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Jueves, 21 de noviembre de 2019

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(Della Valle) [[Humanismo|Humanista]] y [[Filosofía|filósofo]], nació en [[Roma]] en 1405; murió allí el 1 de agosto de 1457. Su padre era originario de Placencia. Estudió latín con el maestro [[Leonardo Bruni]] (Aretino) y griego con el maestro [[Giovanni Aurispa]]. A la edad de 24 años quiso obtener una posición en el secretariado papal, pero fue considerado muy joven. Luego de la muerte de su [[Padres|padre]], aceptó una cátedra de retórica en la [[Universidad de Pavía]], donde escribió el tratado “De voluptate” (1431), de la cual apareció una edición enmendada más tarde con el título de “De vero bono”.  Debido a su carta abierta atacando al jurista Bartolo (1433) y ridiculizando la [[Ley|jurisprudencia]] contemporánea, fue forzado a dejar Pavía. 
  
(Della Valle)
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Se fue a [[Milán]] y después a [[Génova]] e hizo otro esfuerzo para tener éxito en Roma, y finalmente se estableció en [[Nápoles]] (1433) donde llegó a ser secretario de Alfonso de [[Aragón]], cuya corte, frecuentada por los más distinguidos escritores, era un foco de desenfreno y libertinaje. Lorenzo confesó que su vida allí, igual que su vida anterior, no estuvo libre de manchas morales.  En Nápoles escribió “De libero arbitrio”, “Dialecticae disputationes”, Declamazione contro la donazione di Constantino” (1440), “De professione religiosorum” (1442, no impreso hasta Vahlen en 1869).   En el año de 1444 tuvo una controversia con Fray Antonio da Bitonto sobre la composición del [[Credo de los Apóstoles]] por cada uno de los [[Apóstoles]]. Sus elucubraciones filosóficas y [[Teología|teológicas]] le ganaron que la [[Curia Romana|curia]] de Nápoles lo juzgara por [[herejía]], pero el juicio fue interrumpido por la intervención del rey Alfonso.  
Humanista y filósofo nacido en Roma en 1405. Murió en esa misma cuidad el 1 de agosto de 1457. Su padre era originario de Placentia. Estudió latín con el maestro Leonardo Bruni (Aretino) y griego con el maestro Giovanni Aurispa. A la edad de 24 años quizo obtener una posición en el secretariado del papa pero fue considerado muy joven. Luego de la muerte de su padre, aceptó una posición en la cátedra de elocuencia en la universidad de Pavia donde el escribió el tratado “De voluptate” (1431). Una edición corregida de ese trabajo apareció con el título “De vero bono”.
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Debido a una carta abierta que escribió atacando al jurisconsulto Bartolo en 1493 y ridiculizando su jurisprudencia contemporánea, fue forzado a dejar su posición en Pavia. Fue a Milán y después a Génova e hizo otro esfuerzo para estar en Roma. Finalmente se estableció en Nápoles (en 1433) donde llegó a ser secretario de Alfonso de Aragón. En esa corte fue frecuentado por distinguidos escritores en un ambiente licencioso. Lorenzo confesó que su vida allí tanto como sus años anteriores no había estado libre de restricciones morales. En Nápoles escribió “De libero arbitrio”, “Dialecticae disputationes”, Declamazione contro la donazione di Constantino” (1440), “De professione religiosorum” (1442) aunque la impresión se llevó a cabo por Vahlen en 1869.  
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Su trabajo estándar es “De elegantia linguae latinae”, el cual fue el primero en colocar el estudio del latín en una base científica. Había trabajado en él desde 1435 y en 1444 fue publicado por una indiscreción de Aurispa. Los humanistas que le precedieron habían formado su estilo latino bastante empíricamente, y consecuentemente habían admitido muchas construcciones peculiares del latín popular. Aunque Valla se había abstenido de personalismos, todos los escritores literarios consideraron su trabajo literario como una provocación y arrojaron invectivas contra el autor. Esta controversia es una de las páginas más desagradables en la historia del [[Renacimiento]] italiano. El más fiero agresor fue Poggio Bracciolini, quien no solo señaló [[error]]es de estilo en las obras de Valla, sino que también lo acusó de los vicios más degradantes.  Las no menos virulentas respuestas de Valla aparecen en su “Invectivarum libri sex”.   Las invectivas de Poggio crearon una mala impresión en Roma; como Valla aún esperaba obtener una posición en la Curia, escribió una “Apologia ad [[Papa Eugenio IV|Eugenio IV]]”, en la que se excusaba por sus faltas y prometía enmendarse.  Pero fue sólo hasta después de la [[Elecciones Papales|elección]] del [[Papa Nicolás V]] que encontró algún favor (1448) y obtuvo su primera posición como “scriptor”, y luego de secretario apostólico.  [[Papa Calixto III|Calixto III]] le concedió un [[Canónigo|canonicato]] en San Juan de Letrán, el que sólo pudo mantener por pocos años.  Por orden de [[Papa Nicolás V]] tradujo varios autores griegos.
  
En el año de 1444 tuvo una controversia con Fray Antonio de Bitonto sobre la composición del credo de los Apóstoles por cada uno de los Apóstoles. Sus elucubraciones filosóficas y teológicas le valieron ser tratado como hereje por la curia de Nápoles, sin embargo el juicio fue interrumpido por la intervención del rey Alfonso. Su trabajo estándar es de “De elegantia linguae latinae” que fue colocado como un estudio de latín sobre bases científicas. Este trabajo lo adelantó 1435 y en 1944 fue publicado por una indiscreción de Aurispa.
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Sus obras filosóficas y teológicas son interesantes. En su “Disputazioni dialettiche”, se opuso amargamente a [[Aristóteles]] y a los escolásticos, pero trata su tema superficialmente y más como gramático que como filósofo.  No hizo ninguna contribución positiva a la filosofía, y sólo ayudó a desacreditar el [[escolasticismo]]. Su obra más discutida es el dialogo “De voluptate”.  En ella Leonardo Bruni (Arentino) defiende la doctrina [[Estoicos y Filosofía Estoica|estoica]] de que la vida conforme a la naturaleza es [[el bien mayor]] (summum bonum]]. Antonio Beccadelli (Panormita) favorece tenazmente el [[epicureísmo]], y declara que el deseo de placer sólo debe ser restringido si es obstáculo para un placer mayor y que la continencia es contraria a la naturaleza. Finalmente Niccolo Niccoli habla contra ambos y favorece el [[hedonismo]] [[Cristianismo|cristiano]], sosteniendo que la [[felicidad]] perpetua es el sumum bonum, y que la [[virtud]] se practica sólo como un medio para obtenerla.  No está totalmente claro si Beccadelli o Niccoli, (quien es declarado triunfador por los espectadores), expresaron las opiniones personales de Valla. Parecería que para entonces (1431) todavía no había llegado a una opinión definitiva (1431). Valla se limita a exponer las tres opiniones, pero le da al epicureísmo el más ardiente y elocuente defensor.  El modo en que su “Apología” atenúa lo que había dicho en “De voluptate”, donde argumentaba sobre el significado de la palabra latina voluptas, muestra que estaba todavía indeciso.  
  
Los humanistas que le precidieron habían formado el estilo de su latín de manera más bien empírica, y consecuentemente admitían muchas construcciones peculiares del latín popular. Aunque Valla había rechazado tomar elementos de personalidades, todos los escritores literarios consideraron su trabajo literario como una provocación y se manifestaron contra el autor. Esta controversia representa una de las páginas más desagradables del renacimiento italiano. El más fiero agresor fue Poggio Bracciolim, quien no solo señaló errores en el trabajo de Valla sino que también lo acusó de vicios degradantes.  
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En su “Declamazione contro la donazione di Costantino”, probablemente inspirada por Alfonso, quien estaba en [[guerra]] contra el [[Papa]] Eugenio IV por la posesión del reino de Nápoles, Valle exhortó a los romanos a revelarse y a sus líderes a despojar al Papa de su poder temporal, el cual él considera la causa de todos los males que afligen a [[Italia]].  Su obra “Anotazionni sul testo latino del Nuovo Testamento” trata principalmente sobre la latinidad y menos frecuentemente con la traducción misma. En su “De professione religiosorum” niega que el estado religioso sea el más perfecto, puesto que existe mayor [[mérito]] en actuar espontáneamente que en cumplir lo que uno está [[Obligación|obligado]] a hacer por [[voto]], y tilda a los [[monje]]s de arrogantes por llamarse a sí mismos religiosos, como si los otros cristianos no lo fueran; sin embargo, se abstiene de tratar de desacreditarlos narrando historias salaces como se complacían en hacer los otros humanistas.  En su “De libero arbitrio” acepta que la precognición de [[Dios]] no es incompatible con la [[Libre Voluntad|libre voluntad]], pero afirma que nuestro [[intelecto]] es incapaz de comprender esta [[verdad]]. Valla primero dio expresión a muchas [[idea]]s que fueron luego adoptadas por los reformadores.  Como otros humanistas de su época, el careció de firmeza de [[carácter]].  
  
Las respuestas de Valla fueron no menos virulentas y están contenidas en su trabajo “Invectivarum libri sex”. La posición de Poggio no creo una mala impresión en Roma y Valla aún tuvo esperanza de obtener una posición en la curia, con base en ello escribió “Una apología a Eugenio IV” en donde el escritor se excusa de sus faltas y promete enmendarlas. Pero solamente hasta la elección de Nicolás V fue que pudo encontrar algún favor (1448) y obtener la posición de relator, más tarde de secretario apostólico. Calixto III le dio una posición en San Juan Laterano la cual el escritor mantuvo por unos pocos años. Por orden de Nicolás V tuvo que traducir a varios autores griegos.
 
  
Sus trabajos filosóficos y teológicos son interesantes. En su “Disputazioni dialettiche”, el escritor amargamente se opone a Aristóteles y a los ecolásticos pero trata este asunto de manera superficial y más en un sentido gramático que en un sentido filosófico. No llegó a ser una contribución positiva a la filosofía, pero si llegó a desacreditar el escolasticismo. Su trabajo más discutido fue el dialogo “De voluptate”. Respecto al mismo, Leonardo Bruni (Arentino) defiende la doctrina estoica en el sentido que una vida debe conformarse con su propia naturaleza (summum bonum). Antonio Beccadelli (Panormita) favorece el epicurianismo declarando que el deseo del placer no debe ser restringido solamente en función de obtener un placer aún mayor y que la continencia es contraria a la naturaleza. Finalmente Niccolo Niccoli habla contra ambos y favarece el hedonismo Cristiano, sosteniendo que la felicidad perpetua es el sumum bonum, y que la virtud es practicarlo como un medio de obtener esa condición.
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'''Bibliografía''':  VALLA, Opera (Basilea, 1540); VAHLEN, Laurentii Vallae opuscula tria (Viena, 1869); GABOTTO, Lorenzo Valla e l'epicuresimo nel 400 (Milan, 1889); MANCINI, Vita di Lorenzo Valla (Florencia, 1891); MONNIER, Le Quattrocento (París, 1901); ROSSI, Il quattro cento, Storia letteraria d'Italia (Milán, s. d.); PASTOR, Gesch. der Papste, I (3ra ed., Friburgo, 1901), 16.
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U. BENIGNI
  
No está totalmente claro si Beccadelli o Niccoli, este último declarado victorioso, expresaron las opiniones personales de Valla. Es posible que no se llegue a tener una opinión definitiva (1431). Valla llega a exponer varias opiniones pero se manifiesta como un ardiente defensor del epicurianismo. La forma en que se expresa en su “Apología” lo que ha dicho “De voluptate” es una discusión acerca de la palabra latina voluptas y se muestra no definitivo al respecto.
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'''Fuente:'''  Benigni, Umberto. "Lorenzo Valla." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.
 
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<http://www.newadvent.org/cathen/15257a.htm>.
En su “Declamazione contro la donazione di Costantino” la cual fue probablemente inspirada por Alfonso, quien estaba en guerra contra el Papa por la posesión del reino de Nápoles, Valle exhorta a los romanos a revelarse contra sus líderes y de quitarle al Papa su poder temporal, el cual, declara el autor, es la causa de todos los males que afligen a Italia. En su obra “ Anotazionni sul testo latino del Nuovo Testamento” el autor hace un tratamiento de las exposiciones en latín y menos frecuentemente con las traducciones con que contaba. En su “De professione religiosorum” niega que el estado religioso sea el más perfecto, y que existe un gran mérito en la actuación espontanea que cada uno va teniendo en cuanto a cumplir sus obligaciones por juramento y señala que los monjes que actúan con arrogancia llamándose a sí mismos religiosos no hacen bien, en tanto manifiestan que otros cristianos no siguen la fe. El autor no llega sin embargo a tratar de desacreditarlos tal y como otros humanistas si lo hacen. En su “De libero arbitrio” sostiene que un gran conocimiento de Dios no es incompatible con el libre albedrío y mantiene que nuestro intelecto no es capaz de comprender esta verdad. Valla primero dio expresión a muchas ideas que fueron desarrolladas tiempo después especialmente por los reformadores. Como otros humanistas de su edad el careció de firmeza de carácter.
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Traducido por Luz María Hernández Medina y Giovanni E. Reyes
VALLA, Opera (Basle, 1540); VAHLEN, Laurentii Vallae opuscula tria (Vienna, 1869); GABOTTO, Lorenzo Valla e l'epicuresimo nel 400 (Milan, 1889); MANCINI, Vita di Lorenzo Valla (Florence, 1891); MONNIER, Le Quattrocento (Paris, 1901); ROSSI, Il quattro cento, Storia letteraria d'Italia (Milan, s. d.); PASTOR, Gesch. der Papste, I (3rd ed., Freiburg, 1901), 16.  
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U. BENIGNI
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Transcrito por Thomas M. Barrett
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Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes
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Dedicado a las pobres almas del purgatorio
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Última revisión de 22:40 17 abr 2009

(Della Valle) Humanista y filósofo, nació en Roma en 1405; murió allí el 1 de agosto de 1457. Su padre era originario de Placencia. Estudió latín con el maestro Leonardo Bruni (Aretino) y griego con el maestro Giovanni Aurispa. A la edad de 24 años quiso obtener una posición en el secretariado papal, pero fue considerado muy joven. Luego de la muerte de su padre, aceptó una cátedra de retórica en la Universidad de Pavía, donde escribió el tratado “De voluptate” (1431), de la cual apareció una edición enmendada más tarde con el título de “De vero bono”. Debido a su carta abierta atacando al jurista Bartolo (1433) y ridiculizando la jurisprudencia contemporánea, fue forzado a dejar Pavía.

Se fue a Milán y después a Génova e hizo otro esfuerzo para tener éxito en Roma, y finalmente se estableció en Nápoles (1433) donde llegó a ser secretario de Alfonso de Aragón, cuya corte, frecuentada por los más distinguidos escritores, era un foco de desenfreno y libertinaje. Lorenzo confesó que su vida allí, igual que su vida anterior, no estuvo libre de manchas morales. En Nápoles escribió “De libero arbitrio”, “Dialecticae disputationes”, Declamazione contro la donazione di Constantino” (1440), “De professione religiosorum” (1442, no impreso hasta Vahlen en 1869). En el año de 1444 tuvo una controversia con Fray Antonio da Bitonto sobre la composición del Credo de los Apóstoles por cada uno de los Apóstoles. Sus elucubraciones filosóficas y teológicas le ganaron que la curia de Nápoles lo juzgara por herejía, pero el juicio fue interrumpido por la intervención del rey Alfonso.

Su trabajo estándar es “De elegantia linguae latinae”, el cual fue el primero en colocar el estudio del latín en una base científica. Había trabajado en él desde 1435 y en 1444 fue publicado por una indiscreción de Aurispa. Los humanistas que le precedieron habían formado su estilo latino bastante empíricamente, y consecuentemente habían admitido muchas construcciones peculiares del latín popular. Aunque Valla se había abstenido de personalismos, todos los escritores literarios consideraron su trabajo literario como una provocación y arrojaron invectivas contra el autor. Esta controversia es una de las páginas más desagradables en la historia del Renacimiento italiano. El más fiero agresor fue Poggio Bracciolini, quien no solo señaló errores de estilo en las obras de Valla, sino que también lo acusó de los vicios más degradantes. Las no menos virulentas respuestas de Valla aparecen en su “Invectivarum libri sex”. Las invectivas de Poggio crearon una mala impresión en Roma; como Valla aún esperaba obtener una posición en la Curia, escribió una “Apologia ad Eugenio IV”, en la que se excusaba por sus faltas y prometía enmendarse. Pero fue sólo hasta después de la elección del Papa Nicolás V que encontró algún favor (1448) y obtuvo su primera posición como “scriptor”, y luego de secretario apostólico. Calixto III le concedió un canonicato en San Juan de Letrán, el que sólo pudo mantener por pocos años. Por orden de Papa Nicolás V tradujo varios autores griegos.

Sus obras filosóficas y teológicas son interesantes. En su “Disputazioni dialettiche”, se opuso amargamente a Aristóteles y a los escolásticos, pero trata su tema superficialmente y más como gramático que como filósofo. No hizo ninguna contribución positiva a la filosofía, y sólo ayudó a desacreditar el escolasticismo. Su obra más discutida es el dialogo “De voluptate”. En ella Leonardo Bruni (Arentino) defiende la doctrina estoica de que la vida conforme a la naturaleza es el bien mayor (summum bonum]]. Antonio Beccadelli (Panormita) favorece tenazmente el epicureísmo, y declara que el deseo de placer sólo debe ser restringido si es obstáculo para un placer mayor y que la continencia es contraria a la naturaleza. Finalmente Niccolo Niccoli habla contra ambos y favorece el hedonismo cristiano, sosteniendo que la felicidad perpetua es el sumum bonum, y que la virtud se practica sólo como un medio para obtenerla. No está totalmente claro si Beccadelli o Niccoli, (quien es declarado triunfador por los espectadores), expresaron las opiniones personales de Valla. Parecería que para entonces (1431) todavía no había llegado a una opinión definitiva (1431). Valla se limita a exponer las tres opiniones, pero le da al epicureísmo el más ardiente y elocuente defensor. El modo en que su “Apología” atenúa lo que había dicho en “De voluptate”, donde argumentaba sobre el significado de la palabra latina voluptas, muestra que estaba todavía indeciso.

En su “Declamazione contro la donazione di Costantino”, probablemente inspirada por Alfonso, quien estaba en guerra contra el Papa Eugenio IV por la posesión del reino de Nápoles, Valle exhortó a los romanos a revelarse y a sus líderes a despojar al Papa de su poder temporal, el cual él considera la causa de todos los males que afligen a Italia. Su obra “Anotazionni sul testo latino del Nuovo Testamento” trata principalmente sobre la latinidad y menos frecuentemente con la traducción misma. En su “De professione religiosorum” niega que el estado religioso sea el más perfecto, puesto que existe mayor mérito en actuar espontáneamente que en cumplir lo que uno está obligado a hacer por voto, y tilda a los monjes de arrogantes por llamarse a sí mismos religiosos, como si los otros cristianos no lo fueran; sin embargo, se abstiene de tratar de desacreditarlos narrando historias salaces como se complacían en hacer los otros humanistas. En su “De libero arbitrio” acepta que la precognición de Dios no es incompatible con la libre voluntad, pero afirma que nuestro intelecto es incapaz de comprender esta verdad. Valla primero dio expresión a muchas ideas que fueron luego adoptadas por los reformadores. Como otros humanistas de su época, el careció de firmeza de carácter.


Bibliografía: VALLA, Opera (Basilea, 1540); VAHLEN, Laurentii Vallae opuscula tria (Viena, 1869); GABOTTO, Lorenzo Valla e l'epicuresimo nel 400 (Milan, 1889); MANCINI, Vita di Lorenzo Valla (Florencia, 1891); MONNIER, Le Quattrocento (París, 1901); ROSSI, Il quattro cento, Storia letteraria d'Italia (Milán, s. d.); PASTOR, Gesch. der Papste, I (3ra ed., Friburgo, 1901), 16. U. BENIGNI

Fuente: Benigni, Umberto. "Lorenzo Valla." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/15257a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina y Giovanni E. Reyes