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Viernes, 9 de diciembre de 2022

Diferencia entre revisiones de «Studia Limensia Capítulo V: La Plaza Mayor, y las tres plazas ceremoniales de Ciudad de los Reyes»

De Enciclopedia Católica

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[[Archivo:Plaza mayor fuente.jpg  |300px|thumb|left| ]][[Archivo:67823183 2322556237794167 1657514577736237056 n (1).jpg|300px|thumb|left|  ]][[Archivo:37565567 1766354090081054 7715541506085355520 n.jpg |300px|thumb|left|]][[Archivo:Cristianopolis.png|300px|thumb |left|]] [[Archivo:Plano.png |300px|thumb|left|]] [[Archivo:Baluarte figueroa.jpg |300px|thumb|left|  ]] [[Archivo:Felipe II.jpg |300px|thumb|left|]] [[Archivo:116872937 3090155861034197 3077126940794968449 n.jpg|300px|thumb|left ]] [[Archivo:116669290 3090210067695443 1354892931430555616 n.jpg |300px|thumb|left ]]
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La interpretación de la plaza mayor de la Ciudad de los Reyes no es un asunto difícil de emprender. Solo hay que conocer los modelos que concurrieron en su concepción. No es que exista una fuente (hasta donde alcanza nuestro conocimiento) que prescriba puntualmente la función de la plaza, y que describa los elementos que la componen. Sin embargo, por el arte combinatorio y por ramificación barroca, se puede deducir, o adivinar. Esto, debido a que todos esos elementos se encuentran disgregados  en las diversas formas de expresión artística barroca.
  
No compartimos la opinión, de quienes afirmanque la pintura de la Plaza Mayor de Lima, custodiada por el Museo Pedro de Osma, es una pintura paisajista. En nuestra opinión no lo es. Es aplicación emblemática, hecha con un propósito. El emblema <<Otia Sacra>>, y el libro <<Arquitectura civil, recta y oblicua, considerada en el Templo de Jerusalén>>, explican el trazo urbano de Lima, en función de una Jerusalén modélica. Esta Pintura está referida a las obligaciones personales, y de estado de cada limeño: Es decir, servir a Dios, obedecer al Rey, y amar al prójimo. Como miembros del La Iglesia  -Cuerpo Místico de Cristo- el limeño, debía trabajar por la Gloria de Dios y bien de las almas. Como miembro del Imperio, debía obedecer y servir al Rey.  Y como miembro del Cuerpo de República, debía trabajar por el bien común material, y espiritual. Es decir, en la santificación, mediante la perfección de la cotidianeidad.
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La plaza mayor de Lima es el lugar donde mejor se aprecia el papel modélico de los emblemas. Y donde se puede establecer, con mayor dramatismo la oposición y guerra entre la Ciudad Terrena Espiritual, y la Ciudad Terrena Carnal. Y la oposición entre Cristo profeta, y el falso profeta. Entre la Maestro de la Verdad, y el padre de la mentira. Entre el restaurador de la vida y el asesino primigenio. Entre el pan del horno de caridad Ardiente, y la Piedra del Odio Satánico. Entre el oasis paradisíaco y el desierto infernal. Tales son los conceptos que se han de tener en cuenta, cuando se observe la plaza, desde varias perspectivas.
Las placeras exhiben productos agrícolas. Ciertamente lo son. Y son productos locales. Lo importante es que, remiten a la agricultura espiritual[1] . y a los emblemas que la representan. De este asunto nos ocuparemos en un capítulo posterior. Ahí trataremos de reconstruir el imaginario espiritual, a partir de un conjunto de flores, frutos, jardines y huertos a la luz de la pedagogía catequética barroca.  Por el momento bastará decir que son productos negociables. No hay mayor negocio que la Salvación del Alma. Quien a este negocio se dedica, amontona tesoros en Cielo, donde no roba el ladrón, ni corroe el orín. Por tanto, esas flores, y esos frutos, tienen un significado que trasciende lo material. En el negocio espiritual se lucra  [2] con la Gracia. Las ganancia de este negocio espiritual, perfuman como el <  <<nardo puro>> puesto a los pies de Cristo.
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El observador debe descubrir inmediatamente los elementos comunes, y los elementos contrastantes. Así, verá que las plazas, los centros de congregación, o los jardines de esparcimiento, siempre tienen forma trapezoidal, en las representaciones pictóricas. Y que el tema principal – por lo general – está determinado por la línea central vertical, y los asuntos predicativos por las líneas paralelas, y las líneas oblicuas concurrentes.
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En el primer par tenemos la oposición entre el negocio profano y el sagrado. El negocio profano, es necesario para la subsistencia y progreso de la persona y de la sociedad. El trabajo, y la capacidad de trabajar, son un don de Dios, y como tal debe ser servir a la santificación del trabajador. Conducido rectamente, beneficia a todos. Ese es el sentido del mercado, frente a la iglesia del Sagrario. Da a entender que además de la sentencia bíblica de ganar el pan con el sudor de la frente, el hombre tiene la obligación de cuidar el negocio espiritual, cuyos dividendos se acumulan en el cielo, donde ni la polilla, ni el orín corroen.
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Esto se logra, espiritualizando el trabajo, mediante el ejercicio de los diversos horologios que mencionamos en el capítulo IV. Debe entenderse que la actividad económica, es un medio temporal orientado a un fin sobrenatural. Los instrumentos de los que se vale Dios, para que el hombre llegue a su meta, son el Buen Gobierno, definido como “felicidad natural”,  y el Buen Pastor, figurados aquí por los edificios gubernativos y episcopales.
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Como miembro del La Iglesia  -Cuerpo Místico de Cristo- el limeño, debía trabajar por la Gloria de Dios y bien de las almas. Como miembro del Imperio, debía obedecer y servir al Rey.  Y como miembro del Cuerpo de República, debía trabajar por el bien común material, y espiritual. Es decir, por la santificación, mediante la perfección de la cotidianeidad.
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Si redujéramos la pintura de la plaza, a líneas verticales y oblicuas, se esquematizaría como el grabado de ''Otia Sacra optima fides'' [1] .
  
La interpretación de la Plaza Mayor de la Ciudad de los Reyes no un asunto difícil. Solo hay que conocer los modelos que concurrieron en su concepción. No es que exista una fuente (hasta donde alcanza nuestro conocimiento) que prescriba puntualmente la función de la plaza, y que describa los elementos que la componen. Sin embargo, por el arte combinatorio, y por la ramificación barrocos, se puede deducir, o adivinar. Esto, debido a que todos esos elementos se encuentran disgregados  en las diversas formas de expresión artística barroca. Y porque están sujetos a un canon interpretativo.  Hay un componente espiritual y heráldico: El rey de España es Rey de Jerusalén. El Rey, es Vicario de Cristo. Por antonomasia usamos esta expresión para referirnos a Su Santidad el Papa latino. El fundamento de la autoridad vicaria del Rey, y de toda autoridad en sentido lato, se encuentra en la Sagrada Escritura[3]  .  A continuación ponemos los títulos que el Señor Apostólico, ha recibido a través de los siglos. Son altamente relevantes  en lo que toca a las alegorías papales de la pintura vierreinal. El Papa, es Siervo de los siervos de Dios: Este es el título más común y solemne, el único que los Papas se dan a sí mismos desde que lo usó San Gregorio I para responder al orgullo de Juan IV, Patriarca de Constantinopla, que había tomado el título de “Obispo de los Obispos” u “Obispo universal”. (Carta 1 del libro XIII de la edición de Migne, Tomo III. Página 1213. Liber Diurnos Romanorum Pontificum, en que se encuentran las fórmulas de suscripción de los Papas. Patrología de Migne, tomo CV, página 23). El nombre de Papa es exclusivamente propio del Romano Pontífice y único en el mundo. (Gregorio VII, Epis., lib. II, post ep 155). El Papa es el vaso católico, la trompeta del Evangelio, el heraldo de la justicia. (De consecr., dist. 1, cap. Agapito). El Papa ha recibido de Dios el sacerdocio y la autoridad de San Pedro (Eusebio. Epíst. 3. – Adriano I, ep. 1. – Nicol. I, epíst. 8.). El Papa ha recibido de Dios las llaves. (Félix II, epíst. 1., cap. 20. (Estrav., Joann. XXII, De Verb. signif., c. quia quorundam). El Papa tiene dos llaves: una para conocer, y otra para definir; de ambas tiene necesidad para dictar sus decretos sobre la fe y las costumbres. (Ext. Ibid).Sólo el Papa es apostólico (Dist. 21, c. Cleros).Dios ha establecido al Papa sobre todos. (Marcellus 1, epíst. 1.- Julius I, ep. 2, cap. 36. – Felix II, epist. 1. cap. 20. – Dámaso, epíst. 4. – Gelasius, epíst. 4. – Pelagius II, epíst. 8. – Extra. De Consuetudine. – Eugen. IV, Const. 17. Lætentur, § VIII).  El Papa es lugarteniente de Cristo. (Pius V. In Bulla Retractationum. – De Elect., in sexto, cap. Fundamenta). El Papa es la Cabeza visible de la Iglesia. (Conc. Const. Contra art. Joannis Huss. – Pius V. in Bulla Retractationum). El Papa, en San Pedro, tiene la potestad de dirigir y apacentar a la Iglesia universal. (Eugenio IV, Const. 17. Lætentur). El Papa es el Vicario del Hijo de Dios, como San Pedro, aun cuando no tuviera las costumbres de San Pedro. (León IX, epist. 1, cap. XIII, – León X, const. 40. Exurge. – De Elect. , in sexto, 6, cap. Fundamenta. –Concil. Constant., contra art. 37 Wicleff, et contra art. 12 Joannis Huss. Ibid. et contra art. 13 Joannis Huss – Eugen. IV, Conc. Flor., in litteris unionis. – Eugen. IV, Const. 17, n. 8). El Papa es el Obispo universal de la Iglesia. (Sixtus 1, epíst. 2.- Virgilius, epíst. 7). Sólo el Papa puede ser llamado Obispo universal (Pelagius II, epíst. 8 - Nicol. I, epíst. 6. – Gregorio VII, Lib. II, post., epíst. 55. – Conc. Generale VI, act. 18, epist. ad. Agathonem papam). El poder del Papa fue concedido por Dios a San Pedro y a sus sucesores. (Extra. De Majorit. et obed., cap. Unam Sanctam). El Papa tiene el primado sobre todos los Obispos y sobre todas las Iglesias, emanado, no de los Apóstoles, sino de Cristo: y esto es por derecho divino y por tradición de sus Apóstoles, no por los derechos de los Padres. (Anaclet., ep. 3. – Julius I, epíst. 1. – Ibid. Innocent. I, epíst. 22. – Joannes II, ep. 2. – Adrianus I, ep. decr., cap. 3, et epíst. 1 ac 2). El Papa ha tenido siempre el primado sobre todos, y es hereje el que lo niegue. (Ibid. Nicolaus I, epíst. 7 et 8 - Felix III, in Concil. Rom. 1, in epist Synodale. – Dist. 11, cap. Nolite; dist. 22, cap Omnes, cap. Sacro sancta. – Greg. VII., lib. 1, epist. 31. – Joannes VIII, ep. 199 et 251. – Leo IX, epíst. 5. – Conc. Nicæn. II, act. 2. – Concil. Florentin. sess. ult. in litteris unionis. – Pius II in Bulla Retractationum. – Extra. De Consuetudine, cap. Super gentes; estque Joannis XXII; et extra. De Majoritat. et obedient., cap. Unam Sanctam. – Eugenius IV, Const. 17, Lætentur, num. 8, Distinct. 22, cap. Omnes.) El Papa es el ápice de todo el Episcopado, y es por derecho divino la cúspide de todo Episcopado. (Innoc. I. Epíst. 24. – Nicolaus I, epíst. 32; idem, in appendice, epíst. 14. – Damasus, epíst. 5). Sólo el Papa tiene la plenitud de la potestad sobre toda la Iglesia; los Obispos son llamados por él en parte de su solicitud; la potestad que tiene sobre toda la Iglesia procede inmediatamente de Dios. (2 quæst; 6, cap. Decreto. – 3 quaest. 6. Multum. – Joannes VIII, epist. 219. – Pius II in Bulla Retractationum). El Papa es el Maestro y el Doctor de todas las Iglesias. (Nicol. I, in decreto De Consuetud., cap. 3.- Joannes VIII, epist. 65 – Concil. Later. III, c. In Append., tit. De Sponsalibus, num. 2, cap. 7. – Gregorius VII, lib. VIII, epíst. 1. – Conc. Florent. sess. ult., in litteris unionis. – Dist. 21, cap. Denique. – Joannes VIII, ep. 189 et 190). El Papa, por razón de su oficio, es como San Pedro, aun cuando su vida fuese mala, basta su oficio, si enseña las cosas buenas. (Leo IX, epíst. 1, cap. 35. – Conc. Constatiense, in Const. Martini V). El Papa debe ser considerado según su oficio, y no según sus costumbres. (Nicol, I, epíst. 8). El Papa, aun cuando fuese malo y reprobado, tiene potestad sobre la Iglesia de Cristo. (Conc. Constant., contra art. 8 Wiclef et contra art. 10, 11 ac 20, Joann. Huss). El Papa juzga, resuelve las dudas, y hace todo lo demás como San Pedro. (Melchiades, epíst. Decret).El Papa es la cabeza de toda la religión. (Nicol. I, in append., epíst. 14. – Leo IX, epíst. 1. c. 10 et 15).El Papa es el Pastor de todos los Pastores: todas las Iglesias particulares y los rediles todos están sometidos a él, (Pius II, in Bulla Retractationum). El Papa rige las Iglesias de todo el mundo, y en todo él está presente por su solicitud. (Felix III, epíst.1. Ad Avacium. – Dist. 22, cap, Sacra Sancta. – Joannes VIII, epíst. 80. – Cælestin, I, epíst 11). El Papa ha recibido de Cristo toda potestad necesaria para regir todas las ovejas de Cristo que le han sido confiadas. (Pius II, in Bulla Retractationum). Sólo el Papa es Sumo Pontífice. (Conc. Gener. VI, id est, Const. III, act. 18).La autoridad del Papa está confirmada por las leyes divinas y humanas. (Zósimus, epíst, 10).El Papa es el árbitro y el moderador del mundo entero; por esta razón tiene su silla en Roma, entre el Oriente y el Occidente (Greg.II, epíst. 12). El Papa, aunque ausente, tiene el cuidado y la solicitud de la Iglesia universal y de todos los cristianos. (Nicol. I, epístolas 1, 2, 6, 8 y 10, – Conc. Trecense, sub Nicolao I). El Papa es príncipe en toda la tierra y en toda la Iglesia: heredero de la potestad dada por Dios a San Pedro. (Nicol, I, epíst. 8. – Extrav. De Major, et obed, cap. Unam Sanctam).La sumisión al Papa es de necesidad de salvación para toda criatura humana. (Ibid.,in fine). El Papa solo está sometido al juicio de Dios. (Leo IX, epístola 1, – Dist. 35; Dist. 23, cap. In nomine. –Conc. Rom. III et IV, sub Symmacho. – Conc. Sinessanum sub Marcelino. – Pius II, in Bula retractationum. El Papa es Papa, no por sus buenas obras sino por la elección. (Conc. Constant., contra art. 26 Joannes Huss).La Iglesia está fundada sobre la cátedra del Papa. (Felix III, epíst. 2, ad Zenonem, Imperatorem). La potestad del Papa para atar y desatar es mayor que la de los demás sacerdotes, aun cuando tengan cura de almas. (Conc. Constant, in const. Martini V). El Papa es hijo de la Iglesia por el bautismo; pero es padre por su dignidad. (Pius II, in Bulla Retractationum).La potestad del Papa es única en la Iglesia. (Concil. Rom. II, sub Symmacho). La viña del Señor ha sido confiada al Papa. (Conc. Calced., in ep. Synodica. – Stephanus VI, ep. 1).El Papa lleva el peso de todas las Iglesias. (Joannes VIII, ep. 80 et 219).El Papa elegido canónicamente debe ser llamado Santo (Greg. VII, ep9st., lib. II, post epíst. 55; lib VIII, epíst. 21. – Conc. Const. Contra art. 23 Joann. Huss). El oficio de Papa ha existido siempre en la Iglesia, aun desde el principio. (Conc. Constant. Contra art. 23 Joann. Huss.) La Iglesia no puede ser regida sin el Papa. (Ibid. Cont. art. 39 J. Huss). El Papa tiene potestad espiritual y temporal. (Extra. De Majorit. et obed., cap. Unam Sanctam). El Papa está sobre las naciones y los reinos. (Extra. De Consuetd; extra. De Majorit, et obed., cap. Unam Sanctam).Papa enseña muchas cosas, no como Papa, sino como maestro privado. (Extrav. Joann XXII, De Verb. Signif., cap. Quia quorumdam. San Francisco de Sales hizo la siguiente compilación de los títulos dados a la Santa Sede por la antigüedad eclesiástica. El muy Santo Obispo de la Iglesia Católica (Concilio de Soissons de trescientos Obispos). El muy santo y muy dichoso patriarca. (Id).El muy dichoso señor (San Agustín). El Patriarca universal. (San León). El Jefe de la Iglesia del mundo. (Inocencio a los PP. del Concilio de Milán).El Obispo elevado a la cima apostólica. (San Cipriano).El Padre de los Padres. (Concilio de Calcedonia). El Soberano Pontífice de los Obispos (Id.).El Soberano Pontífice (Id.).El Príncipe de los sacerdotes. (Esteban, Obispo de Cartago). El Prefecto de la Casa de Dios y el Guardián de la Viña del Señor. (Concilio de Cartago). El Vicario de Jesucristo, el confirmador de la fe de los cristianos. (San Jerónimo).El Gran Sacerdote. (Valentiniano, y con él toda la antigüedad). El Soberano Pontífice. (Concilio de Calcedonia).El Príncipe de los Obispos (Id.).El Heredero de los Apóstoles. (San Bernardo). Abraham por el patriarcado. (San Ambrosio). Melquisedec, por el orden. (Concilio de Calcedonia).Moisés, por la autoridad. (San Bernardo).Samuel, por la jurisdicción. (Id.) Pedro, por el poder. Cristo por la unción (Id).El Pastor del rebaño de Jesucristo (Id). El Clavero de la casa de Dios (Id).Pastor de todos los Pastores (Id).El Pontífice llamado a la plenitud del poder (Id). San Pedro fue la boca de Jesucristo. (San Juan Crisóstomo).La boca y el Jefe del apostolado. (Orígenes). La Cátedra y la Iglesia principal. (San Cipriano). El origen de la unidad sacerdotal. (Id). El vínculo de la unidad. (Id).La Iglesia en que reside el poder principal (Id.) .La Iglesia raíz, matriz de todas las otras. (San Anacleto).La silla sobre la cual ha construido el Señor la Iglesia universal (San Dámaso).El punto cardinal y el jefe de todas las Iglesias. (San Marcelino). El refugio de los Obispos. (Concilio de Alejandría). La Suprema Sede Apostólica (San Atanasio).La Iglesia Presidente (El Emperador Justiniano).La Silla Suprema, que no puede ser juzgada por ninguna otra. (San León). La Iglesia anterior, y preferida a todas las otras. (Victor de Utica). La primera de todas las Sillas. (San Próspero). La Fuente apostólica. (San Ignacio).
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El Escudo de la ciudad, colocado en lo alto de la torre del Sagrario, simboliza el corazón social, que logra la meta de salvación merced a la Perseverancia en la Fe Eucarística. Tanto el corazón heráldico, como el corazón emblemático de Otia Sacra,  han alcanzado la trascendencia. Han llegado  al cielo. El ojo abierto, significa la Contemplación Beatífica. En su camino ascendente, los Sacramentos han servido de escudo, alimento y refrigerio al corazón que huía hacia lo alto.
  
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Las dos figuras siguientes, muestran las perspectivas de dos claustros que tienen una carga simbólica sobrenatural: Cinco fuentes simbólicas, que representan las Cinco Llagas de Cristo, con las que San Francisco, fue estigmatizado. Es un jardín, cuyas características, se corresponden con las descripciones de la quíntuple fuente de la Plaza Mayor, que veremos en el capítulo VI. Por el momento, basta con decir que es un jardín ameno.
  
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La tercera imagen es el claustro de la Meca, totalmente desolado, y estéril. Ambos claustros están circundados por columnas y arquerías [2] . Dado el contexto seráfico, del primero, se colige el timbre luciférico del segundo. Estamos en presencia de jerarquías angélicas y diabólicas. Arcos y columnatas aluden a timbres estéticos: El orden es belleza en los ángeles, porque están donde deben estar, y en el orden que  deben estar. Opuestamente, el orden subvertido por los ángeles, habla de la pérdida de su exquisita belleza, y sugieren su eterna confusión.
 
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En el claustro de los frailes menores, está la Marca de Cristo Profeta. En el claustro de la Meca, está la obra del Falso Profeta. Las Cinco Llagas del convento de Lima, simbolizan el Pan Bajado del Cielo, hecho de la Carne y Sangre de Cristo, y a la vez, la impronta con la que está sellada el alma del cristiano. El edículo velado de la Meca, cobija un aerolito arrojado del orden cósmico, tal como fue expulsado Satán, de la jerarquía angélica. El velo, es la mentira disfrazada de medias verdades.
  
1) Hay componentes urbanos: La utopía urbana de la Ciudad ideal, y el diseño de Eximenix y la Cristianopolis. Solo por mencionar los más relevantes.
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Simboliza la falsa comunión idolátrica, con la que el demonio quiso seducir a Cristo mismo. La Eucaristía es Dios velado; la Kaaba es un ídolo inmundo, un falso dios disfrazado. En el claustro franciscano viven los hijos espirituales del seráfico Bernardone, en tanto que en la desértica Meca, habitan los secuaces del pésimo Mahoma, hombre  de desiertos, y sequedades.
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La oposición existente entre la plaza cristiana, y la plaza ismaelita, habla del Sacerdocio. Del verdadero y del falso. En el cristianismo, solo los que Dios llama pueden acceder al Orden Sacerdotal, para ofrecer con manos limpias, y corazón puro, el Augusto Sacrificio del Altar. El Altar Católico celebra el Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección Gloriosa de Cristo. Cristo mismo es Víctima del Sacrifico, es Ofrenda y Sacerdote. Este Holocausto, que se inicia con el fuego que nace del Inflamado Amor del Sagrado Corazón de Cristo, consume la Hostia Divina, y eleva las volutas que aplacan la Santa Ira de Dios, redime de la esclavitud al hombre. Expía sus faltas, y repara sus culpas.
  
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El inmundo altar de Ismael, tiene semejanzas con repugnantes altares de la idolatría americana. El islam, aunque en teoría  se proclama revelado, de origen divino, puro, y pacífico, es - en la práctica  – fruto de inventiva humana. Su delirante postulación refunde el Amor a Dios con Odio al Hombre. No se predica con el ejemplo, sino que se impone con la espada. La luna, tenida por divisa, nos indica su carácter tenebroso, acechante y traicionero. Conculca la libertad, y universaliza la tiranía, y la esclavitud. El cristiano vive virtuosamente, castamente y pacíficamente, por complacer a Dios, y hasta se hace mártir por alcanzar un Paraíso de goces espirituales eternos. La búsqueda del Paraíso espiritual, comienza con la negación de sí mismo, y con el desapego de los bienes materiales innecesarios. Cristo es la Luz del claustro.
  
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En cambio, los ismaelitas, persiguen un falso paraíso de deleites sexuales. El suyo, no  es un camino espiritual, sino material. Su misión es la guerra. El estupro y el botín, son la prenda del su fementido triunfo escatológico. La inmolación del islamita es egoísta, se sacrifica para sí mismo, y en beneficio propio. En cambio el martirio cristiano es altruista y filantrópico. El mártir cristiano se condena a sí mismo, para perdonar y liberar a otros, comenzando por sus asesinos.
  
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Se deduce, entonces, que el falso profeta sirve al demonio, y tienen un odio cainita, por el resto del mundo. En esto se asemejan a los idólatras, que deifican los vicios, los placeres, las aberraciones y la muerte.
  
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La arqueología confirma este parecer: Para que el sacrificio antiguo tuviese algún valor y pudiera aplacar la ira de los dioses, tenía que ser cotidiano, repetido mil veces mil, y siempre era sacrificio ajeno, de seres mortales. Cristo ofrece, como víctima de inmolación y de expiación su propio corazón para aplacar la ira de Dios, y restaurar Su amistad con los hombres. Él es Oferente y Ofrecido, una sola y definitiva vez. El valor de su Sacrificio es infinito y de alcances cósmicos. Es Hostia Santa, Sacrificio puro y sin mancha que se ofrece desde donde sale el sol hasta el ocaso.
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El Memorial de la Pasión, Muerte, y Resurrección Gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo, tiene- en Lima - cinco jeroglíficos notables , como ya se ha dicho en el Capítulo IV. El Corazón Traspasado y el Cuerpo Crucificado son atajos al Cielo. Si Lima inmola su propio corazón en el mismo Altar (Iglesia del Sagrario), en el que Cristo se inmola por Amor a ella, subirá directamente al Cielo, asunta por mano de ángeles (Torres de la Catedral, y el Jeroglífico del plano de Lima).
  
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En el Capítulo VI, veremos con detalle el simbolismo de las fuentes eucarísticas. Vista así, la Plaza Mayor es el Atrio del Altar de Dios, que según la escritura es guardado por ángeles . [6] Los arcos de la Plaza Mayor de Lima, son jeroglífico del coro de los Ángeles del Cielo que cantan trisagios al Dios de los Altares. Alabanza a la que se une el coro de la Iglesia en la Tierra [7] . El significado de las columnatas y arquerías tienen – como ya se ha dicho -  está bien definido. Este significado, nos permite afirmar que ángeles y hombres, ambos creaturas, están ordenados en sociedades jerárquicas. Tienen deberes y obligaciones. Soportan las cargas justas, porque su peso no solo es ligero, sino que está compartido por todos. Todos comparecen ante el Cordero Inmolado, y cierran filas  para obtener el triunfo definitivo.
  
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Al decir “la  Iglesia”, debe entenderse a todos los bautizados. Con sus respectivas responsabilidades temporales y pastorales. Gubernativas y sacerdotales. El Buen Gobierno y el Buen Pastor, sumado al  Coro de mílites cristianos, circundan el Altar de Dios, porque se han lavado (fuente de bronce) en la Sangre del Cordero Inmaculado [9] .
  
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Opuestamente, la plaza de la Meca es el real bajo cuyas tiendas acampa la iniquidad[10]. En ella se congrega una turba anárquica de espíritus y hombres homicidas e impuros. En el barroco no hay nada que no sea predicable. No hay elementos teatrales ociosos. Hemos dicho que la Plaza Mayor es el Atrio del Altar de Dios. Y es el inicio del Camino al cielo. Hay dos tipos de peregrinos. El peregrino devoto y el peregrino distraído. Hay una aristocracia y una villanía espirituales. Forman parte de la aristocracia espiritual aquellos que llevan una vida devota. Forman parte de la villanía espiritual, aquellos que distraen la vida espiritual, con los requerimientos del mundo. Es decir, sus negocios materiales.
  
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La pintura, materia de comentario, ha sido simplemente descrita como paisajista. Ya hemos vistos, que su interpretación, trasciendo lo meramente descriptivo. Ya vimos las implicaciones que tienen la forma de composición de la imagen, y los elementos arquitectónicos. ¿Qué podemos decir de los personajes?
  
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Ciertamente es una escena de mercado [11] , en la que interrelacionan los diferentes estamentos de la ciudad. Nadie discutirá que en la plaza concurren todos los estamentos sociales, todas las razas, y todas las castas que habitan en Lima. Llama la atención, el dinamismo de los concurrentes. Están dando a cada día su afán: trabajan para vivir.
  
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Si uno se fija bien, hay un camino aristocrático [12]. Para el limeño, la imitación de Cristo, es Camino Real. Ese es el sentido de las calesas; avanzar sin tropiezos, lo más rápidamente posible, en el camino del progreso espiritual, y  de la salvación. El número de calesa contraste con el de los hombre de a pie, porque muchos son los llamados, y pocos los escogidos. La vida consagrada, aunque materialmente esforzada, es espiritualmente privilegiada. A eso alude el privilegio de rodar carroza [13].
  
2) Hay un componente místico, bélico y monumental: El Castillo de los Caballeros hospitalarios, en Tierra Santa: Lima mística es el Real del Señor Dios de los Ejércitos. Real que está escoltado, por aquellos que son más dignos de estar delante de él. Es decir los Ángeles (arcabuceros) y los seráficos  [4]fundadores de Órdenes religiosas. Baste decir aquí lo que se ha mencionado varias veces, a lo largo de este libro: El puente es jeroglífico de inicio de la Pasión de Cristo. El arco del puente, es la Puerta dorada de la muralla de Jerusalén. La muralla es jeroglífico de la Fortaleza Antonia, cercano al Templo y al Estanque de Betesda[5] . La Catedral de Lima, es jeroglífico de aquél, y las fuentes de la Plaza Mayor, son jeroglífico de éste.  En la Fortaleza Antonia, Cristo fue juzgado por Pilatos, y Pablo se defendió de sus acusadores. En lo que toca al complejo de los Caballeros Hospitalarios, es figura de las precauciones que el cristiano debe tener para no perder la fe, que ha recuperado después de larga y dolorosa lucha.
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La vida mortificada eleva al espíritu, sobre los asuntos pedestres, que lastran su caminar. Las ruedas aluden a la velocidad y al avance en el camino hacia el cielo. No se crea que esta aristocracia espiritual está restringida a los menesteres eclesiásticos. También compete a los asuntos de gobiernos. Dos ejemplos notables son, el Conde de Lemos, en el Perú; y Bernardo de Gálvez [14] en México.
  
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La Plaza Mayor es el lugar de congregación general, por antonomasia de la Ciudad de los Reyes. Su nombre indica jerarquía y primacía sobre los otros espacios de congregación, que son ciertamente pocos. Tiene un inmenso simbolismo eucarístico. Alude a la práctica sacramental. Los Sacramentos son signos sensibles del Amor de Dios, que tienen como fuente, el Corazón Traspasado, y las Santas Llagas. Todos están figurados en las fuentes de la Plaza Mayor, cuyos simbolismos desarrollaremos en el capítulo VI.
  
3) Hay un componente ceremonial
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La iglesia del Sagrario, es el “Corazón” de la Ciudad. En este Corazón Urbano, se ha entronizado al Santísimo Sacramento [15] , porque el fin de la ciudad, se explica con los fines que persigue la Cardiomorfosis. Recordemos que el Sagrario es una parroquia. Por tanto, hay que considerar que administra los Sacramentos de Iniciación Cristiana: El Bautismo y la Confirmación, también llamada Crismación. Estos Sacramentos, incorporan al Cuerpo Místico de Cristo, a quienes lo reciben. Quienes los reciben se hacen ciudadanos de esta triplemente coronada Villa, y por tanto, vecinos de la Ciudad de Dios. En virtud de ellos, el ciudadano es revestido de la Armadura de la Fe. Se incorpora a la Milicia Cristiana. Lima, es una ciudad cristiana, cuya militancia, no admite disidencia.  
El arco del puente es jeroglífico de la puerta  donde ingresó Cristo a la Ciudad Santa. Por el Arco ceremonial tomaban posesión de sus sedes, el Virrey y el Arzobispo. Es decir, los Vicarios de Cristo. El Redentor transitó por senderos de justicia, mansedumbre y dignidad. Por eso, sus vicarios lo imitan. Este andar decoroso y digno, está magníficamente resumido en la Regla de San Agustín. "In incessu,  statu, habitu, in omnibus motibus vestris, nihil fiat  quod  cuiusquam  offendat aspectum, sed quod vestram deceat sanctitatem". En el marchar o caminar, en el estar (de pie) o en el estar (en cualquier posición), en todos vuestros movimientos, no hagáis nada que pueda ofender la mirada de cualquiera (que fuere), sino lo que es más propio con vuestro estado de santidad. En el marchar o caminar, en el estar (de pie) o en el estar (en cualquier posición), en todos vuestros movimientos, no hagáis nada que pueda ofender la mirada de cualquiera (que fuere), sino lo que es más propio con vuestro estado de santidad.  
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En esta plaza, se proclama el Triunfo de la Fe, sobre quienes niegan la divinidad de Cristo, mancillan la Pureza Virginal de María, y contaminan el cuerpo social con la peste de la herejía, o la heterodoxia. El Tribunal del Santo Oficio de la Santa Inquisición, aplica aquí la Justicia, a quienes se negaron a aceptar la Misericordia y el Perdón. La Ciudad de los Reyes defiende y exalta a la Sagrada Eucaristía. La Fiesta de Corpus Christi, es la Fiesta de Lima, y el fundamento de su felicidad. Con magna pompa, la ciudad  escenifica, procesionalmente, el Triunfo de la Eucaristía. El historiador e investigador limeño Rafael Sánchez-Concha Barrios, explica bellamente, el amor y devoción de esta capital al Santísimo Sacramento del Altar, y desarrolla el tema del dolor colectivo cuando se atenta contra Él [16] .
  
4) Hay diversos elementos emblemáticos que definen el discurso urbano y lo afirman. a) La perspectiva trapezoidal de la plaza, y la verticalidad central que se destaca con matices pictóricos. b) Los arcos de los portales de las Calles de Botoneros y Escribanos c) Los alminares y atalayas que se destacan en pinturas y fotografías. d) La fuente de la Plaza Mayor [6] . e) Los productos de la Tierra .f) El Arzobispado g) El sagrario y la Catedral h) el Cabildo (que no se ve) i) El Palacio. Todos estos elementos hacen de la Plaza Mayor de Lima un jeroglífico de la Pasión de Cristo, y un escenario barroco de la Pasión según San Juan.
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Porque ahí Cristo reina desde el madero, y llama a los suyos hacia Sí. Es el lugar los ciudadanos se hermanan recíprocamente, y establecen un vínculo de consanguinidad entre ellos, y con Cristo.
Debemos tener en cuenta que, el Barroco está pensado para impresionar los sentidos. Para que éstos iluminen el entendimiento. El entendimiento esplendorosamente iluminado, y rectamente guiado, conduce  a la Belleza; la Belleza al Saber; y éste a Dios. Por tanto, el ámbito de la decodificación del discurso barroco, es el de las Sagradas Escrituras. Solo con  la Luz, que proyecta el Espiritu Santo, se podrá ver todo aquello que nadie ve. Dios se revela a quien quiere creerle, oírle, servirle y adorarle: Es decir, a quien se consagra absolutamente a su misión. Esto es una Verdad de Fe que fue doctorada por Cristo, en medio de los Doctores del Templo[7]  . Cristo-Verdad, instituyó a la Iglesia como Maestra de Verdad y de Humanidad. Enseña al hombre el camino de su plenitud, porque Cristo es el ideal del Ser Humano. La Enseñanza es conservada en su plenitud por Su Santa Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica [8]  Respecto de la Guarda del Depósito Victorio Liriniense dijo: Es a saber, la doctrina que se te ha confiado, no la que has inventado tú; la que has recibido, no la que has imaginado; porque no se trata de ostentar el ingenio, sino de comunicar lo que se ha estudiado, y esto no como propio, sino como tradición recibida de tus mayores; en la cual nos has de hacer de autor, sino de guarda; no de maestro, sino de profesor. Recibiste oro, pues da oro, no quiero que me substituyas una cosa por otra. Oh Timoteo, o sacerdote, o maestro o doctor, Si Dios te ha dado ingenio, facilidad, y doctrina, imita a Beseleel en la construcción del Tabernáculo, engasta las perlas preciosas de los divinos dogmas, acomódalos con fidelidad, adórnalos con discreción, añádelos claridad, gracia y hermosura. Haz que se entienda mejor con tu exposición, lo que antes de creía con más oscuridad. Agradézcante tus sucesores la inteligencia de lo que veneraban tus antecesores sin entenderlo. Pero enseña lo mismo que aprendiste, de suerte, que hablando de un modo nuevo no digas cosas nuevas>>  [Cita de
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En el grabado limeño de la Iglesia de San Francisco de Lima, se ha indicado claramente un punto cardinal <<Oriens>>; es decir <<Oriente>>. El oriente es, también, el nombre que recibe el brillo de las perlas más finas. Brillo que se reputa perfecto. Estos datos, nos ponen, como hemos advertido ya, en el dominio de la Escritura “Nolite dare sanctum canibus neque mittatis margaritas vestras ante porcos, ne forte conculcent eas pedibus suis et conversi dirumpant vos . [10]
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Otro tanto, ocurre con el grabado de Otia Sacraca, que nos remite al Apóstol [11]. Oriente dice; "Amanecer". El “Amanecer” dice: "Sol", El Sol dice “Día”. El  "Día dice Luz. La Luz del mundo dice <<Yo luzco en la Tinieblas, y éstas no han podido extinguirme>>; < <Yo soy la Verdad>>. <<Yo soy la perla fina, que no ha dejado de brillar>> . <<Yo soy el Tesoro enterrado>>. Por tanto es verdad  la afirmación: <<Mi Cuerpo es Verdadera Comida, y mi Sangre Verdadera Bebida. Quien come mi Cuerpo y Bebe mi Sangre no morirá>>.  La Vida perdurable, proclama la Victoria de Cristo, y la nuestra (los comulgantes).  La columna habla del Triunfo. El Triunfo habla de la Apoteosis. Dado el contexto, se entiende, del Carro y Desfile  Triunfal de la Eucaristía, y de la Iglesia Toda.  
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Finalmente, se puede decir que las plazas ceremoniales de la ciudad, pueden ser predicadas, también, como los hitos del camino de fe los limeños. Se nace en la Fe, en la plaza mayor, mediante las aguas bautismales. Se crece y madura en la Fe, mediante el estudio universitario  y la vigilancia doctrinal, en la plazuela de la Inquisición, y se persevera, y muere en la Fe, en los hospitales de la plazuela de Santa Ana [18].
Plaza Mayor de Lima, ha quedado dicho, es el Real del Señor Dios de los Ejércitos, rodeado de las tiendas bajo las cuales acampan su oficiales de Estado Mayor: Domingo, Francisco, Ignacio y Agustín. En lugar distinguido, está la Torre Davídica  [13] de la Reina de los Ángeles, que también combate. Ahora bien. Hermosura, belleza, fortaleza, orden y proporción se predican de las milicias angélicas. Lo mismo se predica, emblemáticamente, de las columnas y los arcos. Si se recuerda las representaciones hieráticas de soldados en formación de batalla de mesopotamios, egipcios y persas, se infiere que  las columnatas y arquerías son jeroglíficos de milicias celestes en formación. Están formados delante del Dios de los Ejércitos. Dígase de paso que en la iconografía de Santa Rosa, se la representa con las Vírgenes prudentes, formadas en línea, a la manera de una columnata.
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Los reciente descubrimientos hechos por Pro Lima en la plazuela de Santa Ana, en las paredes exteriores de la iglesia de san José, de las monjas descalzas, permite reconstruir el contexto de Lima-Hospitalaria. En el llamado Cuerpo de República, si un miembro padece, padece todo el Cuerpo, tal como dice el Apóstol. Padecimientos que son temporales y corporales, y temporales espirituales. La enfermedad del cuerpo humano, y las reliquias del pecado que maculan el alma inmortal.
  
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Esta zona de los Barrios Altos de Lima, sujeta a la parroquia de Santa Ana, es una zona de hospitales. A saber, San Bartolomé, Santa Ana, y San Andrés. Estos son hospitales corporales. Sus capillas, junto a la vecina iglesia de San José son hospitales del alma. En los que Cristo va a “sanar los corazones afligidos”.
  
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Abundan las representaciones de Cristo Médico [19] y de María de los Remedios. Es decir María es la Apoticaria, y Cristo el Doctor. La representaciones de Cristo médico con un brazo levantado, escrutando el corazón enfermo, y armado el otro con la broncínea serpiente de sanación, tiene como modelo, las representaciones clásicas de Meneceo, salvador de Tebas. De ambos, se puede predicar que por un mandato, o inspiración divina, entregaron voluntariamente sus vidas, y padecieron por mano enemiga, con el fin de salvar a muchos [20].
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El contexto del  hospital de las enfermedades del cuerpo (sanatorio) y el del hospital del alma, es triste y dramático. En ambos, el cuerpo y el alma enfermos, esperan con resignación su destino.
  
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El enfermo corporal espera resignado, el cumplimiento de la voluntad de Dios. Bien sea para su curación, bien sea, para su expiración; porque el médico hace lo que puede, y Dios hace lo que quiere. El enfermo espiritual, espera, igualmente resignado, el fin de sus padecimientos, por obra de la Misericordia de Dios. En ambos casos, lo que hay es pobreza, indefensión y extrema necesidad de sufragios.
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Si el hombre enfermo y necesitado, por ese misterio de la miseria humana, se vuelve invisible y anónimo, hasta para sus familiares más cercanos, el alma en purgatorio pareciera ser del todo. Inexistente.
  
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La presencia de la iglesia de San José, en este contexto sanatorio, se explica con facilidad. La arquitectura de este templo, refleja las notas características de la vida del padre putativo de Jesús, y su misión respecto de la iglesia. Sencilla, como José, pasa desapercibida para el caminante distraído. Gloriosa como José, ostenta dos puertas maravillosas, que simbolizan su ingreso al Cielo, y el de su Casta esposa: la de María, la puerta de la Inocencia; y la suya, la puerta de la Justicia. Modélico como José, invita a invocar a Cristo y a Maria, en el trance terrible de la muerte. Mendicante como José, tiene un limosnero, para las misas ofrecidas por las almas del Purgatorio. Educadora y admonitora, como José, advierte  al transeúnte, mediante los simbolismos exteriores del muro testero que tienen obligaciones morales y caritativas respecto de las almas necesitadas, y respecto de la suya propia. Pues ha de cuidarse, para no ir al infierno, y caminar con tal diligencia que  pueda llegar al Cielo, evitando el Purgatorio. El mencionado templo, tenía una capillita de ánimas, que invitaba al transeúnte a encender una mariposilla de aceite, o luz votiva. Pero además, al parecer en tiempos distintos, tuvo otras alegorías purgatoriales de fácil comprensión para quien las viera: Los panales divinos, y los sufragios de san Francisco y Santo Domingo.
  
 
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[[José Gálvez Krüger]]
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'''Sociedad Peruana de Historia'''
  
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'''Notas'''
Ya nos hemos referido a los alminares y torres, cuando motejamos Lima <<Ciudad telescópica>>. Sin embargo, soporta  –cuando menos – dos lecturas más. Las veremos en el capítulo dedicado a la Agricultura, como  <<Avisos del Purgatorio>>.  La fuente del Virrey Conde de Salvatierra, como jeroglífico del Sagrado Corazón, y de las Santas Llagas, lo veremos en el Capítulo siguiente. Pero también forman parte esencial de los asuntos vinculados a la Agricultura espiritual
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6) Existen otros elementos emblemáticos, que aunque son opuestos a los anteriores, sirven para predicar las virtudes de lo visto en el número 5. En la Primera tenemos un lenguaje eucarístico: las cinco fuentes del virrey de Salvatierra son las cinco llagas de Cristo, de donde manan ríos de agua viva. Quien beba de esa agua nunca volverá a tener sed de Dios. Dios Vivo, Dios Verdadero. Dios Creador de lo visible y lo invisible. Cristo Profeta, Verdad Camino y Vida. En la segunda tenemos a un ídolo inmundo. Que otra cosa no es, el aerolito de la Kaaba. Es creatura,  caída del cielo, porque en el Cielo no puede estar. Ha escapado del orden cósmica, para andar errante y vagabunda. Es jeroglífico de Lucifer que pasó de ser brillante lucero del cielo, a roca calcinada . Falso Dios, Cátedra pestilencia y Falso profeta.
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[1] Westmorland, Mildmay Fane. Londres, 1648.
 
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[2]Las arquerías, columnatas, arboledas, y todo aquello que suponga orden, y reparto equitativo de peso, debe ser considerado como predicativo de belleza, orden y armonía. En el caso de la arquitectura, tienen una utilidad práctica, y otra ornamental. En el ámbito del discurso moralizante, apunta a la fortaleza y a la perpetuidad. Los arcos de los portales de Botoneros y Escribanos, es una guardia pétrea que escolta y guarda, al Sagrario. Fortaleza y perpetuidad son predicables de las virtudes, especialmente de las de los ángeles. Todas las virtudes positivas de los ángeles están sintetizadas en estos elementos arquitectónicos. Si éstos se usan en contextos malignos, se postularán contrariamente.
  
 
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[3] En el Alcorán.  
De la examinación de la pintura del Museo de se infiere, que la inspira un tema político, y un tema teológico: El Buen Pastor (Arzobispado y la Catedral), y el Buen Gobierno (Palacio de los Virreyes). La lateralidad del Palacio sugiere que la política es un medio adaptado a los Fines y Planes de Dios. El escudo resume la personalidad, la intimidad, los fueros y obligaciones de Lima y los limeños. Su colocación encumbrada, en lo alto de la torre, da a entender que el corazón de la urbe, tiende a lo infinito; a lo Eterno.  La divisa de la Ciudad de los Reyes, ostenta las torres de Hércules. El escudo puesto entre las dos columnas, alude al Triunfo  [14] final de Lima cristiana, y a su incolumidad. Está firmemente anclada en la Fe de Cristo, y en la Doctrina de Su Iglesia. Tiene por Ley, la Caridad Evangélica, que ha sido rubricada con la Sangre de las LLagas. Lima superará a todas las tempestades y vencerá en todas las pruebas si persevera en la Fe.
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El trazado urbano, los planos arquitectónicos de los conventos de Lima, las perspectivas artísticas de edificios, iglesias, huertos y jardines, obedecen al criterio señalado líneas arriba, de las líneas rectas y oblícuas. Se ve con claridad en los grabados de Santo Domingo[15]   y San Francisco [16] . Este cuadro resume el quid de la Ciudad de los Reyes, como ciudad ideal, como fortaleza concéntrica, que comienza en el Baluarte del sagrario. Lima es una Ciudad-Fortaleza, defendida por murallas exteriores (Las del duque de la Palata), por iglesias-baluartes, y por una torre Davídica que es la Merced. El cuadrilátero sumado a la torre, configura el pentágono modélico de los emblemas defensivos. Estos conjuntos religiosos, contados en número de 5, forman la Pentápolis limana, formada por ciudades[17]  de santidad y virtud. A diferencia de la Pentápolis bíblica, formada por ciudades viciosas y pecadoras, que quedaron reducidas a polvo y cenizas. Las Iglesias baluartes, San Francisco, Santo Domingo San Agustín y San Pablo (Hoy san Pedro), se defienden con armas espirituales. Imitación de Cristo y María en la humildad, y en la obediencia [18]  : distinguirían a Franciscanos y dominicos; la Caridad Ardiente, a los Agustinos;  la Misión y la Oración a los jesuitas. Lo decimos así, no por capricho, sino a la luz de las obras pictóricas que han llegado hasta nosotros. Nos ocuparemos de tres elementos pasibles de interpretación: La Plaza del Mercado, y la simbología del templo cristiano y la simbología de la Fuente del Conde de Salvatierra, que trataremos, como ya dijimos, en capítulo aparte.
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[4] Jadices.
La escena mercantil de la Plaza Mayor, no ofrece mayor inconveniente: El hombre gana el sustento con el sudor de su frente. Quien se enriquece con su NEGOCIO, podrá dedicarse al OCIO. El dinero es el estiércol de demonio, y se constriñe al negocio material. Por eso, la plaza es un pandemonium, en el que la gente va, sin orden, ni concierto. En medio de inmundicias, irregularidades, charcos pestilenciales, y deyecciones animales. Sin embargo, destaca claramente, que los espacios sagrados han sido delimitados y separados de los espacios profanos. Las cinco fuentes, circundadas por postes bolardos encadenados, nos indican que esos elementos, tienen que ser predicados como una unidad.
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La Iglesia Catedral de Lima, sobre un escabel escalonado, merece especial atención. La arquitectura, mediante planos,  líneas, curvas, escalas y proporciones expresa, volumétricamente, Misterios Sagrados, y Verdades de Fe. Entramos de lleno, en el ámbito del “cristianismo sensibilizado, que mediante cultos externos, y ceremonias, nos hace sensibles los efectos invisibles de la Gracia [19]  . Es cosa muy conocida y averiguada por los doctoresz, que debemos a San Carlos Borromeo[20]  , la apariencia y simbolismo de los templos católicos barrocos. Aplicó escrupulosamente las disposiciones del Concilio de Trento, a la arquitectura sacra. En el Perú, Santo Toribio de Mogrovejo, aplicó está disposiciones, en todo orden de cosas, como explica Rafael Sánchez-Concha, en su libro <<Santos y Santidad en el Perú Virreinal>>  [21]. La consulta del libro de Emile Mâle, <<El Arte religioso después del Concilio de Trento es un  inmejorablerable punto de partida para la comprensión de este asunto . Igualmente imprescindibles son, para este tema: El Pintor cristiano erudito , de Interián Ayala,  el Arte de la Pintura, de Pacheco [24]  , y el Porqué de las ceremonias de la Iglesia, de Lobera y Abio.
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Debe entenderse, que hablamos de artes que prefiguran la Gloria Celestial, excitando los sentidos. Mediante los vistoso, lo oloroso, lo sonoroso, lo sabroso, lo enjundioso, lo hermoso y lo espantoso, el fiel cristiano imaginaba: La dulzura eucarística, la fragancia de las virtudes, el olor a santidad, el incienso de la oración, que los Ángeles elevan hasta los pies de Dios, la suavidad del yugo de la Ley de Dios, el canto de los coros celestiales, la amenidad del Paraíso,las penas del Purgatorio, y los tormentos eternos del Infierno.
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La Arquitectura barroca es <<Prefiguración celestial>>. El Altar Mayor, es alegoría de la Gloria de Dios Tres veces Santo, y Trono del Sagrado Corazón Eucarístico. Los altares laterales tienen una función pedagógica, y catequética, referida a los Misterios de Nuestra Salvación, y a la Iglesia Miliante. Los altares menores, a ambos lados de la nave, están referidos, siempre, a un contexto determinado (Patrocinio). El contexto retablístico se adivina o se deduce a partir de los elementos que lo vertebran, y le dan plenitud. Lo dicho vale tanto para la arquitectura perpetua, como para la efímera [25]  .
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La observancia de estos principios generales, nos facilitará la interpretación de cada elemento, nos permitirá insertarlo dentro de una "rueda de asuntos predicables", y nos evitará caer en la tentación de la atribución equivocada, caprichosa e inadecuada. En la que, por lo general incurren los antropólogos. Ellos, a la manera del Coloso de Rodas, asientan un pie en el Barroco y otro en el pensamiento andino.
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En la Iglesia todo habla de Dios, todo remite a Dios, todo celebra y bendice Su Misericordia, pero también proclama su Justicia.
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La Iglesia material presenta escenográficamente, la <<Prefiguración celestial>>. Nos invita a entrever, e imaginar, las delicias de la Gloria que nos espera, y que debemos alcanzar. Estamos en el ámbito de la "composición de lugar ignaciana [26] ". La planta en forma de cruz latina remite al concepto corporal: Cristo es la Cabeza, el Corazón de María es el corazón, y nosotros, somos los miembros de ese Cuerpo Místico. Las iglesias Barrocas nos hablan de la Iglesia Triumphante. El Triunfo de la Iglesia, y de la Sagrada Eucaristía se percibe en el Trono del Santísimo Sacramento, del retablo mayor. Los retablos y altares laterales sirven de asiento a los Campeones de la Santidad, del Martirio y de la Caridad. También nos habla de la Iglesia Purgante (Purgatorio), simbolizada en los sepulcros, que están debajo de los altares, desde los cuales se derrama la Misericordia que las purifica.  Los sepulcros abovedados no son figura de la bóveda celeste, como se ha afirmado en Lima. Figuras de la bóveda celeste, son las bóvedas de las naves, especialmente los artesonados mudéjares [27]  . Las bóvedas son figura del edículo del Santo Sepulcro de Cristo, del Pozo de Daniel [28] , y del horno de los jóvenes israelitas [29]  . Los dos últimos son figuras del Purgatorio; y en ambos están presente los ángeles. Cerrando la boca a los leones y refrigerando a los jóvenes que estaban en oración. Como el lector se habrá dado cuenta ya, la explicación simbólica de la Ciudad de Lima, no puede llevarse a cabo sin considerar el Misterio de los Ángeles, su misión, y el designio de amor respecto de los limeños. En el capítulo VII, nos ocuparemos del amor de esta ciudad, para con los Santos Ángeles
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[5] Estos jeroglíficos son los que marcan los puntos del  discurso religioso y moralizante de la ciudad.
 
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La fábrica de la Iglesia, predica también, a la Iglesia Militante, que asiste al Sacrificio, a comer el Pan Eucarístico y el Pan Evangélico, alimentos que dan la vida: <<Tu palabra me da vida, confío en ti Señor  [30] >>; <<El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día>> [31] . <<Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él [32]  >>.  Hasta aquí la Misericordia. Pero ¿que nos habla de la Justicia? Siempre despierta curiosidad la monumentalidad, el lujo y el emplazamiento de los órganos. Por lo general, los órganos están opuestos al Altar Mayor, pero en alto. En Los coros catedralicios estaban igualmente opuestos, pero con simbolismo distinto, y al ras del suelo. El coro, situado en el plano ideal del cuerpo -que tiene a Cristo como cabeza-, representa a la Creación toda, que es el escabel de los pies de Dios. La grey se congrega para Cantarle Gloria y Alabanza. El filósofo español Donoso Cortés dice en el Ensayo sobre el Catolicismo <<Todo en Dios es razonable: su justicia como su bondad, y su bondad como su misericordia; como quiera que si es infinitamente justo, e infinitamente bueno, e infinitamente misericordioso, es razonable también infinitamente. De donde se sigue que no es posible atribuir a Dios, sin blasfemia, ni una bondad, ni una misericordia, ni una justicia, que no tenga sus fundamentos en la soberana razón, la cual solamente hace que la bondad sea verdadera bondad, y la misericordia verdadera misericordia, y la justicia verdadera>>. Por tanto si arquitectónicamente la iglesia material proclama la Misericordia de Dios, y a Cristo que perdona 70 veces 7, simbolizados en el Altar y las Criptas de enterramiento, por fuerza no puede no estar presente el rigor de su Justicia, en alguna parte de la edificación. La altura de los retablos antiguos, proclaman la Grandeza de la Gloria de Dios, la Grandeza de su Misericordia y la Bienaventuranza eterna para los buenos. Sabemos que hasta en los infiernos, se doblan las rodillas ante el nombre de Cristo. Sabemos, también, que los demonios también creen, pero tiemblan[33]  .  Sabemos, igualmente, que Satanás tentó a Cristo para que se postrara ante Él y lo adorara. Sabemos, finalmente, que Satanás encadena al mundo con las cadenas del pecado. Las grandes dimensiones y belleza exterior del mueble que cobija al instrumento, deben ser entendidas como predicativas de la Justicia; o sea, Perfecta, Hermosa y Terrible. Es predicativa, también, de los júbilos de la Iglesia en Triunfo, de las alabanzas de todos los coros angélicos. Por tanto: inevitablemente supone la derrota y la prisión del demonio, y de sus servidores. Los tubos, y las cañuterías, dispuestas como están, parecen, los barrotes de una prisión. El demonio y los suyos odian a Dios, se odian a sí mismos; se odian entre ellos y blasfeman.
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Un elemento notable y controvertido, es el empleo de cariátides  y atlantes en la retabística. En el Perú verificamos su empleo. El uso que se hace estos elementos arquitectónicos confirma, en primer lugar, el carácter punitivo del relato histórico y mitológico, pero además le agrega una significado opuesto, alegórico de contenido cristiano, que es esperanzador, redentor y remunerador. Puede resumirse así: Quien supo llevar las cargas y penurias terrestres con lealtad y paciencia, será honrado, premiado y exaltado en la Gloria celestial. La carga que sirvió como instrumento de santificación, se convertirá en corona de gloria . <<Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de , porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana >>. Los ejemplo referidos a los los Santos Ángeles son claros y numerosos: Los vemos como tenantes, portantes (torcheros), vindicantes, tonantes, danzantes, volantes, laudantes, sedentes, yacentes, orantes, triunfantes, pugnantes,  turiferarios, ceroferarios, etc. Todas estas actividades, son para los Ángeles altamente honrosas. En su función,  se descubren sus nombres. También hay ángeles lucíferos, que sostienen espejos ustores. Volveremos a ellos en el Capítulo VII, cuando interpretemos la alegoría cristológica del Convento e Iglesia de San Francisco de Lima
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[6] Que en Lima, son las 4 Iglesias-baluartes del Sagrario; pertenecientes a los fundadores de órdenes, llamados seráficos: Santo Domingo, San Francisco, San Ignacio de Loyola, y San Agustín. Serafines humanos, que a a imitación de los Ángeles Apocalípticos, custodian el Trono de Dios
 
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La forma del Atlante sugiere que nos encontramos en el ámbito de lo sobrenatural. La carga y la fuerza para soportar son sobrehumanas. La dignidad y fuerza del representado como Atlante corresponden a la Profundidad, Majestad y elevación del Misterio que se alegoriza. También sugiere el grado de recompensa y dignidad que alcanzará el tenante cuando llegue el momento de la remuneración. Estamos en el ámbito de la libertad personal humana y angélica. La creatura desea servir al creador. Su carga no es oprobiosa, sino honrosa. Proclama a voces la humildad, la paciencia, la mansedumbre y la santidad del servidor. Al demonio lo vemos siempre como atlante o cariátide, pero aplastado, humillado y vejado por todo lo que odia: La Regeneración de la Vida (pila bautismal), La Palabra que da Vida (como soporte de los púlpitos) y el Canto de alabanza (en las paredes de los coros y en la cañutería de los órganos). Es culpable de falsificar la Palabra[38]  que crea y da vida, condenando así a la muerte al hombre. Es reo de tormento eterno por haber dicho NON SERVIAM, y por haberse negado a adorar a Dios. Un tipo de vejamen distinto es servir de bestia de tiro de los carros triunfales de la Iglesia: según los modelos típicos del <<Aereoplastes theo-sophicus >>. Los enemigos de Cristo y de su iglesia o son aplastados por las ruedas de los carros que desfilan en el Apoteosis del Triunfo escatológico, o bien los tiran de ellos. El Carro de la Iglesia es conducido por Cristo Auriga [40]  . Parte fundamental de la obtención del Triunfo es la reconciliación penitente, que se inicia en el confesionario. Mueble que también tiene una simbología propia: Sigilio, silencio, heroísmo y martirio, como veremos en un ANEXO.
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[7] Como dice la divina liturgia.
  
 
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[8] En tanto que mílites cristianos.
 
    
 
    
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[9] Sal 26, 6. Lavaré mis manos entre los inocentes; y rodearé, Señor, tu altar.
  
Confeso
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[10] Según la expresión de Job atribulado.
  
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[11] La plaza mayor, plazuelas y plazoletas, sirvieron de mercados públicos, hasta la construcción del Mercado Central de Lima, en tiempo del gran mariscal Ramón Castilla.
  
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[12] El concepto de aristocracia debe ser entendido en su sentido prístino; de los griegos. Esta referido a la superioridad individual, y a las actos hazañosos  y proezas, realizados por hombres superiores. Hechos de leyenda, que hacen que sus sombres sean ensalzados y glorificados. V.gr. los santos.
  
Lima tiene Plaza Mayor, y tres plazuelas ceremoniales. A las que se suman las plazuelas parroquiales y conventuales. Las plazuelas ceremoniales son: La Merced, la Inquisición y Santa Ana. Postular una interpretación alegórica de las Plazas es un asunto controvertible, porque no está sujeto a canon emblemático. Cualquier propuesta que se haga está sujeta al leal saber y entender del intérprete. Nada impide decir que la Plaza Mayor, y las Plazuelas ceremoniales, representan hitos en la vida de Fe del ciudadano. El sagrario es Parroquial; es decir donde se recibe el don de la Fe, y los Sacramentos de iniciación. La fe de la infancia, que es catequética y básica, debe madurar, y convertirse en catequesis superior. Y esta catequesis, debe ser lumbrera en el camino de la vida, luz de nuestros de nuestros; cayado de nuestro peregrinar sostén y fortaleza de la  de la perseverancia. Como ya lo debe intuir el lector, estamos en los tres <<Estados de la Vida>>: La Niñez, la Juventud, y la Ancianidad. Es decir; Parroquia, Universidad-Inquisición, Hospital y Cementerio. Que otra idea no sugieren, el Sagrario, La Santa Inquisición, y Santa Ana. Considerados conjuntamente.
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[13] Los carros de los triunfos procesionales pictóricos, son la exaltación de arte escatológico de este mismo asunto.
La recepción de la Fe es una decisión heterónoma, pues es voluntad diligente de los padres y tutores. La maduración de la fe, por el contrario es un acto voluntario y autónomo, puesto que es decisión libre y personal del colegial o universitario. Universidad es "sinónino" de Doctrina, Y Doctrina es "sinónimo" de Ortodoxia. La Ortodoxia es vigilada por el Santo Oficio. Universidad e Inquisición son sinónimo de <<Obras de Misericordia>>: La primera enseña al que no sabe, y la segunda, corrige al que yerra y perdona al culpable arrepentido. Hospital es “sinónimo” de vejez y enfermedad. La cuadra del hospital, es la antesala de la bóveda sepulcral. En el momento de la muerte no seremos examinados por el Catedrático, ni por el Inquisidor, ni por el  galeno. Seremos examinados en el Amor, por el Amor de los Amores. Por Quien sondea y escruta los corazones que Él creó.  Conviene hacer aquí un primer y breve excurso. Cristo comenzó su vida pública curando enfermos, dando la vista a los ciegos,  movilidad a los paralíticos  y expulsando demonios. Cristo recurre a un fluido corporal para preparar la medicina con que curó al sordomudo[41]  . Cristo es el Médico que ciertamente curó nuestras enfermedades [42]  . Preparó el bálsamo de nuestra curación con todos sus fluidos corporales [43]  , al punto de quedarse vació. Cristo sudó, lloró y sangró. A tal punto, que Él siendo la Piscina probática de cinco bocas, y la Fuente de Agua Viva, exclamó: ¡Tengo sed! [44] El demonio fue quien introdujo la enfermedad y la muerte. La enfermedad más grande, dice San Agustín, es no creerse pecador. El corazón humano debe ser como un espejo donde Cristo pueda verse. Si ese corazón es empañado por el pecado, o por humana flaqueza, Cristo lo cubrirá con su aliento, y lo abrillantará con su mano. <<Me rociarás, Señor, con el hisopo y seré purificado. Me lavarás y seré más blanco que la nieve. Ten piedad de mí, Señor, según tu gran misericordia [45]  . Esa limpieza la obtiene el pecador arrepentido luego, de hacer su examen de conciencia, y de ser examinado por el Cura Confesor.  
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[14]  La dignidad del culto, la honestidad en los recursos materiales y las muestras públicas de piedad, devoción, caridad y beneficencia, son proverbiales en la vida Conde de Lemos, y del Conde de Gálvez.
  
     
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[15] La condición de solio real, está insinuada en el fondo de la pintura. Vemos dos de las cuatro iglesias-baluarte, que simbolizan los ángeles que adoran e Trono de Dios, en el A
 
    
 
    
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[16] Sanchez-Concha Barrios, Rafael. La devoción a la Eucaristía en el virreinato del Perú, en Revista Studia Limensia, 2002.  “Jesús sacramentado fue una de las principales devociones durante el virreinato. La presencia real de Cristo en la Eucaristía era asumida como un elemento indiscutible de la fe. Además, en aquel período histórico se tenía en el Cuerpo de Cristo al mejor referente de la sociedad, asumida en esos días en función de la trascendencia, y que era representada bajo la forma de un organismo humano, al que los juristas y teólogos llamaban “cuerpo místico de república”. Los acontecimientos que acaecían en torno del sacramento del altar constituyeron un indicador de las aspiraciones de los integrantes de la sociedad peruana entre los siglos XVI y XVIII. Vemos así que su profanación podía alterar íntegramente a la población de las ciudades y llevarla hasta el llanto y las muestras de público dolor a través de las procesiones de penitentes. Asimismo, su hallazgo y desagravio propiciaban la algarabía general entre los habitantes del Perú. A lo largo de la historia virreinal, se puede descubrir varios hechos relativos a la profunda creencia en la Eucaristía. Valga como ejemplo el sacrilegio que se produjo en Quito el 20 de enero de 1649 en la iglesia del convento de Santa Clara por unos sujetos que desfondaron el sagrario, tomaron el cáliz y dejaron las hostias regadas por el piso. Narra fray Diego de Córdoba y Salinas que Quito entero lloró la afrenta y que: “[…] todos sus vecinos se vistieron de luto, haciendo muchas plegarias y oraciones y una procesión de sangre, en que todos los religiosos, el clero y la nobleza del pueblo fueron descalzos para aplacar la ira de Dios justamente indignado por el agravio tan atroz hecho a nuestra cabeza, Christo Sacramentado [sic]”. Dos meses después, el 25 de marzo de ese mismo año, los habitantes de Lima dejaron mostrar su pesar por el acontecimiento de Quito a través de un homenaje al Santísimo con la exposición de la hostia durante todo el día, una misa pontifical y una procesión por las calles, que se ornamentaron con esmero. Se sabe que el entonces arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez, redactó en honor a la Eucaristía unos versos que fueron recordados por los vecinos de la Ciudad de los Reyes, y que rezaban: “Viva la fe que confiesa el altísimo misterio en que Cristo nos dejó su divina Sangre y Cuerpo: y que en la Virgen María tomó nuestra carne el Ver boque, con el divino Espíritu y Dios Padre, es Dios Eterno”. Este hecho, íntimamente relacionado con el milagro del Santo Niño de Eten (2 de junio de 1649), guarda gran semejanza con el robo del Santo Sacramento de Lima, que sucedió el 29 de enero de 1711.
  
 
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[17] Se puede notar, como  tendencia, la reunión de los institutos de enseñanza mayor en la dicha plaza, y en sus inmediaciones, tales como la Real y Pontificia Universidad Mayor de San Marcos, y el Colegio de Teología de Santo Tomás.
El día de la Muerte, es un día que el necio teme, el sabio espera, y el santo ansía. Ese día bendecido, seremos conducidos por el Santo Ángel Custodio, hacia la Luz, escoltados por Santa María y San José, nuestros valedores ante el Señor. La iconografía del Ángel de la Luz,  tiene que ser entendida en secuencia con la iconografía de la Virgen de la Luz, y San José de la Luz.  Los tres, portan una canasta de corazones, que ofrecen a Dios-Niño. Cristo, dice san Juan de la Cruz, nos examinará en el Amor. Así, se entiende que Dios-Niño hace las veces  de un <<catador>>: Prueba los corazones, para ver sin son tan dulces como el suyo, y el de sus padres. Dice el dicho popular que <<uno es lo que come>>. Cristo nos ofrece la Eucaristía, Nuevo y mejor Maná. El día en que Cristo pruebe y sondee nuestros corazones, vomitará lo que no "sepa" a Él, y apartará a quien no se parezca a Él .  Lo que no hable de Él, será descartado. Narciso divino, debe verse reflejado, en el espejo de nuestros ojos; que son los espejos del alma. La formación de la imagen de Cristo, en el niño,  es responsabilidad de madre.
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[18] Aunque no fueron las únicas instituciones sanitarias de Lima virreinal, los principales hospitales (con sus criptas de enterramiento), se agruparon en esta plaza parroquial
  
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[19] Cfr. Le Christ apothicaire, miniature de "Chants Royaux du Puy de Rouen" (1519-1528) (BNF, Paris).
  
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[20] Vigenère, Blaise de. Les images ou tableavx de platte peinture des deux Philostrates sophistes grecs et les statues de Callistrate 1614. Pág. 24.
  
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'''Libro Studia Limensia'''
  
En la periferia de la Universidad de San Marcos, funcionaban los Colegios. A pesar de haber sido desacrado, el Colegio de Teología Santo Tomás, es pasible de interpretación arquitectónica y vinculación iconográfica, especialmente con el llamado Niño-Dios Inca. El tema de Dios Niño, en las tres formas más notables que conocemos  ha sido infelizmente analizado e interpretado por los estudiosos. Debido a la relevancia de este asunto, conviene hacer un segundo excurso.
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[[Studia Limensia Capítulo I: El Hypogrammon de la Ciudad de los Reyes]]
¿Es atípico alegorizar o representar a Cristo como rey de la Gentilidad?
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Realmente no es atípico. Es típico, frecuente y conveniente. Veamos algunos ejemplos tomados del Clarín Evangélico:
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Alejandro Magno:
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<<Para conciliar a sí a los del Asia, se vistió de su traje . (Cfr. Con el Narcisco). Su imagen apreciaban mucho aquellos Antiguos, y supersticiosamente se persuadían que con ella no les sucedería ningún infortunio>>. <<Jamás estaba ocioso>> . Llevaba una campana delante de su ejército para avisar al enemigo . Díjole un Filósofo (buscador de la verdad), que parecía inmortal pues con tanta ansia buscaba la gloria de este mundo. Cuantas riquezas conseguía las daba contentándose con la esperanza de que las había de obtener>>.
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Augusto César
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<<Levantó un Altar en reverencia del Hijo de Dios, que había de nacer hombre>>.
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Calígula
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<<Doró todos los manjares en un convite >>.
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Falaris
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<<Con ser hombre tirano sintió mucho que tuviesen por hombre poco pío, y liberal con huérfanos, pobres y viudas>>.
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Julio César
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De lo que más se gloriaba era de perdonar injurias y agradecer finezas. Jamás estaba ocioso.
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<<Dióle un soldado una queja justificada y quedó sonrosado>>.
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Filipo, Rey de Macedonia
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<<Fue sediento a Conquistar la Ciudad de Macedonia, después de haberla visto dibujada>> (cfr. Con el Narciso divino)
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Padres de la República
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<<Delas condiciones que deben tener, como se han de portar, y cómo deben proceder>>.
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He aquí el quid de la cuestión. Además del sentido soteriológico de la imagen, existe una pedagogía de la Providencia de Dios que gobierna el mundo. En este caso, el recién ganado imperio de los Incas, ganado para Cristo, será gobernado por regentes cristianos, que deben ser más justos, más sabios, más magnánimos, más mansos que los incas de la gentilidad, porque los incas terrestres, son reflejo el Rey celeste. Planteado así, podemos engarzar sencillamente este concepto con aquellos postulados en el Ideal del Príncipe Christiano.
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Zapa Inca Intipchuri
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Como acabamos de ver no debe repugnarnos ver una imagen de Cristo Infante con atavíos de Inca. Ante todo, el Nacimiento del Niño es la Buena, que es Rey de Reyes, Señor de Señores. El reinado de su Sagrado Corazón, no tendrá fin. Cristo Vence, Cristo Impera .Si ponemos juntas las imagenes en las que aparece el Inca en la pintura cuzqueña, se entenderá que Cristo es <<Victor>> y el Inca <<Victus>>. El Inca deja de rendir vasallaje al sol material, para ofrecerlo a Cristo Sol de Justicia, Luminoso y Glorioso.
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Vimos cómo Alejandro, y otros grandes personajes de la Antigüedad, eran figura de Cristo, y Le servían de alegoría. Los atributos y vitudes que se podían predicar de ellos, se pueden predicar, en grado sumo y pefectísimo, de Nuestro Señor Jesúcristo.
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Hay dictados encomiásticos y gloriosos propios del Zapa Inca Intipchuri Huachacuchay. Es hijo del Sol. Es Sacerdote. Es Legislador. Tiene por trono una sede de piedra. Es un rey guerrero. Es un pachacútec, que da nuevo ser al mundo. Como rey impone sanciones, impera con la sola mención de su nombre. El inca es un rey distante, que cuando quiere hacerse presente empuña un arma. Exhibe como señal de realeza el llauto imperial, la bola encarnada y las plumas de corequenque, porque es un príncipe guerrero, rapaz y sanguinario : Es rey despótico. Concede la paz luego de haber tundido a sus enemigos y haberlos desangrado y condenado a muerte. Incendia pueblos, y borra de la memoria, la existencia de las naciones que se le han opuesto.
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Cristo Rey
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Jesús es El Cristo, el Deseado de las Naciones. Es Sumo y Eterno Sacerdote. Es Hijo de Dios Omnipotente y Eterno. Es el Legislador del Amor, que proclama la Ley Nueva. Tiene por trono un madero, por divisa un INRI infamante, y reina desde la Cruz. Es el Príncipe de Paz anunciado por las Escrituras. Es el Nuevo Adán que genera la Nueva Creación. Es Rey de Perdón y Misericordia, ante cuyo Nombre se inca toda rodillas en el Cielo, en la Tierra y en los Infiernos . Este Rey, es un Rey cercano, cuyas delicias son estar en medio de su pueblo .  Perdona siete veces siete a quien le ofende, porque es un Abismo de Misericordia. Su señal de realeza es la Corona de Espinas  , que es indicativa de haber tenido en sus pensamientos a la Humanidad toda, en su Oración Sacerdotal; Humanidad a la que envió el Espíritu Santo, que se alegoriza en blanca paloma. Este Infante Glorioso concede Mercedes, como Rey Poderoso . Rey Victorioso reconocido como tal por los niños hebreos (Pueri hebraerum), que le alaban diciendo <<¡Hosana, Bendito el que viene en Nombre del Señor!>>. Este Rey convierte sus Santas LLagas, en Asilo seguro para quien se hace su Aliado. Y hace de su Madre, mediadora de todas gracias. Es Rey Filantrópico que viene a perdonar y no a fustigar a su Heredad. Rey, que exige como único tributo -a difeferencia del César Monetario- que se pague el Amor, con amor: <<Dad a Dios lo que es de Dios>> . <<Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento>> . Es Rey Redentor que se vende a precio de esclavo, se convierte en Moneda de Harina, y se hace Pan de perro y Alfalfa espiritual, para sus borregos . Así rescata a su pueblo esclavizado, para darle para darle pan al hambriento de Dios, y pastura espiritual a su Rebaño. Cristo Rey Sacerdote, es Altar y Ofrenda; es Oferente y Ofrecido; Verbo y Víctima de Reconciliación.
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[[Archivo:66417599 2269581296424995 2998452725311602688 n.jpg]]  
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[[Studia Limensia Capítulo II: La Planta urbana de la Ciudad de los Reyes, y su emblemática política, moral y religiosa]]
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[[Studia Limensia Capítulo III: Las murallas de la Ciudad de los Reyes, y su relación con los Arcángeles Arcabuceros]]
  
No hay que confundir el sol de los incas prehispánicos, con el Sol del Niño, y el sol de los <<Incas españoles>>. Porque los incas hispánicos amaban con todo el Corazón la Justicia. Es decir, a Cristo, Sol de Justica. Que es la Verdad. La Verdad es Filia Dei. En cambio, el Inca prehispánico amaba de corazón al sol material, al sol idolátrico. No amaba al Creador, sino a la creatura. Digamos algo sobre el emblema solar en las imágenes religiosas: En el pecho de Cristo, indica que Él es la Verdad, y que ha venido a incendiar  el mundo con el fuego de la Verdad y de su Amor. En el Caso de San José, Dios lo ha constituido Custodio de ese Tesoro. En Santo Tomás de Aquino, colgado de una cadena, indica que la Verdad ha sido concedida como don, y que se le ha confiado la misión de ser Doctor, Guarda, Maestro y Pedagogo. Lo mismo se puede decir de san Agustín, porque viéndolos juntos, recordamos la Teología Eucarística, y Teología del Corazón, temas que enhebran todo el arte religioso del Virreinato. Fin del excurso.
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[[Studia Limensia Capítulo IV: El Puente de piedra y el Arco Triunfal]]
 
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Retomemos el discurso: La Plazuela de Santa y los edificios que alberga, y albergaba en sus inmediaciones, son predicativos de las Obras de Misericordia. Hospitales y Cementerio suponen curar a los enfermos, y enterrar a los difuntos. Veamos algunos elementos del imaginario de la Muerte. Para tal fin, Se impone el conocimiento una serie de conceptos, formas, rituales y ceremonias relacionadas con la muerte del cristiano. Todo en forma de gran aparato. Se entiende el <<aparato>> a toda prevención de lo que se necesita para algún objeto, para su pompa, y ostentación. En cuanto a los primeros -los conceptos - debemos mencionar el sentido de la muerte cristiana, el <<Memento Mori >>, el <<Despertador cristiano >>, el <<Reloj de la muerte >>, el <<Arte de bien morir >> y el recuerdo de los Novísimos. En cuanto cuantos a los segundos – los rituales – mencionaremos: La Administración de Extremaunción. La devoción a la Virgen del Carmen, el amortajamiento con los hábitos del Carmelo y de la religión seráfica; los catafalcos, los túmulos funerarios, la procesión fúnebre y las misas de San Gregorio , y los sepulcros y entierros cristianos .
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El cristiano, mediante el bautismo, se hace miembro de la Iglesia que es Cuerpo Místico de Cristo. Si vive y muere con Él, resucitará con Él. Siendo la vida del cristiano una lucha sin tregua contra los tronos, potestades y principados del Infierno, el cristiano ha de recordar que hay, Muerte, Sepultura; Juicio, Gloria y condenación eterna, Purgatorio e infierno. La iconografía de la muerte nos dice que la sentencia general de la muerte era recordada de muchas maneras, y que estaba presente por doquier. El esqueleto alude al cadáver y la guadaña es alegoría del dios del tiempo, que clepsidra en mano llamará a la puerta cuando llegue la hora, y cuando  toque en suerte. Envejecer, enfermar y morir es Ley de la Vida: Ese era el mensaje. De ahí viene la costumbre de acercarnos a ver los cadáveres, en la Capilla Ardien tal como reza el dicho: <<Hombre que viéndome estás, nunca te olvides de mi/que como te ves me vi/y como estoy te verás>>. El <<Despertador Cristiano>> urgía a lector a aprestarse a <<buen morir>> y tener la <<conciencia limpia>>. En ambos casos le avisa que tiene el tiempo en contra. Este dramático grabado explica  que, mientras haya vida, Cristo será nuestro Salvador y Amparador. Pero una vez muertos, vendrá como Juez Airado: En ese día terrible, el demonio será Fiscal de nuestra propia acusación. De ahí la benévola divisa; ALMA DORMIDA, DESPIERTA – DE UN MOMENTO ESTÁ PENDIENTE – LA ETERNIDAD QUE TE ESPERA – DE ETERNA GLORIA O TORMENTO.
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No se le pide, al cristiano, otra cosa que observar los Mandamientos de la Ley de Dios, los Mandamientos de la Iglesia, el acceso frecuente a los Sacramentos que dan la Vida, a practicar las devociones que sugiere la Iglesia, en especial la del Sagrado Corazón de Jesús y la vía de Cardiomorfosis, la Devoción a la Virgen del Carmen, a Pasión de Cristo y a la Muerte de San José. Dicho de otra manera, tener siempre en cuenta de que Dios es Amor y nada más que amor, y que perdona 7 veces 7; que hay que tener desapego por las cosas terrestres, que hay que ser obedientes, perseverantes y resignados, mientras llega la hora de la hora de la muerte en que se tiene por certeza el auxilio de Cristo mismo, de La Virgen Gloriosa y bendita, de San José y del ángel de la Guarde, frente a los cuales nada podrá la última tentación de desesperanza del demonio maldito.
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Las pompas fúnebres, que suponían túmulos y catafalcos tenían una vocación pedagógica respecto de los vivos perseverantes, pero especialmente pensada en los tibios e impenitente. En primer lugar se levantaban: Eran síntesis pictórica de la caducidad de la vida, del fin de todo poder temporal y religioso; no se ahorraba detalles para sugerir los horrores y pestilencias de la hedionda sepultura. Era el despeñadero de todo poder, de toda lindeza, de toda fortaleza, que toda riqueza y de todo vigor humano ya que era monumento que proclamaba el aparente triunfo de la muerte, que era seguido por una cabalgata luctuosa hasta las puertas del camposanto. Y digo aparente porque en medio de tantas angustias están colocadas las imágenes de la Virgen, de los Santos y de los Ángeles. La victoria de la muerte supone la Victoria Mayor que es la de Cristo Muerto y Resucitado, que pisotea a la muerte con su muerte; abre las Puertas de los Cielos a las Almas de esclarecida santidad y las del Purgatorio a quienes habiendo muerto en amistad con él, no estaban limpios del todo. Por encima de la estatua de la muerte está la Fe y la Esperanza; por encima de los demonios está Virgen y su Casto Esposo y los Ángeles de Dios. La Procesión fúnebre es marcha triunfal que proclama la perseverancia del difunto y la esperanza de su resurrección. De otra manera sería imposible su inhumación en un campo santo . El sufragio a las almas en Purificación se hace mediante la Misa de Sufragio, llamada de ánimas, el Voto Heroico, y la oblación de limosnas. Las Misas más populares eran las llamadas de San Gregorio.
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José Gálvez Krüger
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Sociedad Peruana de Historia
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'''Notas'''
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[1] Cor, 3, 9.
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[2] Lucrar con la graciaXXXXXXX
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[3]  Jn. 19, 11. <<Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba<<. Sal.  2, 10: <<Y ahora, reyes, comprended, corregíos, jueces de la tierra. Servid a Yahveh con temor>>. Cfr. Ef. 6.
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[4] Entiéndase “seráfico”, como hombre de altísima doctrina, y elevadísima espiritualidad.
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[5] Jn. 5 . Cristo cura al paralítico.
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[6]Cuya riquísima simbología veremos en el Capítulo VI
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[7]Lc 2 41-51.
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[8] Credo de Nicea,
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[9] Elordui, Fray Vicente. El Espíritu de la Iglesia en la administración del Sacramento de la Penitencia Madrid, 1808, Imprenta de don José Collado.
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[10] Mt. 7,6.
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[11] Revestíos con la Armadura de la Fe. <<Induite vos arma Dei ut possitis stare adversus insidias diaboli". quia non est nobis conluctatio adversus carnem et sanguinem sed adversus principes et potestates adversus mundi rectores tenebrarum harum contra spiritalia nequitiæ in cælestibus propterea accipite armaturam Dei ut possitis resistere in die malo et omnibus perfectis stare, state ergo succincti lumbos vestros in veritate et induti loricam justitiæ"
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[12] Se denomina <<oriente>> al brillo de las perlas más finas y exótica.
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[13] Entendida como refugio seguro y asilo. Los limeños se refugiaron y clamaron a la Virgen de las Mercedes. Confirma este sentido de refugio el relato de Colombo. (Cfr.) Colombo, Felipe. Vida del siervo de Dios V.P. Fray Gonzalo Diaz de Amarante .
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[14] Oraeus, Heinrich, 1584-1646. Aereoplastes theo-sophicus, sive, Eicones mysticae : rarâ solertiâ, ac sagacitate singulari effictae, eaqu[ue] aere incisae .Frankfurt, 1620. <<Triunfo>> como tema pictórico, está asociado a la Escatología. Triunfo de la Eucaristía, Triunfo de la Pura y Limpia Concepción, Triunfo de las Órdenes Misioneras, Triunfo de San Francisco, Triunfo de Santo Domingo, Triunfo de San Ignacio, etc, Las pinturas virreinales, basadas en este modelo, presentan a la imaginación del espectador, la Apoteosis Triunfal de la Iglesia de Cristo y sus Misterios;  de los Santos y los Mártires. Triunfo absoluto de la Caridad. Donde el Maligno y los malos o bien tiran de los carros, o son aplastados bajo sus ruedas.
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[15] Cfr. Melendez, Juan. Tesoros verdaderos de las Yndias en la historia de la gran prouincia de san Iuan Bautista del Peru' ... por el maestro F. Iuan Melendez natural de Lima. 1643.
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[16] Lo mismo que en la pintura del robo de la Eucaristía.
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[17]  En estricto sentido, los conventos son ciudades, dentro de la Ciudad, Están ordenadas a un fin. Tienen jerarquías y Reglas que las gobiernas. Cuentas con todos los medios necesarios para una subsistencia autónoma. Templo, Escuela, Escritorio, Refectorio y Dormitorio, y Cementerio. Huertos, Jardines, Graneros, establos y corrales. Tanques, cisternas y aljibes. Talleres, fraguas y molinos, y tierras de labranza.
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[18] Fiat mihi secundum verbum tuum.
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[19] Cfr. Gaume, Catecismo de Perseverancia. Exposición  histórica, dogmática, moral, luitúrgica, apologética, filosófica y social. Barcelona, 1857. Librería Religiosa. En varios lugares.
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[20] Instrucciones de la Fábrica y Ajuar Eclesiástico.
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[21] Sanchez-Concha Barrios, Rafael. Santos y Santidad en el Perú Virreinal. Vida y Espiritualidad, 2004.
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[22] Mâle, Emile. L'art religieux après le concile de Trente. París. Collin, 1932.
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[23] Interián de Ayala, Juan.  El pintor christiano, y erudito, ó Tratado de los errores que suelen cometerse freqüentemente en pintar, y esculpir las Imágenes Sagradas. Madrid 1782.
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[24] Pacheco, Francisco. Arte de la pintura: su antiguedad y grandezas. Sevilla, 1649.
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[25] Arcos festivos y túmulos funerarios.
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[26] Dice el sitio web <<Espiritualidad Ignaciana>>: Esta breve expresión forma parte del argot de la espiritualidad ignaciana, sobre todo en el contexto en el que Ignacio estructura la oración en los Ejercicios. Con ella se indica el primer preámbulo de las meditaciones de la Primera Semana y el segundo preámbulo de las contemplaciones de la Segunda Semana. En los Ejercicios la  “composición de lugar” es asociada siempre a la “vista imaginativa” con la cual el ejercitante se prepara a realizar su ejercicio espiritual, constituyendo así uno de sus elementos originales. Pero hay que procurar no confundir este ejercicio de la imaginación con el que se hace cuando se contempla el cuerpo explícito  de la oración pues Ignacio la presenta como paso previo al mismo. En los preámbulos la función de la imaginación es dar un cuadro de referencia sensible al desarrollo del ejercicio espiritual… Se trata de dar “cuerpo” al contenido del ejercicio. Es como si el ejercitante, que sabe el contenido de su contemplación, le pusiera con la imaginación un marco concreto, sensible colocándose él mismo en el interior de su creación subjetiva, como parte integrante de la escena, teniendo así un punto de referencia concreto para el desarrollo de su oración. En la estructura de la oración ignaciana no hay que ver la “composición de lugar” como un simple medio sino como un recurso positivo para ser utilizado creativamente en la realización del fin propuesto en cada ejercicio. No hay que olvidar que va siempre unida a la gracia particular que se pide en cada ejercicio. Siendo fiel al preámbulo que contiene el ejercicio de la “composición de lugar” el ejercitante lo que hace es “encarnar” su oración, para evitar que se convierta en algo etéreo y sin referencias a la realidad.
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[27] De estos nos ocuparemos en el Capítulo VII.
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[28] Libera me de ore leonis. Silua de sufragios, declarados, alabados y encomendados para comu[n ...
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[29] Lo que se llama el Pan de la Palabra.
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[30] Sal 118.
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[31] Jn 6, 52.
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[32] Jn 6, 55.
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[33] San. 2, 19.
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[34] Por definición, la "caríatide" es una columna ornamentada, con forma de figura de mujer, cuyos atavíos están raídos. Recuerda el castigo impuesto a la ciudad de Carias, vejando a sus mujeres principales, a las que se hizo ataviar y enjoyar antes de emprender el viaje como prisioneras. Atavíos y joyas que fueron perdiendo debido a las asperezas del viaje. Reducidas a la esclavitud, se las condenó a las labores más penosas. Por eso, en el Erecteón, se las representa como columnas. Significando que han de soportar el peso divino por toda la eternidad.
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[35] Atlas, según la Mitología griega, es un Titán que fue condenado a soportar eternamente la bóveda celeste, al final de la Titanomaquia.
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[36] Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. En propiedad la cita corresponde únicamente a Cristo, pero por atribución, a cualquier hijo de Dios.
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[37] Mt 11, 29.
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[38] Fiat.
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[39] Oraeus, Heinrich. Aeroplastes theo-sophicus, sive eicones mysticae. 1620.
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[40] Currus Israel, et auriga ejus, ducens hominem Christianum per ..., 1717.
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[41] Mc, 7, 31. Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”. Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente.
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[42] Is, 53, 4. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
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[43] Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame.Sangre de Cristo, embriágame.Agua del costado de Cristo, lávame.Pasión de Cristo, confórtame.¡Oh, buen Jesús!, óyeme.Dentro de tus llagas, escóndeme.No permitas que me aparte de Ti.Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe.Por los siglos de los siglos. Amén.
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[44]Sal. 19,21; 22,15 y 21,16. Mc 15,23.
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[45]Sal. 50, 9. Asperges me, Domine hyssopo et mundabor. Lavabis me, et super nivem dealbabor. Miserere mei, Deus, secundum magnam misericordiam tuam.
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[46] Gal 4, 10. Donec formetur in vobis Christus
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[47] Es decir, Cristo-Niño Inca, Cristo-Niño Sacerdote, Cristo-Niño Sacerdote. Nos ocuparemos de estas representaciones en el Capítulo XXXXXX, dedicado a la Agricultura Espiritual.
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[48]Jeroglífico de la Encarnación del Verbo. Que se hizo igual a nosotros, excepto en el pecado.
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[49] Alude a los esfuerzos y trabajos de Cristo, desde su Gloriosa Natividad. La Vida de Cristo fue <<Cruz Perpetua, y Meritoria, desde su primer aliento, hasta la expiración que dio cumplimiento a las Escrituras.
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[50] Jeroglífico de San Bautista, precursor de Cristo.
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[51]Jeriglífico de la Eucaristía.
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[52] Jeroglífico de las dignidades de las órdenes Religiosas, Curas de Almas, y miembros de la jerarquía
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[53] Laudes regiae
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[54] Jeroglífico del demonio y sus servidores. Dijo Fray Vicente de Valverde en Cajamarca: ¡Santiago, Ataquen, el Inca está hecho un Lucifer! El grabado que muestra al Inca Atahualpa en Cajarmarca, debe ser entendio como la milicia pagana que va a  enfrentarse a la milicia cristiana, que mandaba el esforzado, valiente y cristianísimo capitán, don Francisco Pizarro. <<Atabalipa, cum magna pompa in Caxamalcam  ingreditur. [FALTA INDICAR EL NOMBRE DEL GRABADO]
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[55] Flp  21,10.
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[56] El Tabernáculo, indica la Presencia de Dios. Sus elementos fundamentales son una tienda o tabernáculo, es decir, una casa portátil donde Dios acampa, un arca concebida como depósito del libro de la alianza y trono para Dios, y, finalmente, un altar para los sacrificios.
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[57] Corona y espinas serán mencionadas en Capítulo <<Agricultura espiritual>>
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[58] Niñito Jesús, Infante glorioso: Mercedes te pido como a Rey poderoso. (Oración popular)
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[59] Lc.20, 25.
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[60] Mt 22, 37-29
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[61] Alfalfa espiritual parea los borregos de Jesucristo. Libro famoso del S. XVII de P. Claset
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[62] Alvarado, Antonio. El Arte de Bien Morir. Camino y guía del camino de la Muerte. Navarra 1515.
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[63] Despertador christiano de sermones doctrinales sobre particulares assumptos. Madrid, 1687.
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[64] Giralt, Bartholeme.  Reloj de la Buena muerte: que señala a sus congregantes las horas con las meditaciones y constituciones. 1711
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[65]Alvarado, A. Arte de bien morir. 1615.
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[66]Tema muy repetido en la iconografía peruana. Sobre el sufragio de las Almas del Purgatorio, consúltese: Jungmann, Joseph Andreas. BAC.
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[67] Enterrar a los difuntos y tener sepulcros para el depósito de los cadáveres y huesos, ha sido la mayor solicitud entre todas las gentes. En todas las naciones ha sido éste el mayor cuidado; porque siempre se ha tenido en grande estimación y honra el enterrar los difuntos, y por deshonor y castigo de justicia, y censura eclesiástica el no enterrarlos. La acostumbre es antiquísima, y empezó con nuestros primeros padres. En la ley natural y en la ley escrita nos lo enseña la Sagrada Escritura. El patriarca Abraham compró un campo para enterrar a su mujer Sara; Jacob mandó a su hijo José, que llevara sus huesos a Palestina, y los colocara en el sepulcro de su padre. En la ley escrita el mismo Dios, por manos de ángeles, hizo enterrar el cuerpo de Moisés en el valle de la tierra de Moab a la falda del Monte Febor; por lo que se ignora su sepulcro. David encargó muchísimo a Jabés Galaad que los cadáveres del rey Saúl y de su amado hijo el príncipe Jonatán se les diera sepultura con la mayor honra y estimación. Tobías, con riesgo de su vida, daba sepultura a los difuntos en su casa. Judas Macabeo mandaba hacer honras a los soldados que morían en campaña, aplicándoles copiosos sufragios y oraciones. Degollado el Bautista, los Discípulos tomaron el cuerpo y le dieron sepultura, como afirma San Mateo.  Se dice sepulcro o sepultura porque es un lugar cóncavo, en el que se colocan y esconden los huesos de los difuntos. Santo Tomás de Aquino dice que se dice sepultura para que el horror y hedor de los muertos sea visible a los vivos, y crean que de allí han de resucitar en el día del Juicio. Lo mismo es decir sepulcro que sepultado. También se llama monumento a la sepultura, porque sale del verbo Moneo, que significa avisar, y es el despertador que avisa y mueve el entendimiento para que no olvide la muerte. En un cementerio católico todo habla de los dogmas y la doctrina de la Iglesia: el plano, la arquitectura, el decoro de las tumbas y las alegorías. Los sepulcros que han sido hechos de mármol y se adornan con esculturas se llaman semisepulchrum y son aquellos que por fuera parecen muy blancos, formados de mármoles y alabastros pero por dentro están llenos de huesos, polvo, ceniza y gusanos. Sirven para que aquellos que los miren contemplen con horror y desengaño en qué paran las dignidades y grandezas del mundo. Hay sepultura eclesiástica cuando, cogiendo un cadáver, se lleva a aquel lugar elegido y bendito para aquel cuerpo; o sea tierra firme de la Iglesia, o bóveda o carnerario, que todo quiere decir Erario o archivo de huesos, juntando a esto los ritos, ceremonias, preces y oraciones, las que son de utilidad al alma del difunto y de consuelo a los vivos, por ser hechas y determinadas, dichas y cantadas por los Ministros de Dios, que son sus sacerdotes; y aquellas piadosas almas, que acompañan al difunto, una de las obras de misericordia más aceptada por Dios. Es muy antigua la costumbre de cantar Salmos, Oficio y Misa por los difuntos. El orar por los difuntos se remonta a la muerte del Papa San Marcelino, porque el Santo Papa San Marcelo I, que fue su sucesor en el pontificado, mandó juntar todos los presbíteros y diáconos, llevando luces y cantando himnos, le dio honorífica sepultura, celebrándole aquellas pompas cuanto debidas exequias. Se dicen exequias porque se derivan del verbo exequior, que significa ir siguiendo; porque siguen las exequias la voluntad que dispuso el difunto, el modo con que quiere ser enterrado, los sufragios, limosnas y Misas que dispuso por su alma.
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El Ritual Romano dispone la forma en que deben ser enterrados los muertos. Así lo practica la Iglesia. Se va con Cruz levantada a buscar el cadáver, o en donde vivía o en la capilla llamada Depósito que hay en las Iglesias, diciendo en voz baja el Salmo Miserere, Llega el preste donde está el cadáver, y rociándole con el hisopo, que tendrá agua bendita, dice la Antifona: “Si iniquitates”. Entona el clero el Salmo “De profundis”, y concluido, repite el Clero; “Si iniquiatates”. Concluido el verso dice el preste la antífona Exultabunt Domino. Entona el clero el Salmo Miserere. Concluidos éste, se repite e verso “Exultabunt Domino”. Luego se dice tres veces el Kyrie eleison, seguido del Paternoster, mientras se rocía con agua bendita el cadáver. Luego se recita la oración “Desu cui propium est miserere, etc”. Se canta la Misa “in die obitus”, y concluida, se dice aquella oración tan humilde: “Non intrés in judicium cum servo tuo Domine”. Luego se canta el Libera me Domine. Al Pater Noster se rocía con agua bendita y se inciensa el cadáver. Dicha la oración pronuncia el Preste la antífona “Ego sum”. Se repite tres veces el Kyirie eleison; dice el Preste el Pater noster, y en el ínterin se reza, se rocía el cadáver con agua bendita, se le inciensa, se le echa tierra y luego la oración. Estos son los ritos con los que la Iglesia entierra los difuntos, y todo contiene muchísimos misterios.
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  [68] Conviene hablar aquí del Cementerio General de Lima, que a pesar de sus vestimentas neoclásicas, tiene un cuerpo doctrinal barroco. En apretada síntesis el que precede, era el resumen del imaginario de la muerte de todo aquel que iba al Cementerio General de Lima, bien para ser inhumado, bien para inhumar. La memoria del Presbítero Matías Maestro, es motivo de denuestos y desprecios por los amantes del Barroco, especialmente para los "críticos" de arte, los "especialistas" y plañideras de una herencia que no se ha recibido. La madeja se embrolla en la cuestión estilística y el discurso se detiene ante la incapacidad de percibir lo evidente, especialmente notorio para los que se postulan “cultores de la forma y lo estético”. Perciben el cambio, pero no atinan a decir en que consiste. Hay una obsesión por la casuística y el detallismo puntual, que cierra, en lugar de abrir el abanico de las posibilidades analíticas, que es el que nos suministra los detalles generales que permiten las explicaciones Presenciamos, pues, el paso del Cristianismo místico, teatralizado y sensibilizado del barroco al Cristianismo racionalizado, austero y sobrio del neoclásico, fruto de la Ilustración española.
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La visión teatral del Mundo Barroco, sus paradigmas, sus formas, su retórica, sus alegorías y demás instrumentos, o se volvieron caducos o resultaron ineficaces respecto del fin al que servía. En lo que toca “lo Eterno”, la Doctrina no cambió porque no podía, entonces, ni puede, hoy cambiar, porque pertenece a Cristo que no cambia. Sin embargo, hubo un cambio en la percepción de lo Sagrado, y una mudanza en la manera en que se vivía la Fe. La concepción del espacio sagrado, que atribuimos a San Carlos Borromeo, integraba en un mismo lugar, de manera ideal, la Iglesia en Purgatorio (las bóvedas de enterramiento), la Iglesia militante, (las naves y deambulatorios), y la Iglesia triunfante (la celebración de los Sagrados Misterios sobre las aras de altares. Dicho de manera sencilla, la arquitectura sacra era sinónimo de la prefiguración celestial expresada en gigantesco retablos de simbolismos concatenados y de primorosa factura.
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[[Studia Limensia Capítulo V: La Plaza Mayor, y las tres plazas ceremoniales de Ciudad de los Reyes]]
  
Por eso, aun cuando fuese por motivos sanitarios y de necesidad pública, se vio con horror sacrílego la clausura de las bóvedas sepulcrales de las iglesias conventuales y parroquiales, y se reaccionó con manifiesto desacato a la orden de inhumar a los difuntos en las lindes de la ciudad, en un predio vecino al pepinal de Ansieta. Desobediencia que duró cerca de una década La construcción del cementerio de Lima es un buen ejemplo del ideal de bienestar general que imperaba en aquellos tiempos. Hasta fines del siglo XVIII prevalecía la costumbre de inhumar los cadáveres en el suelo consagrado; es decir, en las criptas de las iglesias capitalinas. Esto suponía un grave problema, ya que se calcula que, para entonces, la ciudad contaba con 60 mil habitantes. De más está decir que el temor a una epidemia perturbó siempre la tranquilidad de las autoridades. Este temor fue la principal motivación para impulsar la construcción de la necrópolis. En esta obra, Matías Maestro, por comisión del Virrey Fernando de Abascal y Sousa, desplegó todo su talento, todo su sentido de las proporciones y de la elegancia, y su fina percepción del simbolismo y la alegoría, tal como sugiere el conjunto que formaban los jardines, los corredores y la capilla, hoy desaparecida. Digamos de paso que, a pesar de ser una medida del todo recomendable, la inauguración del Panteón parecía condenada a no realizarse, debido a que los limeños se mostraban renuentes a enterrar a sus muertos en un suelo sin bendecir, a la usanza de los gentiles. Para vencer estos escrúpulos se bendijo el terreno, y se procedió a inhumar los restos del arzobispo González de la Reguera que hasta entonces reposaban en la cripta de la Catedral, y cuyo deceso se habría producido tres años antes. Las hueseras del subsuelo de Lima, se denominaban campo santos o dormitorios, porque así como los fieles vivieron unidos a la luz del Evangelio, querían que sus cadáveres estuviesen en la muerte, unidas sus cenizas en el mismo lugar o dormitorio, pues todos esperan “despertar” en el día de la resurrección. La interpretación del simbolismo de nuestro Cementerio General, no ofrece mayor dificultad: la simetría y proporcionalidad de su planta es indicativo de la igualdad ante la muerte. La única del diseño original y el eje que vertebra el diseño, no son sino la Puerta y el Camino estrecho que conduce al cielo. La necrópolis y su capilla central aluden a la Casa de Dios, que consta “de muchas moradas”. Cristo yacente en el sepulcros dice que nosotros también hemos de esperar en ese jardín sepulcral, como Él lo hizo. La celebración de la sagrada Eucaristía, al pie de esta estatua, remedia la ausencia de Cristo en el lugar, como lógica consecuencia de desarticular los espacios sagrados antiguos. Debía quedar claro que los difuntos de Lima no quedaban desamparados de los sufragios de la Iglesia; por eso se inhuma ahí al Arzobispo Reguera, fallecido años atrás en olor de santidad. Las urnas cinerarias, que rematan los cuarteles, tomadas del mundo clásico, nos recuerdan que quedaremos reducido a polvo, ceniza y nada, volviendo a la materia de la que fuimos creados. Las lámparas votivas, alegorizan la vida que se apaga poco a poco La trompeta del juicio, la guadaña de Saturno, y el reloj de arena en el frontis de, en que también se lee “Beneficencia con los vivos y con los muertos, es una versión resumida del Memento Mori: <<Al final de tus días serás examinado en el Amor, juzgado y absuelto por tus obras de misericordia>>. En el frontis están igualmente presentes Adán y Eva, cuya desobediencia y pecado introdujo la muerte en el mundo, deuda que pagamos al expirar. El obelisco proyectado- hoy desaparecido- que desde la Antigüedad es conmemorativo o recordatorio, nos dice que la vida del hombre debe estar enfilada y apuntada hacia el cielo, de lo contario no tiene sentido haberla vivido terrenalmente, como nos lo dice este emblema.
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[[Studia Limensia Capítulo VI:La Plaza Mayor y su Fuente Apocalíptica]]

Última revisión de 13:25 30 oct 2022

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La interpretación de la plaza mayor de la Ciudad de los Reyes no es un asunto difícil de emprender. Solo hay que conocer los modelos que concurrieron en su concepción. No es que exista una fuente (hasta donde alcanza nuestro conocimiento) que prescriba puntualmente la función de la plaza, y que describa los elementos que la componen. Sin embargo, por el arte combinatorio y por ramificación barroca, se puede deducir, o adivinar. Esto, debido a que todos esos elementos se encuentran disgregados en las diversas formas de expresión artística barroca.

La plaza mayor de Lima es el lugar donde mejor se aprecia el papel modélico de los emblemas. Y donde se puede establecer, con mayor dramatismo la oposición y guerra entre la Ciudad Terrena Espiritual, y la Ciudad Terrena Carnal. Y la oposición entre Cristo profeta, y el falso profeta. Entre la Maestro de la Verdad, y el padre de la mentira. Entre el restaurador de la vida y el asesino primigenio. Entre el pan del horno de caridad Ardiente, y la Piedra del Odio Satánico. Entre el oasis paradisíaco y el desierto infernal. Tales son los conceptos que se han de tener en cuenta, cuando se observe la plaza, desde varias perspectivas. El observador debe descubrir inmediatamente los elementos comunes, y los elementos contrastantes. Así, verá que las plazas, los centros de congregación, o los jardines de esparcimiento, siempre tienen forma trapezoidal, en las representaciones pictóricas. Y que el tema principal – por lo general – está determinado por la línea central vertical, y los asuntos predicativos por las líneas paralelas, y las líneas oblicuas concurrentes. En el primer par tenemos la oposición entre el negocio profano y el sagrado. El negocio profano, es necesario para la subsistencia y progreso de la persona y de la sociedad. El trabajo, y la capacidad de trabajar, son un don de Dios, y como tal debe ser servir a la santificación del trabajador. Conducido rectamente, beneficia a todos. Ese es el sentido del mercado, frente a la iglesia del Sagrario. Da a entender que además de la sentencia bíblica de ganar el pan con el sudor de la frente, el hombre tiene la obligación de cuidar el negocio espiritual, cuyos dividendos se acumulan en el cielo, donde ni la polilla, ni el orín corroen.

Esto se logra, espiritualizando el trabajo, mediante el ejercicio de los diversos horologios que mencionamos en el capítulo IV. Debe entenderse que la actividad económica, es un medio temporal orientado a un fin sobrenatural. Los instrumentos de los que se vale Dios, para que el hombre llegue a su meta, son el Buen Gobierno, definido como “felicidad natural”, y el Buen Pastor, figurados aquí por los edificios gubernativos y episcopales. Como miembro del La Iglesia -Cuerpo Místico de Cristo- el limeño, debía trabajar por la Gloria de Dios y bien de las almas. Como miembro del Imperio, debía obedecer y servir al Rey. Y como miembro del Cuerpo de República, debía trabajar por el bien común material, y espiritual. Es decir, por la santificación, mediante la perfección de la cotidianeidad. Si redujéramos la pintura de la plaza, a líneas verticales y oblicuas, se esquematizaría como el grabado de Otia Sacra optima fides [1] .

El Escudo de la ciudad, colocado en lo alto de la torre del Sagrario, simboliza el corazón social, que logra la meta de salvación merced a la Perseverancia en la Fe Eucarística. Tanto el corazón heráldico, como el corazón emblemático de Otia Sacra, han alcanzado la trascendencia. Han llegado al cielo. El ojo abierto, significa la Contemplación Beatífica. En su camino ascendente, los Sacramentos han servido de escudo, alimento y refrigerio al corazón que huía hacia lo alto.

Las dos figuras siguientes, muestran las perspectivas de dos claustros que tienen una carga simbólica sobrenatural: Cinco fuentes simbólicas, que representan las Cinco Llagas de Cristo, con las que San Francisco, fue estigmatizado. Es un jardín, cuyas características, se corresponden con las descripciones de la quíntuple fuente de la Plaza Mayor, que veremos en el capítulo VI. Por el momento, basta con decir que es un jardín ameno.

La tercera imagen es el claustro de la Meca, totalmente desolado, y estéril. Ambos claustros están circundados por columnas y arquerías [2] . Dado el contexto seráfico, del primero, se colige el timbre luciférico del segundo. Estamos en presencia de jerarquías angélicas y diabólicas. Arcos y columnatas aluden a timbres estéticos: El orden es belleza en los ángeles, porque están donde deben estar, y en el orden que deben estar. Opuestamente, el orden subvertido por los ángeles, habla de la pérdida de su exquisita belleza, y sugieren su eterna confusión.

En el claustro de los frailes menores, está la Marca de Cristo Profeta. En el claustro de la Meca, está la obra del Falso Profeta. Las Cinco Llagas del convento de Lima, simbolizan el Pan Bajado del Cielo, hecho de la Carne y Sangre de Cristo, y a la vez, la impronta con la que está sellada el alma del cristiano. El edículo velado de la Meca, cobija un aerolito arrojado del orden cósmico, tal como fue expulsado Satán, de la jerarquía angélica. El velo, es la mentira disfrazada de medias verdades.

Simboliza la falsa comunión idolátrica, con la que el demonio quiso seducir a Cristo mismo. La Eucaristía es Dios velado; la Kaaba es un ídolo inmundo, un falso dios disfrazado. En el claustro franciscano viven los hijos espirituales del seráfico Bernardone, en tanto que en la desértica Meca, habitan los secuaces del pésimo Mahoma, hombre de desiertos, y sequedades. La oposición existente entre la plaza cristiana, y la plaza ismaelita, habla del Sacerdocio. Del verdadero y del falso. En el cristianismo, solo los que Dios llama pueden acceder al Orden Sacerdotal, para ofrecer con manos limpias, y corazón puro, el Augusto Sacrificio del Altar. El Altar Católico celebra el Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección Gloriosa de Cristo. Cristo mismo es Víctima del Sacrifico, es Ofrenda y Sacerdote. Este Holocausto, que se inicia con el fuego que nace del Inflamado Amor del Sagrado Corazón de Cristo, consume la Hostia Divina, y eleva las volutas que aplacan la Santa Ira de Dios, redime de la esclavitud al hombre. Expía sus faltas, y repara sus culpas.

El inmundo altar de Ismael, tiene semejanzas con repugnantes altares de la idolatría americana. El islam, aunque en teoría se proclama revelado, de origen divino, puro, y pacífico, es - en la práctica – fruto de inventiva humana. Su delirante postulación refunde el Amor a Dios con Odio al Hombre. No se predica con el ejemplo, sino que se impone con la espada. La luna, tenida por divisa, nos indica su carácter tenebroso, acechante y traicionero. Conculca la libertad, y universaliza la tiranía, y la esclavitud. El cristiano vive virtuosamente, castamente y pacíficamente, por complacer a Dios, y hasta se hace mártir por alcanzar un Paraíso de goces espirituales eternos. La búsqueda del Paraíso espiritual, comienza con la negación de sí mismo, y con el desapego de los bienes materiales innecesarios. Cristo es la Luz del claustro.

En cambio, los ismaelitas, persiguen un falso paraíso de deleites sexuales. El suyo, no es un camino espiritual, sino material. Su misión es la guerra. El estupro y el botín, son la prenda del su fementido triunfo escatológico. La inmolación del islamita es egoísta, se sacrifica para sí mismo, y en beneficio propio. En cambio el martirio cristiano es altruista y filantrópico. El mártir cristiano se condena a sí mismo, para perdonar y liberar a otros, comenzando por sus asesinos.

Se deduce, entonces, que el falso profeta sirve al demonio, y tienen un odio cainita, por el resto del mundo. En esto se asemejan a los idólatras, que deifican los vicios, los placeres, las aberraciones y la muerte.

La arqueología confirma este parecer: Para que el sacrificio antiguo tuviese algún valor y pudiera aplacar la ira de los dioses, tenía que ser cotidiano, repetido mil veces mil, y siempre era sacrificio ajeno, de seres mortales. Cristo ofrece, como víctima de inmolación y de expiación su propio corazón para aplacar la ira de Dios, y restaurar Su amistad con los hombres. Él es Oferente y Ofrecido, una sola y definitiva vez. El valor de su Sacrificio es infinito y de alcances cósmicos. Es Hostia Santa, Sacrificio puro y sin mancha que se ofrece desde donde sale el sol hasta el ocaso.

El Memorial de la Pasión, Muerte, y Resurrección Gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo, tiene- en Lima - cinco jeroglíficos notables , como ya se ha dicho en el Capítulo IV. El Corazón Traspasado y el Cuerpo Crucificado son atajos al Cielo. Si Lima inmola su propio corazón en el mismo Altar (Iglesia del Sagrario), en el que Cristo se inmola por Amor a ella, subirá directamente al Cielo, asunta por mano de ángeles (Torres de la Catedral, y el Jeroglífico del plano de Lima).

En el Capítulo VI, veremos con detalle el simbolismo de las fuentes eucarísticas. Vista así, la Plaza Mayor es el Atrio del Altar de Dios, que según la escritura es guardado por ángeles . [6] Los arcos de la Plaza Mayor de Lima, son jeroglífico del coro de los Ángeles del Cielo que cantan trisagios al Dios de los Altares. Alabanza a la que se une el coro de la Iglesia en la Tierra [7] . El significado de las columnatas y arquerías tienen – como ya se ha dicho - está bien definido. Este significado, nos permite afirmar que ángeles y hombres, ambos creaturas, están ordenados en sociedades jerárquicas. Tienen deberes y obligaciones. Soportan las cargas justas, porque su peso no solo es ligero, sino que está compartido por todos. Todos comparecen ante el Cordero Inmolado, y cierran filas para obtener el triunfo definitivo.

Al decir “la Iglesia”, debe entenderse a todos los bautizados. Con sus respectivas responsabilidades temporales y pastorales. Gubernativas y sacerdotales. El Buen Gobierno y el Buen Pastor, sumado al Coro de mílites cristianos, circundan el Altar de Dios, porque se han lavado (fuente de bronce) en la Sangre del Cordero Inmaculado [9] .

Opuestamente, la plaza de la Meca es el real bajo cuyas tiendas acampa la iniquidad[10]. En ella se congrega una turba anárquica de espíritus y hombres homicidas e impuros. En el barroco no hay nada que no sea predicable. No hay elementos teatrales ociosos. Hemos dicho que la Plaza Mayor es el Atrio del Altar de Dios. Y es el inicio del Camino al cielo. Hay dos tipos de peregrinos. El peregrino devoto y el peregrino distraído. Hay una aristocracia y una villanía espirituales. Forman parte de la aristocracia espiritual aquellos que llevan una vida devota. Forman parte de la villanía espiritual, aquellos que distraen la vida espiritual, con los requerimientos del mundo. Es decir, sus negocios materiales.

La pintura, materia de comentario, ha sido simplemente descrita como paisajista. Ya hemos vistos, que su interpretación, trasciendo lo meramente descriptivo. Ya vimos las implicaciones que tienen la forma de composición de la imagen, y los elementos arquitectónicos. ¿Qué podemos decir de los personajes?

Ciertamente es una escena de mercado [11] , en la que interrelacionan los diferentes estamentos de la ciudad. Nadie discutirá que en la plaza concurren todos los estamentos sociales, todas las razas, y todas las castas que habitan en Lima. Llama la atención, el dinamismo de los concurrentes. Están dando a cada día su afán: trabajan para vivir.

Si uno se fija bien, hay un camino aristocrático [12]. Para el limeño, la imitación de Cristo, es Camino Real. Ese es el sentido de las calesas; avanzar sin tropiezos, lo más rápidamente posible, en el camino del progreso espiritual, y de la salvación. El número de calesa contraste con el de los hombre de a pie, porque muchos son los llamados, y pocos los escogidos. La vida consagrada, aunque materialmente esforzada, es espiritualmente privilegiada. A eso alude el privilegio de rodar carroza [13].

La vida mortificada eleva al espíritu, sobre los asuntos pedestres, que lastran su caminar. Las ruedas aluden a la velocidad y al avance en el camino hacia el cielo. No se crea que esta aristocracia espiritual está restringida a los menesteres eclesiásticos. También compete a los asuntos de gobiernos. Dos ejemplos notables son, el Conde de Lemos, en el Perú; y Bernardo de Gálvez [14] en México.

La Plaza Mayor es el lugar de congregación general, por antonomasia de la Ciudad de los Reyes. Su nombre indica jerarquía y primacía sobre los otros espacios de congregación, que son ciertamente pocos. Tiene un inmenso simbolismo eucarístico. Alude a la práctica sacramental. Los Sacramentos son signos sensibles del Amor de Dios, que tienen como fuente, el Corazón Traspasado, y las Santas Llagas. Todos están figurados en las fuentes de la Plaza Mayor, cuyos simbolismos desarrollaremos en el capítulo VI.

La iglesia del Sagrario, es el “Corazón” de la Ciudad. En este Corazón Urbano, se ha entronizado al Santísimo Sacramento [15] , porque el fin de la ciudad, se explica con los fines que persigue la Cardiomorfosis. Recordemos que el Sagrario es una parroquia. Por tanto, hay que considerar que administra los Sacramentos de Iniciación Cristiana: El Bautismo y la Confirmación, también llamada Crismación. Estos Sacramentos, incorporan al Cuerpo Místico de Cristo, a quienes lo reciben. Quienes los reciben se hacen ciudadanos de esta triplemente coronada Villa, y por tanto, vecinos de la Ciudad de Dios. En virtud de ellos, el ciudadano es revestido de la Armadura de la Fe. Se incorpora a la Milicia Cristiana. Lima, es una ciudad cristiana, cuya militancia, no admite disidencia.

En esta plaza, se proclama el Triunfo de la Fe, sobre quienes niegan la divinidad de Cristo, mancillan la Pureza Virginal de María, y contaminan el cuerpo social con la peste de la herejía, o la heterodoxia. El Tribunal del Santo Oficio de la Santa Inquisición, aplica aquí la Justicia, a quienes se negaron a aceptar la Misericordia y el Perdón. La Ciudad de los Reyes defiende y exalta a la Sagrada Eucaristía. La Fiesta de Corpus Christi, es la Fiesta de Lima, y el fundamento de su felicidad. Con magna pompa, la ciudad escenifica, procesionalmente, el Triunfo de la Eucaristía. El historiador e investigador limeño Rafael Sánchez-Concha Barrios, explica bellamente, el amor y devoción de esta capital al Santísimo Sacramento del Altar, y desarrolla el tema del dolor colectivo cuando se atenta contra Él [16] .

Porque ahí Cristo reina desde el madero, y llama a los suyos hacia Sí. Es el lugar los ciudadanos se hermanan recíprocamente, y establecen un vínculo de consanguinidad entre ellos, y con Cristo.

Finalmente, se puede decir que las plazas ceremoniales de la ciudad, pueden ser predicadas, también, como los hitos del camino de fe los limeños. Se nace en la Fe, en la plaza mayor, mediante las aguas bautismales. Se crece y madura en la Fe, mediante el estudio universitario y la vigilancia doctrinal, en la plazuela de la Inquisición, y se persevera, y muere en la Fe, en los hospitales de la plazuela de Santa Ana [18].

Los reciente descubrimientos hechos por Pro Lima en la plazuela de Santa Ana, en las paredes exteriores de la iglesia de san José, de las monjas descalzas, permite reconstruir el contexto de Lima-Hospitalaria. En el llamado Cuerpo de República, si un miembro padece, padece todo el Cuerpo, tal como dice el Apóstol. Padecimientos que son temporales y corporales, y temporales espirituales. La enfermedad del cuerpo humano, y las reliquias del pecado que maculan el alma inmortal.

Esta zona de los Barrios Altos de Lima, sujeta a la parroquia de Santa Ana, es una zona de hospitales. A saber, San Bartolomé, Santa Ana, y San Andrés. Estos son hospitales corporales. Sus capillas, junto a la vecina iglesia de San José son hospitales del alma. En los que Cristo va a “sanar los corazones afligidos”.

Abundan las representaciones de Cristo Médico [19] y de María de los Remedios. Es decir María es la Apoticaria, y Cristo el Doctor. La representaciones de Cristo médico con un brazo levantado, escrutando el corazón enfermo, y armado el otro con la broncínea serpiente de sanación, tiene como modelo, las representaciones clásicas de Meneceo, salvador de Tebas. De ambos, se puede predicar que por un mandato, o inspiración divina, entregaron voluntariamente sus vidas, y padecieron por mano enemiga, con el fin de salvar a muchos [20]. El contexto del hospital de las enfermedades del cuerpo (sanatorio) y el del hospital del alma, es triste y dramático. En ambos, el cuerpo y el alma enfermos, esperan con resignación su destino.

El enfermo corporal espera resignado, el cumplimiento de la voluntad de Dios. Bien sea para su curación, bien sea, para su expiración; porque el médico hace lo que puede, y Dios hace lo que quiere. El enfermo espiritual, espera, igualmente resignado, el fin de sus padecimientos, por obra de la Misericordia de Dios. En ambos casos, lo que hay es pobreza, indefensión y extrema necesidad de sufragios. Si el hombre enfermo y necesitado, por ese misterio de la miseria humana, se vuelve invisible y anónimo, hasta para sus familiares más cercanos, el alma en purgatorio pareciera ser del todo. Inexistente.

La presencia de la iglesia de San José, en este contexto sanatorio, se explica con facilidad. La arquitectura de este templo, refleja las notas características de la vida del padre putativo de Jesús, y su misión respecto de la iglesia. Sencilla, como José, pasa desapercibida para el caminante distraído. Gloriosa como José, ostenta dos puertas maravillosas, que simbolizan su ingreso al Cielo, y el de su Casta esposa: la de María, la puerta de la Inocencia; y la suya, la puerta de la Justicia. Modélico como José, invita a invocar a Cristo y a Maria, en el trance terrible de la muerte. Mendicante como José, tiene un limosnero, para las misas ofrecidas por las almas del Purgatorio. Educadora y admonitora, como José, advierte al transeúnte, mediante los simbolismos exteriores del muro testero que tienen obligaciones morales y caritativas respecto de las almas necesitadas, y respecto de la suya propia. Pues ha de cuidarse, para no ir al infierno, y caminar con tal diligencia que pueda llegar al Cielo, evitando el Purgatorio. El mencionado templo, tenía una capillita de ánimas, que invitaba al transeúnte a encender una mariposilla de aceite, o luz votiva. Pero además, al parecer en tiempos distintos, tuvo otras alegorías purgatoriales de fácil comprensión para quien las viera: Los panales divinos, y los sufragios de san Francisco y Santo Domingo.

José Gálvez Krüger

Sociedad Peruana de Historia

Notas

[1] Westmorland, Mildmay Fane. Londres, 1648.

[2]Las arquerías, columnatas, arboledas, y todo aquello que suponga orden, y reparto equitativo de peso, debe ser considerado como predicativo de belleza, orden y armonía. En el caso de la arquitectura, tienen una utilidad práctica, y otra ornamental. En el ámbito del discurso moralizante, apunta a la fortaleza y a la perpetuidad. Los arcos de los portales de Botoneros y Escribanos, es una guardia pétrea que escolta y guarda, al Sagrario. Fortaleza y perpetuidad son predicables de las virtudes, especialmente de las de los ángeles. Todas las virtudes positivas de los ángeles están sintetizadas en estos elementos arquitectónicos. Si éstos se usan en contextos malignos, se postularán contrariamente.

[3] En el Alcorán.

[4] Jadices.

[5] Estos jeroglíficos son los que marcan los puntos del discurso religioso y moralizante de la ciudad.

[6] Que en Lima, son las 4 Iglesias-baluartes del Sagrario; pertenecientes a los fundadores de órdenes, llamados seráficos: Santo Domingo, San Francisco, San Ignacio de Loyola, y San Agustín. Serafines humanos, que a a imitación de los Ángeles Apocalípticos, custodian el Trono de Dios

[7] Como dice la divina liturgia.

[8] En tanto que mílites cristianos.

[9] Sal 26, 6. Lavaré mis manos entre los inocentes; y rodearé, Señor, tu altar.

[10] Según la expresión de Job atribulado.

[11] La plaza mayor, plazuelas y plazoletas, sirvieron de mercados públicos, hasta la construcción del Mercado Central de Lima, en tiempo del gran mariscal Ramón Castilla.

[12] El concepto de aristocracia debe ser entendido en su sentido prístino; de los griegos. Esta referido a la superioridad individual, y a las actos hazañosos y proezas, realizados por hombres superiores. Hechos de leyenda, que hacen que sus sombres sean ensalzados y glorificados. V.gr. los santos.

[13] Los carros de los triunfos procesionales pictóricos, son la exaltación de arte escatológico de este mismo asunto.

[14] La dignidad del culto, la honestidad en los recursos materiales y las muestras públicas de piedad, devoción, caridad y beneficencia, son proverbiales en la vida Conde de Lemos, y del Conde de Gálvez.

[15] La condición de solio real, está insinuada en el fondo de la pintura. Vemos dos de las cuatro iglesias-baluarte, que simbolizan los ángeles que adoran e Trono de Dios, en el A

[16] Sanchez-Concha Barrios, Rafael. La devoción a la Eucaristía en el virreinato del Perú, en Revista Studia Limensia, 2002. “Jesús sacramentado fue una de las principales devociones durante el virreinato. La presencia real de Cristo en la Eucaristía era asumida como un elemento indiscutible de la fe. Además, en aquel período histórico se tenía en el Cuerpo de Cristo al mejor referente de la sociedad, asumida en esos días en función de la trascendencia, y que era representada bajo la forma de un organismo humano, al que los juristas y teólogos llamaban “cuerpo místico de república”. Los acontecimientos que acaecían en torno del sacramento del altar constituyeron un indicador de las aspiraciones de los integrantes de la sociedad peruana entre los siglos XVI y XVIII. Vemos así que su profanación podía alterar íntegramente a la población de las ciudades y llevarla hasta el llanto y las muestras de público dolor a través de las procesiones de penitentes. Asimismo, su hallazgo y desagravio propiciaban la algarabía general entre los habitantes del Perú. A lo largo de la historia virreinal, se puede descubrir varios hechos relativos a la profunda creencia en la Eucaristía. Valga como ejemplo el sacrilegio que se produjo en Quito el 20 de enero de 1649 en la iglesia del convento de Santa Clara por unos sujetos que desfondaron el sagrario, tomaron el cáliz y dejaron las hostias regadas por el piso. Narra fray Diego de Córdoba y Salinas que Quito entero lloró la afrenta y que: “[…] todos sus vecinos se vistieron de luto, haciendo muchas plegarias y oraciones y una procesión de sangre, en que todos los religiosos, el clero y la nobleza del pueblo fueron descalzos para aplacar la ira de Dios justamente indignado por el agravio tan atroz hecho a nuestra cabeza, Christo Sacramentado [sic]”. Dos meses después, el 25 de marzo de ese mismo año, los habitantes de Lima dejaron mostrar su pesar por el acontecimiento de Quito a través de un homenaje al Santísimo con la exposición de la hostia durante todo el día, una misa pontifical y una procesión por las calles, que se ornamentaron con esmero. Se sabe que el entonces arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez, redactó en honor a la Eucaristía unos versos que fueron recordados por los vecinos de la Ciudad de los Reyes, y que rezaban: “Viva la fe que confiesa el altísimo misterio en que Cristo nos dejó su divina Sangre y Cuerpo: y que en la Virgen María tomó nuestra carne el Ver boque, con el divino Espíritu y Dios Padre, es Dios Eterno”. Este hecho, íntimamente relacionado con el milagro del Santo Niño de Eten (2 de junio de 1649), guarda gran semejanza con el robo del Santo Sacramento de Lima, que sucedió el 29 de enero de 1711.

[17] Se puede notar, como tendencia, la reunión de los institutos de enseñanza mayor en la dicha plaza, y en sus inmediaciones, tales como la Real y Pontificia Universidad Mayor de San Marcos, y el Colegio de Teología de Santo Tomás.

[18] Aunque no fueron las únicas instituciones sanitarias de Lima virreinal, los principales hospitales (con sus criptas de enterramiento), se agruparon en esta plaza parroquial

[19] Cfr. Le Christ apothicaire, miniature de "Chants Royaux du Puy de Rouen" (1519-1528) (BNF, Paris).

[20] Vigenère, Blaise de. Les images ou tableavx de platte peinture des deux Philostrates sophistes grecs et les statues de Callistrate 1614. Pág. 24.

Libro Studia Limensia

Studia Limensia Capítulo I: El Hypogrammon de la Ciudad de los Reyes

Studia Limensia Capítulo II: La Planta urbana de la Ciudad de los Reyes, y su emblemática política, moral y religiosa

Studia Limensia Capítulo III: Las murallas de la Ciudad de los Reyes, y su relación con los Arcángeles Arcabuceros

Studia Limensia Capítulo IV: El Puente de piedra y el Arco Triunfal

Studia Limensia Capítulo V: La Plaza Mayor, y las tres plazas ceremoniales de Ciudad de los Reyes

Studia Limensia Capítulo VI:La Plaza Mayor y su Fuente Apocalíptica