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Viernes, 21 de septiembre de 2018

Dan

De Enciclopedia Católica

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(Hebreo dn, Set. Dán)

(1) Quinto hijo de Jacob, el mayor de los dos hijos que tuvo con Bilhá, la esclava de Raquel, y antepasado epónimo de la tribu que lleva su mismo nombre. Etimológicamente, la palabra se refiere a la raíz hebrea dyn, que significa “gobernar” o “juez”, y en el pasaje, Gén. 49,17, se interpreta como “juez”, pero en Gén. 30,6, la interpretación del nombre se basa más bien en el sentido pasivo de la palabra---el niño Dan siendo representado como resultado del juicio de Dios a favor de Raquel. De acuerdo con el significado que se expresa en este último pasaje, Josefo (Ant. I, XIX, 7) da como equivalente del nombre Dan el griego Theókritos. Una forma femenina afín, también en la forma pasiva, se reconoce en Dina (dynh), nombre de la hija de Jacob y Lía, sin duda en relación con el juicio o la reivindicación que ella recibió de parte de sus dos hermanos Simeón y Leví (Gén. 34). Aparte del relato conectado a su nacimiento en Gén. 30, la Biblia brinda muy poca información relativa a Dan, el hijo de Jacob. En Gén. 35,25, su nombre se menciona junto con el de los otros hijos de Israel, y en Gén. 46, que contiene una lista genealógica de sus descendientes inmediatos, leemos (v. 23): “Los hijos de Dan: Jusim”. Este último, una forma plural hebrea, se refiere más probablemente no a un individuo, sino a un clan o tribu. En Números, 26,42, encontramos “Sujam” en vez de “Jusim”. En la bendición de Jacob (Gén. 49), así como en Deuteronomio 33,22, y en otros varios pasajes, el nombre Dan se refiere no al hijo del patriarca, sino a la tribu de la cual era el padre reconocido.

(2) Una de las doce tribus de Israel. De acuerdo con el censo descrito en el primer capítulo de Números (una sección que se adjudica al escritor sacerdotal), en el segundo año después del Éxodo, se contaban entre los “hijos de Dan” a 62,700 hombres “dotados para la guerra”, siendo éste el número más alto dado para cualquiera de las tribus exceptuando la de Judá. Limitándonos a los datos bíblicos, y prescindiendo de toda crítica sobre las fuentes, parecería por estas cifras que la tribu debió haber sufrido una considerable merma antes de su establecimiento en Canaán, donde, según varios indicios, aparece como una de las más pequeñas de las doce. El territorio ocupado por la tribu se sitúa al sudoeste de Efraín; colindaba por el sur con Judá y por el oeste con el Sefelá. No se sabe si la tribu de Dan ocupaba también este último territorio o si estaba confinada al distrito montañoso interior. Un pasaje del cántico de Débora (Jueces 5,17) parecería indicar que el territorio se extendía hasta el mar, y además, entre las ciudades enumeradas en Josué 19,40-48 (P) se mencionan a Ecrón y a Joppe. Sea como sea, es dudoso, debido a sus estrechos límites territoriales, que luego los danitas emprendieran una expedición hacia el norte y crearan un nuevo asentamiento en Lais. Pues, A pesar de que el relato en Josué 19:40-48 indica en detalle el distrito y las ciudades asignadas a Dan en la distribución después de la conquista, encontramos posteriormente en el Libro de los Jueces (18,1) que “la tribu de Dan buscaba un territorio donde habitar, pues hasta aquel día no le había tocado heredad entre las tribus de Israel.” Quizás ésta es otra manera de transmitir la idea ya anotada en el primer capítulo, que “los amorreos arrinconaron a los hijos de Dan contra la montaña, y no les daban lugar para extenderse hacia la planicie”. Al estar tan restringidos y acorralados en su propio territorio, resolvieron buscar hogar en otro lugar. La interesante historia de esta expedición, con muchos pormenores característicos de ese período de la civilización hebrea, aparece en el capítulo 18 del Libro de los Jueces. Después de enviar espías para reconocer el terreno, mandan un destacamento de seiscientos hombres que saquearon y quemaron la ciudad de Lais, y masacraron a sus habitantes, después de lo cual “reconstruyeron la ciudad y vivieron allí”. Al menos un resto de la tribu debió haber permanecido en el sur, como lo evidencia la historia de Sansón, que era un danita. En los Libros de las Crónicas se encuentran diversas referencias a las actividades de la tribu de Dan en el período inicial de la monarquía. Por ejemplo, se dice que 28.600 hombres armados de la tribu participaron en la elección de David en Hebrón (1 Crón. 12,35), y entre los artífices que Juram de Tiro envió a Salomón estaba el metalista Juram Abí, cuya madre pertenecía a la tribu de Dan (2 Crón. 2,13 ss.).

(3) Ciudad de Palestina, cuyo nombre original era Lais, o Lesem, llamada Dan luego de ser destruida y reconstruida por los seiscientos emisarios de la tribu de ese nombre (Jc. 18). Su ubicación fue el límite norte de Palestina, como Berseba marcaba el extremo sur, de donde surgió la expresión popular “desde Dan hasta Berseba”, que se usa para designar la extensión total del país. Aunque no queda nada de la ciudad de Dan, su ubicación en los confines de Neftalí se ha determinado con bastante exactitud a través de diversas indicaciones antiguas en las Escrituras y otras. En Jc. 18,7.28 se hace claro que Lais era un asentamiento sidonio a cierta distancia de la ciudad matriz, y en el capítulo (v. 9.12) se afirma la gran fertilidad del lugar. Josefo, que llama al poblado Dána, y en otros lugares Dánon, lo ubica "en las cercanías del Monte Líbano, cerca de las fuentes del Jordán Inferior, en la gran planicie de Sidón, a un día de viaje de la ciudad" (Antiq., V, III, 1). De acuerdo con Eusebio y San Jerónimo, la aldea de Dan estaba situada a cuatro millas de Paneas (Banias, o Cesarea de Filipo), en el camino a Tiro, en la crecida del Jordán. Su proximidad a Paneas llevó a la confusión de los dos pueblos en algunas obras antiguas, como, por ejemplo, en el Talmud de Babilonia; y unos cuantos estudiosos modernos, entre ellos G. A. Smith, aún identifican a Dan con Banias, aunque la opinión generalmente aceptada lo sitúa en Tell el-Qadi, y esta identificación tiene a su favor, entre otras razones, el nombre, prácticamente idéntico, como “Tell el-Qadi” significa “la colina del Juez”. Este montículo cuadrangular está situado cerca de una milla y media al sudoeste del Monte Hermón, y al oeste de Banias. El lugar y sus alrededores son notablemente pintorescos, y cerca del montículo hacia el oeste hay un manantial de agua clara y fresca en abundancia, que forma un nahr, o torrente, que los árabes llaman Nahr Leddân---probablemente una deformación de ed-Dân. Este torrente es la fuente principal del río Jordán, y es indudablemente el "Jordán Menor" que menciona Josefo.

Dan se menciona en el capítulo 14 del Génesis en relación con la expedición de Abraham contra Kedorlaomer, pero es dudoso si el lugar al que allí se refiere es el mismo de la antigua Lais. Aunque Eusebio y Jerónimo afirman que es un mismo lugar, muchos académicos modernos ubican a la Dan de Gén. 14 en la vecindad de Galaad, y la identifican con la Dan-Yuan, mencionada en 2 Sam. 24,6. La conquista de Lais por los danitas, a la que nos referimos en (2), aparece en Jueces 18. La parte de la tribu que vivió allí fue adicta a ciertas formas de idolatría desde el comienzo (cf. Jc. 18,30.31), y fue en esta población fronteriza donde Jeroboam instaló uno de los becerros de oro destinados a desviar a los israelitas del Reino del Norte del Templo de Jerusalén (1 Reyes 12,29-30; 2 Ry. 10,29)


Bibliografía: Para el (1) VIGOROUX, para el (2) y (3) LEGENDRE, ambos en Dict. de la Bible, s.v.; también para (1) y (2) PEAKE, para (3) MACKIE, ambos en HASTINGS, Dict. of the Bible, s.v.

Fuente: Driscoll, James F. "Dan." The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. <http://www.newadvent.org/cathen/04615c.htm>.

Traducido por Amparo Cabal. L H M.