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Viernes, 23 de octubre de 2020

Tiara

De Enciclopedia Católica

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Tiara es la corona papal, un costoso tocado, ornamentado con piedras preciosas y perlas, con forma de colmena; tiene una pequeña cruz en su punto más alto y también está equipado con tres diademas reales. Debido a sus tres diademas a veces se le llama triregnum. La tiara es un ornamento no litúrgico, que, por lo tanto, solo se usa para ceremonias no litúrgicas, procesiones ceremoniales de entrada y salida a la iglesia, procesiones papales ceremoniales, como las que tenían lugar en ocasiones determinadas hasta que Roma fue ocupada por los piamonteses, y en actos solemnes de jurisdicción, como, por ejemplo, decisiones dogmáticas solemnes. El Papa, como los obispos, usa una mitra en funciones litúrgicas pontificales.

La tiara se menciona por primera vez en la "Vita" del Papa Constantino (708-715) que aparece en "Liber Pontificalis", donde se le llama camelaucum. Luego se menciona en lo que se llama la "Constitutum Constantini", la supuesta donación del emperador Constantino, probablemente falsificada en el siglo VIII. Entre las prerrogativas asignadas al Papa en este documento hay especialmente un ornamento blanco para la cabeza llamado phrygium, que lo distinguía; esto, naturalmente presupone que en la época en que se redactó el documento era costumbre que el Papa se cubriera la cabeza con tal ornamento.

Se puede distinguir tres períodos en el desarrollo de la tiara. El primer período se extiende hasta la época en que estaba adornada con un círculo real o diadema; en ese período el ornamento papal para la cabeza era simplemente un gorro de material blanco en forma de casco, según es claro a partir de la “Constititum Constantini” y a partir del noveno Ordo de Mabillon (siglo IX). Puede que hubiera una orla alrededor del borde inferior de la gorra, pero esta todavía no tenía el carácter de una diadema real. No se sabe con certeza en qué fecha se adornó el velo papal con tal faja circular. En el momento de la aparición de la Donación de Constantino, es decir en el siglo VIII, el tocado papal todavía no tenía el aro real, como se desprende del texto del documento. En el siglo IX tampoco parece haber existido tal círculo. Es cierto que el Noveno Ordo llama al gorro papal regnum, pero en la descripción que da el Ordo de este gorro no escuchamos nada en absoluto de una corona, sino simplemente que el regnum era un gorro parecido a un casco hecho de material blanco. Los restos monumentales no dan ninguna pista sobre el período en el que el velo papal se adornó con un círculo real.

Hasta el siglo XII, la tiara no solo se representaba rara vez en el arte, sino que también es incierto si la franja ornamental en el borde inferior está destinada a representar simplemente un adorno o una diadema. Esto es especialmente cierto en la representación de la tiara en las monedas de Sergio III (904-911) y Benedicto VII (974-983), las únicas representaciones del siglo X y también las más antiguas. Probablemente, el tocado papal recibió la diadema en el momento en que la mitra se desarrolló a partir de la tiara, quizás en el siglo X, para distinguir la mitra y la tiara entre sí. En cualquier caso, a esta última se le proporcionó una faja circular alrededor de 1130, como se sabe por una declaración de Suger de la Abadía de San Dionisio. La primera aparición probada de la palabra tiara como designación del tocado papal se encuentra en la vida de Pascual II (1099-1118), en el "Liber Pontificalis".

El segundo período del desarrollo de la tiara se extiende hasta el pontificado de Bonifacio VIII (1294-1303). Existe un gran número de representaciones de la tiara pertenecientes a este período, y de ellas, las romanas son las que, naturalmente, tienen más valor. La diadema siguió siendo un anillo simple aunque ricamente ornamentado hasta la segunda mitad del siglo XIII; luego se convirtió en una corona antigua o con bordes dentados. Las dos ínfulas (caudæ) en la parte posterior de la tiara se ven por primera vez en los cuadros y esculturas en el siglo XIII, pero sin duda eran habituales antes de esto. Es extraño decir que eran de color negro, como se desprende tanto de los restos monumentales como de los inventarios, y este color se conservó incluso hasta el siglo XV. Cuando la tiara aparece representada en escultura y pintura como una pieza de trenza, esto parece surgir del hecho de que en el siglo XIII la tiara estaba hecha de tiras trenzadas entre sí.

De mucha importancia para la tiara fue el tercer período de desarrollo que comenzó con el pontificado de Bonifacio VIII. Es evidente a partir del inventario de los tesoros papales de 1295 que la tiara en esa época todavía tenía solo un anillo real. Sin embargo, pronto aparecería un cambio. Durante el pontificado de Bonifacio VIII se añadió una segunda corona a la anterior. Tres estatuas del Papa que se hicieron durante su vida y en su presencia, y de las cuales dos fueron encargadas por el propio Bonifacio, no dejan dudas al respecto. Dos de estas estatuas se encuentran en la cripta de San Pedro, y la tercera, generalmente llamada erróneamente una estatua de Nicolás IV, está en la Iglesia de Letrán. En los tres la tiara tiene dos coronas. No se puede determinar qué llevó a Bonifacio VIII a hacer este cambio, ya fuera meramente el amor a la pompa, o si deseaba expresar con la tiara con dos coronas sus opiniones sobre la doble autoridad papal.

La primera mención de las tres coronas aparece en un inventario del tesoro papal del año 1315 o 1316. En cuanto a las tumbas de los Papas, el monumento de Benedicto XI (m. 1304) en Perugia muestra una tiara de la primera clase; la tumba y la estatua de Clemente V en Uzeste en la Gironda fueron mutiladas por los calvinistas, de modo que nada se puede aprender de ellas respecto a la forma de la tiara. La estatua sobre la tumba de Juan XXII está adornada con una tiara de dos coronas. La representación más antigua de una tiara con tres coronas, por tanto, la ofrece la efigie de Benedicto XII (m. 1342), cuyos restos se conservan en el museo de Aviñón. La tiara con tres coronas es, en consecuencia, la regla sobre los monumentos de la segunda mitad del siglo XIV, aunque, como anacronismo, existen casos aislados de la tiara con una corona hasta el siglo XV. Desde el siglo XV la tiara no ha recibido cambios dignos de mención. Costosas tiaras se hicieron especialmente en los pontificados de Pío II (m. 1464), Sixto IV (m. 1484), y sobre todo en el pontificado de Julio II, que tenía una tiara valorada en 200000 ducados, realizada por el joyero Caradosso de Milán.

Se han propuesto varias hipótesis, algunas muy singulares, sobre el origen del tocado papal, cuya discusión aquí es innecesaria. El nombre más antiguo del gorro papal, camelaucum, así como la Donación de Constantino, apuntan claramente al Oriente bizantino; no cabe duda de que el modelo del que se tomó el gorro papal se encuentra en el camelaucum de la indumentaria de la corte bizantina. La adopción por los Papas del camelaucum como adorno para la cabeza en el siglo VII o como muy tarde en el VIII se explica suficientemente por la importante posición que habían alcanzado precisamente en este período en Italia y principalmente en Roma; aunque no podían asumir una corona, ya que no eran soberanos, podían llevar un camelaucum, que era usado por los dignatarios del Imperio Bizantino.

[Nota de la Traductora: El Papa Beato Paulo VI (1963-78) fue el último Papa coronado con la tiara, la cual sustituyó por la mitra. Renunció a su uso, la colocó en el altar de la Basílica de San Pedro e hizo una donación a los pobres correspondiente a su valor. Luego de eso ningún Papa ha vuelto a utilizar la tiara.]


Fuente: Braun, Joseph. "Tiara." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14, págs. 714-715. New York: Robert Appleton Company, 1912. 24 Aug. 2020 <http://www.newadvent.org/cathen/14714c.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina