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Miércoles, 20 de febrero de 2019

Misa Votiva

De Enciclopedia Católica

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La misa votiva (missa votiva) es una Misa ofrecida por un votum, una intención especial. Así que con frecuencia encontramos en oraciones la expresión, votiva dona (por ejemplo, en el Sacramentario Leonino, ed. Feltoe, p. 103) que significa "regalos ofrecidos con deseo [de recibir gracia a cambio]". La Misa no corresponde al oficio divino del día en que se celebra. Cada día del año tiene asignada una serie de horas canónicas y (excepto el Viernes Santo) una Misa correspondiente, que contiene, por ejemplo, la misma colecta y el mismo Evangelio. Así la Misa y el oficio juntos forman un todo. Normalmente la Misa corresponde al Oficio; pero hay ocasiones en que se puede celebrar una Misa que no corresponda. Estas son las Misas votivas.

El principio de la Misa votiva es más antiguo que su nombre. Casi en el mismo origen de las liturgias occidentales (con su principio de cambio de acuerdo al calendario) ocasionalmente se ofrecía la Misa, aparentemente con oraciones y lecturas especiales, por alguna intención particular, independientemente del oficio normal del día. Entre los milagros citados por San Agustín, en Ciudad de Dios XXII.8 , se encuentra la historia de un tal Hesperio curado de un espíritu maligno por una Misa privada que se celebró en su casa con oraciones especiales por él —una Misa votiva por su sanación.

Los primeros sacramentarios contienen muchos ejemplos de lo que deberíamos llamar Misas votivas. Así el libro leonino tiene Misas "in natale episcoporum" (ed. Feltoe, págs. 123-26), "de siccitate temporis" (ibid., 142), "contra impetitores" (ibid., 27), y así sucesivamente. De hecho, las Misas para la ordenación y por los muertos, que aparecen en este libro y en todos los ritos romanos y galicanos, son realmente ejemplos de Misas votivas para todo tipo de ocasiones, para ordenaciones (ed. Wilson, pp. 22-30, etc. ), para los que van a ser bautizados (ibid., 34), aniversarios de ordenaciones (153-54), monjas (156), para los enfermos (282), por los matrimonios (265), reyes (276), viajeros (283) ), los muertos (301 ss.), y una gran colección de Misas de carácter general para celebrarse en cualquier domingo (224-44). En este libro es donde primero aparece ese nombre, "Missa votiva in sanctorum commemoratione" (p. 367; Rheinau y manuscritos de S. Gallen). El Sacramentario Gregoriano, además, tiene una extensa colección de tales Misas y el nombre "Missa votiva" (e.g., P.L., LXXVIII, 256).

Así, durante toda la Edad Media, la Misa votiva fue una institución regular. Su origen se debió a que, mientras se celebraba una Misa oficial (capitular) correspondiente al oficio, un sacerdote que celebraba una Misa privada por una intención especial celebraba una Misa votiva correspondiente a su intención. La gran cantidad de formas provistas en los misales medievales proporcionaban una para cualquier posible intención. De hecho, parece que en algún momento un sacerdote solía decir una Misa votiva cada vez que celebraba. John Beleth en el siglo XIII describe una serie de Misas votivas que se decían alguna vez (fuit quoddam tempus) todos los días de la semana: el domingo, de la Santísima Trinidad; lunes, por caridad; martes, por sabiduría; miércoles, del Espíritu Santo; jueves, de los ángeles; viernes de la Cruz; sábado, de la Santísima Virgen (Explic. Div. Offic., 51). Esto ignora por completo el año eclesiástico. Pero había un sentimiento general de que, al menos en las principales fiestas, incluso las Misas privadas debían ajustarse al oficio del día. Es bien sabido, por ejemplo, que nuestra fiesta de la Santísima Trinidad comenzó como una Misa votiva a celebrarse en cualquier domingo después de Pentecostés, cuando no había fiesta. Esta idea de permitir la celebración de las Misas votivas solo cuando no ocurre una fiesta especial, finalmente produjo las reglas contenidas en el misal (1570). Según estas distinguimos entre misas votivas estrictamente llamadas y Misas votivas en un sentido más amplio. Las primeras son aquellas ordenadas para ser dichas en ciertos días; la segunda clase, aquellas que un sacerdote puede decir o no, a su discreción.

Las Misas votivas estrictas son, primero, las ordenadas por las rúbricas del Misal, es decir, una Misa de la Santísima Virgen todos los sábados del año no ocupados por una doble, semi-doble, octava, vigilia, feria de Cuaresma , o cuatro témporas, o el oficio dominical transferido (Rubr. Gen., IV, 1). Esta es la “Missa de S. Maria” en cinco formas para varias temporadas, entre las Misas votivas al final del Misal.

A esta debemos añadir las Misas votivas ordenadas por el Papa o el ordinario para ciertas ocasiones graves (pro re gravi). Tales son para la elección de un papa u obispo, en tiempo de guerra, plaga, persecución, etc. El ordinario puede ordenar esas Misas votivas para todos los días, excepto en las dobles de la primera o segunda clase, el Miércoles de Ceniza, y las ferias de la Semana Santa, las vísperas de Navidad y Pentecostés; excepto también los días en que se dice que el oficio tiene la misma intención o evento que sería prescrito por la Misa votiva. En este caso la Misa debe coincidir con el oficio como de costumbre.

Un tercer tipo de Misa estrictamente votiva es la que se dice durante la llamada [[Devoción de las Cuarenta Horas |”devoción de las Cuarenta Horas". En esta ocasión, la Misa del primer y tercer día es del Santísimo Sacramento; en el segundo día es por la paz. Pero en dobles de primera y segunda clase, domingos de primera y segunda clase, en Miércoles de Ceniza , en Semana Santa, durante las octavas de Epifanía, Pascua, Pentecostés, en vísperas de Navidad y Pentecostés, la Misa del día se debe decir, con la colecta del Santísimo Sacramento añadida a la del día bajo una conclusión.

La otra clase de Misa votive (late sumpta) puede ser celebrada por cualquier sacerdote en una semidoble, simple o feria, a su discreción, excepto en domingo, Miércoles de Ceniza, las vísperas de Navidad, Epifanía, Pentecostés, durante las octavas de Epifanía, Pascua, Pentecostés, Corpus Christi, Semana Santa y el [Día de los Difuntos |día de los difuntos]]. Tampoco se puede decir una Misa votiva en un día cuyo oficio sea ya de la misma ocasión; pero en este caso debe decirse la correspondiente Misa del día, de acuerdo con las rúbricas habituales. Se puede tomar una Misa votiva de cualquiera de los que se encuentran al final del Misal, o del común de los santos, o de sus propios, si el texto no implica que es su fiesta. Un domingo o una Misa ferial no pueden usarse como Misa votiva. Tampoco se puede decir de un Beatus, a menos que un indulto especial lo permita.

En las Misas votivas pro re gravi se debe decir el gloria a menos que el color sea violeta; también en las Misas votivas de la Santísima Virgen los sábados, de los ángeles, cada vez que se diga, en las de los santos, cuando se celebren en un día en que se les menciona en el Martirologio o durante sus octavas. El credo se dice en las Misas votivas pro re gravi. Las primera y tercera Misas de las Cuarenta Horas llevan el Gloria y el credo, no la Misa por la paz (pero si se celebra en domingo, lleva el credo). Las Misas votivas solemnes tienen solo una colecta; otras se tratan como semidobles, con conmemoraciones del día, etc., de acuerdo con la regla habitual.

El color utilizado para una Misa votiva es el que corresponde al evento celebrado; excepto que el rojo se usa para los Santos Inocentes. Es el rojo para la elección de un Papa, blanco para el aniversario de la elección o consagración de un obispo, violeta en el caso general de petición de alguna gracia especial y por la Pasión. El caso particular de las Misas votivas para cada día de la semana, correspondientes a los oficios votivos ordenadas por León XIII, ahora está abolido por el Decreto "Divino afflatu" del 1 de noviembre de 1911. Los réquiems y las Misas por los matrimonios son casos realmente particulares de un Misa votiva, que se consideran en su lugar (ver Misas de Réquiem; Misa Nupcial).

El carácter inmutable de las liturgias orientales excluye todo lo que realmente corresponde a nuestra Misa votiva. Pero tienen la costumbre de cantar ciertas troparia, a veces de leer lecturas especiales sobre ciertos aniversarios y ocasiones, que es prácticamente lo que se hace en las Misas votivas latinas.


Bibliografía: BONA, Rerum liturgicarum libri II, I, XV, 3; BENEDICT XIV, De SS. sacrificio Missae, III, XXIII; DE HERDT, S. Liturgiae praxis, I (Lovaina, 1894), 26-54; LE VAVASSEUR-HAEGY, Manuel de liturgie, I (París, 1910), 222-231.

Fuente: Fortescue, Adrian. "Votive Mass." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15, págs. 508-509. New York: Robert Appleton Company, 1912. 24 Jun. 2018 <http://www.newadvent.org/cathen/15508b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.