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Martes, 19 de marzo de 2019

San Lázaro de Betania

De Enciclopedia Católica

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Famoso primer obispo de Marsella, murió en la segunda mitad del siglo I.

De acuerdo con una tradición, o mejor dicho una serie de tradiciones combinadas en diferentes épocas, los judíos hostiles al cristianismo enviaron al mar a los miembros de la familia de Betania, los amigos de Cristo, junto con algunas santas mujeres y otros de sus discípulos, en una nave sin vela, remos o timón, y después de un viaje milagroso desembarcaron en Provenza en un lugar llamado ahora Saintes-Maries. Se narra que ellos se separaron allí para ir a predicar el Evangelio en diferentes partes del sureste de Galia. Lázaro, de quien sólo vamos a tratar aquí, se fue a Marsella, y, habiendo convertido al cristianismo a un número de sus habitantes, se convirtió en su primer pastor. Durante la primera persecución bajo el gobierno de Nerón se escondió en una cripta, sobre la cual se construyó en el siglo V la famosa Abadía de San Víctor. En esa misma cripta fue enterrado cuando derramó su sangre por su fe. Durante la nueva persecución de Domiciano él fue puesto en prisión y decapitado en un lugar que se cree era idéntico a una cueva debajo de la prisión de San Lázaro. Su cuerpo fue posteriormente trasladado a Autun, y sepultado en la catedral de ese pueblo. Pero los pobladores de Marsella reclaman estar en posesión de su cabeza la cual todavía veneran.

Como las otras leyendas concernientes a los santos del grupo palestino, esta tradición, que fue creída por varios siglos y que todavía encuentra algunos defensores, no tiene fundamento sólido. Está en un escrito, contenido en un manuscrito del siglo XI, con algunos otros documentos relacionados con Santa Magdalena de Vézelay, de modo que comenzamos a leer sobre Lázaro en relación con el viaje que trajo a Magdalena a Galia. Antes de la mitad del siglo XI no parece haber el menor rastro de la tradición según la cual los santos palestinos llegaron a Provenza. Al principios del siglo XII, quizás por una confusión de nombres, en Autun creyeron que la tumba de San Lázaro se encontraba en la catedral dedicada a San Nazario. Se realizó una búsqueda y se descubrieron restos, los cuales fueron solemnemente trasladados y fueron considerados como los que Cristo resucitó de la muerte, pero no se pensó necesario investigar por qué se encontraban en Francia.

Sin embargo, la pregunta merecía ser examinada con cuidado, viendo que, según una tradición de la Iglesia Griega, el cuerpo de San Lázaro hubo sido traído a Constantinopla, al igual que se decía que los demás santos del grupo palestino habían muerto en Oriente, y habían sido sepultados, trasladados y honrados allí. Fue solamente en el siglo XIII que se difundió en Provenza la creencia de que Lázaro había venido a Galia con sus dos hermanas y había sido obispo de Marsella. Es cierto que se cita una carta (de origen incierto), escrita en 1040 por el Papa Benedicto IX en ocasión de la consagración de la nueva iglesia de San Víctor, en la cual se menciona a Lázaro. Pero en este texto el Papa habla sólo de las reliquias de San Lázaro, y sólo lo llama el santo que fue resucitado a la vida. No habla de él como que vivió en Provenza, o como que fue obispo de Marsella.

El texto provenzal más antiguo que alude al episcopado de San Lázaro es un pasaje en el “Otia imperialia” de Gervasio de Tilbury (1212). Así, la creencia en su apostolado provenzal es de una fecha muy posterior, y sus defensores deben producir evidencia documental más antigua y confiable. En la cripta de San Víctor en Marsella se ha descubierto un epitafio del siglo V, que nos informa que un obispo llamado Lázaro fue sepultado allí. En la opinión de los más competentes arqueólogos, sin embargo, este personaje es Lázaro, obispo de Aix, quien fue consagrado en Marsella cerca del 407, y quien, habiendo tenido que abandonar su sede en 411, pasó algún tiempo en Palestina, de donde regresó a terminar sus días en Marsella. Es más que probable que ese es el nombre de ese obispo y su regreso de Palestina, lo que dio origen a la leyenda de la venida del Lázaro bíblico a Provenza, y su apostolado en la ciudad de Marsella.


Bibliografía: CHEVALIER, Gallia christ. noviss., II (París, 1899), 1-6; Analect. Bolland., VI (Bruselas, 1887), 88-92; BOUCHE, Vindicœ fidei et pietatis Provinciœ pro cflitibus illius tutelaribus restituendis (Aix, 1644); DE CHANTELOUP, L'apttre de la Provence ou la vie du glorieux S. Lazare, premier ivjque de Marseille (Marsella, 1864); FAILLON, Mon. inid. sur l'apostolat de Ste. Marie Madeleine en Provence et sur les autres apttres de cette contrie (París, 1848); DE LAUNOY, De commentitio Lazari et Maximini Magdalenœ et Marthœ in Provinciam appulsu dissertatio (París, 1641); DE MAZENOD, Preuves de la mission de S. Lazare ' Marseille in Annales de philos. Chrit., XIII (París, 1846), 338-50; TILLEMONT, Mem. pour servir ' l'hist. ecclis., II (París, 1694); 32-4; L. DUCHESNE, Fastes ipisc. de l'anc. Gaule, I (París, 1894), 324-5, 341-4; MORIN, S. Lazare et S. Maximin, donnies nouvelles sur plusieurs personnages de la tradition de Provence in Mim. de la Soc. des ant. de France, F, VI (París, 1897) 27-51.

Fuente: Clugnet, Léon. "St. Lazarus of Bethany." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09097a.htm>.

Traducido por Alma del Rosario Guerra. rc