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Jueves, 5 de diciembre de 2019

Moloc

De Enciclopedia Católica

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(Hebreo Molech, rey).

Divinidad a la que rendían culto los israelitas idólatras. La palabra hebrea Molech no representa la pronunciación original del nombre, no más que la vocalización griega Moloch hallada en la Versión de los Setenta y en los Hechos (7,43). El nombre primitivo de este dios era muy probablemente Melech, “rey), cuyas consonantes vinieron a ser combinadas a través de la mofa con las vocales de la palabra Bosheth, “vergüenza”. Como la palabra Moloc (V.A. Molek) significa rey, es difícil determinar en varios lugares del Antiguo Testamento si debe considerarse como el nombre propio de una deidad o como un simple apelativo. Los pasajes del texto original en los que aparece el nombre probablemente designando a un dios son: Levítico 18,21; 20,2-5; 1 Reyes 11,7; 2 Rey. 23,10; Isaías 30,3; 57,9; Jeremías 32,35. La principal característica del culto a Moloc entre los judíos parece haber sido el sacrificio de niños, y la expresión usual para describir ese sacrificio era “pasar por el fuego”, un rito realizado luego de haber asesinado a las víctimas. El centro especial de tales atrocidades era justo en las afueras de Jerusalén, en un lugar llamado Tofet (probablemente, “lugar de abominación”), en el valle de Ben Hinnom. Según 1 Reyes 11,7, Salomón le erigió “un templo a Moloc “sobre el monte que está frente a Jerusalén”, y debido a ese a veces se le considera como el monarca que introdujo el impío culto a Israel.

Luego de la ruptura, aparecieron rastros del culto a Moloc tanto en Judá como en Israel. La costumbre de hacer pasar por el fuego a los niños parece haber estado generalizada en el Reino del Norte [2 Rey. 17,17; Ezequiel 23,37], y gradualmente creció en el Reino del Sur, alentada por el ejemplo real de Ajaz (2 Rey. 16,3) y Manasés (2 Rey. 16,6), hasta que prevaleció en tiempos del profeta Jeremías (Jer. 32,35), cuando el rey Josías suprimió el culto a Moloc y profanó el Tofet [2 Rey. 23,13(10)]. Es probable que este culto fuese revivido bajo Joaquín y continuado hasta el exilio a Babilonia.

A base de la interpretación hebrea de 1 Rey. 11,7, a Moloc se le ha identificado a menudo con Milcom, el dios nacional de los amonitas, pero esta identificación no puede ser considerada como probable. Como muestran las versiones griegas, la variante original de 1 Rey. 11,7 no era Molech sino Milchom [cf. también 1 Rey. 11,5.33]; y según Deuteronomio 12,29-31 y 18,9-14, el paso de los niños por el fuego era de origen cananeo [cf. 2 Rey. 16,3]. Últimamente se han hecho muchos intentos para probar que al sacrificar sus niños a Moloc los israelitas simplemente pensaban que se los estaban ofreciendo en holocausto a Yahveh. En otras palabras, el Melech al que se le ofrecían sacrificios de niños era Yahveh bajo otro nombre. Para defender este punto de vista se ha apelado en particular a Jeremías 7,31 y 19,5, y a Ezequiel 20,25-31. Pero esta posición es, por decir lo menos, improbable. Los textos a los que se apela muy bien pueden ser entendidos de otro modo, y los profetas expresamente tratan el culto a Moloc como extranjero y como una apostasía del culto al verdadero Dios. Las ofrendas por fuego, la probable identidad de Moloc con Baal y el hecho de que en Asiria y Babilonia Malik, y en Palmira Malch-bel, eran dioses sol, les ha sugerido a muchos que Moloc era un dios del sol o del fuego.


Bibliografía: BAUDISSIN, Jahve et Moloch (Leipzig, 1874); SMITH, Religion of the Semites (Londres, 1894); SCHULTZ, Old Testament Theology, I (tr., Edimburgo, 1898); LAGRANGE, Etudes sur les Religions Semitiques (París, 1903).

Fuente: Gigot, Francis. "Moloch." The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/10443b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina