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Sábado, 15 de diciembre de 2018

Heráldica eclesiástica

De Enciclopedia Católica

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Introducción

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La heráldica[1] eclesiástica se divide naturalmente en diversas ramas, principalmente: las armas de organizaciones religiosas y otros grupos; las insignias de dignidad, rango u oficio eclesiástico; los blasones[2], términos y formas de la heráldica en general que tienen un origen, uso o carácter religioso o eclesiástico; los emblemas o divisas[3] atribuidos o que tipifican a santos particulares u otros seres venerados por la Iglesia. Entremezclado con estas categorías está su simbolismo real, sugerido o imaginario; y profundamente entrelazada, más especialmente en relación con las insignias de rango eclesiástico, yace la consideración de las vestimentas eclesiásticas. El tema de las vestimentas en relación a los artículos propiamente dichos y su uso se considera más de lleno bajo vestimentas (vea también alba, casulla, etc.).
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(N. de la T.: Para beneficio del lector, daremos algunas definiciones relacionadas con la heráldica, tomadas del diccionario de la Real Academia Española, que le permitirán entender mejor el presente artículo. Las mismas se encuentran al final en la sección de Notas.)

Origen de la heráldica

En general:

Escudo episcopal de Joseph Ratzinger
El origen de la heráldica misma sigue envuelto en mucho misterio. Es realmente el desarrollo y la conjunción de tres ideas, ninguna de las cuales por sí misma se puede considerar como heráldica.
  • Primero vino la simple divisa o emblema personal indicativo del individuo, una idea cuyo origen se puede buscar a través de los estandartes de los hijos de Israel, a través de las divisas de los romanos, los griegos y los egipcios, atribuidas tanto a personajes reales como míticos, y a través de los tótems de los salvajes.
  • Luego vino la idea decorativa de indicar la propiedad que evolucionó en una dirección a la autenticación del sello por su divisa.
  • Por último vino la necesidad militar de proclamar la identidad cuando la armadura hizo difícil el reconocimiento; y abusando de la buena fe de estas ideas se desarrolló la herencia o la continuidad de estos emblemas, para cuya época la heráldica era una ciencia perfeccionada y (para las necesidades de la época) completada, usada en todas partes para sellos, banderas, escudos y sobrevestes.
Escudo de Su Santidad el el Papa Bendedicto XVI, de feliz memoria
Escudo episcopal del Cardenal Jorge Bergoglio
Escudo de Su Santidad Francisco, felizmente reinante
Se admite universalmente que la heráldica, como ahora entendemos el término, no existía en la época de la conquista normanda de Inglaterra. A finales del siglo XII se había generalizado en toda Inglaterra, Francia, Italia y Alemania, y sin duda se debió al lugar de reunión común de las naciones cristianas en y durante las Cruzadas que los principios fundamentales de la ciencia de la heráldica son y han sido siempre cosmopolitas.
Ornamentos de las armas del Soberano Pontífice

Heráldica eclesiástica:

Divisa cardenalicia
No hay una línea divisoria rígida entre la heráldica en general y la heráldica eclesiástica ---ambas tienen el mismo origen, las mismas líneas de desarrollo contemporáneo--- pero la aplicación de la heráldica a fines eclesiásticos ocurre por primera vez en la aparición de los escudos de armas de naturaleza personal y familiar en los sellos eclesiásticos, y de las divisas sagradas o santas en vestimentas y estandartes eclesiásticos. Esta última influencia es de menor importancia porque era más efímera y más de la naturaleza de puro simbolismo que de heráldica.


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Los primeros sellos eclesiásticos ---casi todos, en los primeros tiempos, en forma de circular, como han continuado hasta hoy día--- llevaban el busto, medio cuerpo o efigie completa del propietario del sello. Así eran también, en ese período, los sellos de los seglares en los que aparecen las efigies montadas del caballero y el noble con el escudo de armas (según se desarrollaban) y las bardas mostrados completamente. Entonces tenemos, desde alrededor de 1300, el sello que muestra sólo el escudo de armas, y al mismo tiempo el sello eclesiástico progresó a través de la efigie con dosel con el escudo de armas en la base a la forma posterior con el blasón heráldico y la leyenda solamente. La heráldica eclesiástica simplemente progresó al mismo tiempo y sobre las mismas líneas que la heráldica en general.


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Los primeros sellos eclesiásticos fueron, sin duda, puramente personales, con la efigie, armas, o la divisa del obispo o abad respectivamente, según fuese el caso, pero, en Inglaterra, de todos modos, el "Statutum de apportis religiosorums" de 1307 (35 Eduardo I ) decretó que todas las casas religiosas debían tener un sello común, y que todas las concesiones que no llevasen ese sello serían nulas e inválidas. Con el sello común de una comunidad surgió la idea de un tabardo [4] impersonal para esa comunidad, pero como no hay fecha definitiva en la que esos sellos se volvieron heráldicos, no hay un origen común a partir del cual surgieron las divisas.


Escudo de abades
Ha sido un asunto de gran controversia en Inglaterra en qué fecha la autoridad soberana ejerció efectivamente el control en materia de armería[5]. Se puede rastrear al comienzo del siglo XIV; pero en materia de religión, la apelación era a Roma y no al soberano temporal, y hay poca evidencia, si de hecho hay alguna, del control regularizado de la heráldica eclesiástica antes de la fecha de la Reforma. Por esta razón, las armas de abadías y prioratos tienen poco de la exactitud que caracteriza otra heráldica de la época; y nos encontramos con que en Inglaterra, como en todos los demás países, las armas[6] personales de los donantes, benefactores o predecesores en el cargo eran constantemente requisadas al servicio de las armas impersonales de la comunidad. En algunos casos (por ejemplo, en el caso de las armas de la Sede de Hereford), incluso estas armas personales se volvieron estereotipadas por el uso repetido en las armas impersonales del oficio o la comunidad, aunque, por supuesto, muchas, quizá la mayoría, a partir del carácter de los blasones y divisas que componían el escudo de armas, eran obviamente diseñadas para, e indicativas de, la finalidad que servían y la comunidad que representaban.


Escudo de Arzobispo con jurisdicción histórica
Un gran número de escudos de armas[7] eclesiásticas, así como otras públicas, se basan en las figuras y efigies de los santos patrones originalmente usados y representados como tales y sin ninguna intención heráldica. La consecuencia natural es que en muchos casos de comunidades religiosas hay dos o más escudos de armas que cumplen la función indistintamente. Armas impersonales de este tipo se produjeron para las sedes, episcopales y arzobispales, y para las abadías y conventos, y para las órdenes religiosas. Estas armas, consideradas simplemente como escudos de armas en todos los asuntos de la regla heráldica y blasón, se ajustan a las reglas y leyes ordinarias de la armería en general en la medida en que éstas le conciernen; ni en sus características difieren de eso, salvo en asuntos de la ornamentación exterior.


Escudos episcopales
Sin embargo, debemos aludir aquí a un punto. El escudo es el vehículo ordinario del escudo de armas. Es obvia y esencialmente un instrumento militar, y el eclesiástico alegadamente amante de la paz a menudo ha preferido sustituir el escudo por la cartela ovalada. En algunos países, especialmente Italia, España y Francia, el uso de la cartela con fines eclesiásticos ha sido muy general, pero con el reconocimiento de esta preferencia eclesiástica por la cartela, no hay que olvidar que los laicos también han hecho uso ocasional de la misma por armería puramente personal, y que el uso del escudo por los eclesiásticos es muy universalmente general en todos las épocas para que cualquier sugerencia de incorrección siga su uso en preferencia a la cartela.

Armas impersonales

Inglaterra:

Estudio de Patriarcas y Primados
Aunque Inglaterra es un país protestante, y su heráldica eclesiástica posterior a la Reforma carece de posteriores desarrollos romanos, sin embargo, el control oficial de la armería en ese país ha sido y sigue siendo más eficiente y eficaz que el control en cualquier otro país, y cuando en Inglaterra el poder temporal asumió la jefatura de la Iglesia Anglicana, y en consecuencia el control de su heráldica, la práctica heráldica existente en esa fecha era estereotipada y desde entonces ha permanecido inalterada. Por esa razón la ley inglesa relativa a las armas episcopales bien puede ser considerada como indicativa de la realidad en una época en que la heráldica era de mayor importancia que en la actualidad.
Vicarios y sacerdote
El escudo de armas oficial de un obispo no le pertenece a él personalmente ni a su rango. Está ligado a su jurisdicción como parte del Estado y la religión establecida del Estado. Por esa razón, un obispo sufragáneo (que corresponde a lo que se conoce entre los católicos como obispo auxiliar), aunque posee una descripción titular local, no tiene escudo de armas oficial. Por la misma razón, en la separación de las iglesias episcopales escocesa e irlandesa se extinguieron los escudos de las sedes legítimas y ya no son reconocidos oficialmente, aunque un número de prelados de esas iglesias continúan usándolos. Woodward, por cierto, establece que todas las armas episcopales irlandesas son posteriores a la Reforma.

Por esta misma razón técnica, la corona inglesa se niega a conceder armas de oficio a ninguna de las sedes establecidas en el Reino Unido por la Santa Sede, aunque en varias ocasiones se ha hecho la solicitud con una oferta de los honorarios adecuados. El resultado es que los obispos católicos en Inglaterra, como en algunos otros países, utilizan sólo las armas personales con sus insignias exteriores de rango. En el caso de la sede arzobispal de Westminster se le concedieron las armas por un breve papal, pero este es un caso aislado, y las autoridades temporales no han hecho ningún reconocimiento oficial de él. En el registro de las armas personales de su eminencia el difunto cardenal Vaughan, en el Colegio de Armas en Londres, y en la matrícula de las armas personales del Rt. Rev. Eneas Chisholm, obispo de Aberdeen, no hubo objeción al registro del capelo de cardenal y la mitra del obispo.

Ejemplos de armas eclesiásticas oficiales son las de la Sede Anglicana de Hereford, del Arzobispado de Colonia y de la Abadía de Melk. Éstas, en los primeros casos se aplicaron a un escudo separado de las armas personales, pero ahora se encuentran a la voluntad del individuo, llevadas solas o pareadas con sus armas personales en un escudo único. En Inglaterra siempre ha sido costumbre, cuando se ordenan las armas oficiales con las personales hacerlo por empalamiento y no de otra manera, y las armas oficiales tienen la prioridad en el lado derecho.

Una consecuencia curiosa de la Reforma inglesa con su abolición de la necesidad del celibato se encuentra en el ordenamiento de las armas de un obispo (anglicano) casado, lo cual no se hace nunca en un solo escudo, sino que usan dos acolados[8]. En el escudo derecho las armas oficiales de la sede se empalan con las armas personales del obispo y en el escudo de la izquierda las armas personales se empalan con las de la esposa.

Italia:

En Italia la mayoría de las sedes tienen armas oficiales, las cuales no se usan a menudo, pero cuando se utilizan con frecuencia ocupan la parte superior, o parte "principal", de un escudo dividido en fajas [9].

Alemania:

En Alemania, las armas oficiales y personales, aunque a veces se ordenan por empalamiento, son por lo general cuarteladas[10], colocando el escudo oficial en el primer y cuarto puntos. Donde varias sedes están unidas en una sola persona las diversas armas oficiales son cuarteladas, y las armas personales se colocan “sobre el todo”[11], pero por el contrario, donde las armas personales consisten en un escudo cuartelado las armas oficiales a veces se encuentran en “sobre el todo”, que ilustra una diversidad de prácticas a las que parecería preferible la rígida exactitud inglesa.

Francia:

En Francia, los pares eclesiásticos (el arzobispo-duque de Reims, los obispos-duques de Laón y Langres, y los obispos-condes de Beauvais, Chalons y Noyons) todos tenían armas oficiales que a veces cuartelaban y a veces empalaban con sus armas personales.

La Santa Sede:

Estrictamente hablando, no hay armas oficiales para la soberanía papal. Aunque a menudo se han usado para ese propósito las llaves cruzadas de San Pedro sobre un campo azur[12] (azul), y con tal intención, son más propiamente una divisa de carácter de ornamentos externos al escudo, y como tales nos referiremos de nuevo a ellos.

Armas personales

En relación con el uso de armas personales, aunque en Inglaterra usualmente se observó la regla y práctica ordinaria, en otros lugares un eclesiástico rara vez hacía uso de ningunas marcas de brisura[13] (“cadency”). Incluso se ha encontrado que se han eliminado las marcas de bastardía. La razón es simplemente que al ser célibes los eclesiásticos, no habría descendientes que reclamasen linaje a quienes sería necesario colocar correctamente en una familia, mientras que para el individuo en cuestión sus ornamentos de rango eclesiástico eran distinción suficiente. Pero la omisión de las marcas de familia no parece haber sido una regla aceptada universalmente.

La principal distinción en el porte de armas personales por un eclesiástico se encuentra en el uso de la mitra, el báculo y el sombrero eclesiástico. Aunque se pueden mencionar algunos ejemplos del uso de la birreta, tanto escarlata como negra, los mismos pueden ser considerados simplemente como rarezas basadas en la inclinación personal.

El sombrero eclesiástico:

El uso heráldico del sombrero eclesiástico, sin duda, tiene su origen en el sombrero rojo del cardenal, que, como vestimenta, data de 1245. El uso del sombrero propiamente dicho fue, por supuesto, una cuestión de ceremonia y de importancia, y por esa razón el uso heráldico del sombrero como indicativo del rango fue una conclusión inevitable. Su uso heráldico data de principios del siglo XIV. Existe abundante evidencia en Inglaterra de este uso heráldico antes de la Reforma, pero el escritor no conoce un solo caso en que se utilizase en heráldica ningún otro sombrero eclesiástico que no fuese el del cardenal. Esto parece demostrar, como fue ciertamente el hecho, que el extendido uso del sombrero eclesiástico fue un desarrollo posterior, incluso en Italia y Francia, aunque hay que admitir que en España el sombrero verde de los obispos y arzobispos había tenido algún uso desde 1400, una práctica que creció en ese país, donde era una alternativa, y preferido en otros lugares al uso de la cruz y la mitra.

En el siglo XVII el uso del sombrero eclesiástico para los rangos inferiores de la Iglesia se volvió bastante universal y así se ha mantenido desde entonces. El sombrero eclesiástico es bajo, plano, de ala ancha, y de cada lado le cuelgan cordones y borlas. Aunque normalmente se conocen como borlas, a veces se las denomina houppes o fiocci. Originalmente, el número de borlas era indeterminado, consecuencia natural del uso exclusivo del sombrero por los cardenales; incluso hay ejemplos en los que no se muestran borlas, y en los que las cuerdas del sombrero están simplemente anudadas. Pero en las primeras representaciones se hallan más a menudo seis borlas a cada lado, dispuestas en tres filas que contienen una, dos, tres y borlas, respectivamente. En épocas posteriores, con la extensión del uso del sombrero eclesiástico, la diferenciación se hizo tanto en el color como en el número de las borlas, pero en el intento de hacer tal diferenciación se debe recordar que incluso después de comenzar la regla establecida y su uso, la adhesión a la misma estaba lejos de ser universal.

En el clero católico así como en el anglicano (donde muchos de los arzobispos han preferido y asumido la mitra coronada del obispo de Durham) parece haber habido un deseo constante de apropiarse de más de lo que les pertenecía de pleno derecho. En el despliegue de armas hecho por los eclesiásticos hay una cantidad mucho mayor de heráldica falsa e incorrecta que la que se haya en otros lugares.

La asunción de armas personales por aquellos de nacimiento plebeyo y la invención de armas de oficio donde no se ha asignado ninguna por una autoridad competente, lleva la armería a un grave descrédito, y su estudio a una confusión sin esperanza. Se pueden presentar algunas excusas para la mitigación en los Estados Unidos y otros países republicanos que no favorecen oficialmente la concesión y creación de armas, que es ciertamente un atributo de la soberanía, pero no hay tal excusa en cuanto a las armas personales en los países monárquicos, dado que la soberanía religiosa del papado es universal y seguramente suficiente para proveer lo que puede faltar en asuntos que son puramente eclesiásticos. Pero a este mal hábito de la mente eclesiástica se debe al hecho de que en un número muy elevado de casos se encontrará que, cualquiera que sea el rango, se ha añadido una fila adicional de borlas a lo que debería ser el caso.

Las normas que siguen son las que se reconocen en Roma, y en los últimos años se ha producido una reversión saludable en muchos casos al procedimiento adecuado en materia de heráldica.

  • Sombrero rojo (escarlata):
    • El sombrero del cardenal es gules [14] (rojo) y tiene a cada lado quince borlas distribuidas en cinco filas de una, dos, tres, cuatro y cinco borlas respectivamente.
  • El sombrero sinople [15] (verde) es usado por los patriarcas, arzobispos, obispos y archiabades.
    • El del patriarca lleva quince borlas, como el del cardenal, pero los cordones y borlas del sombrero del patriarca están entretejidos con dorado (S. Congr. Cærem. 3 nov. 1826).
    • El del arzobispo lleva diez borlas dispuestas en cuatro filas de una, dos, tres y cuatro respectivamente.
    • El del obispo tiene seis borlas a cada lado dispuestas en tres filas de una, dos y tres borlas respectivamente. Pero ya en el siglo VII los obispos usaban diez borlas, y un sombrero con ese número aparece en la matrícula de las armas del obispo de Aberdeen ya mencionado.
    • Los archiabades poseen rango episcopal y usan el mismo que el obispo.
  • Sombrero negro
    • A los generales de órdenes se le asignan seis borlas.
    • A los prebostes, abades mitrados y superiores provinciales de las órdenes se le asignan tres borlas
    • A los superiores locales (guardián prior y rector) se le asignan dos borlas.
    • El sombrero eclesiástico ordinario del simple sacerdote es sable [16] (negro], pero de la misma forma, y originalmente tenía a cada lado una sola borla del mismo color, pero siguiendo la misma costumbre eclesiástica de tomar el próximo emblema más alto que el indicado, la borla sencilla más tarde evolucionó a una doble. Esta práctica se ha seguido tan ampliamente que casi se vacila en decir que está errónea, y ha habido una evolución posterior no autorizada a tres borlas dispuestas en dos filas de uno y dos a cada lado. Sin embargo, las reglas para el sombrero negro reconocidas en Roma le asignan una sola borla a cada lado al simple sacerdote.
  • Sombrero blanco:
    • El general de la Orden de los Premostratenses (Canónigos Blancos) usan un sombrero blanco con seis borlas blancas.
    • Los prelados de la cámara papal usan un sombrero violeta con diez borlas rojas a cada lado.
    • Los protonotarios apostólicos tienen derecho a un sombrero violeta con seis borlas rojas a cada lado.
    • Los prelados domésticos, chambelanes privados y capellanes privados de Su Santidad tienen un sombrero violeta con seis borlas de color violeta.
    • Los chambelanes y capellanes honorarios tienen el sombrero violeta, pero sólo tres borlas de color violeta.

La mitra:

La mitra heráldica se coloca sobre las armas de todas las personas que en las Iglesias Católica, orientales, anglicanas o episcopales tienen el derecho, en teoría o de hecho, a llevar la mitra. Los obispos y arzobispos la usan. La mayoría de los abades la usaban en Inglaterra antes de la Reforma, aunque algunos abades no son abades mitrados y por lo tanto no tienen justificación para su exhibición. La mitra como vestimenta, por supuesto, es muy anterior a la existencia de la heráldica, y de hecho existe en tres formas, llamadas respectivamente preciosa (pretiosa), dorada (auriferata) y simple (simplex).

La auriferata (que está hecha de tela de oro o de placas doradas finas, y no lleva joyas) es la que siempre se utiliza en la heráldica inglesa para un obispo o arzobispo anglicano. La forma de la mitra heráldica ha variado un tanto de acuerdo a los diferentes estilos del arte heráldico en boga, y en la actualidad hay una tendencia a volver a la forma antigua más ancha y más baja en las representaciones en escudos de armas. Siempre es representada como de oro, y las cintas, o ínfulas [17] (infulae), que cuelgan de su interior son del mismo color. Se ha afirmado que en el uso de antes de la Reforma se estableció una distinción entre la mitra de un obispo y la de un abad por la omisión de las ínfulas en la mitra de este último. Ciertamente, en Inglaterra y Francia era habitual, para propósitos de la heráldica, colocar la mitra de un abad ligeramente de perfil. En la mayoría de los países del continente ha sido más habitual representar la mitra de blanco adornado con oro, sin duda, un intento de representar la mitra pretiosa, que, aunque muy enjoyada, está realmente sobre una base dorada. No se tiene como objeto la representación de la mitra simple, ya que está hecha realmente de lino blanco. A pesar de numerosas declaraciones en contrario, la mitra (de hecho y heráldicamente) de un obispo y un arzobispo son idénticas.

La mitra coronada

La mitra coronada, que tantas veces ha sido utilizada por los arzobispos en la creencia de que pertenecía al rango arzobispal, es en realidad y exclusivamente la mitra del obispo de Durham. La sede de Durham, hasta principios del siglo XIX, fue de hecho y de derecho también un palatinado temporal, y, aunque últimamente sus atributos de soberanía temporal han disminuido, antiguamente el poder temporal fue de amplia extensión, pues los obispos de Durham tenían su propio parlamento independiente. En señal del poder temporal el obispo tenía su corona, en señal de su poder espiritual tenía su mitra. Era el único entre los obispos ingleses cuyas armas estaban coronadas por un casco [aparecen así en el famoso "Armorial de Gelre" donde se muestra el casco[18], con su mantelete[19], con el pequeño escudo inclinado a la moda de las primeras muestras heráldicas] y sobre su casco estaba colocada su corona. Dentro de la corona estaba su mitra y la representación de las dos juntas llevó a la aparición de la corona como el borde de la mitra, y corona y mitra se han representado juntas en heráldica. Pero no hay evidencia del uso o existencia real de una mitra coronada, y la forma actual es la conjunción heráldica de una corona y una mitra. Está abierto a discusión si desde la abolición del palatinado todavía permanece el derecho a la corona, pero oficialmente su uso está aprobado todavía.

El báculo

El báculo, que es otro ornamento externo del escudo usado extensamente por los eclesiásticos, no se debe confundir, como se ha hecho a menudo, con la cruz procesional del arzobispo. Ni el nombre, báculo, es una confusión de términos. El báculo es, como siempre lo ha sido, el bastón pastoral. Al principio era sólo un bastón usado para ayudarse a caminar, y se ha conjeturado que su uso ceremonial y estatus eclesiástico es una consecuencia de su conveniencia para los prelados ancianos como ayuda y apoyo durante servicios extensos.

Se dice que el báculo como signo de dignidad episcopal se remonta al siglo IV y que fue usado por abades en el siglo V. En su forma inicial estaba sólo coronado por una prominencia redondeada o por una simple curvatura, y en las Iglesias Orientales el báculo no termina en una curva, sino en una tau, la forma ordinaria de una horquilla. Sin embargo, éste ha evolucionado a una forma elaborada, tanto como si la curva de los báculos occidentales se duplicara en el otro lado del báculo. El desarrollo de esta curva es meramente artístico y decorativo, aunque se ha invocado el simbolismo del cayado del pastor. En este, como en todos los aspectos del simbolismo, es sumamente difícil determinar si la forma siguió el simbolismo o si se trata de una atribución posterior. Sin embargo, lo cierto es que existe la creencia generalizada de que, mientras que en el caso del abad la curvatura debe terminar hacia el interior, en el de un obispo debe terminar hacia el exterior, y el simbolismo sugerido es que, mientras que la jurisdicción de un abad se limitaba estrictamente a su abadía, la de un obispo no estaba tan restringida. El mismo simbolismo se ha visto en una práctica heráldica, que sin duda tiene mucha aceptación, por la que el báculo de un abad colocado inclinado hacia la izquierda detrás del escudo se representaba con la curva hacia adentro, hacia la mitra, mientras que la posición contraria fue adoptada para el báculo de un obispo. Pero tales distinciones no parecen nunca haber sido reconocidas en relación con los báculos propiamente dichos llevados por los obispos o abades. El sudarium o velo, que realmente no tiene ningún simbolismo y que se une al báculo con propósitos simplemente de limpieza, a veces se encuentra en las representaciones heráldicas.

En Inglaterra, en la Iglesia Anglicana, se colocan dos báculos en saltire (sotuer[20], aspa) detrás del escudo de un obispo o arzobispo. Woodward cuestiona la conveniencia de esta práctica totalmente establecida, excepto en el caso de un episcopado doble, pero ese escritor parece haber pasado por alto el hecho de que, mientras que en otros países un báculo, por ejemplo, está representado solo e inclinado, o con mayor frecuencia inclinado hacia la izquierda, ha sido la invariable costumbre en Inglaterra duplicar la insignia de este tipo y colocarlas en sotuer detrás del escudo, por ejemplo, los bastones del jefe del Colegio de Heraldos o del Rey de Armas de Lyon.

Entre todos los obispos anglicanos el de Durham es el único que sustituye una espada desnuda (indicativa del palatinado temporal de Durham) por uno de los báculos. El sello del obispo Gilbert Burnett de Salisbury, Gran Canciller de la Orden de la Jarretera, muestra su escudo rodeado por la liga e impuesto sobre un báculo y llave en sotuer ---la última, sin duda, una alusión a su cargo de canciller. En ningún otro lugar de Inglaterra la jurisdicción temporal está unida a un oficio espiritual, pero en Alemania y otros lugares se puede aludir a muchos casos, y en tales casos, se dispone igualmente de la espada desnuda en aspa con un báculo, o éstos se colocan en palo uno a cada lado del escudo. Se dice que Erlang, obispo de Würzburgo (1106 a 1121), inició el uso de la espada temporal, pero su uso heráldico no es tan antiguo.

La cruz procesional

La cruz procesional, que, dentro de su ámbito, es cargada frente a (pero no por) un arzobispo ---un privilegio concedido a todos los arzobispos por el Papa Gregorio IX--- también se utiliza en heráldica, donde se la representa en palo detrás del escudo. Es muy raro que un arzobispo anglicano la use en esta forma ---ciertamente no existen ejemplos antiguos--- pero en otros lugares su uso es prácticamente universal. La cruz de un arzobispo ordinario tiene un solo travesaño; en la práctica es realmente un crucifijo colocado en la cima de un bastón; pero la heráldica distingue la cruz de un arzobispo de la cruz primacial que tiene el travesaño doble y la cruz papal con triple travesaño. Esta última, sin embargo, nunca se coloca detrás de las armas papales. Desafortunadamente el llevar la cruz con el doble travesaño se ha vuelto muy usual entre los arzobispos, bajo la creencia de que el doble travesaño es indicativo de un arzobispo.

El palio

El uso del palio ha recibido mucha atención en años recientes. Como vestimenta, su forma es muy conocida, y como regla (a la que ha habido pocas excepciones, si algunas) los arzobispos son los únicos que tienen el derecho a usarlo. Se hace de lana fina de cordero blanco, y ahora tiene sobre ella seis cruces paté[21] (pattée) de seda negra ribeteadas con cordones. Originalmente, el número de estas cruces era indeterminado; en los primeros ejemplos encontramos dos de un púrpura brillante o, en ocasiones, de rojo; más tarde nos encontramos con cuatro. El palio de la Europa continental sólo ha tenido un uso heráldico limitado y curiosamente dispuesto como un adorno exterior del escudo. El método de despliegue no se emplea en ningún otro lugar. En Inglaterra, el palio ha sido el blasón principal en los escudos arzobispales oficiales.

Armas de sedes particulares

Canterbury

Las armas de la sede de Canterbury son “en azur, un bastón episcopal en palo [22] oro, timbrado [23] con una cruz paté plateada, coronada de un palio (perla [24]) del último, con bordes y flecos del segundo blasonado con cuatro cruces paté de punta fija sable."

Armagh y Dublín

Las armas de la sede arzobispal de Armagh son idénticas a las de Canterbury excepto que el báculo es plateado timbrado con una cruz paté oro. Las armas de la sede arzobispal de Dublín son iguales que las de Armagh, excepto que el palio tiene cinco cruces paté punta fija sobre él, en lugar de cuatro.

York

Antiguamente las armas de la sede arzobispal de York eran iguales a las de Canterbury, pero, por alguna razón desconocida, las armas de la sede fueron cambiadas a "dos llaves gules de plata en aspa en jefe una corona real oro". Woodward afirma que la corona era originalmente una tiara papal, y si esto es correcto uno se inclina a exponer la sugerencia de que los emblemas del papado fueron concedidos a York como una compensación (solatium) después de que la larga y permanente disputa entre Canterbury y York se hubiese decidido a favor de Canterbury, que iba a ser primado de toda Inglaterra, mientras que York cedió la precedencia y sería sólo primado de Inglaterra. El Papa Clemente XI les concedió a los patriarcas de Lisboa el derecho a usar la tiara en lugar de una mitra, y el cambio de la tiara papal a la corona real sería una consecuencia natural de la Reforma.

Westminster

Las armas concedidas por el breve pontificio al arzobispado de Westminster consisten en el palio (sin la cruz en palo como en los escudos anglicanos) sobre un campo en gules, y el mismo dispositivo es utilizado por el arzobispo de Glasgow.

La Santa Sede

Los emblemas del papado consisten en la tiara y las llaves de San Pedro cruzadas "para atar y desatar”; una de las llaves es de oro y la otra de plata, y usualmente ambas aparecen atadas con una cuerda. Éstas por lo general, y más propiamente, se colocan en aspas detrás de las armas personales de Su Santidad (una práctica originada por Adriano VI, en 1522), con el escudo coronado por la tiara, pero a menudo las llaves están dispuestas en aspa por debajo de la tiara y por encima del escudo, y, como emblema del papado, la tiara y las llaves se utilizan a menudo solas sin ningún escudo en absoluto.

Otras insignias

Timbres y cascos

Los timbres [25] y cascos [26] usualmente no son usados por eclesiásticos. La posesión de un timbre no se le niega a un eclesiástico anglicano, quien por supuesto se lo transmite a su descendencia masculina, pero no es correcto, (excepto en Alemania) usar un timbre al mismo tiempo que una mitra o sombrero eclesiástico, los cuales son ambos sustitutos para el casco, al que pertenece el timbre. Sin embargo, el obispo de Durham fue una excepción, debido a su soberanía temporal. En Alemania, la tierra de muchos timbres, se considera del todo correcto desplegar la mitra y timbres de forma simultánea, y es usual un casco central para llevar la mitra.

Divisas:

El uso de una divisa (lema o mote) por un obispo o eclesiástico es del todo correcto, aunque bastante inusual en el caso de un obispo anglicano.

Corona:

Mediante una bula Inocencio X prohibió en la misma Roma que todos los cardenales usasen todas las coronas de rango, pero en otras partes la corona no se descarta si pertenece como un ornamento a las armas personales. En Inglaterra, la mitra puede ir sobre la corona con su gorra, pero en la Europa continental es más generalizado el uso de la diadema (las coronas continentales no tienen gorra, que es realmente la gorra de la dignidad parlamentaria inglesa) dispuesta a lo largo de la parte superior del escudo y que contiene la mitra, cruz y el báculo, como puede ser correcta. En Alemania los señoríos temporales a menudo se unen como dotaciones a las dignidades eclesiásticas, y en tales casos se hace uso de las coronas de estos últimos.

Tenantes

Ningún eclesiástico en ningún país adquiere el derecho de usar tenantes [27] debido solamente a su rango eclesiástico, pero donde se ha heredado un derecho personal a éstos el rango u oficio no les impone prohibición a su uso. Hay una excepción: las armas del papado a menudo son representadas con ángeles como tenantes, cada uno de los cuales sostiene en su parte exterior una cruz papal (es decir, con tres barras transversales).

Pabellón

En las ceremonias fúnebres de un Papa fallecido, las armas del Papa se muestran coronadas por la tiara, pero se omiten las llaves, las cuales ocupan su lugar sobre el escudo, pero por debajo del "pavilion de l'Eglise" del cardenal Camarlengo, que, mientras ocupa esa posición, corona sus armas con el curioso dosel de rojo y amarillo que pertenece al oficio.

Empalamiento [28]

Los miembros de una orden regular a menudo empalan (en el lado diestro) las armas de la orden con sus armas personales, pero todavía está abierto a discusión hasta qué punto esta práctica tiene sanción autoritativa. En armas de patronazgo, los cardenales a menudo han empalado con sus armas personales las del Papa que les elevó a ese rango, pero la práctica (excepto en el caso del mayordomo de la casa papal) ahora está cayendo en desuso.

Insignias misceláneas

Los chantres denotan su cargo mediante la colocación de una batuta detrás de sus escudos, y las armas de un canónigo a menudo aparecen sobre el capucho (la esclavina o capucha), que forma parte de su traje oficial. Los priores y prioras colocan un bordón (o bastón con protuberancia) de plata en palo detrás de sus escudos. Una abadesa utiliza sus armas sobre un losange [29] y su báculo en palo detrás. Con frecuencia el losange está rodeado de ramas de palma, o una corona de espinas, o, más generalmente, por un cinturón anudado de negro, o blanco y negro, de seda dispuesto en forma de cordelière. Los arzobispos armenios utilizan un sombrero verde con diez borlas verdes. Detrás del escudo se coloca un báculo latino y un báculo griego en aspa, el escudo está timbrado por una mitra, y en palo hay una cruz con un doble travesaño.


Bibliografía: WOODWARD, Ecclesiastical Heraldry (Londres, 1894); FOX-DAVIES, Art Of Heraldry (Londres, 1904); CHEVALIER, Topo Bibl. (Montbéliard, 1894-99), s. vv. Armoiries, Blason; BATTANDIER, Ann. Pont. Cath. (París, 1889) 269-323; (1900), 389-393; (1902), 366-84; (1904), 127.

Fuente: Fox-Davies, Arthur Charles. "Ecclesiastical Heraldry." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/07243a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina. rc


NOTAS

[1] Heráldica: 1. adj. Perteneciente o relativo a los blasones o a la heráldica. 2. f. Arte del blasón.

[2] Blasón: Arte de explicar y describir los escudos de armas de cada linaje, ciudad o persona. Cada figura, señal o pieza de las que se ponen en un escudo.

[3] Divisa: Lema o mote que se expresa unas veces en términos sucintos, otras por algunas figuras, y otras por ambos modos.

[4] Tabardo: Ropón blasonado que usaban antiguamente los heraldos y reyes de armas, y que usan todavía los empleados de ciertas corporaciones, como los maceros de las Cortes y los de algunos ayuntamientos. Chaquetón militar, que formaba parte del uniforme de invierno del soldado.)

[5] Armería: arte del blasón, heráldica.

[6] Armas: blasones del escudo.

[7] Escudo de armas: Campo, superficie o espacio de distintas formas en que se representan los blasones de un Estado, población, familia, corporación, etc.

[8] Acolar: (a) Unir, juntar, combinar los escudos de armas que se ponen por los costados bajo un timbre o corona que los une en señal de alianza de dos familias. (b) Poner detrás, formando aspa, o alrededor del escudo, ciertas señales de distinción, como llaves, banderas, collares, etc.

[9] Faja: pieza que corta el escudo horizontalmente y por el centro del mismo, siendo su anchura un tercio del escudo. Pieza de primer orden.

[10] Cuartelar: Dividir o partir el escudo en los cuarteles que ha de tener.

[11] Sobre el Todo: Se dice del escusón o piezas que se colocan sobre el centro del cuartelaje.

[12] Azur: Dicho de un color heráldico: Que en pintura se representa con el azul oscuro, y en el grabado, por medio de líneas horizontales muy espesas.

[13] Brisura: Pieza que sirve para diferenciar las armas de un mismo linaje o familia.

[14] Gules: Color rojo heráldico, que en pintura se expresa por el rojo vivo y en el grabado por líneas verticales muy espesas.

[15] Sinople: Color heráldico que en pintura se representa por el verde y en el grabado por líneas oblicuas y paralelas a una que va desde el cantón diestro del jefe al siniestro de la punta.

[16] Sable: Color heráldico que en pintura se expresa con el negro, y en el grabado por medio de líneas verticales y horizontales que se entrecruzan.

[17] Ínfulas: Cada una de las dos cintas anchas que penden por la parte posterior de la mitra episcopal.

[18] Casco: Pieza que sirve para timbrar el escudo poniéndola encima de éste.

[19] Mantelete: Adorno del escudo de armas, que representa el pedazo de tela o de malla que, bajando desde lo alto del casco, protegía el cuello y parte de la espalda del caballero.

[20] Sotuer: Pieza honorable que ocupa el tercio del escudo, cuya forma es como si se compusiera de la banda y de la barra cruzadas.

[21] Cruz paté: Cruz cuyos extremos se ensanchan un poco.

[22] Palo: Pieza heráldica rectangular que desciende desde el jefe a la punta del escudo, y ocupa la tercera parte del ancho total. Representa la lanza del caballero y la estacada o palenque de los campamentos.

[23] Timbrar: Poner el timbre en el escudo de armas. Vea nota [25]

[24] Perla: Pieza principal formada por media banda, media barra y medio palo, algo menores, reunidos por uno de sus extremos en el centro del escudo, formando una i griega.

[25] Timbre: Insignia que se coloca encima del escudo de armas. Todo ornamento exterior y superior del escudo.

[26] Casco: Pieza que imita el casco de la armadura y sirve para timbrar el escudo, poniéndolo inmediatamente encima de la línea superior del jefe.

[27] Tenante: Cada una de las figuras de ángeles u hombres que sostienen el escudo.

[28] Empalamiento: Combinar dos escudos de armas lado a lado en un solo escudo, el cual está dividido por una línea vertical.

[29] Losange: Figura de rombo colocado de suerte que uno de los ángulos agudos quede por pie y su opuesto por cabeza.