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Sábado, 20 de abril de 2019

Sepulturero

De Enciclopedia Católica

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(Latín, fossores, fossarii, de fodere, cavar).

Cavador de fosas en las catacumbas romanas en los primeros tres siglos de la era cristiana. Desde los primeros días de la Iglesia, la determinación de las autoridades eclesiásticas de enterrar los restos mortales de los fieles en cementerios reservados exclusivamente para los cristianos, trajo a existencia la clase de trabajadores conocidos como enterradores o sepultureros. Los deberes del sepulturero cristiano correspondían de manera general con los de los vespillones paganos; pero mientras que estos últimos eran tenidos en muy poca estima en la sociedad pagana, desde fecha muy temprana, los sepultureros fueron clasificados entre el clero menor de la Iglesia (Wieland, Ordines minores, 1897); lo cual es un excelente ejemplo de la influencia del cristianismo en la elevación de los niveles más bajos de la sociedad.

Una interesante referencia literaria a los sepultureros, en su carácter de una de las órdenes menores, se encuentra en la “Gesta apud Zenophilum", un apéndice de la obra de San Optato de Mileve contra los donatistas. Hablando de la "casa en la que los cristianos se reunían" en Cirta en el año 303, durante la persecución de Diocleciano, este escritor enumera primero las órdenes superiores del clero presente, desde el obispo a los subdiáconos, y a continuación menciona por nombre a los sepultureros Jenaro , Heraclo, Fructuoso, et ceteris fossoribus (OPP. S. Optati S. ", ed. C. Ziwsa, en "Corpus Script. Eccl. Lat.", Viena, 1893, XXVI, 187). San Jerónimo también (Ep. XLIX) alude a los sepultureros como Clerici, y una crónica del siglo VI editada por el cardenal Mai (Spicil. Rom., IX, 133) enumera las órdenes del clero como ostiarius, fossorius, lector, etc. Parece que al principio el sepulturero no recibía salario regular, pero los individuos le pagaban por la labor realizada. Sin embargo, con la organización de la Iglesia parece que se les pagaba del tesoro común.

En el siglo IV a la corporación de sepultureros se les concedió la facultad de vender solares para enterramiento, como sabemos por inscripciones. Por ejemplo, en el cementerio de San Ciriaco dos mujeres le compraron al sepulturero Quinto un bisomus, o tumba doble, retro sanctos (cerca de la tumba de un mártir), y hay varias otras referencias a esta práctica. Hay buenas razones para creer que la corporación de sepultureros no se componía sólo de los obreros que excavaban las galerías de las catacumbas; sino que incluía también a los artistas que decoraban las tumbas, según se desprende de otra alusión en la "Gesta apud Zenophilum" ya citada. De acuerdo con esta autoridad, dos sepultureros fueron llevados ante el juez (inductis et adplicitis Victore Samsurici et Saturnino fossoribus); al ser interrogados en cuanto a su oficio, uno de ellos contestó que era sepulturero y el otro que era un artifex. En esa época este último término incluía los oficios de pintor y escultor. Así, parecería que esta persona que genéricamente se le conoce como sepulturero era también un artista.

Entre las representaciones de sepultureros en las catacumbas la más conocida, a través de la “Fabiola” de Wiseman, es la del sepulturero Diógenes, descubierta por Boldetti. La imagen, que resultó gravemente dañada en el intento por sacarla de la pared, representa a Diógenes con su zapapico sobre hombro derecho y sobre el hombro izquierdo un costal, que probablemente contenía su comida del mediodía; mientras que en la mano izquierda lleva un bastón con una luz adherida. La inscripción dice: DIOGENES FOSSOR, IN PACE DEPOSITVS, OCTABV KALENDAS OCTOBRIS (el sepulturero Diógenes, enterrado en paz, el octavo día antes de las calendas[1] de octubre). El fresco[2] más antiguo de un sepulturero, o más bien de dos sepultureros, que data de la segunda mitad del siglo II, se encuentra en una de las llamadas Capillas del Sacramento en la catacumba de San Calixto. Las figuras son representadas señalando hacia tres escenas eucarísticas, probablemente para indicar otro de sus deberes, que era a excluir a personas no autorizadas de tomar parte en las celebraciones litúrgicas que se celebraban ocasionalmente en los cementerios en conmemoración de los mártires. Las representaciones de los sepultureros se hallan generalmente cerca de la entrada a los cementerios subterráneos.


Bibliografía: KRAUS en Real-Encyk. der christlichen Alterthümer (Friburgo, 1882), s.v.; NORTHCOTE AND BROWNLOW, Roma Sotterranea (Londres, 1878); VENABLES en Dict. Christ. Antiq., s.v.; KAUFMANN, Manuale di archeol. cristiana (Roma, 1907).

Fuente: Hassett, Maurice. "Fossors." The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/06155a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.


NOTAS:

[1] calenda: En el antiguo cómputo romano y en el eclesiástico, primer día de cada mes.

[2] pintura al fresco: la que se hace en paredes y techos con colores disueltos en agua de cal y extendidos sobre una capa de estuco fresco.