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Domingo, 24 de marzo de 2019

San Eucario

De Enciclopedia Católica

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Primer Obispo de Trier (Tréveris) en la segunda mitad del siglo III. Según una antigua leyenda, fue uno de los setenta y dos discípulos de Jesucristo, y San Pedro lo envió como obispo a Galia a predicar el Evangelio, junto con el diácono Valerio y el subdiácono Materno. Llegaron al Rin y a Elegía (Ehl) en Alsacia, donde Materno falleció. Sus dos compañeros regresaron de prisa donde San Pedro y le suplicaron que resucitara al muerto. San Pedro le dio su báculo pastoral a Eucario, y Materno resucitó al ser tocado con él, después de haber estado en la tumba por cuarenta días. A partir de esto los gentiles se convirtieron en gran número.

Después de fundar muchas iglesias los tres compañeros se fueron a Tréveris donde la obra de evangelización progresó tan rápido que Eucario escogió dicha ciudad para su residencia episcopal. Entre otros milagros, la leyenda relata que resucitó a un muerto. Un ángel le anunció su próxima muerte y le señaló a Valerio como su sucesor. Eucario murió el 8 de diciembre, luego de ser obispo por veinticinco años, y fue enterrado en la iglesia de San Juan Extramuros. Valerio fue obispo por quince años y fue sucedido por Materno, quien mientras tanto había fundado las diócesis de Colonia y Tongres, siendo obispo en conjunto por cuarenta años. El báculo de San Pedro, con el que fue devuelto a la vida, se conservó en Colonia hasta finales del siglo X cuando la parte superior fue presentada a Tréveris, y luego el emperador Carlos IV la llevó a Praga.

En la Edad Media se creía que el Papa no usaba báculo, porque San Pedro le había enviado el suyo a San Eucario; el Papa Inocencio III concurrió en esta opinión (De Sacrif. Missae, I, 62). Sin embargo, el mismo caso se relata de muchos otros alegados discípulos de San Pedro, y recientemente la crítica interpreta el báculo como la marca distintiva de un enviado, especialmente de un misionero. En los siguientes siglos los misioneros, por ejemplo San Bonifacio, fueron llamados ocasionalmente embajadores de San Pedro, pues el Papa que los envía es el sucesor de Pedro. Además, en tiempos medievales la fundación de una diócesis se atribuía a una fecha tan anterior como fuese posible, para de este modo aumentar su reputación, quizás también sus derechos. Así París se gloriaba en Dionisio el Areopagita como su primer obispo; igualmente otras diócesis francas reclamaban orígenes antiguos. Con el tiempo se perdieron los relatos tempranos más confiables, especialmente debido a los saqueos de los normandos. Cuando en una fecha posterior se escribieron de nuevo las vidas de los santos fundadores primitivos, por ejemplo, los santos de la antigua Tréveris, las lagunas en la tradición fueron llenadas con varias combinaciones y leyendas fantásticas.

De este modo se originó en el monasterio de San Matías cerca de Tréveris la famosa crónica de Tréveris (Gesta Treverorum, ed. Waitz in Mon. Germ. Hist.; script., VIII, 111-174), en la cual hay una curiosa mezcla de verdad y error. Contiene el antedicho relato de la vida de San Eucario. Una ampliación de ella, que contiene las vidas de los tres santos en cuestión, se dice que fue escrita por el monje Goldscher o Golscher, quien vivió en ese monasterio alrededor del año 1130. De la “Gesta” la narrativa pasó sin discusión a numerosas obras medievales. La crítica más reciente ha detectado muchas contradicciones e inexactitudes en estos registros antiguos, y se cree casi universalmente hoy día, con pocas excepciones, que los primeros misioneros cristianos vinieron a Galia, a la cual pertenecía Tréveris entonces, no antes de cerca del año 250. Siguiendo a Hontheim, Calmet y otros, los Bolandistas, con Marx, Lütolf, y otros historiadores refieren estos santos obispos de Tréveris a un período posterior al año 250, aunque no todos ellos dan esto por sentado. La fiesta de San Eucario se celebra el 8 de diciembre.


Bibliografía: Las vidas de los tres santos pueden verse en Acta SS. ene., II, 917-22 (fiesta de San Valerio), y en el Mon. Ger. Hist., Scriptores, VIII, 111-174. Vea también RETTBERG, Kirchengeschichte Deutschlands, I, 74-82; HAUCK, Kirchengeschichte Deutschlands, 2da. ed., I, 4 ss.; MARX, Geschichte des Erzstifts Trier (Trier, 1858), I, 32-60; BEISSEL, Geschichte der Trierer Kirchen (Trier, 1888), I, 10 sqq.

Fuente: Meier, Gabriel. "St. Eucharius." The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/05594a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina