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Martes, 19 de noviembre de 2019

Diferencia entre revisiones de «Uso litúrgico del Pan»

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En la [[liturgia]] [[cristianismo|cristiana]] el pan se usa principalmente como uno de los elementos del [[Sacrificio de la Misa|sacrificio eucarístico]. Nuestro Divino [[Jesucristo|Señor]] [[consagración|consagró]] [[panes de altar|pan]] y [[vino de altar|vino]] en la [[Ultima Cena]], y mandó a sus [[discípulo]]s a hacer lo mismo en conmemoración suya, y así, desde entonces, el [[sacerdote]] celebrante ha ofrecido en el [[altar]] pan hecho de harina de trigo para consagrarlo en el Cuerpo del Señor.  Es un asunto debatido si en la institución de la Sagrada [[Eucaristía]], [[Jesucristo|Cristo]] usó pan con levadura o [[ázimos|sin levadura]], puesto que pueden obtenerse diferentes conclusiones; de una parte, del [[Evangelio según San Juan]] y, de otra, de los [[Evangelios]] [[sinópticos]]. La historia no establece en forma concluyente cuál fue la práctica de [[los Apóstoles]] y sus [[sucesión apostólica|sucesores]], pero puede afirmarse con alguna probabilidad que hicieron uso de cualquier pan que estuviera a la mano, bien fuese [[ázimos|ázimo]] o fermentado.  Costumbres diferentes comenzaron a surgir gradualmente en diferentes localidades y luego se convirtieron en [[Tradición y Magisterio Vivo|tradición]] y permanentes.  La [[mayoría]] de las [[Iglesias Orientales]] usaban el pan fermentado, y todavía lo hacen, mientras que las [[Iglesia Latina|Iglesias Occidentales]] declararon su preferencia por el pan ázimo.  Al momento del [[cisma]] esta diferencia de práctica dio lugar a mucha discusión sobre el valor de sus respectivas pretensiones en el seguimiento del ejemplo de Cristo, y fomentó amargas controversias aún en años recientes. Cualquier clase de pan, por supuesto, es materia válida para el [[sacrificio]], así que la diferencia de la usanza debe ser de poca importancia [[dogma|dogmática]]. (Vea [[ázimos]]).
  
En la liturgia Cristiana el pan se usa principalmente como uno de los elementos del sacrificio Eucarístico. Nuestro Divino Señor consagró pan y vino en la Ultima Cena, y mandó a sus discípulos hacer lo mismo en conmemoración Suya, y así, desde entonces, pan hecho de harina batida ha sido ofrecido en el altar por el sacerdote celebrante para consagrarlo en el Cuerpo del Señor. Es un asunto debatido si en la institución de la Sagrada Eucaristía, Cristo usó pan con levadura o sin levadura, puesto que pueden obtenerse diferentes conclusiones, de una parte, del evangelio de San Juan y, de otra, de los Evangelios sinópticos. La historia no establece en forma definitiva cual fue la práctica de los Apóstoles y sus sucesores, pero puede afirmarse con alguna probabilidad, que ellos hacían uso del pan que estuviera a la mano, bien fuese ázimo o fermentado. Costumbres diferentes comenzaron a surgir gradualmente en diferentes localidades y luego se convirtieron en tradición. Las Iglesias Orientales generalmente hacían uso del pan con levadura y todavía lo hacen, mientras que las Iglesias Occidentales declararon su preferencia por el pan ázimo. Al momento del cisma esta diferencia de práctica dio pie a mucha discusión sobre el valor de sus respectivas pretensiones en el seguimiento del ejemplo de Cristo, y fomentó amargas controversias aún en años recientes. Cualquier clase de pan, por supuesto, es materia válida para el sacrificio, así que la diferencia de la usanza sería de poca importancia dogmática. (ver ACIMOS).
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En [[la Iglesia]] primitiva los [[fieles]] llevaban al [[altar]] el pan y el vino para el sacrificio, y cada uno contribuía con su parte. Un vestigio de esta práctica puede verse ahora en el [[ritos|rito]] de consagración de un [[obispo]], pues en el [[ofertorio]], el obispo recién consagrado presenta al consagrante, entre otras ofrendas, dos hogazas de pan, una de las cuales es dorada y la otra plateada, ambas adornadas con el [[heráldica eclesiástica|escudo de armas]] del consagrante y del obispo.   Un uso similar se encuentra en la [[ceremonia]] de la solemne [[Beatificación y Canonización|canonización]] de [[Comunión de los Santos|santos]], donde en el ofertorio uno de los [[cardenal]]es sacerdotes hace un ofrecimiento al [[Papa]] de dos hogazas de pan, una dorada y otra plateada. Aunque al principio se ofrecía en el altar el pan que servía para uso común, no obstante, el respeto cada vez mayor hacia la Sagrada Eucaristía pronto realizó el cambio, de modo que los panes de altar fueron especialmente preparados, asignándoles una forma redonda de espesor moderado, y fueron estampados con una cruz o algún otro emblema [[religión|religioso]] significativo con referencia especial a [[Jesucristo|Nuestro Señor]] en la Eucaristía.   Estas [[hostia]]s se volvieron más pequeñas y delgadas en la Iglesia Occidental hasta que asumieron la forma ligera a modo de oblea ahora tan común.
  
En la Iglesia primitiva el pan y el vino para el sacrificio eran llevados al altar por los fieles, contribuyendo cada uno con su parte. Un vestigio de esta práctica puede verse ahora en el rito de consagración de un obispo, pues en el Ofertorio, el obispo recién consagrado presenta al consagrante, entre otras ofrendas, dos hogazas de pan, una de las cuales es dorada y la otra plateada, ambas adornadas con el escudo de armas del consagrante y el obispo. Un uso similar se encuentra en la ceremonia de la solemne canonización de santos, donde en el ofertorio, uno de los cardenales presbíteros hace un ofrecimiento al papa de dos hogazas de pan, una dorada y otra plateada. Aunque al comienzo el pan que servía para uso común era ofrecido en el altar, no obstante, la creciente veneración por la Sagrada Eucaristía pronto realizó el cambio, así que los panes para el altar fueron especialmente preparados, asignándoles una forma redonda de espesor moderado, y fueron estampados con una cruz o algún otro emblema religioso significante con referencia especial a Nuestro Señor en la Eucaristía. Estas hostias llegaron a ser más pequeñas y delgadas en la Iglesia Occidental hasta que asumieron la forma ligera a modo de oblea ahora tan común en la Sagrada Eucaristía; pan así sirve para el ofrecimiento del sacrificio, y después de la consagración para la Comunión del celebrante, el clero, los laicos, así como para la reservación para que la Comunión pueda ser llevada al ausente, o que el Bendito Sacramento pueda ser adorado en el tabernáculo o en la custodia. En Roma, en un tiempo era costumbre del papa enviar una parte del pan consagrado a los sacerdotes en las iglesias titulares de forma tal que todos pudieran unirse en el ofrecimiento del mismo sacrificio así que este fermento, como fue llamado, pudiera en sentido espiritual fermentar la masa completa de los fieles, hacerlos uno con el papa en fe y adoración. Los Obispos también solían enviar el Pan Eucarístico a sus sacerdotes con el mismo propósito y también unos a otros para significar que se admitían unos a otros en la comunión eclesiástica. Para prevenir abusos y profanación al Sacramento, esta costumbre fue tempranamente prohibida y pronto desapareció. Entonces comenzó la usanza de enviar pan bendito en lugar de la Sagrada Eucaristía a aquellos que no comulgaran en la Misa, y a quienes pudieran desear recibir este regalo como una prenda de comunión de fe. Los que no comulgaban recibían pan ofrecido en el Ofertorio de la Misa pero no consagrado. Este parece no haber recibido otra bendición que la de la plegaria del Ofertorio, y era considerado bendito porque formaba parte de la oblación. Este pan es llamado eulogia, porque es bendito y porque una bendición acompaña su uso; también es llamado antidoron, porque es un sustituto para el doron, la ofrenda real, que es la Sagrada Eucaristía. El eulogia está prescrito en las liturgias de San Basilio y San Juan Crisóstomo, pero ahora es distribuido a todos, comulgantes y no comulgantes. Existía también en el Occidente, y es mencionado por San Gregorio de Tours, el Concilio de Nantes, y León IV, en términos que lo harían aparecer como una costumbre universal.
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En la Sagrada [[Eucaristía]], el [[panes de altar|pan]] sirve para el ofrecimiento del [[sacrificio]], y después de la [[consagración]] para la [[Sagrada Comunión|Comunión]] del celebrante, el [[clero secular|clero]], los [[laicos]], así como para la [[Reserva del Santísimo Sacramento|reserva]] con el fin de que la Comunión pueda ser llevada a los ausentes, o que el [[Eucaristía como Sacramento|Santísimo Sacramento]] pueda ser [[adoración|adorado]] en el [[sagrario]] o en la [[custodia]].   En un [[tiempo]] en [[Roma]] el Papa tenía la costumbre de enviar una parte del pan consagrado a los [[sacerdote]]s en las iglesias titulares para que pudiesen unirse en el ofrecimiento del mismo sacrificio para que el ''fermentum'', como se le llamaba, pudiese en sentido espiritual fermentar toda la masa de los fieles, y hacerlos uno con el Papa en [[fe]] y en el [[culto cristiano|culto]].   Los obispos también solían enviar el pan eucarístico a sus sacerdotes con el mismo propósito y también unos a otros para denotar que se admitían unos a otros en la [[comunión laica|comunión]] [[la Iglesia|eclesiástica]].   Para prevenir abusos y [[profanación]] al [[sacramentos|Sacramento]], esta costumbre se prohibió desde temprano y pronto desapareció.  
  
Las  pequeñas hogazas o tortas de pan que recibían una bendición especial y eran luego enviadas por los obispos y sacerdotes a otros, como regalos en señal de afecto fraterno y comunión eclesiástica eran también llamadas eulogiae. Las personas a quienes era negado el eulogia, eran consideradas fuera de la comunión de los fieles, y así los obispos algunas veces lo enviaban a una persona excomulgada para indicar que la censura había sido removida. Más tarde, cuando los fieles ya no suministraban el pan del altar, surgió la costumbre de llevar pan a la iglesia con el propósito especial de tenerlo bendito y distribuido entre los presentes como señal de mutuo amor y unión, y esta costumbre todavía existe en la Iglesia Occidental, especialmente en Francia. Este pan bendito era llamado panis benedictus, panis lustratus, panis lustralis, y ahora es conocido en Francia como pain bénit. Difiere del eulogia mencionado arriba, porque no es parte de la oblación de la cual se selecciona la partícula que va ser consagrada en la Misa, sino más bien es pan común que recibe una bendición especial. En muchos lugares es costumbre que cada familia en turno obsequie el pan en Domingos y días festivos, mientras en otros lugares solamente lo proveen las familias más ricas. Generalmente el pan es presentado con alguna solemnidad en el Ofertorio de la Misa parroquial, y el sacerdote lo bendice antes de la Oblación de la Hostia y el Cáliz, pero existen diferentes costumbres en diferentes diócesis. La oración ordinariamente utilizada para la bendición es la primera o la segunda: benedictio panis impresa en el misal y ritual Romano. Los fieles eran exhortados a participar de él en la iglesia, pero frecuentemente era llevado a casa. Este pan bendito es un sacramental, el cual animaría a los Cristianos a practicar especialmente las virtudes de la caridad y unidad de espíritu, y que trae bendiciones a quienes participan de él con debida devoción. La Iglesia, cuando lo bendice, suplica que aquellos que lo comen puedan recibir salud tanto física como espiritual: “ut omnes ex eo gustantes inde corporis et animae percipant sanitatem”; “ut sit omnibus sumentibus salus mentis et corporis”. En algunos casos el pain bénit era utilizado no solamente con significado supersticioso, y sus virtudes exageradas más allá de toda medida, sino también con propósitos profanos. Este uso fue llevado de Francia a Canadá, y se practicaba principalmente en la provincia de Quebec. Allí el pain bénit era bendecido inmediatamente después del Asperges, y luego distribuido a los que asistían a Misa mayor. Los feligreses a su vez lo proveían, y competían unos con otros para ofrecer el pain bénit tan rico y fino como fuese posible, hasta que finalmente los obispos, viendo que aquello ocasionaba demasiado gasto encima de las pobres circunstancias, lo prohibieron. Poco más o menos en los últimos veinticinco o treinta años, la costumbre ha desaparecido completamente.
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Entonces comenzó el uso de enviar pan bendecido en lugar de la Sagrada Eucaristía a aquellos que no comulgaban en la [[Sacrificio de la Misa|Misa]], y a quienes pudieran desear recibir este regalo como una prenda de comunión de fe.  Los que no comulgaban recibían pan ofrecido en el [[ofertorio]] de la Misa pero no consagrado.   Parece que no recibía otra [[bendición]] que la de la [[oración]] del ofertorio, y era considerado bendecido porque formaba parte de la oblación.  A este pan se le llamaba [[''eulogia'']], porque es bendecido y porque una bendición acompaña su uso; también es llamado ''[[antidoron]]'', porque es un sustituto para el ''doron'', el don real, que es la Sagrada Eucaristía.  El ''eulogia'' está prescrito en las [[liturgia]]s de [[San Basilio el Grande|San Basilio]] y [[San Juan Crisóstomo]], pero ahora se les distribuye a todos, comulgantes y no comulgantes. Existía también en Occidente, y es mencionado por [[San Gregorio de Tours]], el [[concilio|Concilio]] de [[Nantes]] y [[Papa San León IV|León IV]], en términos que lo harían aparecer como una costumbre universal.
  
En el ritual Romano actual hay seis bendiciones para el pan. Dos de estas, llamadas simplemente benedictio panis, y como se mencionó antes, son a menudo utilizadas para bendecir el panis bénit. La tercera, denominada benedictio panis et placentarum (bendición del pan y las tortas), se encuentra en el apéndice entre las bendiciones que no son reservadas. Las otras tres están aprobadas para localidades particulares, y son bendiciones especiales dadas bajo la invocación de ciertos santos, usualmente en sus días de fiesta, con el fin de obtener favores especiales mediante su intercesión. La primera, aprobada para la Arquidiócesis de Colonia, es una bendición de pan, agua y sal, dada bajo la invocación de San Huberto; la segunda, aprobada para la Diócesis de Bois-le-Duc, es una bendición de pan y agua bajo la invocación de San Macuto, y la tercera, para la Diócesis de Urgel, es una bendición de pan, vino, agua y fruta para ser usados en la fiesta de San Blasio. Algunos otros lugares tienen aprobación local de bendición de pan en ciertos días festivos, como por ejemplo en la fiestas de Santa Genoveva, de San Nicolás de Tolentino y otros.
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Los panecillos o tortas de pan que recibían una bendición especial y eran luego enviadas por los [[obispo]]s y [[sacerdote]]s a otros, como regalos en señal de afecto fraterno y comunión eclesial eran también llamadas ''eulogiae''.  Las personas a quienes se les negaba el ''eulogia'', eran consideradas fuera de la [[comunión laica|comunión]] de los [[fieles]], y así algunas veces los obispos lo enviaban a una [[persona]] [[excomunión|excomulgada]] para indicar que la censura había sido removida.  Más tarde, cuando los fieles ya no suministraban los [[panes de altar]], surgió la costumbre de llevar pan a la [[edificaciones eclesiásticas||iglesia]] con el propósito especial de que fuese bendecido y distribuirlo entre los presentes como señal de mutuo [[amor]] y unión, y esta costumbre todavía existe en la [[Iglesia Latina|Iglesia Occidental]], especialmente en [[Francia]].  Este pan bendecido era llamado ''panis benedictus, panis lustratus, panis lustralis'', y ahora se le conoce en Francia comos ''pain bénit''.   Difiere del ''eulogia'' mencionado arriba, porque no es parte de la oblación de la cual se selecciona la partícula que va a ser [[consagración|consagrada]] en la Misa, sino más bien es pan común que recibe una bendición especial.
  
También se usa pan en el rito de ordenación de sacerdotes, como una Hostia colocada sobre la patena que el candidato toca, para significar el poder que se le da para consagrar pan en el Cuerpo de Cristo. También algunas veces es prescrito en las rúbricas que el obispo, después de utilizar los Santos Oleos, como por ejemplo en la confirmación y ordenación, limpiará sus dedos con migas de pan. Tales son, en la liturgia Cristiana, los usos más importantes y generales del pan, que, como se verá, están limitados principalmente a la Sagrada Eucaristía. Con excepción de algunas pocas bendiciones de pan para propósitos especiales, la mayoría de estos usos están estrechamente conectados con el sacrificio Eucarístico, y generalmente derivan su origen de ceremonias practicadas con el pan Eucarístico. (Ver ANTIDORON, ACIMOS, EUCARISTIA, EULOGIA)
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En muchos lugares es costumbre que cada [[familia]] en turno presente el pan los [[domingo]]s y días de [[fiestas eclesiásticas|fiesta]], mientras en otros lugares solamente lo proveen las familias más ricas. Generalmente el pan es presentado con alguna solemnidad en el [[ofertorio]] de la Misa [[parroquia]]l, y el sacerdote lo bendice antes de la oblación de la [[hostia]] y el [[cáliz]], pero existen diferentes costumbres en diferentes [[diócesis]].  La [[oración]] utilizada ordinariamente para la [[bendición]] es la primera o la segunda: ''benedictio panis'' impresa en el [[misal]] y [[ritual]] [[Roma|romano]]. Los [[fieles]] eran exhortados a participar de él en la iglesia, pero frecuentemente era llevado a casa. Este pan bendito es un [[sacramentales|sacramental]], el cual animaría a los [[cristianismo|cristianos]] a practicar especialmente las [[virtud]]es de la [[caridad]] y [[unidad]] de [[espíritu]], y que trae bendiciones a quienes participan de él con debida devoción.   Se exhortaba a los fieles a participar de él en la iglesia, pero a menudo se lo llevaban a sus casas.   Cuando [[la Iglesia]] lo bendice ora para que aquellos que lo comen puedan recibir salud de [[alma]] y cuerpo: “''ut omnes ex eo gustantes inde corporis et animae percipant sanitatem''”; “''ut sit omnibus sumentibus salus mentis et corporis''”.  En algunos casos el ''pain bénit'' era utilizado no solamente con [[intención|intenciones]] [[superstición|supersticiosa]], y sus virtudes se exageraban más allá de toda medida, sino también con propósitos profanos. Este uso fue llevado de [[Francia]] a [[Canadá]], y se practicaba principalmente en la provincia de Quebec.  Allí el ''pain bénit'' era bendecido inmediatamente después del asperges, y luego se distribuía a los que asistían a [[Sacrificio de la Misa|Misa]] mayor.   Los feligreses a su vez lo proveían, y competían unos con otros en la presentación de un ''pain bénit'' tan rico y fino como fuese posible, hasta que finalmente los [[obispo]]s, viendo que aquello ocasionaba demasiado gasto encima de las pobres circunstancias, lo prohibieron.  Durante los últimos veinticinco o treinta años (a 1912), la costumbre ha desaparecido casi por completo.
  
Escrito por J.F. GOGGIN
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En el [[ritual]] [[Roma|romano]] actual (1912) hay seis [[bendición|bendiciones]] para el [[panes de altar|pan]]. Dos de estas, llamadas simplemente ''benedictio panis'', y como se mencionó antes, se usan a menudo para bendecir el ''panis bénit''.  La tercera, denominada ''benedictio panis et placentarum'' (bendición del pan y las tortas), se encuentra en el apéndice entre las bendiciones que no son reservadas.  Las otras tres están aprobadas para localidades particulares, y son bendiciones especiales dadas bajo la invocación de ciertos [[Comunión de los Santos|santos]], usualmente en los días de sus [[fiestas eclesiásticas|fiestas]], con el fin de obtener favores especiales mediante su [[intercesión]].  La primera, aprobada para la [[arquidiócesis|Arquidiócesis]] de [[Colonia]], es una bendición de pan, [[uso litúrgico del agua|agua]] y [[sal]], dada bajo la invocación de [[San Huberto]]; la segunda, aprobada para la [[diócesis|Diócesis]] de [[Bois-le-Duc]], es una bendición de pan y agua bajo la invocación de [[San Macuto]], y la tercera, para la Diócesis de [[Urgel]], es una bendición de pan, [[vino de altar|vino]], agua y fruta para ser usados en la fiesta de [[San Blas]]. Algunos otros lugares tienen costumbres locales de bendición de pan en ciertos días de fiesta, como por ejemplo en las fiestas de [[Santa Genoveva]], de [[San Nicolás de Tolentino]] y otros.
  
Transcrito por Joseph P. Thomas
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También se usa pan en el [[ritos|rito]] de [[Órdenes Sagradas|ordenación]] de [[sacerdote]]s, como una [[hostia]] colocada sobre la [[patena]] que el candidato toca, para denotar el poder que recibe para [[consagración|consagrar]] pan en el Cuerpo de [[Jesucristo|Cristo]].  Las [[rúbricas]] también prescriben a veces que el [[obispo]], después de utilizar los [[Santos Óleos]], como por ejemplo en la [[confirmación]] y ordenación, limpiará sus dedos con migas de pan.  Tales son, en la [[liturgia]] [[cristianismo|cristiana]], los usos más importantes y generales del pan, que, como se verá, se limitan principalmente a la Sagrada [[Eucaristía]].  Con excepción de algunas pocas bendiciones de pan para propósitos especiales, la [[mayoría]] de estas costumbres están estrechamente relacionadas con el [[Sacrificio de la Misa|sacrificio eucarístico]], y generalmente derivan su origen de [[ceremonia]]s practicadas con el pan eucarístico.   (Vea los artículos [[antidoron|ANTIDORON]], [[ázimos|ÁZIMOS]], [[Eucaristía|EUCARISTÍA]], [[eulogia|EULOGIA]]
  
Traducido del Inglés por Daniel Reyes V.
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'''Fuente''':  Goggin, John. "Liturgical Use of Bread." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 24 Mar. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/02749a.htm>.
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Traducido del inglés por Daniel Reyes V.   rc

Última revisión de 20:55 24 mar 2012

En la liturgia cristiana el pan se usa principalmente como uno de los elementos del [[Sacrificio de la Misa|sacrificio eucarístico]. Nuestro Divino Señor consagró pan y vino en la Ultima Cena, y mandó a sus discípulos a hacer lo mismo en conmemoración suya, y así, desde entonces, el sacerdote celebrante ha ofrecido en el altar pan hecho de harina de trigo para consagrarlo en el Cuerpo del Señor. Es un asunto debatido si en la institución de la Sagrada Eucaristía, Cristo usó pan con levadura o sin levadura, puesto que pueden obtenerse diferentes conclusiones; de una parte, del Evangelio según San Juan y, de otra, de los Evangelios sinópticos. La historia no establece en forma concluyente cuál fue la práctica de los Apóstoles y sus sucesores, pero puede afirmarse con alguna probabilidad que hicieron uso de cualquier pan que estuviera a la mano, bien fuese ázimo o fermentado. Costumbres diferentes comenzaron a surgir gradualmente en diferentes localidades y luego se convirtieron en tradición y permanentes. La mayoría de las Iglesias Orientales usaban el pan fermentado, y todavía lo hacen, mientras que las Iglesias Occidentales declararon su preferencia por el pan ázimo. Al momento del cisma esta diferencia de práctica dio lugar a mucha discusión sobre el valor de sus respectivas pretensiones en el seguimiento del ejemplo de Cristo, y fomentó amargas controversias aún en años recientes. Cualquier clase de pan, por supuesto, es materia válida para el sacrificio, así que la diferencia de la usanza debe ser de poca importancia dogmática. (Vea ázimos).

En la Iglesia primitiva los fieles llevaban al altar el pan y el vino para el sacrificio, y cada uno contribuía con su parte. Un vestigio de esta práctica puede verse ahora en el rito de consagración de un obispo, pues en el ofertorio, el obispo recién consagrado presenta al consagrante, entre otras ofrendas, dos hogazas de pan, una de las cuales es dorada y la otra plateada, ambas adornadas con el escudo de armas del consagrante y del obispo. Un uso similar se encuentra en la ceremonia de la solemne canonización de santos, donde en el ofertorio uno de los cardenales sacerdotes hace un ofrecimiento al Papa de dos hogazas de pan, una dorada y otra plateada. Aunque al principio se ofrecía en el altar el pan que servía para uso común, no obstante, el respeto cada vez mayor hacia la Sagrada Eucaristía pronto realizó el cambio, de modo que los panes de altar fueron especialmente preparados, asignándoles una forma redonda de espesor moderado, y fueron estampados con una cruz o algún otro emblema religioso significativo con referencia especial a Nuestro Señor en la Eucaristía. Estas hostias se volvieron más pequeñas y delgadas en la Iglesia Occidental hasta que asumieron la forma ligera a modo de oblea ahora tan común.

En la Sagrada Eucaristía, el pan sirve para el ofrecimiento del sacrificio, y después de la consagración para la Comunión del celebrante, el clero, los laicos, así como para la reserva con el fin de que la Comunión pueda ser llevada a los ausentes, o que el Santísimo Sacramento pueda ser adorado en el sagrario o en la custodia. En un tiempo en Roma el Papa tenía la costumbre de enviar una parte del pan consagrado a los sacerdotes en las iglesias titulares para que pudiesen unirse en el ofrecimiento del mismo sacrificio para que el fermentum, como se le llamaba, pudiese en sentido espiritual fermentar toda la masa de los fieles, y hacerlos uno con el Papa en fe y en el culto. Los obispos también solían enviar el pan eucarístico a sus sacerdotes con el mismo propósito y también unos a otros para denotar que se admitían unos a otros en la comunión eclesiástica. Para prevenir abusos y profanación al Sacramento, esta costumbre se prohibió desde temprano y pronto desapareció.

Entonces comenzó el uso de enviar pan bendecido en lugar de la Sagrada Eucaristía a aquellos que no comulgaban en la Misa, y a quienes pudieran desear recibir este regalo como una prenda de comunión de fe. Los que no comulgaban recibían pan ofrecido en el ofertorio de la Misa pero no consagrado. Parece que no recibía otra bendición que la de la oración del ofertorio, y era considerado bendecido porque formaba parte de la oblación. A este pan se le llamaba ''eulogia'', porque es bendecido y porque una bendición acompaña su uso; también es llamado antidoron, porque es un sustituto para el doron, el don real, que es la Sagrada Eucaristía. El eulogia está prescrito en las liturgias de San Basilio y San Juan Crisóstomo, pero ahora se les distribuye a todos, comulgantes y no comulgantes. Existía también en Occidente, y es mencionado por San Gregorio de Tours, el Concilio de Nantes y León IV, en términos que lo harían aparecer como una costumbre universal.

Los panecillos o tortas de pan que recibían una bendición especial y eran luego enviadas por los obispos y sacerdotes a otros, como regalos en señal de afecto fraterno y comunión eclesial eran también llamadas eulogiae. Las personas a quienes se les negaba el eulogia, eran consideradas fuera de la comunión de los fieles, y así algunas veces los obispos lo enviaban a una persona excomulgada para indicar que la censura había sido removida. Más tarde, cuando los fieles ya no suministraban los panes de altar, surgió la costumbre de llevar pan a la |iglesia con el propósito especial de que fuese bendecido y distribuirlo entre los presentes como señal de mutuo amor y unión, y esta costumbre todavía existe en la Iglesia Occidental, especialmente en Francia. Este pan bendecido era llamado panis benedictus, panis lustratus, panis lustralis, y ahora se le conoce en Francia comos pain bénit. Difiere del eulogia mencionado arriba, porque no es parte de la oblación de la cual se selecciona la partícula que va a ser consagrada en la Misa, sino más bien es pan común que recibe una bendición especial.

En muchos lugares es costumbre que cada familia en turno presente el pan los domingos y días de fiesta, mientras en otros lugares solamente lo proveen las familias más ricas. Generalmente el pan es presentado con alguna solemnidad en el ofertorio de la Misa parroquial, y el sacerdote lo bendice antes de la oblación de la hostia y el cáliz, pero existen diferentes costumbres en diferentes diócesis. La oración utilizada ordinariamente para la bendición es la primera o la segunda: benedictio panis impresa en el misal y ritual romano. Los fieles eran exhortados a participar de él en la iglesia, pero frecuentemente era llevado a casa. Este pan bendito es un sacramental, el cual animaría a los cristianos a practicar especialmente las virtudes de la caridad y unidad de espíritu, y que trae bendiciones a quienes participan de él con debida devoción. Se exhortaba a los fieles a participar de él en la iglesia, pero a menudo se lo llevaban a sus casas. Cuando la Iglesia lo bendice ora para que aquellos que lo comen puedan recibir salud de alma y cuerpo: “ut omnes ex eo gustantes inde corporis et animae percipant sanitatem”; “ut sit omnibus sumentibus salus mentis et corporis”. En algunos casos el pain bénit era utilizado no solamente con intenciones supersticiosa, y sus virtudes se exageraban más allá de toda medida, sino también con propósitos profanos. Este uso fue llevado de Francia a Canadá, y se practicaba principalmente en la provincia de Quebec. Allí el pain bénit era bendecido inmediatamente después del asperges, y luego se distribuía a los que asistían a Misa mayor. Los feligreses a su vez lo proveían, y competían unos con otros en la presentación de un pain bénit tan rico y fino como fuese posible, hasta que finalmente los obispos, viendo que aquello ocasionaba demasiado gasto encima de las pobres circunstancias, lo prohibieron. Durante los últimos veinticinco o treinta años (a 1912), la costumbre ha desaparecido casi por completo.

En el ritual romano actual (1912) hay seis bendiciones para el pan. Dos de estas, llamadas simplemente benedictio panis, y como se mencionó antes, se usan a menudo para bendecir el panis bénit. La tercera, denominada benedictio panis et placentarum (bendición del pan y las tortas), se encuentra en el apéndice entre las bendiciones que no son reservadas. Las otras tres están aprobadas para localidades particulares, y son bendiciones especiales dadas bajo la invocación de ciertos santos, usualmente en los días de sus fiestas, con el fin de obtener favores especiales mediante su intercesión. La primera, aprobada para la Arquidiócesis de Colonia, es una bendición de pan, agua y sal, dada bajo la invocación de San Huberto; la segunda, aprobada para la Diócesis de Bois-le-Duc, es una bendición de pan y agua bajo la invocación de San Macuto, y la tercera, para la Diócesis de Urgel, es una bendición de pan, vino, agua y fruta para ser usados en la fiesta de San Blas. Algunos otros lugares tienen costumbres locales de bendición de pan en ciertos días de fiesta, como por ejemplo en las fiestas de Santa Genoveva, de San Nicolás de Tolentino y otros.

También se usa pan en el rito de ordenación de sacerdotes, como una hostia colocada sobre la patena que el candidato toca, para denotar el poder que recibe para consagrar pan en el Cuerpo de Cristo. Las rúbricas también prescriben a veces que el obispo, después de utilizar los Santos Óleos, como por ejemplo en la confirmación y ordenación, limpiará sus dedos con migas de pan. Tales son, en la liturgia cristiana, los usos más importantes y generales del pan, que, como se verá, se limitan principalmente a la Sagrada Eucaristía. Con excepción de algunas pocas bendiciones de pan para propósitos especiales, la mayoría de estas costumbres están estrechamente relacionadas con el sacrificio eucarístico, y generalmente derivan su origen de ceremonias practicadas con el pan eucarístico. (Vea los artículos ANTIDORON, ÁZIMOS, EUCARISTÍA, EULOGIA


Fuente: Goggin, John. "Liturgical Use of Bread." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 24 Mar. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/02749a.htm>.

Traducido del inglés por Daniel Reyes V. rc