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Sábado, 19 de junio de 2021

Atributos Divinos

De Enciclopedia Católica

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Vea además el artículo Naturaleza y Atributos de Dios.

Con el fin de formar una idea más sistemática de Dios, y en la medida de lo posible, desplegar las implicaciones de la verdad, Dios es Todo-Perfecto, esta infinita perfección es vista, sucesivamente, bajo diversos aspectos, cada uno de los cuales es tratado como una perfección separada y característica inherente a la substancia divina, o esencia. A un cierto grupo de estas, de suma importancia, se llama los Atributos Divinos.

Conocimiento Mediático y Sintético de Dios

Nuestro conocimiento natural de Dios se adquiere mediante el razonamiento discursivo sobre la información de los sentidos por introspección, “Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras, su poder eterno y su divinidad…” (San Pablo, Rom. 1,20). Las cosas creadas, por las propiedades y actividades de sus naturalezas, manifiestan, como en un espejo, oscuramente, los poderes y perfecciones del creador. Pero estas imágenes refractadas de Él en las cosas finitas no pueden proporcionar bases para una idea adecuada del Ser Infinito. Por lo tanto, en la construcción de una idea sintética de Dios, antes de poder aplicarle a la Divinidad cualquier concepto o término que exprese una perfección que se encuentra en ser creado, el mismo deberá someterse a una corrección rigurosa.

La profunda disparidad entre la perfección divina y los indicios de ella que se presentan en los modelos del mundo puede ser ampliamente recogida bajo dos encabezados:

  • Número: Las perfecciones de las criaturas son innumerables, la perfección divina es una.
  • Diversidad: Las perfecciones creadas difieren infinitamente en clase y grado; la perfección divina es uniforme, sencilla. No es una totalidad de diversas perfecciones; absolutamente simple, la perfección divina responde a toda idea de la perfección real o concebible, sin ser determinada al modo particular de ninguna. Por lo tanto, cuando se le aplica a Dios cualquier atributo que expresa los modos característicos del mundo del ser que se encuentra dentro del rango de nuestra experiencia, su significación deja de ser idéntica a la que tiene en todos los demás casos. Sin embargo, conserva un significado real en virtud de la relación que existe entre el ser finito y su análogo infinito. En la frase filosófica, el uso de términos se llama predicación analógica, en contraposición con unívoca, en la que una palabra se predica de dos o más materias precisamente en el mismo sentido. (Vea ANALOGÍA).

Fuente de Nuestro Conocimiento Natural de Dios

Para corregir, en la medida de lo posible, el carácter inadecuado de los conceptos a través de los que debemos formular nuestra idea de Dios, el primer paso es distinguir perfección creada en dos tipos, a saber, perfecciones mixtas y perfecciones puras. Una perfección pura es aquella cuyo concepto exacto no incluye ninguna nota formal expresiva de defecto o limitación; el contenido de la idea es totalmente positivo. La idea de una perfección mixta, por el contrario, formal o directamente connota, junto con lo que es positivo en la perfección, alguna privación o deficiencia. Ejemplos de la primera son la facultad, la veracidad, la voluntad; como un ejemplo de la segunda se puede ofrecer la materialidad. Pues, aunque la realidad que pertenece a la materia es, por supuesto, una participación de la existencia y de la actividad, sin embargo, su concepto connota las imperfecciones de ese tipo particular de existencia, que es compuesto y sujeto a la desintegración. De nuevo, la personalidad es una perfección pura; pues, como enseña la filosofía católica, aunque el carácter finito de la personalidad humana entra en juego en el despertar de la auto-conciencia, sin embargo la limitación no es un constituyente esencial de la personalidad. Todos los términos que representan las perfecciones se afirman analógicamente de Dios, y se les designa atributos en el sentido amplio de la palabra. Cuando los términos que significan las perfecciones mixtas se afirman de Dios, la analogía se vuelve tan débil que la locución es una mera metáfora.

Desarrollo Inductivo de los Atributos

La elaboración de la idea de Dios se lleva a cabo a lo largo de tres líneas convergentes.

(1) La Forma Positiva De Causalidad

En virtud del principio de que cualquiera que sea la excelencia contenida en un efecto está representada en la eficiencia de la causa, la razón afirma que toda perfección positiva del ser creado tiene su análogo trascendental en la causa primera. Por lo tanto, de la existencia de un ser inteligente, el hombre, en el cosmos, inferimos correctamente que Dios es inteligente, es decir, su perfección infinita es superabundantemente adecuada para todas las operaciones del intelecto.

(2) La Forma Negativa

Si fijamos nuestra atención precisamente en la infinitud de Dios, entonces, enfocando la negación no sobre el contenido positivo de cualquier perfección creada sino en el hecho de que, debido a que es finita es determinada en clase y limitada en grado, podemos afirmar que no se encuentra en Dios. Podemos decir, por ejemplo, que Él no es inteligente. El significado de la afirmación no es que Dios carece de inteligencia, sino que en Él no hay inteligencia tal y como la conocemos. Una vez más, ya que no hay imperfección en Dios, cada concepto de defecto, privación y limitación debe ser negado de Dios. Muchos nombres negativos, es cierto, se aplican a Dios; como cuando, por ejemplo, se dice que es inmutable, no causado, infinito. Sin embargo, se debe observar cuidadosamente que algunos atributos, que, desde el punto de vista etimológico son negativos, transmiten, sin embargo, un significado positivo. La incapacidad para percibir esta verdad evidente ha sido responsable de mucho dogmatismo vacío sobre la imposibilidad de formar algún concepto del Infinito. La nota básica en la idea del Infinito es existencia, realidad, perfección; la nota negativa es subordinado. Por otra parte, dado que la fuerza de la última nota es negar cualquiera y todas las limitaciones de la realidad representada por la primera, su importancia real es positiva, al igual que la cancelación de un signo de menos en una fórmula algebraica; o, descarga la función de un exponente y eleva la realidad a la enésima potencia.

(3) Forma de eminencia:

El concepto de una perfección derivada de las cosas creadas y liberada de todos los defectos, es, en su aplicación a Dios, ampliada sin límite. Dios no sólo posee todas las excelencias detectables en la creación, sino que también la posee infinitamente. Para enfatizar la trascendencia de la perfección divina, en algunos casos, un nombre abstracto es sustituido por el adjetivo correspondiente; como, Dios es Inteligencia; o, de nuevo, una palabra de fuerza intensiva o exclusiva, se une al atributo; como, sólo Dios es bueno, Dios es la bondad misma, Dios es omnipotente, o supremamente poderoso.

Desarrollo Deductivo

Después de haber establecido la existencia de Dios a partir de argumentos metafísicos, físicos y morales, el teólogo selecciona alguno de los atributos que estas pruebas le autorizan a predicar de la Divinidad y, desplegando sus implicaciones, llega a un número de otros atributos. Por ejemplo, si Dios es acto puro, es decir, libre de toda potencia estática, se deduce que, dado que el cambio implica una transición de una condición potencial antecedente a una condición posterior en la que se realiza la potencialidad, Dios es inmutable. Aquí llegamos al punto en el que se emplea el término atributo en su sentido estricto.

Esencia y Atributos

División de los Atributos

Revelación

Desarrollo Histórico

Fuente: Fox, James. "Divine Attributes." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. 6 Aug. 2016 <http://www.newadvent.org/cathen/02062e.htm>.

Está siendo traducido por Luz María Hernández Medina