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Jueves, 18 de abril de 2019

Cainitas

De Enciclopedia Católica

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Nombre con que se denota a (1) los descendientes de Caín, (2) una secta de gnósticos y antinominaos.

Los Descendientes de Caín

La Biblia (Gén. 4,17-22) menciona nueve de los descendientes de Caín en línea directa: Henoc, Irad, Mejuyael, Metusael y Lámek, quienes tuvieron cuatro hijos: de Adá tuvo a Yabal y Yubal, y de Sil-lá tuvo a Túbal Caín y su hermana Naamá.

La etimología de varios de estos nombres es obscura porque es incierto si son hebreos, babilonios o sumerios. El derivado de Metusael, sin embargo, es obvio, pues mutusha-ilu es la palabra babilónica para “vasallo de Dios”. Mejuyael, si la variante de la Versión de los Setenta está correcta, podría significar “Dios es mi dador de vida”; pero según la Biblia hebrea Mejuyael podría significar “aniquilado por Dios”. Muy probablemente, sin embargo, la palabra es babilónica y está conectada con amel ilu, “hombre de Dios”. Lámek quizás está relacionado con lamga, el término sumerio para “siervo” (de Dios). Caín “construyó una ciudad y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo”. Para algunos eruditos esto ha sugerido “dedicación” como el derivado hebreo de Henoc; pero otros ven en él el nombre de una famosa ciudad sumeria, Unug (luego Uruk, Erech, Warka). No se ha hallado una etimología satisfactoria para Henoc; significa, quizás, “vástago” de arada, “retoñar”.

Es notable que entre los descendientes de Set ocurren cuatro nombres similares a los cainitas: Quenán, Mahalalel, Yéred y Matusalén, y dos, Henoc y Lámek, son idénticos en ambas genealogías. Adá probablemente significa “amanecer”, Sil-la, “sombra”, Yabal, “pastor”, Yubal, “músico”. Naamá significa “hermosa”. Los Setenta omite a Caín después de Yubal, sugiriendo así una conexión con una tribu de Asia Menor (Gén. 10,2, Ezequiel 27,13), llamada Túbal por los asirios y Tybarenoi por Herodoto. Pero el masorético Tubalcain es ciertamente correcto si está conectado con Balgin, el Vulcano sumerio, según se ha sugerido recientemente. Si sustituimos los equivalentes en inglés por nombres propios, Génesis 4,19-22 leería: “Los siervos de Dios tomaron dos mujeres, el nombre de una era Amanecer y el nombre de la otra Sombra. Y Amanecer dio a luz a Pastor, el padre de los que viven en tiendas y crían ganado, y el nombre de su hermano fue músico, el padre de los que tocan la cítara y la flauta. Pero Sombra dio a luz a Herrero, el forjador de cobre y hierro, y el nombre de la hermana de Herrero era Belleza.” Esto ha llevado a algunos a creer que la narrativa inspirada solamente registra en figura retórica la introducción de la poligamia y la expansión de la civilización.

Una descripción similar existía entre los fenicios. Como han mostrado algunas investigaciones que el hierro se usaba en Egipto en 3,500 a.C., no se puede extraer ningún argumento de narrativa tardía por la mención del hierro. En cuanto a las seis líneas de poesía hebrea (versos 23-24) que se ponen en boca de Lámek, aunque su origen y ocasión permanecerán obscuros por siempre, su significado general es claro: Cain había cometido un homicidio deliberado, fraticida, aun así él no había sido entregado a la venganza privada ilegal del hombre. Cuanto menos Lámek, en defensa propia, es decir, mató a un hombre que le había herido, o en paralelismo hebreo, por magullarlo. En Números 24,22, Jueces 4,11, 1 Crón. 2,55, se menciona a los quenitas como vecinos de Israel. Las consonantes hebreas podrían permitir la variante “cainitas”, que algunos eruditos han adoptado contra la Masora y Los Setenta, pero al presente esto es mera conjetura.

Secta de Gnósticos y Antinomianos

Una secta gnóstica del siglo II fue llamada cainitas o caianitas. Consideraban a todos los personajes dignos de reprobación en el Antiguo Testamento como dignos de veneración por haber sufrido a manos del cruel Dios de los judíos; de ahí Caín como el primer hombre maldito por Hysteraa, el demiurgo, reclamaba su especial admiración. Esta secta de antinomianos nunca tuvo muchos seguidores, y San Hipólito a principios del siglo III los despacha con la mera mención de su nombre (vea gnosticismo).


Bibliografía: DRIVER, Génesis (Londres, 1906), 70-74; HAUPT, Polychrome Bible: Génesis, notas sobre el texto hebreo en loc.; BAREILLE en Dicc. de théol. catholique (París, 1904), s.v.

Fuente: Arendzen, John. "Cainites." The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. <http://www.newadvent.org/cathen/03143a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.