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Miércoles, 18 de octubre de 2017

Nocturnos

De Enciclopedia Católica

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(Nocturni o Nocturna).

Término muy antiguo que se aplica a los Oficios nocturnos. Tertuliano habla de las reuniones nocturnas (Ad. Uxor., II, IV); San Cipriano, de las horas nocturnas, nulla sint horis nocturnis precum damna, nulla orationum pigra et ignava dispendia (De orat., XXIX). En la vida de Santa Melania se encuentra la expresión nocturnæ horæ, nocturna tempora (Anal. Bolland., VIII, 1889, págs. 49 ss). En estos pasajes el término significa oración de la noche en general y parece sinónimo de la palabra vigiliæ. No es exacto, entonces, suponer que la actual división de maitines en tres nocturnos representa tres distintos oficios recitados durante la noche en los primeros siglos de la Iglesia.

Durando de Mende (Rationale, III, n. 17) y otros que le siguieron afirman que los primeros cristianos se levantaban tres veces en la noche para rezar; de ahí la actual división en tres nocturnos (cf. Beleth, Rupert, y otros autores citados en la bibliografía). Algunos de los primeros escritores cristianos hablan de tres vigilias en la noche, como Metodio o San Jerónimo (Metodio, "Symposion", V, II, en PG, XVIII, 100), pero la primera fue la oración del atardecer, u oración al caer la noche, la que corresponde prácticamente a nuestras vísperas o completas; la segunda, la oración de la medianoche, llamada específicamente vigilia;. la tercera, una oración al amanecer, que corresponde al oficio de laudes. Como cuestión de hecho, el oficio de las vigilias, y por consiguiente de los nocturnos, fue un solo oficio, recitado sin interrupción a la medianoche. Todos los viejos textos alusivos a este oficio (vea maitines, vigilia) dan testimonio de esto. Por otra parte, no parece práctico suponer que cualquiera, teniendo en cuenta la longitud del oficio en esa época, podría haberse levantado a rezar en diferentes momentos durante la noche, además de unirse a los dos oficios del atardecer y el amanecer.

Si aún no es posible asignar con exactitud la fecha del origen de los tres nocturnos, o explicar la importancia de la división, sí es posible hacer algunas conjeturas más o menos probables. En el comienzo, no había todavía una cuestión de la división en el oficio. Las vigilias más antiguas, en la medida en que significan un oficio, constaban de ciertos salmos, cantados o cantados ya sea como responsorios o como antífonas, mezclados con oraciones recitadas en voz alta, o interrumpidos por unos momentos de meditación y lecturas del Antiguo o del Nuevo Testamento. En ciertos días la vigilia incluía la celebración de la Misa.

Fue durante el segundo período, probablemente en el siglo IV, que, para romper la monotonía de esta larga oración nocturna, se introdujo la costumbre de dividirlo en tres partes. Casiano, al hablar de las vigilias solemnes, menciona tres divisiones de este Oficio (De coenob. Instit., III, VIII, en PL, XLIX, 144). Tenemos aquí, creemos, el origen de los nocturnos, o al menos es la primera mención de ellos que poseemos. En la "Peregrinatio ad Loca Sancta", el oficio de las vigilias, tanto para los días de semana como para los domingos, es uno continuo, y no muestra ninguna evidencia de cualquier división (cf. Cabrol, "Etude sur la Peregrinatio Sylviae", París, 1895 , pp 37 y 53). Un poco más tarde San Benito habla con más detalle de esta división de las vigilias en dos nocturnos para los días ordinarios, y tres para los domingos y días de fiesta con seis salmos y lecturas para los dos primeros nocturnos, tres cánticos y lecciones para el tercero: esto es exactamente la estructura de los nocturnos en el Oficio Benedictino actualmente, y prácticamente en el oficio romano (Regula, IX, X, XI). Él usa dos veces la misma expresión (XV, XVI) "nocturno", para denotar el oficio nocturno. También utiliza el término Nocturna laus al hablar del oficio de las vigilias. La prueba que E. Warren intenta sacar del Antifonario de Bangor para mostrar que en la Iglesia celta, de acuerdo a una costumbre más antigua que la práctica benedictino-romana, había tres nocturnos separados o vigilias, se basa en una confusión de las tres oficios, "Initium noctis", "Nocturna", y "Matutina", que no son los tres nocturnos, sino el oficio del crepúsculo, de la vigilia, y de laudes (cf. The Tablet, 16 de diciembre de 1893, . 972, y Baumer-Biron, infraestructuras, I, 263, 264).

La división de las vigilias en dos o tres nocturnos en la Iglesia Romana se remonta por lo menos al siglo V. Podemos conjeturar que San Benito, quien, en la composición del cursus monástico, siguió tan cercanamente el oficio romano, debió haberse inspirado igualmente por las costumbres romanas en la composición de su oficio. Cualquier duda que pueda haber en cuanto a prioridad, es cierto que el sistema romano tiene una fuerte analogía al de los nocturnos del oficio benedictino incluso al presente, y las diferencias subsistentes son casi completamente el resultado de transformaciones o adiciones a los que el oficio romano ha estado sujeto con el correr del tiempo. Los domingos y días de fiesta hay tres nocturnos, como en el oficio benedictino. Cada nocturno consta de tres salmos, y el primer nocturno de domingo tiene tres grupos de cuatro salmos cada uno. Los días de feria tienen un solo nocturno que consiste de doce salmos; cada nocturno tiene, como es usual, tres lecturas. Para las variaciones que han ocurrido en la composición de los nocturnos en el transcurso del tiempo, y para los diferentes usos vea maitines. Estos diferentes usos están registrados por Dom Marténe. Para los términos “Nocturnales Libri”, “Nocturnæ” vea Du Cange, "Glossarium infimæ latinitatis", s.vv.


Bibliografía: Vea maitines, vigilia; CASIANO, De cæ;nob. instit. II, x; BELETH, Rationale, XX; Liber Diurnus, P.L., CV, 71; DURANDUS OF MENDE, Rationale, III, n. 7; RUPERT, De div. oficiis, I, x; MARTÉNE, De antiquis Monach. rit., IV, 4 ss.; ZACCARIA, Onomasticon, 50, 51; BÄUMER-BIRON, Histoire du Bréviare, I (París, 1905), 74 ss., 78, 99, 263, 358-361, etc.

Fuente: Carrol, F. "Nocturns." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11087b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina. rc