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Domingo, 17 de octubre de 2021

Hegelianismo

De Enciclopedia Católica

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Hegelianismo:

1. Vida y Obras de Hegel

Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació en Stüttgart en 1770; murió en Berlín en 1831. Después de estudiar teología en Tübinga se dedicó sucesivamente al estudio de la filosofía contemporánea y al cultivo de los clásicos griegos. Luego de trabajar por cerca de siete años en varios lugares como tutor privado comenzó su carrera de profesor universitario en 1801. Su primer nombramiento fue en Jena. Después de una interrupción de un año, que pasó como editor de un periódico en la ciudad de Bamberg y un corto período como rector de un gimnasio en Nüremberg, fue nombrado profesor de filosofía en Heidelberg (1816), de donde fue transferido a la Universidad de Berlín en 1818.

Las principales obras de Hegel son su "Lógica" (Wissenschaft der Logik, 1816), su "Fenomenología del Espíritu" (Phanomenologie des Gesites, 1807), su "Enciclopedia" (Encyklopädie der philosophischen Wissenschaften, 1817) y su “Filosofía de la Historia” (Vorlesungen uber die Philosophie der Geschichte, 1820). Sus obras fueron recopiladas y publicadas por Rosenkranz en 19 vols., 1832-42, segunda edición 1840-54.

2. Propósito de su Filosofía

La filosofía de Hegel es un intento de reducir a una unidad más sintética el sistema de idealismo trascendental recibido de Kant, Fichte y Schelling. Kant había enseñado que, por lo que concierne a nuestra experiencia teórica, solo existen las apariencias de las cosas y el substrato noumenal desconocido e incognoscible de esas apariencias el "Ding-an-sich". Hegel comienza por asumir que, si sustituimos el criticismo destructivo de la experiencia teórica de Kant por un criticismo inmanente, productivo e incesantemente progresivo, se encontrará que la realidad noumenal no es un substrato incognoscible de las apariencias, sino un proceso siempre activo que, tanto en el pensamiento como en la realidad, pasa constantemente a su opuesto para retornar a una forma más plena y rica de sí mismo. Este proceso en su forma más desnuda y escueta es el ser; y en su forma más plena y rica es el espíritu, la mente absoluta, el Estado, la religión, la filosofía. La tarea de la filosofía consiste en trazar este proceso a través de todas sus sus etapas.

3. Su Método

El método de Hegel en filosofía consiste, por lo tanto, en seguir el desarrollo triádico (Entwicklung) de cada concepto y de cada cosa. Él espera que así la filosofía no contradirá a la experiencia sino que le dará a cada dato de experiencia su explicación filosófica, es decir, su última y verdadera explicación. Si, por ejemplo, queremos saber qué es la libertad, tomamos ese concepto donde lo encontramos por primera vez, en la acción desenfrenada del salvaje que no siente la necesidad de reprimir ningún pensamiento, sentimiento o tendencia a actuar. Luego encontramos que el salvaje ha renunciado a esta libertad a cambio de su opuesto, la restricción o, como él mismo lo considera, de la tiranía, de la civilización y la ley. En tercer lugar, en el ciudadano bajo el control de la ley, encontramos la tercera etapa de desarrollo, a saber, la libertad en un sentido superior y más pleno que en el que el salvaje la poseía, la libertad de hacer, decir y pensar muchas más cosas que estaban más allá del poder del salvaje.

En este proceso triádico notamos que el segundo paso es el opuesto directo, la aniquilación o al menos la negación del primero. Notamos también que la tercera etapa es la primera que regresa a sí misma en una forma más elevada, más verdadera, más rica y más plena. Por lo tanto, las tres etapas pueden denominarse: (1) en sí mismo (An-sich); (2) fuera de sí mismo (Anderssein); y (3) en y por sí mismo (An-und-fur-sich). Estas tres etapas se encuentran sucediéndose una a la otra a través de todo el espectro del pensamiento y del ser, desde el más abstracto proceso lógico hasta la concreta y más complicada actividad del espíritu organizada en la sucesión de estados o en la producción de sistemas de filosofía.

4. Doctrina del Desarrollo

En lógica —que en realidad es una metafísica— debemos tratar acerca del proceso de desarrollo aplicado a la realidad en su forma más abstracta. En lógica tratamos con conceptos despojados de su contenido empírico: en lógica discutimos sobre el proceso in vacuo, por así decirlo. Así, al comienzo mismo de nuestro estudio de la realidad, encontramos el concepto lógico de ser. Ahora bien, ser no es un concepto estático, como suponía Aristóteles. Es esencialmente dinámico porque tiende por su propia naturaleza a pasar a la nada, y luego a retornar a sí mismo en el concepto superior, devenir. Para Aristóteles no hay nada más cierto que ser = ser, o, en otras palabras, que el ser es idéntico a sí mismo, que todo es lo que es. Hegel no niega esto; pero agrega que es igualmente cierto que el ser tiende a convertirse en su opuesto, la nada, y que ambos están unidos en el concepto devenir. Por ejemplo, para Aristóteles la verdad acerca de esta mesa es que es una mesa. Para Hegel, la verdad igualmente importante es que fue un árbol y será cenizas. Para Hegel toda la verdad es que el árbol se convirtió en una mesa y se convertirá en cenizas. Así, el devenir, no el ser, es la más alta expresión de la realidad. Es también la más alta expresión del pensamiento; porque solo entonces podemos alcanzar el pleno conocimiento de una cosa, cuando conocemos lo que fue, lo que es, y lo que será —en una palabra, cuando conocemos la historia de su desarrollo.

De la misma manera que el ser y la nada se desarrollan al concepto superior de devenir, así, más adelante en la escala de desarrollo, la vida y el espíritu aparecen como los terceros términos del proceso y a su vez se desarrollan a formas superiores de sí mismas. Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿qué es lo que se desarrolla o es desarrollado? Su nombre, responde Hegel, es diferente en cada etapa. En su forma más baja es ser, en una superior es vida, y en una aún más alta es el espíritu. Lo único siempre presente es el proceso (das Werden). Sin embargo, podemos llamar al proceso por el nombre de espíritu (Geist) o idea (Begriff) al Proceso. Incluso se le puede llamar también Dios, porque al menos en el tercer término de cada desarrollo triádico el proceso es Dios.

5. División de la Filosofía

La primera y más amplia consideración del proceso de espíritu, Dios o idea nos revela la verdad de que la idea debe ser estudiada: (1) en sí misma; este es el tema de la lógica o metafísica; (2) fuera de sí, en la naturaleza; este es el tema de la filosofía de la naturaleza; y (3) en y por sí misma, como espíritu; este es el tema de la filosofía del espíritu (Geistesphilosophie).

6. Filosofía de la Naturaleza

Pasando por alto las consideraciones bastante abstractas por las que Hegel muestra en su "Lógica" el proceso de la idea en sí misma a través del ser al devenir, y finalmente a través de la esencia a la noción, retomamos el estudio del desarrollo de la idea en el punto donde entra en la otredad de la naturaleza. En la naturaleza la idea se pierde a sí misma porque ha perdido su unidad y se astilla, por así decirlo, en miles de fragmentos. Pero la pérdida de la unidad es sólo aparente porque en realidad la idea simplemente ha ocultado su unidad. Estudiada filosóficamente, la naturaleza se revela a sí misma como tantos intentos exitosos de la idea por emerger de su estado de otredad, y nos presenta una idea mejor, más plena y más rica, es decir, espíritu o mente. Por lo tanto, el espíritu es la meta de la naturaleza. Es también la verdad de la naturaleza. Porque todo lo que está en la naturaleza se realiza, en una forma superior, en el espíritu que emerge de la naturaleza.

7. Filosofía del Espíritu

La filosofía del espíritu comienza con la consideración del espíritu individual, o subjetivo. Sin embargo, pronto se percibe que el espíritu individual, o subjetivo es solo la primera etapa, la etapa en sí mismo del espíritu. La etapa siguiente es el espíritu objetivo, o espíritu objetivado en la ley, la moralidad y el Estado. Este es el espíritu en la condición de fuera de sí mismo. Luego sigue la condición de espíritu absoluto, el estado en el que el espíritu se eleva por encima de todas las limitaciones de la naturaleza y las instituciones y se sujeta a sí mismo solo en el arte, la religión y la filosofía. Pues la esencia del espíritu es libertad, y su desarrollo debe consistir en romper con las restricciones que le imponen en su otredad la naturaleza y las instituciones humanas.

8. Filosofía de la Historia

La filosofía del Estado de Hegel, su teoría de la historia y su explicación del espíritu absoluto son las partes más interesantes de su filosofía y unas de las más fáciles de entender. El Estado, dice él, es el espíritu objetivado. El espíritu individual, que, debido a sus pasiones, prejuicios y ciegos impulsos, es solo libre parcialmente, se somete al yugo de la necesidad —lo opuesto a la libertad— para poder alcanzar una realización más plena de sí mismo en la libertad del ciudadano. Este yugo de necesidad se encuentra primero en el reconocimiento de los derechos de los demás, luego en la moralidad, y finalmente en la moral social, cuya institución primaria es la familia.

Los agregados de familias forman la sociedad civil, que, sin embargo, es solo una forma de organización imperfecta en comparación con el Estado. El Estado es la personificación social perfecta de la idea, y en esta etapa de desarrollo representa a Dios mismo. El Estado, estudiado en sí mismo, pone a nuestra consideración el derecho constitucional. En relación con otros Estados, desarrolla el derecho internacional; y en su curso general a través de las vicisitudes históricas pasa a través de lo que Hegel llama "Dialéctica de la Historia". Hegel enseña que la constitución es el espíritu colectivo de la nación y que el gobierno es la encarnación de ese espíritu. Cada nación tiene su propio espíritu individual, y el más grande de los crímenes es el acto por el cual el tirano o el conquistador sofocan el espíritu de una nación.

Hegel enseña que la guerra es un medio indispensable de progreso político. Es una crisis en el desarrollo de la idea que se materializa en los diferentes Estados, y el mejor Estado seguramente saldrá victorioso de esta crisis. La "base" del desarrollo histórico es, entonces, racional, puesto que el Estado es la encarnación de la razón como espíritu. Todos los eventos de la historia aparentemente contingentes son en realidad etapas en el desarrollo lógico de la razón soberana que se encarna en el Estado. Pasión, impulso, interés, carácter, personalidad —todos ellos son la expresión de la razón o los instrumentos que la razón moldea para su propio uso. Por lo tanto, hemos de entender los acontecimientos históricos como el trabajo duro y renuente de la razón hacia la plena realización de sí misma en perfecta libertad. En consecuencia, debemos interpretar la historia en términos puramente racionales y clasificar la sucesión de eventos en las categorías lógicas. Así la más amplia visión de la historia revela tres importantísimas etapas de desarrollo: la monarquía Oriental (la etapa de unidad, de la supresión de la libertad); la democracia griega (la etapa de la expansión, en que la libertad estaba perdida en una demagogia inestable) y la monarquía constitucional cristiana (que representa la reintegración de la libertad en el gobierno constitucional).

9. Filosofía del Espíritu Absoluto

Incluso en el Estado, el espíritu está limitado por sujeción a otros espíritus. Queda el paso final en el proceso de adquisición de la libertad, a saber, aquel por el cual el Espíritu Absoluto se somete solo a sí mismo en el arte, en la religión y en la filosofía. En el arte, el espíritu tiene una contemplación intuitiva de sí mismo según se realiza en el material artístico, y el desarrollo de las artes ha sido condicionado por la siempre creciente "docilidad" con que el material artístico se presta para la actualización del espíritu o la idea. En religión, el espíritu siente la superioridad de sí mismo sobre las limitaciones que particularizan las cosas finitas. Aquí, como en la filosofía de la historia, hay tres grandes momentos; religión oriental, que exageró la idea de lo infinito, la religión griega, que dio una importancia indebida a lo finito, y el cristianismo, que representa la unión de lo infinito y lo finito. Por último, el espíritu absoluto, como filosofía, trasciende las limitaciones impuestas a ella incluso en el sentimiento religioso, y, descartando la intuición representativa, alcanza toda la verdad bajo la forma de la razón. Cualquier verdad que haya en el arte y en la religión esta es contenida en la filosofía, en una forma superior y libre de todas las limitaciones. La filosofía es, por lo tanto, "la fase más elevada, libre y sabia de la unión del espíritu subjetivo y el objetivo, y el fin último de todo desarrollo".

10. Escuela Hegeliana

Los seguidores inmediatos de Hegel en Alemania generalmente se dividen en "hegelianos derechistas" y "hegelianos izquierdistas". Los derechistas desarrollaron su filosofía a lo largo de líneas que ellos consideraron de acuerdo con las enseñanzas cristianas. Son ellos Goschel, Gabler, Rosenkranz y Johann Eduard Erdmann. Los Izquierdistas acentuaron las tendencias anticristianas del sistema hegeliano y desarrollaron las escuelas del materialismo, socialismo, racionalismo y panteísmo. Ellos son Feuerbach, Richter, Karl Marx, Bruno Bauer y Strauss. En Inglaterra el hegelianismo estuvo representado durante el siglo XIX por Stirling, Thomas Hill Green, John Caird, Edward Caird, Nettleship, McTaggart y Baillie. De todos estos el más importante es Thomas Hill Green.

El hegelianismo en Estados Unidos es representado por Thomas Watson y William T. Harris. En su forma más reciente parece inspirarse en Thomas Hill Green, y cualquier influencia que ejerza se opone a la tendencia pragmática predominante. En Italia el movimiento hegeliano ha tenido muchos seguidores distinguidos, el más notable entre ellos es Benedetto Croce, quien, como exponente del hegelianismo, ocupa en su país la posición ocupada en Francia por Vicherot hacia el final del siglo XIX. Entre los filósofos católicos que fueron influenciados por Hegel los más prominentes fueron George Hermes y Anton Günther. Sus doctrinas, en especial su rechazo de la distinción entre verdad natural y sobrenatural, fueron rechazadas por la Iglesia.

11. Influencia de Hegel

La gran influencia de Hegel se debe en gran medida a la indudable vastedad del esquema de la síntesis filosófica que concibió y realizó parcialmente. Una filosofía que emprendió la tarea de organizar todos los departamento del conocimiento bajo la forma singular del desarrollo triádico, desde la lógica abstracta hasta la filosofía de la historia, posee un gran atractivo para aquellos que están inclinados hacia la metafísica. Pero la influencia de Hegel se debe en mayor medida a dos circunstancias extrínsecas: su filosofía es la máxima expresión de ese espíritu de colectivismo que caracterizó el siglo XIX, y es también la aplicación más extendida del principio de desarrollo que dominó el pensamiento del siglo XIX en literatura, ciencia e incluso en teología. Especialmente en teología, Hegel revolucionó los métodos de investigación.

La aplicación de su noción de desarrollo a la crítica bíblica y a la investigación histórica es obvia para cualquiera que compare el espíritu y el propósito de la teología contemporánea con el espíritu y propósito de la literatura teológica de la primera mitad del siglo XIX. En ciencia, también, y en literatura la substitución de la categoría del ser por la categoría del devenir es en verdad un hecho patente, y es debida a la influencia del método de Hegel. En economía política y en ciencia política el efecto de la concepción colectivista del Estado en Hegel suplantó en gran medida la concepción individualista que se transmitió desde el siglo XVIII hacia el XIX. Todavía está por verse si estos cambios fueron para bien o para mal. Muchos de ellos ciertamente han causado tanto mal, especialmente en teología, en nuestros días, que uno difícilmente puede atreverse a esperar que en el futuro sean productores de mucho beneficio para la filosofía o el método científico.

12. Valoración de la Filosofía de Hegel

La misma vastedad del plan hegeliano lo condenó al fracaso. "Sólo lo racional es real" era un lema favorito de Hegel. Significa que toda la realidad se puede expresar en categorías racionales. Este es un gnosticismo mucho más perjudicial para las concepciones cristianas que el agnosticismo de Huxley y Spencer. Implica que Dios, siendo una realidad, debe ser capaz de ser comprendido por la mente finita. Implica, además, como el mismo Hegel admite, que Dios es sólo en la medida en que es concebido bajo la categoría del Devenir; Dios es un proceso. Es por esta doctrina, que a la vez está tan fuera de lugar en un gran sistema de metafísica y tan absolutamente repugnante para la mente cristiana, que la filosofía de Hegel se ha de juzgar. Hegel intentó lo imposible: una síntesis completa de la realidad en términos de razón solo es posible para una mente infinita. El hombre, cuyo poder mental es finito, debe contentarse con una síntesis parcialmente completa de la realidad y en su fracaso en alcanzar la plenitud debe aprender que Dios, que evade su síntesis racional y desafía las limitaciones de sus categorías, es el objeto de la fe así como del conocimiento.


Bibliografía: Hegel's Werke, ed. ROSENKRANZ (Berlín, 1832-42; 2da ed., 1840-54); Hegel's Briefwechsel, ed. K. HEGEL (19 vols., Berlín, 1887); traducciones de varias de las obras de Hegel hechas por HARRIS en el Journal of Speculative Philosophy (San Luis, 1867-71); varios tratados traducidos por WALLACE, Logic of Hegel (Oxford, 1892); IDEM, Hegel's Philosophy of Mind (Oxford, 1894); y SIBREE, Philosophy of History (Londres, 1860, 1884). La major exposición en inglés de la filosofía de Hegel es CAIRD, Hegel in Blackwood's Philosophical Classics (Edimburgo y Filadelfia, 1896); STIRLING, Secret of Hegel (2 vols., Londres, 1865) es difícil de leer. Consulte también a FISCHER, Hegel (Heidelberg, 1898-1901); Mind, especialmente la nueva serie; SETH, Hegelianism and Personality (2da ed., Londres, 1893); MORRIS, Hegel's Philosophy of the State and of History in Grigg's Classics (Chicago, 1887); HIBBEN, Hegel's Logic (New York, 1892); TURNER, History of Philosophy (Boston, 1903), pp. 560-583.

Fuente: Turner, William. "Hegelianism." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7, págs. 192-194. New York: Robert Appleton Company, 1910. 31 oct. 2020 <http://www.newadvent.org/cathen/07192a.htm>.

Traducido por José Octavio Lara, Pbro. lmhm