1853).
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De la obra de Focio, solo el libro I contiene la historia; el resto es una colección de homilías contra la herejía.
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Estas cuatro fuentes son interdependientes. La crítica (sobre todo Karapet Ter-Mkrttschian) dice: El relato de Focio (libro I), dos partes. Los capítulos i-xiv  son auténticos, xv-xxvii una edición posterior. La fuente originas se ha perdido. Jorge Monachos usaba esta. Pedro Monachos o copió a Jorge o usó laobra original. Focio pudo haber usado a Pedro (así Ter-Mkrttschian) o quizás el original. Derivados de estos están Zigabenus  y la parte espuria del libro de Focio. Bonwetsch (Realencyklopädie für prot. Theol., 3ª ed., Leipzig 1904, XV, 50) representa (según Friedrich y solo probablemente) el orden en que se derivan, así: (1) Una narración contenida en un manuscrito del siglo décimo (Cod. Escorial. I, phi, 1, fol. 164 ss.) ed. Friedrich en "Sitzungsbericht der Münchener Akademie", (1896), 70-81; (2) Focio, i-x; (3) Jorge Monachos; (4) Pedro el Abad; (5) Zigabenus; (6) Pseudo-Focio, x-xxvii; (7) Pedro Siculus.
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Otras Fuentes son el Obispo armenio Juan Ozniensis [ed. por Aucher (Venecia, 1834) y utilizado por Dollinger y Conybear, y la “Llave de La verdad” [Mrkttschian en "Zeitschrift für Kirchengeschichte", 1895, y la edición de Conybeare, en armenio e ingles con introducción y notas (Oxford, 1898)].  
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===Bibliografía===
 
===Bibliografía===
  
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TER-MKRTTSCHIAN, Die Paulicianer im byzantinischen Kaiserreich und verwandte ketzerische Erscheinungen in Armenien (Leipzig, 1893); DOLLINGER, Beitrage zur Sektengeschichte des Mittelalters, I (Munich, 1890), 1-31; LOMBARD, Pauliciens, Bulgares et Bonshommes (Geneva, 1879); HERGENROTHER, Focio, III (Ratisbon, 1869), 143-53: GIBBON, Decadencia y Caída, ed. BURY, VI Londres, 1898), liv, y apéndice 6; ADENEY, Las Iglesias Griegas y Orientales (Edimburgo, 1908), V.
  
TER-MKRTTSCHIAN, Die Paulicianer im byzantinischen Kaiserreich und verwandte ketzerische Erscheinungen in Armenien (Leipzig, 1893); DOLLINGER, Beitrage zur Sektengeschichte des Mittelalters, I (Munich, 1890), 1-31; LOMBARD, Pauliciens, Bulgares et Bonshommes (Geneva, 1879); HERGENROTHER, Photius, III (Ratisbon, 1869), 143-53: GIBBON, Decline and Fall, ed. BURY, VI London, 1898), liv, and appendix 6; ADENEY, The Greek and Eastern Churches (Edinburgh, 1908), v.  
+
'''Fuente''': Fortescue, Adrian. "Paulicians." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911.  
 
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<http://www.newadvent.org/cathen/11583b.htm>.
 
+
ADRIAN FORTESCUE.
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Transcrito por Richard L. George , Ad Maiorem Dei Gloriam .
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Traducido por Pedro Royo
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Traducido por Pedro Royo.  L H M.

Última revisión de 00:22 1 ene 2009

Secta dualista herética, derivada originalmente del maniqueísmo. El origen del nombre Pauliciano es oscuro. Gibbon (Decadencia y Caída, LIV), dice que significa “discípulos de San Pablo”. (Focio, op. cit., II, 11; III, 10; VI, 4). Su veneración especial por el Apóstol y su costumbre de renombrar a sus líderes con los nombres de sus discípulos le dan visos de probabilidad a esta opinión. Por otra parte, la forma (Paulikianoi, no Paulianoi) es curiosa; y parece que el nombre fue usado sólo por sus oponentes que decían que eran seguidores de Pablo de Samosata (Conybeare, op. cit., CV). El lugar de nacimiento de su fundador evidentemente sugiere esto; pero no hay conexión entre sus doctrinas y las de él. Focio relata que una cierta mujer maniquea llamada Kallinike envió a sus dos hijos Pablo y Juan a Armenia a propagar esta herejía; el nombre es una corrupción de Pauloioannoi (Friedrich op. cit., I). Hoy se niega la existencia de tales personas. La más reciente autoridad, Ter-Mkrttschian (Die Paulicianer, 63), dice que el nombre es un diminutivo armenio y quiere decir “seguidores del pequeño Pablo”, pero no explica quién es el tal Pablito. Aparece por primera vez en las actas del sínodo armenio de Duin en 719, uno de cuyos cánones prohíbe que nadie pase la noche en la casa "de los malvados herejes poliquianos” (Ter-Mkrttschian, 62).

HISTORIA

Constantino de Mananalis, que se llamaba a sí mismo Silvano, fundó la que parece ser la primera comunidad pauliciana en Kibossa, cerca de Colonia en Armenia. Comenzó a enseñar alrededor de 657. No escribió libros y enseñaba que el Nuevo Testamento tal como él lo presentaba (su “Evangelio y Apóstol”) debía ser el único texto usado por sus seguidores (Georgios Monachos, ed. Friedrich, 2). Los otros apóstoles paulicianos después de Constantino fueron Simeón (llamado Tito) enviado por el emperador Constantino Pogonato (668-85) a eliminar la secta pero que se convirtió a ella; Gegnesio (Timoteo), un armenio; José (Epafrodito); Zacarías que fue rechazado por muchos y llamado mercenario; Baanes; Sergio (Tíquico). Fundaron seis congregaciones en Armenia y Ponto a las que dieron nombres de las iglesias paulinas (Kibossa era “Macedonia” etc.).

Constantino-Silvano después de haber predicado durante veintisiete años y habiendo difundido su secta hasta la parte occidental de Asia Menor, fue arrestado por las autoridades imperiales (por Simeón) juzgado por herejía y lapidado. En 690 Simeón-Tito mismo se hizo pauliciano y fue ejecutado con muchos otros. La historia de estas gentes se divide entre sus persecuciones y sus propias peleas. El armenio Pablo (aunque algunos creen que dio su nombre a la secta) fundó una congregación en Episparis, en el distrito armenio de Fanaroea (murió cerca del año 715). Sus dos hijos Gegnesio-Timoteo y Teodoro luchaban por su sucesión. Gegnesio fue a Constantinopla en 717 y persuadió al emperador León III y al patriarca San Germano I de que era ortodoxo. Armado con un salvoconducto imperial volvió a Mananalis y logró deshacerse de la oposición de Teodoro. Después de su muerte, su hijo Zacarías (el mercenario) y su yerno José-Epafrodito se riñeron de nuevo y formaron partidos para pelearse por la sucesión. Zacarías perdió; muchos de ellos fueron destruidos por los sarracenos.

José (murió en 775) fundó comunidades por toda Asia Menor. Le siguió Baanes (Vahan; murió en 801). Con él la secta perdió adeptos e influencia. Pero un cierto Sergio-Tíquico, que organizó un nuevo cisma, reformó y fortaleció el movimiento en su partido. Los paulicianos eran ahora o baanitas (el grupo antiguo) o sergitas (la secta reformada). Sergio era un celoso propagador de la herejía; presumía de haber propagado su Evangelio “desde Oriente a Occidente, de norte a sur” (Petrus Siculus, "Historia Manichaeorum", op. cit., 45). Los sergitas lucharon contra sus rivales y casi los exterminaron. El gobierno imperial a veces los protegía y otras los perseguía. Constantino IV y más aún Justiniano II, los persiguieron cruelmente. El primer emperador iconoclasta (León III y sus sucesores) los protegieron; Conybeare dice que esos emperadores eran prácticamente paulicianos (op. cit.). Nicéforo I los toleró en correspondencia por sus servicios como soldados en Frigia y Licaonia. Miguel I comenzó de nuevo a perseguirlos y su sucesor León V, aunque iconoclasta, trató de refutar la acusación de que era pauliciano persiguiéndoles furiosamente. Por entonces un gran número se rebeló y se pasó a los sarracenos. Sergio fue asesinado en 835. Teodora, regente entonces por su hijo Miguel III, continuó la persecución; de ahí resultó una segunda rebelión bajo Karbeas, que guío a muchos de sus seguidores a través de las fronteras.

Estos paulicianos, ahora muy enemigos del imperio, animados por el califa, fortificaron la plaza llamada Tefrique y pusieron allí su cuartel general. Desde allí hacían continuas incursiones contra el imperio y desde ese momento forman un poder político, a ser contado entre los enemigos de Roma. Se oye continuamente sobre guerras contra los sarracenos, armenios y paulicianos. Bajo Basilio I el ejército pauliciano invadió Asia Menor hasta Éfeso y casi hasta la costa al otro lado de Constantinopla. Pero fueron derrotados y Basilio destruyó Tefrique en 871, con lo que terminó el poder militar de la secta. Mientras tanto, otros paulicianos, herejes pero no rebeldes, vivían en grupos por todo el imperio. Constantino V había trasladado a muchos de ellos a Tracia; Juan I Tzimisces envió muchos más al mismo lugar para que lo defendieran contra los eslavos. Fundaron un nuevo centro en Filipópolis, desde donde aterrorizaban a sus vecinos. Durante los siglos IX y X estos herejes ocuparon constantemente la atención del gobierno y de la Iglesia en Armenia, Asia Menor y Tracia. Los “selicianos”, convertidos por el patriarca Metodio I (842-46), eran paulicianos. Focio escribió contra ellos y se jacta en su Encíclica (866) de haber convertido a muchos de ellos. En Armenia la secta continuó en el "Thonraketzi" fundado por un tal Smbat en el siglo IX. Conybeare atribuye a este Smbat la obra "La Llave de la Verdad", la cual él editó. Acepta el Antiguo Testamento y los Sacramentos del Bautismo, Penitencia y Eucaristía. Especialmente esta obra ha convencido a muchos escritores de que los paulicianos eran gente maligna, aunque representa una etapa muy tardía de su historia y se discute si es realmente pauliciana. Constantino IX persuadió u obligó a muchos miles a renunciar a sus errores.

Al emperador Alexio Comneno se le atribuye el mérito de haber puesto fin a esta herejía. Durante una estancia en Filipópolis arguyó con ellos y los convirtió a todos o a casi todos, y volvieron a la Iglesia (así su hija: "Alexias", XV, 9). Desde este momento los paulicianos prácticamente desaparecen de la historia, pero dejaron huellas de su herejía. En Bulgaria la secta bogomila que duró toda la Edad Media y se extendió a Occidente en forma de cátaros, albigenses y otras herejías maniqueas, es una continuación del paulicianismo. En Armenia sectas similares o derivadas de ellos han llegado a nuestros días.

Había comunidades paulicianas en la parte de Armenia ocupada por Rusia después de la guerra de 1828-29. Conybeare publicó documentos muy curiosos de sus profesiones de fe y las disputas con el obispo gregoriano alrededor de 1837 (Llave de la verdad, XXIII-XXVIII). Es de estas disputas y de “La Llave de la Verdad” que él obtiene la impresión de que eran gentes religiosas y sencillas que mantenían una forma antigua (sc. adopcionismo) de cristianismo (ibid., introducción).

DOCTRINA

El punto cardinal de la herejía pauliciana es una distinción entre el Dios que hizo y gobierna el mundo material y el Dios del cielo que creó las almas, al único que se debe adorar. Consideraban mala a toda la materia, por lo tanto, parece obvio que hay que incluirlos entre las muchas sectas neo-maniqueas, a pesar de su propia negación y la de los escritores modernos (Ter-Mkrttschian, Conybeare, Adeney, loc. cit.; Harnack, "Lehrbuch der Dogmengeschicte", Tübingen, 1909, II, 528). Pero además hay un fuerte elemento marcionita. Rechazaban el Antiguo Testamento, no hay Encarnación, Cristo era un ángel enviado al mundo por Dios, y su verdadera madre era la Jerusalén celestial. Su obra consistía solamente en enseñar y creer en Él salva a los hombres del juicio. El verdadero bautismo y Eucaristía consiste en oír su palabra, como en Juan 4,10. Sin embargo, muchos paulicianos dejaban que sus hijos fueran bautizados por el clero católico. No honraban la cruz sino solo el libro del Evangelio. Eran iconoclastas, y rechazaban toda pintura. Su Biblia era un Nuevo Testamento fragmentario. Rechazaban las epístolas de San Pedro porque había negado a Cristo. Siempre se referían al “Evangelio y Apóstol”, aparentemente sólo San Lucas y San Pablo, aunque citaban otros Evangelios en las controversias.

Toda la jerarquía eclesiástica es mala, como también todos los sacramentos y el ritual. Tenían una aversión especial hacia los monjes. Su propia organización consistía en primer lugar en los fundadores de su secta en diversos lugares, que eran apóstoles y profetas. Tomaban nuevos nombres, los de la gente que mencionaba San Pablo, así Constantino se llamaba Silvano; aparentemente reclamaban que eran esas personas vueltas a la vida. Debajo de los apóstoles y los profetas estaban los “compañeros-trabajadores” (synechdemoi) que formaban un consejo, y los “notarios” (notarioi), que cuidaban de los libros santos y mantenían el orden en las reuniones. Sus conventículos no se llamaban iglesias, sino “casas de oración” (proseuchai). Mantenían que era legítimo ocultar y hasta negar sus ideas por miedo a la persecución; muchos de ellos vivían exteriormente como católicos. Su ideal era una comunión de fieles puramente espiritual que destruyera todas las distinciones raciales. Los enemigos les acusaban constantemente de graves inmoralidades, hasta en sus reuniones de oración. Uno de sus principales líderes, Baanes, parece haber adquirido como un reconocido sobrenombre el epíteto “sucio” (ho ryproz). No aceptaban para sí mismos otro apelativo que cristianos. Los católicos eran romanos (Romaioi), es decir, gente que obedecía al emperador romano, como los monofisitas llamaban a sus oponentes melquitas. Harnack los resume como “puritanos dualistas e individualistas” y como “un cristianismo anti-jerárquico construido sobre el Evangelio y Apóstol, que rechazaba enfáticamente el cristianismo católico (Dogmengeschichte, II 528).

Desde Gibbon, los paulicianos han sido descritos frecuentemente como sobrevivientes del primer y puro cristianismo, gente religiosa que se agarraba al Evangelio, que rechazaban supersticiones posteriores y que fueron groseramente calumniados por sus oponentes. Conybeare (op. cit.) piensa que eran una continuación de los adopcionistas. El Dr. Adeney los llama “en muchos aspectos protestantes antes del protestantismo” (Las Iglesias Griegas y Orientales, 219). Esta idea indica que la secta ha encontrado entre escritores modernos más interés y simpatía que la que merece.

FUENTES

Hay cuatro documentos principales:

  • 1. Focio, Cuatro Libros contra los paulicianos (Diegesis peri tes ton neophanton manichaion anablasteseos), en P.G., CII, 15-264.
  • 2. Eutimio Zigabeno, en su "Panoplia", XXIV [P.G., CXXX, 1189, ss., y una edición separada de la parte sobre los paulicianos, ed. Gieseler (Gottingen, 1841)].
  • 3. Pedro el Abad, "Sobre los Paulicianos y los Maniqueos", ed. Gieseler (Gottingen, 1849), que identifica al autor con Pedro Siculo que escribió una "Historia Manichaeorum qui Pauliciani dicuntur", publicada por primera vez por Matthew Rader (Ingolstadt, 1604), obra de la que Gieseler considera que "Sobre los Paulicianos " es simplemente un excerpto.
  • 4. Jorge Monachos, "Cronicón", ed. Muralt (St. Petersburg, 1853).

De la obra de Focio, solo el libro I contiene la historia; el resto es una colección de homilías contra la herejía. Estas cuatro fuentes son interdependientes. El presente estado de criticismo (debido principalmente a Karapet Ter-Mkrttschian) es éste: El relato de Focio (libro I), se divide en dos partes. Los capítulos I a XIV son auténticos, del XV al XXVII son una edición posterior. Se ha perdido la fuente original, la cual usaba Jorge Monachos. Pedro el Monje o copió a Jorge o usó la obra original. Focio pudo haber usado la de Pedro (así Ter-Mkrttschian) o quizás el original. Derivadas de éstos están la de Zigabeno y la parte espuria del libro de Focio. Bonwetsch (Realencyklopädie für prot. Theol., 3ª ed., Leipzig 1904, XV, 50) representa (según Friedrich y sólo probablemente) el orden en que se derivan, así:

  • 1. Una narración contenida en un manuscrito del siglo X (Cod. Escorial. I, phi, 1, fol. 164 ss.) ed. Friedrich en el "Sitzungsbericht der Münchener Akademie", (1896), 70-81;
  • 2. Focio, I a X;
  • 3. Jorge Monachos;
  • 4. Pedro el Abad;
  • 5. Zigabenus;
  • 6. Pseudo-Focio, X a XXVII;
  • 7. Pedro Siculus.

Otras fuentes son el obispo armenio Juan Ozniensis [ed. por Aucher (Venecia, 1834) y utilizado por Döllinger y Conybear, y la “Llave de la Verdad” [Mrkttschian en "Zeitschrift für Kirchengeschichte", 1895, y la edición de Conybeare, en armenio e inglés con introducción y notas (Oxford, 1898)].


Bibliografía

TER-MKRTTSCHIAN, Die Paulicianer im byzantinischen Kaiserreich und verwandte ketzerische Erscheinungen in Armenien (Leipzig, 1893); DOLLINGER, Beitrage zur Sektengeschichte des Mittelalters, I (Munich, 1890), 1-31; LOMBARD, Pauliciens, Bulgares et Bonshommes (Geneva, 1879); HERGENROTHER, Focio, III (Ratisbon, 1869), 143-53: GIBBON, Decadencia y Caída, ed. BURY, VI Londres, 1898), liv, y apéndice 6; ADENEY, Las Iglesias Griegas y Orientales (Edimburgo, 1908), V.

Fuente: Fortescue, Adrian. "Paulicians." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11583b.htm>.

Traducido por Pedro Royo. L H M.