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Domingo, 21 de abril de 2019

Jacobo de Edesa

De Enciclopedia Católica

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Famoso escritor sirio, nació muy probablemente en el año 633 d.C.; murió el 5 de junio de 708. Fue natural de la villa de 'En-debha, en el distrito de Gumyah, en la provincia de Antioquía. Durante muchos años estudió griego y Sagradas Escrituras en el famoso convento de Kennesrhe, en la rivera izquierda del Éufrates, frente a Europo (Carchemish). Después de su regreso a Siria el patriarca Atanasio II, su ex compañero de clases, lo nombró obispo de Edesa, cerca del 684 d.C. Igualmente incapaz de hacer cumplir las reglas canónicas y de tolerar su violación, renunció a su sede después de un episcopado de cuatro años, y se retiró al convento de Kaisum (cerca de Samosata), mientras que el más indulgente Habhibh lo sucedió como obispo de Edesa. Poco después aceptó la invitación de los monjes de Eusebhona (en la diócesis de Antioquía) para residir en su convento, y allí por once años fue comentador de las Sagradas Escrituras en el texto griego, haciendo cuanto pudo para fomentar el estudio de la lengua griega. Debido a la oposición que halló de parte de algunos monjes a quienes le desagradaban los griegos, se trasladó al gran convento de Tell-'Adda (el moderno Tell-'Addi), donde por nueve años más trabajó en la revisión del Antiguo Testamento. A la muerte de Habhibh tomó posesión de nuevo de la sede episcopal de Edesa, residió en dicha ciudad por cuatro meses, y luego se fue a Tell-Adda a buscar su biblioteca y sus alumnos, pero murió allí.

Jacobo de Edesa fue un monofisita, como lo prueba el rol prominente que jugó en el sínodo que Julián, el patriarca jacobita, reunió en 706, y por una de sus cartas en la cual habla de los Padres ortodoxos de Calcedonia como “los herejes de Calcedonia”. En la literatura de su país él mantiene el mismo lugar que ocupa San Jerónimo entre los latinos (Wright). Para su tiempo, su erudición era muy vasta. Él estaba familiarizado no sólo con los escritories griegos y sirios antiguos, sino también tenía algún conocimiento del hebreo, y gustosamente se valía de la ayuda de los eruditos judíos, cuyas opiniones a menudo registra. Sus escritos, que no todos existen, fueron muy variados y numerosos. Entre ellos se debe notar primero, su importante revisión del Antiguo Testamento. Este trabajo fue esencialmente masorético. Jacobo dividió los Libros Sagrados en capítulos, prefijando a cada capítulo un resumen de su contenido. Proveyó el texto con numerosas notas marginales, de las cuales una parte da fragmentos de las versiones griega y sirias a su disposición, y la otra parte indica la pronunciación exacta de las palabras del texto. Algunas de las notas contienen extractos de Severo de Antioquía; mientras que a veces, se insertan glosas en el texto mismo. Desafortunadamente, sólo nos han llegado porciones de esta revisión. Estas son: prácticamente el Pentateuco completo y el Libro de Daniel, conservado en la Biblioteca Nacional de París (Syric. nos. 26, 27); los dos Libros de Samuel con el comienzo de los Reyes, y el prefacio a Isaías, encontrado en el Museo Británico (Add. 14429, 14441).

Las otras principales obras de Jacobo de Edesa sobre temas bíblicos son:

  • 1. Su inconcluso “Hexameron”, o trabajo sobre los seis días de la Creación, el cual se divide en siete tratados, y el cual abre con un diálogo entre el autor y Constantino, uno de sus discípulos. El “Hexaemeron” se conserva en dos manuscritos, uno de los cuales se halla en Leyden, y el otro en Lyons;
  • 2. Comentarios y escolios sobre los escritos sagrados de ambos Testamentos, los cuales son citados por autores posteriores como Dionisio bar-Salibi, Bar Hebreo y Severo. Algunos de sus escolios han sido publicados en la edición romana de las obras de San Efrén, y, en tiempos diferentes, por George Phillips, Wright, Schröter y Nestle;
  • 3. cartas que tratan sobre asuntos relativos a la Sagrada Escritura, y la mayoría inéditas.

Como autor litúrgico, redactó una anáfora o liturgia, revisó la Liturgia de Santiago, escribió el famoso “Libro de los Tesoros”, compuso órdenes de bautismo, de la bendición del agua en la víspera de la Epifanía, y de la celebración del matrimonio, a lo cual se debe añadir su traducción de la orden del bautismo de Severo, etc. También fue el autor de numerosos cánones; de homilías importantes, de las cuales sobreviven unas pocas en manuscritos; de una valiosa “Crónica” que compuso en 692, y de la cual sólo existen unas pocas páginas; de un “Enchiridion”, o tracto sobre términos filosóficos técnicos; de una traducción de la “Homiliae Cathedrales”, escrita en griego por Severo de Antioquía; y del “Octoechus” por el mismo autor, de una biografía de Jacobo de Sarugh, de una traducción del griego del apócrifo “Historia de los Recabitas”, de una gramática siríaca, de la cual existen unos pocos fragmentos en Oxford y Londres, y en el cual él propugnó e ilustró un sistema novel de indicar el elemento vocal no hallado en el alfabeto siríaco; y, finalmente, de una correspondencia extensa con un gran número de personas a través de Siria.


Bibliografía: J. S. ASSEMANI, Bibliotheca Orientalis, I (Roma, 1719), II, (Roma 1721); MAI. Script. Vet. Nova collectio (Roma, 1825-38); CERIANI, Monumenta sacra et profana (Milan 1863); BALL, en Dict. Christ. Biog., s.v. Jacobus Edessenus; NESTLE, Syrische Grammatik mit Litteratur (Berlín, 1888); MERX, Historia artis grammatiae apud Syros (Leipzig, 1889); WRIGHT, Catálogo de Manuscritos Siríacos en el Museo Británico (Londres, 1870--); IDEM, Una Historia Breve de la Historia de la Literatura Siríaca (Londres, 1894): BROCKEL-MANN, Syriche Grammatik mit Litteratur (Berlín, 1899), DUVAL, Grammaire Syriaque (Paris, 1881); IDEM, Litterature Syriaque (3rd ed., París, 1907).

Fuente: Gigot, Francis. "James of Edessa." The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/08277b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.