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Jueves, 21 de febrero de 2019

Zanzibar

De Enciclopedia Católica

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En un período muy remoto y desconocido la costa oriental de África fue colonizada por naciones asiáticas, notablemente persas y árabes, quienes se mezclaron con los nativos negros y produjeron la raza conocida como los “swahilis” (arábigo, Sahel, costa). El centro político, comercial y religioso más conocido de esta colonización era, además de Lamu, Malindi, Mombasa y Kilwa, la isla y pueblo de Zanzibar, situado un poco al sur de la latitud 5 S. La vecina costa desde Somalilandia a Cabo Delgado era a menudo llamada Zanquebar. Los dos nombres son idénticos, y se derivan de Zendj, una palabra de origen persa, que significa “negros”, y bara “país”. Los antiguos escritores árabes hablaban de Zendjibar, el “país de los negros”, como llamaban la tierra más allá del océano Hindubar, el país de los hindúes

La pequeña isla de Zanzibar---llamada por los nativos Ungudya---tiene un área de sólo 570 millas cuadradas. Está (1912) comparativamente saludable y bien cultivada, y contiene la flora intertropical usual, sus plantaciones de claveros y cocoteros son especialmente notables. Por regla éstos pertenecen a los árabes y “swahilis”; el comercio, centralizado en el pueblo estaba en manos de los hindúes, banianos de Katch y Bombay, parsis, gonaeses y por algunos años de europeos. Los nativos son de raza bantú, como las tribus de las porciones adyacentes al continente; hablan swahili, un idioma pariente de los idiomas de África ecuatorial. En días anteriores Zanzibar recibía de todos los puertos de la Tierra Grande, especialmente Bagamoyo y Kilwa, exportaciones de marfil, copal, pieles, granos y esclavos, especialmente estos últimos que, después de venderlos en mercados públicos, eran dispersados por todos los territorios musulmanes que bordeaban el Océano Índico. Allí también se formaban las caravanas que penetraban al interior distante, tan lejos como los Grandes Lagos, e incluso más lejos, llevando los productos de Europa y Asia, algodón, vidrio, hierro y alambre de cobre, zapapicos, hachas, cuchillos, sal, pólvora, rifles, etc.

Se establecían pequeñas colonias aquí y allá en la costa y en el interior, centros de propaganda musulmana, la cual realizaban por todos los medios, comercio, esclavitud, guerra, intriga, uniones y alianzas. De ese modo, poco a poco, las vastas regiones de África oriental fueron cayendo bajo la influencia del sultán de Zanzibar, cuando de pronto, los poderes europeos entraron a escena, buscando dividírselos entre ellos. Fue hacia fines del siglo XV que los primeros blancos aparecieron en estas costas. Vasco de Gama zarpó desde Lisboa el 8 de julio de 1497, dobló el Cabo de Buena Esperanza y ancló hacia el este ante Mozambique en marzo de 1498. De ahí pasó a Kilwa y Mombasa, entonces ciudades florecientes, y partió para Malindi, de donde un piloto lo condujo a Calcuta en India (28 de mayo de 1498). En 1499 Gama regresó y tomó posesión de Zanzibar, donde estableció un convento agustiniano. Estos religiosos se establecieron en Paté y Mombasa, mientras que los dominicos se establecieron en Mozambique y los jesuitas en el valle de Zambesi.

Los portugueses no estaban destinados a retener por largo tiempo el inmenso estrecho de costa; luego de varias andanzas los árabes de Maskat los expulsaron definitivamente en 1698. En 1858 Seiyd Medjid, Sultán de Zanzibar, se declaró independiente. Sin embargo, los exploradores y misioneros estaban comenzando a atraer la atención hacia esas regiones. Podemos mencionar en particular los nombres de Krapft y Rebmann, Padre Horner, Livingstone, Speke, Grant, Burton, Baker y luego Cameron y Stanley. Luego de la fundación de la Asociación Internacional Africana por Leopoldo II, rey de Bélgica, Alemania e Inglaterra decidieron dividirse estas tierras, dejando que Francia afirmara sus antiguas pretensiones sobre Madagascar, y a Italia intentar establecerse en la costa somalí.

Los antiguos religiosos portugueses no parecen haber trabajado entre los nativos; por lo menos no sobrevive rastro de su influencia. Ellos eran capellanes para las guarniciones europeas en lugar de misioneros. Ciento treinta años después de su desaparición el obispo Mgr. Maupont, envió al Padre Fava, vicario general de San Denis (Réunion) para reanudar la interrumpida obra. Acompañado por dos sacerdotes, un médico y seis monjas llegó a Zanzibar cerca de fines de 1860; la primera Misa fue celebrada a medianoche del día de Navidad en una casa árabe grande, donde ahora hay una bella catedral. Tres años después la casa fue confiada a la Congregación del Espíritu Santo y el padre Horner tomó posesión de ella. Su primera obra fue la compra de esclavos en el mercado---donde se vendían de 50,000 a 60,000 anualmente---y la educación de los niños. Los misioneros pronto fueron a Bagamoyo, en la costa opuesta, y comenzaron a establecer año a año, en localidades adecuadas, pequeñas colonias cristianas, que expandieron su influencia alrededor, en proporción al número de catequistas que pudieran mantener. En 1883 la misión fue erigida en vicariato apostólico, con Monseñor R. de Courmont como primer titular. Originalmente se extendió desde Cabo Guardafui hasta Cabo Delgado, con una línea costera de cerca de 1,500 leguas, y sin límites en el interior. Pero en el 1880 el distrito del lago había sido confiado a los Misioneros de Notre-Dame d’Afrique (de Algeria)---los Padres Blancos; por un decreto del 16 de noviembre de 1887, la región sur, desde el grado 7 de latitud Sur a Cabo Delgado, fue adherida y confiada a la Congregación Bendictina Alemana de San Odile, con sus cuarteles generales en Dar-es-Salaam; en 1904 los Trinitarios erigieron la prefectura apostólica de Benadir; en 1905 la misión de Kenia fue separada, y a fines del siglo XIX fue hecha vicariato apostólico y confiada a los misioneros italianos del Instituto de la Consolata (Turín). Finalmente, la Congregación del Espíritu Santo dividió su misión original de Zanquebar en tres vicariatos: Zanzibar, bajo el protectorado británico, excepto el enclavado de Kenia y las misiones interiores; Bagamoyo, erigida en 1906; y Kilimanjaro, establecida en 1910.

Estos recién creados vicariatos muestran el relativamente rápido desarrollo de las misiones católicas en esta parte de África, como Zanzibar como su centro. Al mismo tiempo se establecían y multiplicaban las misiones protestantes. En Zanzibar la misión de las universidades, cuya bella iglesia está erigida en el lugar del antiguo mercado de esclavos, data del mismo tiempo que la misión católica, cuya influencia se extendió hasta Nyassa y la Usambara. En Mombasa y sus alrededores la Sociedad Misionera de la Iglesia ha estado muy bien establecida desde 1840. Otras sociedades inglesas están dispersas a través del interior. Pero es especialmente en el África oriental alemana donde se hallan en gran número diferentes sociedades protestantes alemanas, las cuales desplegan una actividad celosa y a menudo agresiva. Después de todo, los católicos y protestantes tienen en todas estas regiones un enemigo común, el islamismo, cuya expansión se ha facilitado más bien que retrasado con la conquista europea, especialmente en territorio alemán. De cara a todos estos elementos, el fetichismo nativo está abocado a desaparecer rápidamente, sin duda en todas sus prácticas, pero como un elemento religioso claro. En muy corto tiempo el África oriental será parcialmente musulmana y parcialmente cristiana.


Bibliografía: RECLUS, Nouvelle Geographie Univeselle, l' Afrique Meridionale (Paris, 1888); Handbook of East Africa (London, 1894); REICHARD, Deutsch East-Africa (Leipzia, 1892); PIOLET, Les missions catholiques fracaises au XIX siecle, Missions d'Afrique (Paris, 1902); Missiones catholicae (Rome.)

Fuente: Le Roy, Alexandre. "Zanzibar." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/15750c.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.