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Sábado, 24 de octubre de 2020

Hesiquio de Jerusalén

De Enciclopedia Católica

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Su Vida y Obras

Hesiquio de Jerusalén fue un presbítero y exégeta probablemente del siglo V. No se sabe nada seguro en cuanto a las fechas de su nacimiento y muerte (¿433?), o, de hecho respecto a los acontecimientos de su vida. Dado que llevaba el título de tou presbyterou, no debe confundirse con el obispo Hesiquio de Jerusalén, contemporáneo de Gregorio Magno. Una monografía sobre este brillante erudito, cuya fama se ha oscurecido durante tanto tiempo, satisfaría una de las necesidades más urgentes de la teología patrística.

Parte de los escritos de Hesiquio de Jerusalén se han perdido, en parte se han transmitido y editado como obra de otros autores, y algunos todavía están en manuscritos enterrados en bibliotecas. Quienquiera que recolecte y organice los fragmentos de Hesiquio que nos han llegado debe volver a los manuscritos; pues en la última edición de los Padres (P.G., XCIII, 787-1560) se agrupan, sin tener en cuenta el orden, las obras de varios escritores llamados Hesiquio, bajo el título “Hesiquio, presbítero de Jerusalén”. Aproximadamente la mitad del material bajo "Hesiquio" debe descartarse, a saber, el comentario sobre Levítico (787-1180) que existe solo en latín y no es auténtico, pues se basa en el texto de la Vulgata en lugar de los Setenta, y por lo tanto la obra es de un latín posterior (Isychius). La colección de máximas ascéticas es la obra de Hesiquio de Sinaí, y no de su homónimo de Jerusalén. Tampoco son tan ciertamente de Hesiquio de Jerusalén todas las homilías (1449-80) como la sexta, cuya autenticidad está respaldada por un antiguo manuscrito de El Escorial ( φ, III, 20, Sec. 9). Desafortunadamente esta colección no incluye la homilía sobre Belén del manuscrito de Turín, C IV4, Sec. 12-13, una gema de retórica religiosa digna de proveer las lecturas para un Oficio de la Iglesia. Adjunto a la "Leyenda del Martirio de San Longino" (P.G., XCIII, 1545-60) está el testimonio del propio "Hesiquio, Presbítero de Jerusalén", de que había encontrado el manuscrito en la biblioteca del Santo Sepulcro en Jerusalén.

Método e Importancia de sus Obras Exegéticas

A juzgar por los fragmentos existentes, Hesiquio debió haber sido un prolífico escritor sobre exégesis bíblica, particularmente del Antiguo Testamento. La nota bajo el 28 de marzo en el Menologio griego, en el que se menciona la exposición de todas las Escrituras, no puede referirse a ningún otro más que a Hesiquio de Jerusalén. En hermenéutica se adhiere estrechamente al método alegórico-místico de los alejandrinos; él encuentra en cada oración de la Biblia un misterio de dogma, y lee en textos del Antiguo Testamento todo el complejo de ideas en el Nuevo. Sigue a Orígenes al elegir para la forma enunciativa de la exégesis la glosa marginal más corta posible (paratheseis).

Su comentario sobre Isaías 19,1, "el Señor ascenderá sobre una nube ligera y entrará en Egipto" es "Cristo en los brazos de la Virgen". El agua siempre representa para él "el agua mística" (del bautismo), y el pan, "la mesa mística" (de la Eucaristía). Es este método hiper alegórico y glosador el que constituye la característica peculiar de su exégesis, y resulta ser una valiosa ayuda al crítico literario para distinguir lo auténtico “hesiquiano” de lo no auténtico. El tono antisemita de muchos escolios puede encontrar una explicación en las condiciones locales; asimismo, se esperarían alusiones geográficas y topográficas a los lugares sagrados de Palestina de un exégeta que vive en Jerusalén.

La importancia de Hesiquio para la crítica textual radica en el hecho de que muchas de sus paráfrasis hacen eco de la redacción de su ejemplar, y aún más en su frecuente cita de variantes de otras columnas de la Hexapla o Tetrapla, en particular las lecturas de Símaco, con lo cual ha guardado muchos textos preciosos. Él es asimismo de importancia en la esticomitia bíblica. Su “Capitula” (P.G., XCIII, 1345-86) y comentarios muestran la división cristiana temprana en capítulos de al menos los doce profetas menores e Isaías, que corresponde mucho mejor que la división moderna a la secuencia interna de ideas de los libros respectivos. En el caso de ciertos libros separados, Hesiquio ha inaugurado una división esticomítica original del Texto Sagrado —pues el "ciudadano de la Ciudad Santa" (hagiopolites) citado en los manuscritos más antiguos de catenæcatenas de los Salmos y los cánticos, no es otro que Hesiquio de Jerusalén. Mercati descubrió que en algunos manuscritos la letra inicial de cada división, según Hesiquio, se indica en color. Hesiquio debió haber sido generalmente conocido como una autoridad, pues él es citado simplemente como Hagiopolites, o en otros lugares, por la expresión igualmente lacónica “él de Jerusalén” (tou Hierosolymon).

Comentarios Separados

Es cierto que Hesiquio fue el autor de comentarios consecutivos sobre los Salmos, el Cantar de los Cantares, los doce profetas menores, Isaías y Lucas (¿capítulo 1?). Su nombre aparece en ''catenæ'' en relación con un escolio ocasional a textos de otros libros (Génesis, 1 y 2 Samuel, Ezequiel, Daniel, Mateo, Juan, Hechos, las Epístolas Católicas), que, sin embargo, aparte de la cuestión de su autenticidad, no necesariamente fueron tomados de comentarios completos sobre los libros respectivos. Asimismo las citas de Hesiquio en los florilegios ascéticos (como en Bodl. Barocc. 143, Sec. 12) son tomados de obras exegéticas.

El problema más desconcertante es la conexión de Hesiquio con el comentario sobre los Salmos atribuido a él. Las numerosas citas de Hesiquio en las ''catenæ'' de Salmos y las obras exegéticas sobre los Salmos transmitidas bajo su nombre, particularmente en los manuscritos de Oxford y Venecia, están tan ampliamente en desacuerdo entre sí que impiden cualquier cuestión de meras variaciones en diferentes transcripciones de un original; o Hesiquio fue el autor de varios comentarios sobre los Salmos o los comentarios antes mencionados se deben atribuir a varios autores llamados Hesiquio. De hecho, los manuscritos españoles distinguen claramente entre Hesiquio el Monje, autor de comentarios sobre los Salmos y el Cantar, y Hesiquio el Sacerdote. En 1900 Michael Faulhaber (autor de este artículo) explicó el comentario sobre los Salmos incluidos entre las obras de San Atanasio (P.G., XXVII, 649-1344) como el glosario de Hesiquio publicado bajo un seudónimo. Desde entonces, esta hipótesis ha sido confirmada por más evidencia (El Escorial ψ, I, 2, Sec. 12).

Un comentario completo de Hesiquio sobre los cánticos del Antiguo Testamento y del Nuevo, que se sabe constituyeron un libro distinto en la Biblia cristiana primitiva, se conserva en manuscrito; cualquier edición de este debe basarse en el Bodl. Miscell., 5, Sec. 9. Otro códice que habría sido particularmente valioso para esta edición y para la solución del problema sobre Hesiquio, el manuscrito B de Turín, VII, 30, Sec. 8-9, desafortunadamente fue destruido por el fuego. Los “mequitaristas” de San Lázaro poseen un comentario armenio sobre Job bajo el nombre de Hesiquio de Jerusalén. Los escolios de Hesiquio a los doce profeta menores se conservan en seis manuscritos en Roma, París y Moscú, esperando ser publicados. Su comentario sobre Isaías fue descubierto en 1900 en las notas marginales anónimas de un manuscrito del siglo XI de el Vaticano (Vatic., 347) por el autor de este artículo, quien lo publicó con un facsímil; la autenticidad de estos 2,860 escolios fue confirmada luego por un manuscrito bodleiano del siglo IX (Miscell., 5).

Escolios al Magníficat, en la ''catenæ'' de cánticos, y manuscritos en París y Monte Atos establecen más allá de toda duda el hecho de que Hesiquio dejó un comentario sobre el Evangelio según San Lucas, al menos sobre el capítulo 1. Para evidencia en cuanto a la autenticidad de la “Armonía de los Evangelios” (P.G., XCIII, 1391-1448) se debe examinar primero el tratado sobre la Resurrección, el cual existe en dos formas: una más larga (bajo Gregorio de Nisa, en P.G., XLVI, 627-52) y una más corta, la segunda un resumen de la primera y todavía inédito. En los manuscritos de los siglos X, XI y XII del primero, a “Hesiquio Presbítero de Jerusalén” se añade el título adicional de “el teólogo”. Las obras de Hesiquio de Jerusalén publicadas hasta el momento (1911) se encuentran en P.G., XCIII, 787-1560 (vea también loc. cit., 781-88 para las notas literarias e históricas más antiguas), Faulhaber, "Hesychii Hierosolymitani interpretatio Isaiae prophetae nunc primum in lucem edita" (Friburgo, 1900), y Jagic, "Ein unedierter griechischer Psalmenkommentar" (Viena, 1906), también Mercati, "Studi e Testi".


Bibliografía

BARDENHEWER, Patrology, tr. SHAHAN (Friburgo im Br., 1909); FAULHABER, Eine wertvolle Oxforder Handschrift in Theol. Quartalschrift (Tübinga, 1901); KARO Y LIETZMANN, Catenarum graecarum catalogus (Gottingen, 1902).

Fuente: Faulhaber, Michael. "Hesychius of Jerusalem." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7, págs. 303-304. New York: Robert Appleton Company, 1910. 18 Feb. 2020 <http://www.newadvent.org/cathen/07303b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina