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Miércoles, 26 de junio de 2019

Acción de Gracias Antes y Después de las Comidas

De Enciclopedia Católica

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Vea también Acción de Gracias en las Comidas.

Acción de gracias antes y después de las comidas: La palabra gracia –en inglés “grace”– que aplicada a la oración por los alimentos, siempre en inglés pre-isabelino tomaba el plural gracias, no significa otra cosa que acción de gracias. (Cf. el latín gratiarum actio y el italiano grazie, "gracias"). Aunque la expresión de gratitud a Dios por su generosidad, cuando ha provisto los medios para satisfacer la más primaria de las necesidades humanas, es una idea que de ninguna manera es exclusivamente cristiana (Cf. Dt. 8,10; Éx. 18,12; Livio, XXXIX, XLIII; Ateneo, IV:27), ), aún en el orden cristiano, siguiendo el ejemplo personal de nuestro Salvador (Jn. 6,11.23), parece que desde el principio se enfatizó la obligación de dar gracias. Así, bajo condiciones que excluyen totalmente la idea de una celebración eucarística, se nos dice de San Pablo (Hch. 27,35) que "tomó pan, dio gracias a Dios delante de todos, lo partió y se puso a comer.” (Cf. 1 Tim. 4, 3-5; Rom. 14,6; 1 Cor. 10,30).

Pasando por alto el "Didajé”, en el que las fórmulas de oración por los alimentos pueden estar conectadas con la Eucaristía del ágape, encontramos (C.A.D. 123) al apologista Arístides quien declara acerca de sus hermanos cristianos que "dan gracias a Dios por su comida y bebida" (Camb. Texts and Studies, I, 49). Del mismo modo, Tertuliano, “"No nos reclinamos en un banquete antes de haber saboreado la oración —de la misma manera la oración pone fin a la fiesta" (De orat., XXV). En casi todos los Padres se pueden encontrar pasajes similares. En particular el poeta cristiano Prudencio, a principios del siglo V, tiene varios himnos "Ante cibum" y "Post cibum" en los que aparecen versos como los siguientes (Cath. Hymn., III, Ante cib., II, 10 sq.):

"Sin vuestra presencia, nada, Oh Señor, es dulce,
No hay placer que se pueda dar a nuestros labios,
Ya sea que bebamos vino o que comamos alimentos,
Hasta que tu divina gracia y fe los santifiquen."

También se podrían citar muchas anécdotas de escritores tempranos como Gregorio de Tours y Beda, que claramente atestiguan la prevalencia de la práctica de dar gracias. Beda, por ejemplo, cuando quiere decirnos que Osvaldo y el obispo Aidán iban a empezar a comer, hace notar que "estaban a punto de extender sus manos para bendecir el pan" (Hist. Eccl., III, VI). Las leyes de Gales, atribuidas a los siglos IX y X, cuando hablan de los tres ayudantes indispensables del rey, nombran primero a "su sacerdote para celebrar la Misa y bendecir su comida y bebida", mientras que la función del sacerdote de la reina es también bendecir su comida y bebida (Haddan y Stubbs, I, 231 y 235). Guillermo de Malmesbury (Gest. Pont., IV, 140) se refiere a las bendiciones de San Wolstan en la mesa como si ellas perpetuasen alguna costumbre peculiarmente inglesa; pero se prueba curiosamente que los normandos no eran extraños a esa práctica por una escena en el tapiz de Bayeux, donde vemos al obispo Odo en Bayeux de pie frente a la mesa de un banquete, con una inscripción a su lado que dice: “Et hic episcopus cibum et potum benedicit” (Este obispo bendice la comida y la bebida).

Naturalmente que en las órdenes religiosas se insiste mucho en la costumbre de dar gracias. En el Capítulo 43 de la Regla de San Benito se le asigna una sección especial y esta se amplificó bastante en exposiciones posteriores. Las primeras reglas monásticas de hecho generalmente requerían que cada plato que era traído a la mesa debía ser bendecido por separado antes de ponerlo ante la comunidad. En el “Ancren Riwle" (c. 1200 d.C.), que tal vez preserva la primera mención de la palabra “gracias” en un tratado inglés, se describe que la acción de gracias se decía de pie y, puesto que incluía el "Miserere", debe haber sido bastante larga. En la acción de gracias después de la comida también se oraba por las almas de los fieles. Se atribuía gran importancia a que los niños aprendiesen apropiadamente la acción de gracias. Es comúnmente un aspecto prominente en los Libros de Curtesye y otras obras medievales para la instrucción de los jóvenes. Además, la mayoría de las fundaciones educativas, como las escuelas públicas inglesas y los colegios en las universidades, tenían prescritas formas especiales de dar gracias, con frecuencia parcialmente en verso, algunas de las cuales subsisten hasta el presente.

La acción de gracias provista oficialmente por la Iglesia aparece en el Breviario Romano bajo el título “Benedictio Mensae”. La forma, tanto para antes como para después de la cena, varía ligeramente de la que está asignada a la comida de mediodía, y durante las octavas de ciertas grandes fiestas, se reemplazan algunos versos de uso ordinario por otros especiales. La acción de gracias comienza con la aclamación “Benedicite”, que es dicha por el oficiante y repetida por todos los presentes. La “acción de gracias para antes y después de las comidas” comúnmente encontrada en los catecismos para niños y usada por los laicos consiste sustancialmente de una traducción de dos partes de la acción de gracias latina más larga, en la cual se dice la bendición antes de los alimentos y la acción de gracias se dice después.

En cuanto a esta acción de gracias latina más larga que aparece en el Breviario, el abad Cabrol dice con razón que toda la serie de fórmulas con sus apropiadas citas de los Salmos, en particular del Salmo 33(32), posee una gran antigüedad. De hecho, gran parte de las formas existentes pueden ser rastreadas al siglo IX. Vea por ejemplo Rábano Mauro, "De ins. cleric.", II, X. La bendición, "Bendícenos, oh, Señor, y a estos dones”, etc., que se conserva en nuestra acción de gracias abreviada, se encuentra en el "Sacramentario Gelasiano", que es considerablemente anterior. Además, sin coincidencia verbal precisa, puede decirse que nuestra acción de gracias más larga existente hace eco del lenguaje del documento más antiguo de su clase que se nos ha conservado. Este se encuentra en un tratado dudosamente atribuido a San Anastasio, pero ciertamente de una fecha temprana, y probablemente al menos, obra de un contemporáneo. Es principalmente en este tratado que G. von der Goltz basa su teoría del desarrollo de la acción de gracias para las comidas a partir de la primitiva Eucaristía (Goltz, "Tischgebete und Abendmahlsgebete", pp. 33 ss.). Esta obra (De virginitate) es notable por la circunstancia de que el escritor recomienda como una oración antes de una comida ordinaria precisamente la forma de palabras que se encuentra en el “Didajé” en aparente conexión con una celebración Eucarística. También encontramos en este documento del siglo IV el versículo, “Nuestro misericordioso y compasivo Dios ha dado alimento a aquellos que le temen", y en la acción de gracias del Breviario actual tenemos:

"El Señor compasivo y misericordioso ha perpetuado la memoria de sus maravillas. Le ha dado alimento a aquellos que le temen."

Otra acción de gracias temprana se halla en las Constituciones Apostólicas, VII, XLIV.


Bibliografía: BAUDOT en Dictionnaire d'archeol. chret. et de liturgie, s.v. Benediction de la Table; CABROL, Le liver de la priere antique (París, 1900), 364-369; GAVANTUS, Thesaurus sacrorum rituum, III (Venencia, 1823), 233-25; MARTENE, De antiquis ecclesiae ritibus, IV (Venecia, 1783), 29-32; BRADSHAW en FURNIVALL, los Babees Book, Early Eng. Text Soc., Preface (Londres, 1885). Sin embargo, se dan detalles completos en la excelente pequeña monografía de H.L. Dixon, Saying Grace (Londres, 1903), que contiene muchos documentos impresos completos. Pero vea también: VON DER GOLTZ, Tischgebete und Abendmahlsgebete (Leipzig, 1905), uno de la serie Texte u. Untersuchungen, y KELLER en Archaeological Journal, XXI, 347-365.

Fuente: Thurston, Herbert. "Thanksgiving before and after Meals." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14, pp 554-555. New York: Robert Appleton Company, 1912. 26 May 2019 <http://www.newadvent.org/cathen/14554c.htm>.

Traducido por Javier L. Ochoa M. lhm