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Domingo, 22 de octubre de 2017

Papa San Alejandro I

De Enciclopedia Católica

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San Ireneo de Lyons, quien escribe sobre él en el último cuarto del siglo II, lo considera el quinto Papa en la sucesión de los Apóstoles, aunque no dice nada de su martirio. Su pontificado es fechado diversamente por los críticos, por ejemplo 106-115 (Duchesne) o 109-116 (Lightfoot). En la antigüedad cristiana se le adjudicaba un pontificado de alrededor de diez años (Eusebio de Cesarea, Historia de la Iglesia. IV, I,) y no hay razón para dudar que estuvo en el "catálogo de obispos" redactado en Roma por Hegesipo (Eusebio, IV, XXII, 3) antes de la muerte del Papa San Eleuterio (c. 189). Según una tradición existente en la Iglesia Romana al final del siglo V, y registrada en el Liber Pontificalis, sufrió muerte de mártir, por decapitación, en la Vía Nomentana, en Roma un 3 de mayo.

La misma tradición declara que fue romano por nacimiento y rigió la Iglesia durante el reinado de Trajano (98-117). Le atribuyen también, aunque apenas sin precisión, la inserción en el canon del Qui Pridie, o palabras conmemorativas de la institución de la Eucaristía, siendo tales ciertamente primitivas y originales en la Misa. También se dice que él introdujo el uso del agua bendita mezclada con sal para purificar los hogares cristianos de las malas influencias (constituit aquam sparsionis cum sale benedici in habitaculis hominum). Duchesne (Liber Pontificalis, I, 127) llama la atención a la persistencia de esta primitiva costumbre romana como forma de bendición en el Sacramentario Gelasiano y que recuerda muy fuertemente a la actual oración de Asperges al comienzo de la Misa.

En 1855 se descubrió cerca de Roma un cementerio semisubterráneo de los santos mártires San Alejandro, San Eventolo y San Teódulo, en el sitio donde la antedicha tradición declara que se martirizó al Papa. Según algunos arqueólogos, este Alejandro es el mismo Papa, y esta antigua e importante tumba señala el lugar real de su martirio. Duchesne, sin embargo (op. cit., I, XCI-II) niega la identidad del mártir y el Papa, mientras admite que la confusión de ambos personajes es de fecha antigua, probablemente anterior al comienzo del siglo VI cuando el Liber Pontificalis fue compilado por primera vez [Dufourcq, Gesta Martyrum Romains (París, 1900), 210-211].

Las dificultades surgidas en tiempos recientes por Richard Lipsius (Chronologie der romischen Bischofe, Kiel, 1869) y Adolph Harnack (Die Zeit des Ignatius u. die Chronologie der antiochenischen Bischofe, 1878) relativas a los primeros sucesores de San Pedro, son discutidas y refutadas hábilmente por F. S. (Cardenal Francesco Segna) en su "De successione priorum Romanorum Pontificum" (Roma 1897); con mesura y saber por el Obispo Lightfoot, en su "Padres Apostólicos: San Clemente” (Londres, 1890) I, 201-345 - y especialmente por Duchesne en la introducción a su edición del "Liber Pontificalis" (París, 1886) I, I-XLVIII y LXVIII-LXXIII. Las cartas atribuidas a Alejandro I por Pseudo-Isidoro pueden verse en P. G., V, 1057 sq, y en Hinschius, "Decretales Pseudo-Isidorianae" (Leipzig, 1863) 94-105. Se dice que sus restos han sido transferidos a Freising, en Baviera en 834 (Dummler, Poetae Latini Aevi Carolini, Berlín, 1884, II, 120). Sus así llamadas "Actas" no son genuinas, y fueron compiladas en una fecha muy posterior. (Tillemont, Mem. II, 590 sqq; Dufourcq, op. cit., 210-211).


Fuente: Shahan, Thomas. "Pope St. Alexander I." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01285c.htm>.

Traducido por José Luis Anastasio. L H M.