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Jueves, 22 de agosto de 2019

Diferencia entre revisiones de «Cátedra»

De Enciclopedia Católica

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Última revisión de 22:06 14 ago 2019

(1) Cátedra es la silla o trono (thronos) de un obispo en su catedral, en la cual preside en funciones solemnes. Originalmente la cátedra del obispo estaba en el centro del ábside, flanqueado a cada lado, aunque en un plano inferior, por los bancos de los sacerdotes asistentes. Se puede tener una buena idea de la disposición por los frescos de las catacumbas, que representan a Cristo sentado en un trono rodeado por los apóstoles a los que instruye sobre sus deberes futuros, y en el mosaico del siglo IV en el ábside de Santa Pudenziana. El primer tipo de trono de obispo consistía de un sillón de espaldar alto, redondeado en la parte superior, hecho de un solo bloque de mármol. Los asientos de piedra de forma similar en las catacumbas romanas probablemente eran usados por el obispo en los servicios ocasionales de las capillas subterráneas. En África se usaban sillas episcopales de madera.

La silla de mármol que apoya la famosa estatua de San Hipólito (siglo III) es un ejemplo excelente de una cátedra antigua; el respaldo tiene menos de la mitad de la altura que los tronos de los siglos IV y V. En varias basílicas romanas, por ejemplo, Santa Petronila, Santa Balbina y Santos Nereo y Aquileo, se construía un nicho para la cátedra del obispo en la pared del ábside, pero este arreglo era excepcional. Un ejemplo de una cátedra con el asiento perforado, como las usadas en los baños romanos, se conserva en Montecasino. La forma y decoración de la cátedra episcopal más antigua se tomaron prestadas del paganismo; sin embargo, un lado de la silla de San Hipólito está grabada con los cómputos que hizo el santo del ciclo pascual desde el año 222 hasta el 334.

Durante los primeros siglos del cristianismo era costumbre que el obispo pronunciase su sermón u homilía sentado en su silla frente a la congregación, pero en las grandes basílicas de la era constantiniana, así como posteriormente, este arreglo se volvió impracticable; en una iglesia grande habría sido sumamente difícil ser oído desde este lugar, particularmente en una iglesia cuyo altar estaba coronado por un baldaquino. San Juan Crisóstomo solía dirigirse a su gran audiencia desde el mejor adaptado ambón del lector frente al altar. Parece probable también que en algunos casos la cátedra episcopal era movible, y así podía ser colocada cerca del presbiterio mientras el obispo se dirigía a la congregación. Esta inferencia es sugerida por la famosa silla del obispo Maximiano en Rávena, cuyo respaldo, al igual que los lados, contiene ornamentación esculpida; si la silla hubiese permanecido inmóvil contra la pared del ábside, el adorno del respaldar habría sido superfluo. En una iglesia ornamentada con un iconostasio, una silla episcopal móvil se volvió especialmente necesaria si el obispo deseaba predicar desde su trono, pues de lo contrario sería casi totalmente excluido de la vista de la congregación.

Las dos cátedras antiguas más famosas aún existentes son la silla de Maximiano, mencionada anteriormente, y la silla de San Pedro. Esta última, una silla movible, estaba en el baptisterio de San Pedro para la época de Enodio de Pavía (m. 521), quien alude a ella. Durante el pontificado de Alejandro VII (1655-1667) se encontraba encerrada en el trono de bronce en el ábside de la nueva Basílica de San Pedro, donde se mantuvo invisible hasta 1867. Fue entonces, con ocasión del decimoctavo centenario de los martirios de los santos Pedro y Pablo, que por orden de Pío IX fue removida de su empaque de bronce y expuesta a la vista de los fieles. De Rossi aprovechó el momento y dio una descripción de la silla en su “Bullettino” (1867, 33 ss.). El marco de madera de roble, en el que hay fijados cuatro anillos grandes, es considerado como de antigüedad mucho mayor que las otras partes de la cátedra; la presencia de los anillos sugiere la inferencia de originalmente la silla era de las "sedes gestatoriaæ", que se puso de moda en el reinado de Claudio (41-54).

El deterioro debido al tiempo y el celo de los cazadores de reliquias hicieron necesarias extensas reparaciones en un período posterior, quizás en el reinado de Carlomagno. El marco de roble se reforzó mediante la inserción de piezas de acacia, y se hicieron nuevos paneles de la misma madera para el frente y los lados. El panel frontal está adornado con losas cuadradas de marfil, dispuestas en tres filas de seis cada una, representando los trabajos de Hércules. Algunas de estas losas están colocadas boca abajo y aparentemente no fueron hechas para el lugar que ocupan. Los ornamentos de marfil del espaldar, por el contrario, se adaptan bien a la forma de la silla; representan combates de animales, de centauros y de hombres. En el centro de la barra horizontal del tímpano está la figura de un emperador, entre dos ángeles, que se supone variamente representa a Carlomagno, Carlos el Calvo o un emperador del siglo XVII. Los marfiles del panel frontal se atribuyen al siglo V.

La hermosa silla de marfil del obispo Maximiano (así llamada por el monograma del frente, “Maximianus ep.”), conservada en la sacristía de la catedral de Rávena, es un excelente ejemplar de la talla en marfil de los siglos V o VI. Hasta fines del siglo XIX se atribuía al pontificado del obispo Maximiano de Rávena (m. 556), pero Venturi (Storia dell´arte Ital., I, 466) la atribuye más bien a Maximiano de Constantinopla (m. 431). El espaldar está grabado con veinticuatro escenas de la vida de Cristo y la Santísima Virgen, el frente representa a San Juan Bautista con los cuatro evangelistas, mientras que en los lados se representa la historia de José en diez escenas. A menudo la cátedra estaba cubierta por un baldaquino, por ejemplo en Torcello y Grado. La cátedra de mármol de San Marcos, en su iglesia en Venecia, es de gran antigüedad (Secchi, La catedra di San Marco, Venecia, 1835).

(2) El término cátedra se aplicaba también a la sede de un obispo. El uso más temprano de esta palabra en este sentido parece en Tertuliano, quien habla (De præscriptione, XXXVI) de "cathedræ Apostolorum" en alusión a la sucesión apostólica en las sedes episcopales. En los concilios y escritos eclesiásticos de la Alta Edad Media expresiones tales como "cathedræ viduatæ", "cathedræ principales", "cathedræ matrices" tienen un significado similar. Para la fiesta de la “silla” o “cátedra” de San Pedro en Roma y en Antioquía, vea CÁTEDRA DE PEDRO.

(3) El canon 41 del Concilio de Aquisgrán, realizado en 789, se refiere a la iglesia catedral, a diferencia de las otras iglesias de una diócesis, como "principalis cathedræ"; el término para el asiento oficial del obispo se emplea así para la iglesia del obispo. Una definición ex cátedra es una decisión infalible formal del Papa vinculante para todos los fieles. Vea también FALDISTORIO.


Bibliografía: Haddan, en Dictionary of Christian Antiquities, s.v. (Londres, 1875); I: Lowrie, Monuments of the Early Church, (Nueva York, 1901); Venturi, Storia dell' Arte Italiana (Milán, 1901); Kraus, Gesch. der christl. Kunst (Friburgo, 1896); Kaufmann, Christl. Archäologie (Paderborn, 1905); de Fleury, La Messe, II, 147 ss.

Fuente: Hassett, Maurice. "Cathedra." The Catholic Encyclopedia. Vol. 3, pp. 437-438. New York: Robert Appleton Company, 1908. 14 agosto 2019 <http://www.newadvent.org/cathen/03437a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.