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Sábado, 25 de octubre de 2014

Manasés

De Enciclopedia Católica

El nombre de siete personas de la Biblia, una tribu de Israel y uno de los escritos apócrifos.

Los Individuos

(1) Manasés (Heb.***, Los Setenta Manassê), el mayor de los hijos de José y de la egipcia Asnat (Gen. 41,50-51; 46,20). El nombre significa, “el que causa olvido”. José le puso este nombre porque consideraba que había desatendido sus deberes: “Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y la casa de mi padre” (Gen. 41,51). Jacob bendijo a Manasés (Gen.48); pero dio preferencia al hijo más joven, Efraín, a pesar de las protestas del padre a favor de Manasés. Por medio de esta bendición, Jacob puso a Manasés y a Efraín al mismo nivel que Rubén y Simeón (v. 3-5), y dio base para la fundación de las tribus de Manasés y Efraín.

(2) Manasés esposo de Judit, murió por insolación en Betulia (Jud. 8,2-3).

(3) Manasés un personaje en la historia de Ahikar (no en la Vulgata, pero sí en Los Setenta), nombrado por Tobías al momento de la muerte. El Códice Vaticano menciona a Manasés (Manassês) como alguien “que daba limosnas y que escapó al cepo de la muerte”; El Códice Sinaítico no lo menciona, pero claramente se refiere al acto de dar limosnas y a alguien que escapó de Akiakaro. La interpretación del Manuscrito Vaticano es probablemente un error ("Rev. Bibl.", enero 1899).

(4) Manasés hijo de Bani, uno de los acompañantes de Esdras, quien se casó con mujeres extranjeras (Esd. 10,30).

(5) Manasés hijo de Jasum, otro de los acompañantes de Esdras (Esd.10,33).

(6) Manasés (de acuerdo al k´thibh del texto masorético y a los Setenta) un antepasado de Jonatán, un sacerdote de la tribu de Dan (Jc. 18,30). La Vulgata y k´ri del texto masorético dicen Moisés, lo cual es la interpretación correcta.

(7) Manasés, el decimotercero rey de Judá (692-638 a.c. -cf. Schrader, "Keilinschr. und das A. T."), hijo y sucesor de Ezequías (2 Rey. 20,21 s.). El historiador en el Segundo Libro de los Reyes nos dice mucho acerca de la maldad que había en su reino (21,2-10), y el castigo de ello anunciado por los profetas (v. 10-15), pero prácticamente nada sobre el resto de las acciones de Manasés. Él trajo de nuevo las abominaciones de Ajaz, importó la adoración de “todos los ejércitos de los cielos”, aparentemente los mitos solares, lunares y astrales de Asiria; introdujo las otras abominaciones mencionadas en los textos sagrados; e “hizo pasar a su hijo por el fuego” (v. 6) en el culto a Moloc. Es muy probable que en este frenesí de diversas formas de idolatría “Manasés derramó también sangre inocente en tan gran cantidad que llenó a Jerusalén de punta a cabo” (v. 16). El historiador del Libro Segundo de las Crónicas cuenta la misma historia y agrega que, en castigo, el Señor hizo venir a los asirios sobre Judá. Ellos se llevaron a Manasés a Babilonia. El Señor escuchó su plegaria por perdón y liberación, y lo trajo de vuelta a Jerusalén, donde Manasés hizo su parte para contener la oleada de idolatría que él anteriormente había impuesto a Judá (2 Cron. 33,11-20). En cierto tiempo, se tuvo dudas sobre la historicidad de esta narrativa en el segundo libro de Crónicas, debido a que el segundo libro de los Reyes omite el cautiverio de Manasés. Schrader (op. cit., 2nd ed., Giessen, 1883, 355) da registros cuneiformes de veintidós reyes que se sometieron a Asuhadón, durante su expedición contra Egipto; el segundo en la lista es Mi-na-si-i Sar ir Yaudi (Manasés, rey de la ciudad de Judá). Schrader también ofrece la lista de los veintidós reyes que se encuentran registrados en una tabla cuneiforme como tributarios de Asurbanipal, en la tierra de Hatti; segundo en esta lista es Mi-in-si-i sar mat Ya-u-di (Manasés, rey de la tierra de Judá). Ya que un ladrillo babilonio confirma el registro del historiador del segundo libro de Crónicas, la reputación es un tanto más segura en los círculos racionalistas. Winckler and Zimmern admiten la presencia de Manasés en Babilonia (véase su revisión del "Keilinschr. und das A. T." de Schrader, I, Berlin, 1902, 274). Conjeturas de la escuela Pan-Babilónica sobre las causas del retorno de Manasés, los fundamentos de la narrativa en el segunda libro de los Reyes, etc., no militan contra el valor histórico de los registros inspirados.

La Tribu

Deriva su nombre de Manasés, hijo de José. Esta tribu fue dividida en dos medias tribus: la oriental y la occidental. La tribu al este del Jordán fue representada por los descendientes de Makir (Jueces 5,14). Makir fue el primogénito de Manasés (Josué 17,1). Los hijos de Makir tomaron Galaad (Números 32,39). Moisés dio la tierra de Galaad a Makir (v. 40). Otros dos hijos de Manasés, Yair y Nobáj, también tomaron pueblos en Galaad, y les dieron sus propios nombres (v. 41-42).

El territorio de la media tribu occidental está esbozada en términos generales en Jos.16,1-3. Fue la parte de Samaria que se extiende entre el Jordán y el Mediterráneo, la planicie de Esdrelón y los pueblos de Jericó, Siquem y Samaria. La media tribu oriental ocupó el norte de Galaad, todo Basán, y Argob (Jos. 13,30-31; cf. Deut. 3,13): un inmenso territorio que se extiende desde el este del Jordán hasta la actual ruta a La Meca (darb elhaj), y más lejos, hasta incluir el Hauran.

El Escrito

La Oración de Manasés es un escrito apócrifo el cual quiere dar la oración a la cual se hace referencia en 2 Cron. 33,13.18-19. El original está en griego. Nestle piensa que la oración y otras leyendas de Manasés en su forma actual no son anteriores a la “Apost. Const.”, XI, 22; y que la oración logró su inclusión en algunos manuscritos de los Setenta como parte, no de los Setenta, pero sí del “Apost. Const.” (véase “Septuaginta Studien”, III, 1889). La oración no está en el canon de Trento, y nunca parece haber tenido algún serio reclamo sobre su establecimiento en el canon.


Fuente: Drum, Walter. "Manasses." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09583c.htm>.

Traducido por Giovanni E. Reyes. L H M.