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Martes, 23 de abril de 2019

San Luciano de Antioquia

De Enciclopedia Católica

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Sacerdote de la Iglesia de Antioquía que sufrió el martirio (7 de enero de 312), durante el reinado de Maximino Daza. Según la tradición conservada por Suidas, Luciano nació en Samosata, de padres piadosos, y fue educado en la ciudad vecina de Edesa en la escuela de un cierto Macario. No se le puede dar mucho crédito a estas aseveraciones, que no son corroboradas por ningún otro autor; muy probablemente Suidas confundió la historia de Luciano con la de su famoso homónimo, el pagano satírico del siglo anterior. Sin embargo, la confusión es fácilmente perdonable, pues ambos poseían los mismos rasgos intelectuales y el mismo amor por la exactitud literal cortante.

Desde muy joven Luciano estableció su residencia en Antioquía, donde fue ordenado presbítero, y donde pronto obtuvo una posición dominante como cabeza de la escuela teológica de dicha ciudad. Aunque él no puede ser acusado de compartir las opiniones de Pablo de Samosata, se hizo sospechoso en tiempos de la condenación de Pablo, y fue obligado a cortar su comunión con la Iglesia. Esta ruptura con el partido ortodoxo duró durante los episcopados de tres obispos, Domno, Timeo y Cirilo, cuyas administraciones se extendieron desde el 268 al 303. Parece más probable que Luciano se reconcilió con la Iglesia a principio del episcopado de Cirilo (quizás alrededor de 285) que en el de su sucesor, de otro modo es difícil entender cómo los obispos en Oriente pudieron haber recibido a sus pupilos.

Se sabe muy poco sobre la vida de Luciano, aunque pocos hombres han dejado tal huella en la historia del cristianismo. La oposición a las tendencias alegorizantes de los alejandrinos se centraron en él. Él rechazó este sistema completamente y propuso un sistema de interpretación literal que dominó la Iglesia Oriental por largo tiempo. En el campo de la teología, en las mentes de prácticamente todos los escritores (siendo Gwatkin la más notable excepción moderna, en sus “Estudios del Arrianismo”, Londres, 1900), él tiene la poco envidiable reputación de ser el autor real de las opiniones que luego encontraron expresión en la herejía de Arrio. En su sistema cristológico (un compromiso entre el modalismo y el subordinacionismo) el Verbo, aunque Él mismo era el Creador de todas las criaturas, era una criatura, aunque superior a todas las demás cosas creadas por el ancho abismo que separa al Creador y la criatura. Los grandes líderes del arrianismo (Arrio mismo, Eusebio, obispo de la corte de Nicomedia, Maris y Teognis) recibieron su educación de él y siempre lo veneraban como el amo y fundador de su sistema.

A pesar de su heterodoxia, Luciano fue un hombre de la más intachable virtud (Eusebio, Historia de la Iglesia, VIII.13.2); en la cima de la controversia arriana su fama de santidad no era menor que su reputación como erudito. Durante la persecución de Maximino Daza él fue arrestado en Antioquía y enviado a Nicomedia, donde soportó muchas torturas y, después de pronunciar un largo discurso en defensa de su fe, fue finalmente ejecutado. El más duradero memorial de la vida de Luciano, luego de la controversia cristológica que surgió debido a sus enseñanzas, fue su influencia sobre el estudio de la Biblia. Recibiendo el sentido literal solo él enfatizó en la necesidad de precisión textual y él mismo emprendió la revisión de la Versión de los Setenta del original hebreo. Su edición fue muy usada en el siglo IV (San Jerónimo, De Vir. III. LXXVII Praef. ad Paralip.; Adv. Rufium XXVI, Epis., 106). Él también publicó una recensión del Nuevo Testamento. San Jerónimo (De Vir. Ill, 77), en adición a la recensión de la Biblia, habla de "Lebelli de Fide", ninguna de las cuales existen. También se le atribuye la composición del Credo, presentado en el Concilio de Antioquía en 341 (Athan., "Ep. de Synod. Arim. et Seleuc". XXIII), pero su autoría es dudosa; de hecho es cierto que él no la compuso en su forma actual. Rufino (H. E., IX, VI) ha conservado una traducción de su discurso apologético. Suidas menciona algunas de sus epístolas; el fragmento de una anuncia la muerte de Antimo, un obispo ("Chronicon Paschale in P.G. XCII, 689).


Bibliografía: ROUTH, Reliquiae Sacrae, IV, i, 17; Acta SS. Jan. I, 357, 365; BARDENHEWER, Geschichte der altkirchlichen Literatur, II, 235, 241; HARNACK, Die Chronologie der alchristlichen Litteratur, II, 138-146; BATIFOL, Etude d'hagiographie arienne ;La Passion Saint Lucien d'Antioche, compte-rendu au congris scientifique international des Catholiques (Paris, 1891), sect. 11, 181, 186; WESTCOTT, History of the New Testament Canon, 392 sq.; NEWMAN, Arians of the Fourth Century; BARDENHEWER, Patrology, tr. SHAHAN, (St. Louis, 1908).

Fuente: Healy, Patrick. "Lucian of Antioch." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09409a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.