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Domingo, 22 de octubre de 2017

Homiliario

De Enciclopedia Católica

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El homiliario es una colección de homilías, o explicaciones familiares de los Evangelios (Vea HOMILÍA). Desde época muy temprana las homilías de los Padres se tenían en alta estima, y eran leídas en relación con el rezo del Oficio Divino (Vea BREVIARIO; OFICIO DIVINO). Sabemos que la costumbre es tan antigua como el siglo VI por el hecho de que San Gregorio Magno se refiere a ella, y que San Benito la menciona en su Regla (Batiffol, "Historia del Breviario Romano", 107). Esto fue particularmente cierto de las homilías de San León I, muy concisas y peculiarmente apropiadas para fines litúrgicos.

A medida que se añadían nuevas fiestas al Oficio, la demanda de homilías se hizo mayor, y para el siglo VIII, el siglo de la codificación litúrgica, comenzaron a aparecer colecciones de homilías (Batiffol, op. cit., 108). Tal colección se llama homiliarium o homiliarius (es decir, liber) doctorum. En la Edad Media se redactaron numerosas colecciones de homilías a los efectos de la predicación. Muchos homiliarios nos han llegado, y hay referencias medievales a muchos otros. Mabillon (De Liturgia Gallicana) menciona un homiliario galicano muy antiguo. En un manuscrito del siglo VIII se encuentra la referencia a un homiliario por Agimundo, un sacerdote romano. San Beda el Venerable compiló uno en Inglaterra. En la biblioteca episcopal de Würzburgo se conserva un homiliario hecho por el obispo Burchard, un compañero de San Bonifacio. Alano, abad de Farfa (770), compiló un homiliario grande, el cual debe haber sido copiado a menudo, ya que nos ha llegado en varios manuscritos.

En la primera mitad del siglo IX Smaragdo, abad de Monte Saint-Michel en el Mosa, compiló, a partir de los Padres, un libro de homilías sobre los Evangelios y Epístolas para todo el año. Haimo, un monje de Fulda y discípulo de Alcuino, después obispo de Halberstadt (841), preparó una colección para los domingos y fiestas de los santos (Tritemioen Lingard, II, 313, nota). Rábano Mauro, otro discípulo de Alcuino, y Eric de Auxerre compilaron cada uno una colección de homilías. Todos ellos escribieron en latín.

Tal vez el homiliario más famoso es el de Pablo Warnefrido, más conocido como Pablo el Diácono, un monje de Monte Casino. Fue hecho por orden de Carlomagno y ha sido muy tergiversado en los últimos tiempos. Mosheim (Hist. Ecl., II, p. 150, Londres, 1845) y Neander (V, 174), seguido por varias enciclopedias y muchos escritores protestantes, afirman que el gran emperador lo mandó a recopilar con el fin de que los clérigos ignorantes y perezosos pudiesen al menos podría recitarle al pueblo los Evangelios y Epístolas de los domingos y días de fiesta. Como cuestión de hecho, esta colección en particular no fue hecha para uso en el púlpito, sino para el rezo del Breviario, como mostraría de inmediato incluso una lectura superficial decreto real decreto. Su carácter litúrgico se ve corroborado por el hecho de que se hicieron copias sólo para las iglesias que acostumbraban rezar el Oficio a coro.

Copias en manuscrito de este homiliario todavía se encuentran en Heidelberg, Frankfurt, Darmstadt, Fulda, Giessen y Kassel. El manuscrito mencionado por Mabillon, y redescubierto por Ranke, se encuentra en Carlsruhe, y es más antiguo que la copia del siglo X de Monte Casino. La primera edición impresa es la de Espira en 1482. La autoría de la edición de Colonia (siglo XVI) se le atribuye a Alcuino, pero el decreto real mencionado no deja ninguna duda sobre el propósito o el autor; Alcuino pudo haberlo revisado. Aunque no está diseñado expresamente para predicadores, el homiliario de Carlomagno sin duda ejerció una influencia indirecta en el púlpito, y en fecha tan tardía como el siglo XV o XVI sirvió para fines de oratoria sagrada.

A menudo la Iglesia mandaba a traducir las homilías (v.g. Segundo Concilio de Reims, 813; Tercer Concilio de Tours, 813 ---cf. Thomassin, LXXXV, 510), y esta se volvió una práctica común. Alfredo el Grande tradujo al anglosajón las homilías de San Beda, y la "Regula Pastoralis" de San Gregorio Magno para el clero. Aelfric seleccionó y tradujo a ese mismo idioma pasajes de San Agustín, San Jerónimo, San Beda, San Gregorio, Smaragdo y ocasionalmente de Haimo. Su objetivo era convertir los extractos en un conjunto, y así presentarlos en un estilo fácil y comprensible (Lingard, II, 313). Estas traducciones ocuparon un lugar prominente en la literatura inglesa primitiva. La primera traducción alemana de este tipo se debió a Otfrido de Wissembourg. (Vea los artículos HOMILÍA y ORATORIA SAGRADA.

Colecciones de las homilías de los Padres griegos y latinos se encuentran en la “Patrología” de Migne. Para una descripción de las ediciones de sus obras, incluyendo las homilías, se remite al lector a la “Patrología” de Bardenhewer (tr. Shahan, San Luis, 1908). Las homilías irlandesas que nos han llegado se encuentran principalmente en el “Libro Mezclado" (Leabhar Breac), que está escrito parte en latín y parte en irlandés (ver extracto "Pasiones y Homilías", ed. Atkinson, Dublín, 1887). En su mayor parte consiste de homilías y pasiones y vidas de los santos, etc. El "Libro de Ballymote" contiene, entre temas diversos, asuntos bíblicos y hagiográficos; y el "Libro de Lismore" contiene vidas de los santos bajo la forma de homilías (vea Hull, "Libro de Texto de Literatura Irlandesa", apéndice).

La encuadernación e iluminación de los Evangelios y homiliarios eran elaboradas y artísticas. A menudo se depositaban en un ataúd muy elaborado (Arta Testamenti), que en Irlanda se le llamaba cumdach (santuario). Constantino el Grande presentó un texto de los Evangelios con una encuadernación costosa a la iglesia de San Juan de Letrán; y la reina Teodolinda hizo una presentación similar a la iglesia en Monza (Kraus, "Geschichte der Christlichen Kunst", I, 528).


Bibliografía: KEPPLER en Kirchenlex., s.v.; BATIFFOL, History of the Roman Breviary (tr. Londres, 1898); THOMASSIN, Vetus et Nova Ecclesiae Disciplina (París, 1688); BARDENHEWER, Patrology, tr. SHAHAN (San Luis, 1908); DUCHESNE, Christian Worship, tr. McCLURE (Londres, 1903).

Fuente: Beecher, Patrick. "Homiliarium." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. 25 Feb. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/07447a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.