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Lunes, 23 de octubre de 2017

Abraham (en la Liturgia)

De Enciclopedia Católica

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Aunque de interés peculiar para el liturgista (especialmente en la clasificación de las liturgias de Oriente y Occidente, como se señala más adelante bajo MISAL), la inclusión de nombres famosos del Antiguo Testamento en las liturgias de las Iglesias Cristianas debe ser un asunto de tanto interés general como para merecer un breve comentario aquí. De todos los nombres así usados, sobresalen los de Abel, Melquisedec y Abraham a través de su asociación con la idea de sacrificio y su consecuente utilización en la parte solemne del canon de la Misa en el rito romano. La inclusión en la letanía por los difuntos (ritual romano) de sólo dos (Abel y Abraham) de entre todos esos nombres ilustres del Antiguo Testamento resalta su importancia a los ojos de los fieles. Mas de entre esos dos nombres, el de Abraham aparece tan frecuentemente y en tanta variedad de contextos que hace de su posición en la liturgia una de relevancia única. Será de primordial interés ver el uso actual de la palabra Abraham en la liturgia romana:

Martirologio (9 de octubre)

"Eodem die memoria S. Abrahae Patriarchae et omnium credentium Patris" (El mismo día, la memoria de San Abraham, Patriarca y Padre de todos los creyentes).

Ritual

(a) En el Ordo commendationis animae (Ritual para encomendar a un alma), la breve letanía incluye únicamente dos nombres del Antiguo Testamento, ya que el del Bautista pertenece al Nuevo Testamento:

“Santa maría, ruega por él. Todos los santos ángeles y arcángeles, rogad por él. San Abel, ruega por él. Todos los coros de los justos, rogad por él. Santo Abraham, ruega por él. San Juan Bautista, ruega por él. San José, ruega por él”.

En el Libera (Líbralo, etc.), que sigue poco después, se mencionan muchos nombres del Antiguo Testamento, inclusive el de Abraham, pero sin mencionar a Abel: “Líbralo... como libraste a Abraham de Ur de los caldeos”.

(b) Benedictio peregrinorum (bendición de los peregrinos). La segunda oración dice: “Oh, Dios, que guiaste a Abraham con seguridad a largo de su viaje desde Ur de los caldeos...”

Breviario

(a) Las lecturas de la Escritura en el domingo de Septuagésima comienzan con el primer versículo del Génesis, y la narración formal de Abraham empieza el domingo de Quincuagésima, y terminan el Martes de Carnaval, con la lectura de Melquisedec.

(b) La antífona al Magnificat del Domingo de Ramos dice: “Tu padre Abraham se regocijó” (Jn 8,56). Igualmente, la primera antífona del segundo nocturno del común de los Apóstoles reza como sigue: “Los príncipes del pueblo están reunidos con el Dios de Abraham”. La aparición del nombre en el último versículo del Magnificat mismo: “Como había anunciado a nuestros padres, a favor de Abraham y de su linaje por los siglos”, y en el Benedictus (sexto versículo): “el juramento que juró a Abraham nuestro padre”, hacen que su nombre aparezca frecuentemente en el Oficio Divino, pues esos dos cánticos se recitan diariamente, el primero en vísperas, el último en laudes. También en el salterio, recitado durante la semana, el nombre aparece en los Sal 47(46),10; 105(104),9.42. Vea también la tercera estrofa del himno Quicumque Christum quaeritis (vísperas de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo y varias lecturas de los nocturnos, por ejemplo Feria 3ª. infra Hebd. VI post Pentecost., feria 3a. infra octava Corporis Christi, 2° nocturno).

Misal

(a) De las doce lecturas, llamadas “profecías”, que se leen el Sábado Santo entre el encendido del cirio Pascual y la bendición del agua bautismal, la tercera trata totalmente sobre el sacrificio de Isaac impuesto a Abraham. La lectura (Gn. 22,1-9), como las demás, no solamente es leída en silencio ante el altar por el sacerdote, sino cantada en voz alta simultáneamente por un clérigo (N. del T.: El documento Sacrosantum Cocilium, del Concilio Vaticano II, ha definido nuevas formas para la proclamación de la Palabra en la liturgia). Los dramáticos incidentes que ahí se narran deben haber impresionado profundamente a los catecúmenos, como queda evidenciado por la representación de dichos incidentes en las paredes de los sarcófagos y de las catacumbas. La lectura es seguida de una oración: “Señor Dios, supremo Padre de los creyentes, que por todo el mundo has multiplicado los hijos de la promesa… y por medio del misterio pascual haces a Abraham tu siervo el padre de todas las naciones...”

(b) De nuevo, en la oración que sigue a la cuarta lectura: “Oh Dios, concédenos que la totalidad del mundo pase a manos de los hijos de Abraham...” (N. del T.: El texto de esa oración en el Nuevo Misal Romano ya no hace mención de Abraham. Cfr. El Nuevo Misal Romano).

(c) La epístola del décimo tercer domingo después de Pentecostés: “A Abraham se le hicieron las promesas... Dios otorgó su favor a Abraham en forma de promesa... “ (Gal 3,16-22) (Nota del Traductor: El leccionario vigente, instituido por Pablo VI en 1969, difiere en su selección de textos para las misas dominicales; utiliza otro texto del mismo libro y capítulo (Gal. 3,26-29) y, aparentemente, con el mismo sentido, en la segunda lectura del Domingo XII ordinario, ciclo “C”).

(d) El ofertorio de la Misa de Requiem (por los difuntos): “Oh, Señor... que el santo portaestandarte Miguel los introduzca a la santa luz que Tú prometiste a Abraham desde antiguo...”

(e) La bendición de la misa nupcial dice:” Que el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, esté con ustedes...”

(f) De entre lo que hemos citado hasta aquí, quizás lo más interesante sea la oración del canon de la Misa, cuando el sacerdote extiende sus manos sobre las especies consagradas: “Dígnate aceptarlas,... así como aceptaste la ofrenda de tu justo siervo Abel, y el sacrificio de nuestro patriarca Abraham”… Ahí el canon insiste en la idea de sacrificio, un hecho común en las liturgias occidentales, mientras que las orientales, excepto la maronita, omiten en sus epíclesis toda referencia a los sacrificios típicos del Antiguo Testamento y aparecen interesados en impresionar a los fieles con la idea en lugar de sacramento y comunión. Esto se considera un hecho de capital importancia al intentar clasificar las liturgias.

Aunque no se menciona a Abraham en la secuencia de la fiesta del Corpus Christi, sí se conmemora su sacrificio (incruento, como el del altar) en las líneas In figuris praesignatur, Cum Isaac immolatur....

Pontifical

En uno de los prefacios de la consagración de un altar leemos: “Pueda merecer de Ti tanto favor como mereció el de Abraham, el padre de la fe, construido cuando se preparaba para sacrificar a su hijo, figura de nuestra redención...”. También en la bendición de un cementerio (tercera oración) y en conexión con Isaac y Jacob (sexta oración). Finalmente, en dos de las oraciones para la bendición y coronación de un rey. La relevante posición de Abraham en la historia sagrada, y el uso frecuente de su nombre en las invocaciones del Antiguo Testamento (por ejemplo en Gn. 28,13; 32,9; 48,15-16; Ex. 3,6.15.16; 4,5; Tob. 7,15, etc.) y en las primeras comunidades cristianas (Hc. 3,13; 7,32), hizo de él un elemento principal en las oraciones, exorcismos e incluso entre paganos, ignorantes del significado de la fórmula “Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob...”, lo utilizaban en sus rituales mágicos y encantamientos, como testifica Orígenes.


Fuente: Henry, Hugh. "Abraham (in Liturgy)." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01054a.htm>.

Traducido por Javier Algara Cossío. L H M.