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Martes, 30 de septiembre de 2014

Ontología

De Enciclopedia Católica

(on, ontos, ente, y logos, ciencia, la ciencia o filosofía del ente).

DEFINICIÓN: Aunque el término es usado en este significado literal por Clauberg (1625-1665) (Opp., p. 281), su especial aplicación al primer departamento de la metafísica fue hecho por Christian von Wolff (1679-1754) (Philos. Nat., sec. 73). Antes de ese tiempo, “la ciencia del ser” había retenido los títulos dados por su fundador Aristóteles: “primera filosofía”, “teología”, “sabiduría”. Al término metafísica (q.v.) le dio una mayor extensión Wolff, quien dividió la “filosofía real” en metafísica general, a la cual llamó ontología, y especial, bajo la cual incluyó la cosmología, psicología y teodicea. Este programa ha sido adoptado con pequeña variación por la mayoría de los filósofos católicos. La materia de la ontología es usualmente organizada de la siguiente forma:

  • 1. El concepto objetivo del ente en su extensión más amplia, como abarcando lo actual y potencial, es primero analizado, los problemas concernientes a la esencia (naturaleza) y existencia, “acto” y “potencia” son discutidos, y los principios primarios---contradicción, identidad, etc.---se muestran como emergiendo del concepto de entidad.
  • 2. Las propiedades que se extienden simultáneamente con ser---unidad, verdad y bondad, y sus conceptos inmediatamente asociados, orden y belleza—son explicados luego.
  • 3. Las divisiones fundamentales de ser en lo finito y lo infinito, lo contingente y lo necesario (v. necesidad), etc., y las subdivisiones de lo finito en categorías (q.v.) substancia y sus accidentes (cantidad, calidad, etc.) siguen en turno---el objetivo---realidad de la substancia, el significado de personalidad, la relación de accidentes con substancia son los tópicos más prominentes.
  • 4. La porción concluyente de ontología es usualmente dedicada al concepto de causa y sus divisiones primarias--–eficiente y final, material y formal---la objetividad y carácter analítico del principio de causalidad reciben la mayor atención.

La ontología no es una ciencia subjetiva como la describe Kant (Ub. d. Fortschr. d. Met., 98) ni “una psicología de inferencia”, como la considera Hamilton (Metaphysics, Lect. VII); ni tampoco un conocimiento de lo absoluto (teología); ni de alguna realidad última ya sea concebida como materia o como espíritu, la cual los monistas suponen que es la base y produce seres reales individuales y sus manifestaciones. La ontología es una interpretación fundamental de los constituyentes últimos del mundo de la experiencia. Todos estos constituyentes---individuos con sus atributos---tienen factores o aspectos en común. El átomo y molécula de la materia, la planta, el animal, el hombre y Dios están de acuerdo en esto, que cada uno es un ser, tiene una esencia característica, una unidad individual, verdad, bondad, es una substancia y (excepto Dios) tiene accidentes, y es o puede ser una causa. Todos estos atributos comunes requieren definición y explicación---definición no de sus meros nombres, sino análisis del objeto real que la mente abstrae y considera reflexivamente. Ontología es por lo tanto la ciencia fundamental ya que estudia los constituyentes basales y los principios presupuestos por las ciencias especiales. Todas las otras partes de la filosofía, cosmología, psicología, teodicea, ética, aún lógica, descansan sobre la base instalada por la ontología. Las ciencias físicas---física, química, biología, matemáticas igualmente, presuponen las mismas bases. Sin embargo la ontología depende del orden del análisis, aunque no del orden de la síntesis, en estos departamentos de conocimiento; comienza desde su información y la usa para clarificar sus presuposiciones y principios. La ontología es acusada de tratar solamente lo abstracto. Pero toda la ciencia es sobre lo abstracto, lo universal, no de lo concreto o individual. Las ciencias físicas abstraen los varios fenómenos desde sus sujetos individuales; las ciencias matemáticas abstraen la cantidad---número y dimensiones---desde su ubicación. La ontología finalmente abstrae lo que queda---la esencia, existencia, substancia, casualidad, etc. Es en vano decir que de estas últimas abstracciones no podemos tener conocimiento preciso. La misma negación de su que pueda ser conocido demuestra que la mente tiene algún conocimiento de lo que intenta negar. La ontología simplemente intenta hacer el conocimiento rudimentario más claro y completo. Hay una ontología completamente desarrollada en cada curso de la filosofía católica; y es a la ontología que la filosofía debe su precisión y estabilidad, mientras que la falta de una ontología en otros sistemas explica su vaguedad e inestabilidad.

HISTORIA: Fue Aristóteles quien primero construyó una ontología desarrollada y bien definida. En su “Metafísica” él analiza los elementos más simples en los cuales la mente reduce el mundo de la realidad. Los filósofos medievales (v. Edad Media) hacen de sus escritos los cimientos en los cuales ellos no sólo expanden e ilustran el pensamiento, sino que a menudo lo corrigen y enriquecen a la luz de la Revelación. Ejemplos notables son Santo Tomás de Aquino y Francisco Suárez (1548-1617). Las “Disputationes Metaphysicae” de este último es el trabajo más completo sobre ontología en cualquier lenguaje. Los escritos aristotélicos y los comentarios escolásticos (v. escolasticismo) son su fundamento y grandemente su substancia; pero los amplía y enriquece a ambos. Los trabajos del Padre Harper mencionados más abajo intentan hacerlos disponibles a los lectores de habla inglesa. La muerte súbita del autor, sin embargo, dejó el intento lejos de su meta esperada. El movimiento de la mente hacia las ciencias físicas---el cual fue extensamente estimulado y acelerado por Bacon---llevó a la filosofía lejos de la verdad más abstracta. Locke, Hume y sus seguidores negaron la realidad del objeto de la ontología. No podemos saber nada, sostenían ellos, de la esencia de las cosas, la substancia es una invención de la mente, los accidentes los aspectos subjetivos de un noúmeno desconocido; causa es un nombre para una secuencia de fenómenos. Estas negaciones han sido enfatizadas por Comte, Huxley y Spencer.

Por otro lado las tendencias subjetivas y psicológicas de Descartes y sus seguidores empañan aún más la visión de la verdad metafísica. Las nociones y principios primarios fueron declarados ya sea formas innatas en la mente o resultados de su desarrollo, pero que no expresan una realidad objetiva. Kant, analizando la estructura de las facultades cognoscitivas (v. facultades del alma)---percepción, juicio, razonamiento---descubre en ellos formas innatas que le presentan a la reflexión aspectos de fenómeno que aparentan ser realidades objetivas, ente, substancia, causa, etc., pero que en verdad son sólo visiones subjetivas evocadas por el estímulo sensorial. La materia sujeto de la ontología es así reducida a los tipos que la mente, hasta ser revisada por el criticismo, proyecta al mundo externo. En medio de estos dos extremos del empirismo e idealismo la filosofía tradicional retiene las convicciones de sentido común y de análisis sutil de los escolásticos. Ente, esencia, verdad, substancia, accidente, causa y el resto son palabras que expresan ideas pero establecidos por realidades. Estas realidades son aspectos objetivos de los individuos que golpean los sentidos y el intelecto. Ellos existen concretamente fuera de la mente, no, por supuesto, abstractamente según están dentro. Ellos son las notas elementales últimas de formas que la mente intuitivamente (v. intuición) discierne, abstrae y analiza reflexivamente en su intento de comprender fundamentalmente cualquier objeto. En este análisis reflexivo debe emplear cualquier información que pueda obtener de la psicología empírica. Hasta recientemente este último auxiliar ha sido suficientemente reconocido por los filósofos. Los trabajos, sin embargo, de Maher y Walker mencionados más abajo, manifiestan una justa apreciación de la importancia de la cooperación de la psicología en el estudio de la ontología.


Bibliografía: CATHOLIC: HARPER, Las Metafísicas de la Escuela (Londres, 1879-84); DE WULF, Escolasticismo Viejo y Nuevo, tr. COFFEY (Dublin, 1907); PERRIER, El Resurgimiento de la Filosofía Escolástica en el Siglo XIX (New York, 1909) (bibliografía completa); RICKABY, Metafísica General (Londres, 1898); WALKER, Teorías del Conocimiento (Londres, 1910); MAHER, Psicología (London, 1903); BALMES, Filosofía Fundamental (tr., New York, 1864); TURNER, Historia de la Filosofía (Boston, 1903); MERCIER, Ontología (Louvain, 1905); DOMET DE VORGES, Abrege de metaphysique (Paris, 1906); DE REGNON, Metaphysique des causes (Paris, 1906); GUTBERLET, Allgemeine Metaphysik (Munster, 1897); URRABURU, Instituciones filosóficas (Valladolid, 1891); BLANC, Diccionario de filosofía (París, 1906). NON-CATHOLIC: MCCOSH, Verdades Primeras y Fundamentales (New York, 1894); IDEM, Las Intuiciones de la Mente" (New York, 1880); LADD, Conocimiento, Vida y Realidad (New York, 1909); TAYLOR, Elementos de Metafísica (Londres, 1903); WINDELBAND, Historia de la Filosofía (tr., New York, 1901); BALDWIN, Diccionario de Filosofía y Psicología (New York, 1902); EISLER, Worterbuch der philos. Begriffe (Berlin, 1904).

Siegfried, Francis. "Ontology." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11258a.htm>.

Transcrito por Robert H. Sarkissian. Traducido por Patricia Reyes. Rev Corr L H M.