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Miércoles, 24 de enero de 2018

Ritschlianismo

De Enciclopedia Católica

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El ritschlianismo es una concepción peculiar de la naturaleza y alcance del cristianismo, muy extendida en el protestantismo moderno, especialmente en Alemania. Su fundador fue el teólogo protestante Albrecht Ritschl (nació en Berlín el 25 de marzo de 1822; murió en Göttingen el 20 de marzo de 1889). Luego de haber completado sus estudios en el gimnasio [N.T.: gimnasio: escuela superior pública] en Stettin, donde residía su padre como superintendente general de Pomerania, Ritschl asistió a la Universidad de Bonn, y por un tiempo se sintió cautivado por el “sobrenaturalismo bíblico” de su maestro, K. J. Nitzsch. La insatisfacción mental le llevó a salir de Bonn en 1841, y continuó sus estudios bajo Julio Müller y Tholuck en la Universidad de Halle. Desengañado aquí también en cuanto a las enseñanzas de sus profesores, buscó y encontró paz en la doctrina de la reconciliación del profesor de Tubinga, Ferdinand Christian Baur, a través de cuyos escritos fue ganado para la filosofía de Hegel. El 21 de mayo de 1843 obtuvo su grado de Doctor en Filosofía en Halle con la disertación "Expositio doctrinæ Augustini de creatione mundi, peccato, gratia" (Halle, 1843). Después de una larga residencia en la casa de sus padres en Stettin, se fue a Tubinga, y allí comenzó la interacción personal con el famoso jefe de la (posterior) Escuela de Tubinga, Ferdinand Christian Baur. Aquí escribió, completamente en el espíritu de este teólogo, "Das Evangelium Marcions und das kanonische Evangelium des Lukas" (Tübinga, 1846), en la cual intenta probar que el evangelio apócrifo del gnóstico Marción forma el fundamento real del Evangelio según San Lucas.

Tras haber cualificado como profesor privado (privatdocent) en Bonn el 20 de junio de 1846, fue nombrado profesor extraordinario de teología evangélica el 22 de diciembre de 1852, y profesor ordinario el 10 de julio de 1859. Mientras tanto, había experimentado un cambio radical en las opiniones anteriores que había adoptado bajo la influencia de Baur; este cambio lo alejó cada vez más de la escuela de Tubinga. En 1851 había retirado como insostenible su hipótesis respecto al origen del Evangelio según San Lucas, y en 1856 tuvo una ruptura pública con Baur. De ahí en adelante Ritschl estaba resuelto a hollar su propio camino. En la segunda edición de su "Die Entstehung der altkatholischen Kirche" (Bonn, 1857; 1ra. ed., 1850) rechazó abiertamente la aguda distinción de Baur entre San Pablo y los apóstoles originales —entre el paulinismo y el petrismo— al mantener la tesis de que el Nuevo Testamento contiene la religión de Jesucristo en una manera completamente uniforme y no perturbada por contradicciones internas.

En Göttingen, a donde fue llamado en la Pascua de 1864, sus ideas peculiares primero encontraron su plena realización en su "Die christliche Lehre von der Rechtfertigung und Versöhnung" (3 vols., Bonn, 1870-4; 4ta. ed., 1895-1903). Su concepción práctica del cristianismo fue descrita primero en su conferencia sobre "Christliche Vollkommenheit" (Göttingen, 1874; 3ra. ed., 1902) y luego en su "Unterricht in der christlichen Religion" (Bonn, 1875; 6ta. ed., 1903), que estaba destinada a ser un manual para el gimnasio, pero resultó muy insatisfactoria para propósitos prácticos. En su pequeña pero importante obra "Theologie und Metaphysik" (Bonn, 1881; 3ra. ed., Göttingen, 1902) niega la influencia de la filosofía en la formación de la teología. En adición a numerosos escritos más pequeños, que fueron re-editados después de su muerte bajo el título "Gesammelte Aufsätze" (2 vols., Göttingen, 1893-6), él compiló una "Geschichte des Pietismus" (3 vols., Bonn, 1880-6), basada en un amplio estudio de las fuentes.

Condena el pietismo mismo, según aparecía en los círculos calvinistas y luteranos durante los siglos XVII y XVIII, como un aborto del protestantismo moderno causado por el falso ideal católico de la piedad. Su último e incompleto "Fides implicita, oder eine Tintersuchung über Köhlerglauben, Wissen und Glauben, Glauben und Kirche"Bonn, 1890) apareció poco después de su muerte. Después de 1888 sufrió de una enfermedad cardíaca, de la cual murió al siguiente año. Aunque Ritschl fue violentamente atacado durante su vida, no solo por el partido ortodoxo, sino también por la escuela de Erlangen, llamada así por Hofmann, atrajo un gran círculo de entusiastas seguidores con inclinaciones liberales, que se agrupan bajo el nombre de ritschlianistas. Los órganos literarios del ritschlianismo en Alemania son el "Theologische Literaturzeitung", el "Zeitschrift für Theologie und Kirche" y el "Christliche Welt".

Para comprender y valorar correctamente el bastante abstruso orden de pensamiento en la doctrina de la justificación, que constituye el foco del sistema teológico de Ritschl, hay que remontarse a la epistemología en la que descansa todo el edificio. Influenciado por la filosofía de Kant en lugar de la de Lotze, Ritschl le niega a la razón humana el poder para llegar a un conocimiento científico de Dios. En consecuencia la religión no puede tener un fundamento intelectual, sino simplemente uno práctico-moral. El conocimiento religioso es esencialmente distinto del conocimiento científico. No se adquiere por una comprensión teórica de la verdad, sino que, como el producto de la fe religiosa, está ligado a los intereses prácticos del alma. La religión es práctica, no teoría. El conocimiento y la fe no sólo son dominios distintos; son independientes de y separados entre sí. Mientras que el conocimiento se basa en juicios de existencia (Seinsurteile), la fe procede de "juicios de valor" independientes (Werturteile), que no afirman nada respecto a la esencia o naturaleza de las cosas divinas, sino que se refieren simplemente a la utilidad y la fecundidad de las ideas religiosas. Anticipando en cierta medida los principios del pragmatismo presentados en una generación posterior por W. James, Schiller, etc., Ritschl declaró que sólo el conocimiento valioso es el que en la práctica nos lleva hacia adelante. No es decisivo lo que la cosa es en “sí misma”, sino lo que es “para nosotros”. Hasta aquí Ritschl no es original, puesto que Schleiermacher ya había desterrado la metafísica de la filosofía cristiana, y había explicado que la naturaleza de la religión subjetivamente surge del sentimiento de nuestra absoluta dependencia de Dios. La enseñanza de Ritschl se distingue de la del erudito de Berlín en especial por el hecho de que trata de establecer una mejor base bíblica e histórica para sus ideas. A este último respecto él es el promotor del llamado método histórico-crítico, de cuya aplicación muchos ritschlianistas del presente son maestros consumados.

Al igual que Schleiermacher, Ritschl relaciona la necesidad de redención subjetiva de la humanidad con Jesucristo, el “originador de la religión espiritual y moral perfecta. Ya que podemos determinar la realidad histórica de Cristo solamente a través de la fe de la comunidad cristiana, el significado religioso de Jesús es realmente independiente de su biografía e investigación de su vida. Un ritschlianista convencido parece estar listo para perseverar en su cristianismo, a pesar de que la crítica radical tuviese éxito en dejar de lado la existencia histórica de Cristo. Podía ser un cristiano sin Cristo, según podía haber un budista tibetano sin un Buda histórico (cf. "Christliche Welt", 1901, n. 35). Ritschl mismo nunca quiso separar el cristianismo de la Persona de Cristo.

Según Ritschl enfatiza especialmente en su respuesta a Baur, dado que el estado consciente original de la primera comunidad cristiana se revela con una perfecta coherencia en los escritos del Nuevo Testamento, la teología, en su investigación del contenido auténtico de la religión cristiana, debe comenzar con la Biblia como fuente, para cuyo entendimiento cabal las antiguas profesiones de fe de los cristianos proveen una guía indirecta, y los libros simbólicos de los protestantes (Martín Lutero) proveen una guía directa. La Reforma elevó acertadamente la justificación por la fe paulina al lugar central en la doctrina cristiana, y en Occidente la llevó a una conclusión exitosa. Como la doctrina necesaria de la salvación a través de Cristo, solo esta doctrina de la justificación es así obligatoria para la teología y la Iglesia, mientras que las otras convicciones e instituciones de la comunidad cristiana primitiva son de una naturaleza subsidiaria. Por esta razón, por lo tanto, el mismo Lutero reconoció la Biblia como la Palabra de Dios sólo en la medida en que "conduce a Cristo". Dado que la fe cristiana existe sólo a través de la experiencia personal o familiaridad subjetiva con la justificación y la reconciliación, los objetos de la fe no se presentan a la mente desde el exterior a través de una revelación divina como una regla de fe autoritaria, sino que se vuelven vivamente presentes para el cristiano sólo a través de la experiencia subjetiva. La revelación de Dios es dada sólo al creyente que religiosamente se apodera de ella por la experiencia, y la reconoce como tal.

La fe que justifica especialmente no es una simple actitud pasiva del hombre hacia Dios, sino una confianza activa en Él y en su gracia, que se hace patente principalmente en la humildad, la paciencia y la oración. No es de ninguna manera una creencia dogmática en la verdad de la revelación, sino que posee esencialmente un carácter completamente práctico-moral. El ritschlianismo puede así hablar sin ninguna inconsistencia de un "cristianismo no dogmático" (Kaftan). Ritschl proclama que la “cuestión principal de la teología” es la armonización de la actividad moral libre-religiosa de los cristianos con la dependencia de Dios. Él resuelve este problema fundamental de la siguiente manera: Al principio Dios determina pasivamente al pecador que vuelve, tras lo cual la justificación logra su éxito práctico en la reconciliación y la regeneración, lo que a su vez conduce a la actividad cristiana. La justificación y la reconciliación están tan relacionadas que la primera es también el perdón del pecado y, como tal, elimina el estado consciente de culpa en el hombre (es decir, la desconfianza de Dios); mientras que la segunda, como el cese de la resistencia activa a Dios, introduce una nueva dirección de la voluntad calculada para desarrollar la actividad cristiana en el verdadero cumplimiento de la propia vocación. Estas dos —la justificación y la reconciliación— forman la base de nuestra filiación como hijos de Dios. Esta justificación idéntica al perdón del pecado no es, sin embargo, ninguna verdadera aniquilación del pecado, sino una declaración forense de justicia, en la medida en que Dios considera al pecador creyente, a pesar de sus pecados, como justo y agradable en consideración a la obra de Cristo.

Una característica especial del ritschlianismo radica en la afirmación de que la fe justificante es posible sólo dentro de la comunidad cristiana. La Iglesia de Cristo (por la que, sin embargo, no ha de entenderse ninguna institución externa con organización legal) es por una parte el agregado de todos los creyentes justificados, pero por otro lado tiene, como el fruto perdurable de la obra de Cristo, una duración y existencia previa a todos sus miembros, al igual que el todo es anterior a sus partes. Al igual que los hijos en una familia y los ciudadanos en el estado, los creyentes también deben haber nacido en una comunidad cristiana ya existente. En esto solo es Dios predicado como el Espíritu de Amor, así como Jesús mismo predicó, y en esto por sí solo, a través de la predicación de Cristo y su obra, es que se hace posible la fe que justifica hace, en virtud de la cual el individuo experimenta la regeneración y alcanza la adopción como hijo de Dios (cf. Conrad, "Begriff und Bedeutung der Gemeinde in Ritschl's Theologie" in "Theol. Studien und Krit.", 1911, 230 sqq.). Es claro que, según esta opinión, el bautismo Cristiano pierde toda su importancia como la verdadera puerta a la Iglesia.

¿Cuál es la opinión de Ritschl sobre Jesucristo? ¿Lo considera un simple hombre? Si dejamos a un lado los adornos de piedad con los que él viste la forma del Salvador, llegamos rápidamente a la convicción de que no reconoce la verdadera divinidad de Jesucristo. Como el portador eficaz y transmisor del Espíritu Divino de Amor a la humanidad, Jesús es "superior" a todos los hombres, y tiene en el decreto eterno de Dios una preexistencia meramente ideal. Él es, por lo tanto, para la comunidad primitiva así también para nosotros, nuestro "Dios y Salvador" sólo en el sentido metafórico. Todas las demás cuestiones teológicas —tales como la Trinidad, la filiación divina metafísica de Cristo, el pecado original, la escatología— poseen una importancia totalmente secundaria. Esta auto-limitación es especialmente perjudicial para la doctrina acerca de Dios: todos los atributos divinos, excepto tales como los práctico-morales, se dejan de lado como incognoscibles. La esencia de Dios es el amor, al que se pueden rastrear todos sus otros atributos. Por lo tanto, su omnipotencia es otra fase del amor en la medida en que el mundo no es más que el medio para el establecimiento del Reino de Dios. Incluso la justicia divina termina en el amor, sobre todo en la fidelidad de Dios al pueblo elegido en el Antiguo Testamento y en la comunidad cristiana en el Nuevo. Incluso la justicia divina termina en amor, especialmente en la fidelidad de Dios con el pueblo escogido en el Antiguo Testamento y con la comunidad cristiana en el Nuevo. Cualquier otra explicación de la relación entre el Dios justo y la humanidad pecadora —tales como la doctrina jurídica de satisfacción enseñada por San Anselmo de Canterbury— - es llamado por Ritschl "sub-cristiana". Sólo el pecado contra el Espíritu Santo, que hace al hombre incapaz de salvación, suscita la ira de Dios y lo lanza a la condenación eterna. Otros males decretados por Dios no son penas por el pecado, sino castigos destinados para nuestra instrucción y mejoramiento. Al ser el pecado concebido sólo como una culpa personal, la idea del pecado original es moralmente inconcebible.

Aunque el ritschlianismo ha sufrido alteraciones y desarrollos múltiples en una dirección u otra a manos de sus eruditos representantes (Harnack, Kaftan, Bender, Sell, y así sucesivamente), se ha mantenido sin cambios en sus características esenciales. La teología liberal y moderno-positiva de Alemania está claramente teñida de ritschlianismo, y los esfuerzos del protestantismo ortodoxo para combatirlo han tenido poco éxito. Hace más de una década (1912) Adolf Zahn ("Abriss einer Geschichte der evangelischen Kirche im 19. Jahrhundert", 3ra. ed., Stuttgart, 1893) emitió el agudo juicio sobre el ritschlianismo, que era "un [[escepticismo] racionalista y un moralismo pelagiano, vanamente cubierto por fuera en las verdades de los reformadores, el tejido raído del luteranismo, con el propósito de engañar; el signo más claro del total agotamiento y el empobrecimiento del protestantismo, que a finales del siglo XIX sólo conoce lo que la gente común ha conocido: 'Haz el bien y no temas a ningún hombre´".

El crítico católico verá probablemente en el desprecio por la metafísica y la eliminación del factor intelectual los principales errores de la teología de Ritschl. La separación entre la fe y el conocimiento, de la teología y la metafísica, de hecho, tiene una larga y triste historia detrás de sí. La filosofía del [[Renacimiento}}, con su doctrina de la "doble verdad" erigió la primera pared de separación entre la fe y el conocimiento; Espinosa incrementó esta división cuando asignó a la fe el rol de relacionarse a sí misma con pia dogmata, pero confiaba a la filosofía por sí sola la investigación de la verdad. Finalmente apareció Kant, que cortó los últimos hilos que aún mantienen unidas la teología y la metafísica. Al negar la posibilidad de demostrar la existencia de Dios a través de la razón, efectuó sistemáticamente la segregación total de la fe y el conocimiento en dos "familias separadas". En esto fue seguido por Schleiermacher y Ritschl.

Dado que el reciente modernismo, con su agnosticismo e inmanentismo, adopta la misma actitud, es, ya sea abiertamente o no, el toque de difuntos no sólo del cristianismo, sino de toda religión objetiva. En consecuencia, las regulaciones de Pío X contra el modernismo representan una contienda en la que están en juego los intereses vitales de la religión católica. Como el principal campeón de los poderes y derechos de la razón en sus relaciones con la fe, el catolicismo es el defensor de la ley de causalidad que conduce al conocimiento de verdades metafísicas y divinas, el guardián de una verdad constante, eterna e inalterable, y el enemigo declarado de todas las formas de escepticismo, crítica, relativismo y pragmatismo —siempre en interés del cristianismo mismo, ya que, sin una base y subestructura racional, la revelación y colgarían sin apoyo en el aire. En esta declaración se caracteriza suficientemente la oposición católica al ritschlianismo en uno de los puntos de diferencia más fundamentales.


Bibliografía: O. RITSCHL, Albert Ritschl's Leben (Leipzig, 1892-6). Respect al sistema consulte: FRICKE, Metaphysik u. Dogmatik in ihrem gegenseitigen Verhältnis unter besonderer Beziehung auf die Ritschl'sche Theologie (Leipzig, 1882); THICOTTER, Darstellung u. Beurteilung der Theologie A. Ritschl's (Leipzig, 1887); FLÜGEL, A. Ritschl's philosoph. Ansichten (Langensalza, 1886); LIPSIUS, Die Ritschl'sche Theologie (Leipzig, 1888); HÄRING, Zu Ritschl's Versöhnungslehre (Zurich, 1888); HERRMANN, Der evangel. Glaube u. die Theologie A. Ritschl's (Marburg, 1890); PFLEIDERER, Die Ritschl'sche Theologie (Brunswick, 1891); BERTRAND, Une nouvelle conception de la Rédemption. La doctrine de la justification et de la réconciliation dans le système théologique de Ritschl (París, 1891); GOYAU, L'Allemagne religieuse (París, 1897), 94 ss.; GARVIE, The Ritschlian Theology (Edimburgo, 1899); KATTENBUSCH, Von Schleiermacher zu Ritschl (Halle, 1903); SCHOEN, Les origines histor. de la théol. de Ritschl (París, 1893); FABRE, Les principes philosophiques de la théol. de Ritschl (París, 1894); VON KUGELCHEN, Grundriss der Ritschl'schen Dogmatik (Göttingen, 1903); SWING, The Theology of A. Ritschl (Nueva York, 1901); FABRICIO, Die Entwickelung in R.'s Theol. von 1874-1889 (Leipzig, 1909); HERRMANN, tr. MATHESON AND STEWART, Faith and Morals: I. Faith as Ritschl Defined it; II. The Moral Law, as Understood in Romanism and Protestantism (London, 1910). Cf. also SANDAY, Christologies Ancient and Modern (Oxford, 1910), 81 ss. Para la refutación consulte a STRANGE, Der dogmatische Ertrag der Ritschl'schen Theologie nach Kaftan (Leipzig, 1906); SCHÄDER, Theozentrische Theologie, I (Leipzig, 1909); EDGHILL, Faith and Fact, A Study of Ritschlianism (Londres, 1910) (una obra fundamental). Vea también: O. RITSCHL en Realencykl. für prot. Theol. (Leipzig, 1906), s.v. Ritschl, Albrecht Benjamin; American Journal of Theol. (Chicago, 1906), 423 ss.; KIEFL, Der geschichtl. Christus u. die moderne Philosophie (Maguncia, 1911), 51 ss.

Fuente: Pohle, Joseph. "Ritschlianism." The Catholic Encyclopedia. Vol. 13, pp. 86-88. New York: Robert Appleton Company, 1912. 13 Oct. 2016 <http://www.newadvent.org/cathen/13086a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina