Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Jueves, 14 de diciembre de 2017

Miqueas

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar
El profeta miqueas.jpg

Miqueas (Hebr. Mikhah; Jer. 26,18: Mikhayah keth.), autor del libro que ocupa el sexto lugar en la colección de los doce profetas menores; nació en Moréšet (Miq. 1,1; Jer. 26,18), una localidad no lejos del pueblo de Gat (Miq. 1,14). Jerusalén fue la escena de su ministerio, y se realizó, como sabemos por el título de su libro, bajo los reyes Joatam (c. 740-735 a.C.), Ajaz /735-727?) y Ezequías (727-698?). Sin embargo, no parece que poseamos ninguno de sus discursos anteriores al reinado de Ezequías. Fue, pues, un contemporáneo del profeta Isaías. Su libro consta de tres partes:

Primera Parte (capítulos 1 - 3)

La primera parte consta de los capítulos 1 – 3. Miqueas comienza con el anuncio de la inminente destrucción de Samaria como castigo por sus pecados, y Jerusalén también se ve amenazada. En el capítulo 2 el profeta desarrolla sus amenazas contra el Reino de Judá y da sus razones para ello. En el capítulo 3 pronuncia sus reproches con mayor claridad contra los principales culpables: los profetas, los sacerdotes, los príncipes y los jueces. A causa de sus transgresiones, Sión será arada como un campo, etc. (3,12). Este pasaje fue citado por los defensores de Jeremías contra los que querían castigar con la muerte la audacia con que este último había anunciado los castigos de Dios: Miqueas de Moréšet no fue castigado con la muerte, sino, al contrario, Ezequías y el pueblo hicieron penitencia y el Señor retiró su amenaza contra Jerusalén (Jer. 16,18ss). Existe un consenso general de opinión que atribuye al profeta Miqueas la autoría de esta parte del libro; se han expresado serias dudas únicamente respecto a 2,11-12. Los capítulos 1-3 deben haber sido compuestos poco antes de la destrucción del Reino de Samaria por los asirios (722 a.C.).

Segunda Parte (capítulos 4 - 5)

En la segunda parte (4-5), tenemos un discurso que anuncia la futura conversión de las naciones a la Ley de Yahveh y en el que describe la paz mesiánica, una época que será inaugurada por el triunfo de Israel sobre todos sus enemigos, simbolizados por los asirios. En 5,1 ss (Hebr. 2ss), el profeta presenta al rey mesiánico cuyo lugar de origen será Belén Efratá; Yahveh solo abandonará a su pueblo "hasta el momento en que dé a luz la que ha de dar a luz", en alusión al conocido pasaje de Is. 7,14. Varios críticos han sostenido que los capítulos 4 – 5, ya sea en todo o en parte, son de origen post-exilio. Pero sus argumentos no son convincentes, pues están basados principalmente en consideraciones inspiradas por ciertas teorías sobre la historia de la doctrina mesiánica. Tampoco es necesario suponer que en 4,8, la comparación de la ciudadela de Sión, con la "torre del rebaño", alude a la ruinosa condición de Judea y de Jerusalén en el momento de la composición del discurso; esta comparación sólo se refiere a la situación moral que la capital sostenía hacia el resto del país, desde donde se presume que Yahveh vigile. La conexión de ideas, es cierto, se interrumpe en el versículo 4,10, y en 5,4-5 ( Vulg. 5-6), los cuales pueden ser adiciones posteriores.

Un rasgo característico del estilo de Miqueas en el capítulo 1 se encuentra en los juegos de palabras en los nombres de las localidades, y es notable que un juego de palabras totalmente similar se puede ver en 5,1 (Hebr., 4,14), sobre todo cuando se toma en cuenta la Versión de los Setenta. La variante sugerida por los Setenta sugiere una interpretación muy satisfactoria de este difícil pasaje: "Y ahora, rodéate de una pared (gadher), Beth-Gader." La diferencia de tono y el contenido demuestran claramente que 4 - 5 deben haber sido compuestos en circunstancias distintas que el 1-3. Probablemente datan de poco después de la caída de Samaria en 722 a.C. En 1 - 3 Miqueas había expresado el miedo de que luego de la conquista de Samaria el ejército asirio invadiese Judea; pero Yahveh retiró su amenaza (Jer. 16,19), y el enemigo salió de Palestina sin atacar a Jerusalén. Los capítulos 4 - 5 nos han preservado un eco de la felicidad que la eliminación del peligro causó en Jerusalén.

Tercera Parte (capítulos 6-7)

Los capítulos 6-7, que forman la tercera parte, están hechos en una forma dramática. Yahveh interpela al pueblo y les reprocha su ingratitud (6,3-5). El pueblo pregunta que con cuál ofrenda pueden ellos expiar su pecado (6,6-7). El profeta contesta que el Señor reclama el cumplimiento de la ley moral en lugar de sacrificios (6,8). Sin embargo, esta ley ha sido violada vergonzosamente por la nación, la cual ha traído sobre sí misma el castigo de Dios (6,9 ss.). El pasaje 7,2-13 podría ser transpuesto para seguir al 7,6; de este modo la justificación de los castigos asume una forma relacionada en 6,6 a 7,6 y 7,11-13. El resto del capítulo 7 (7-11 + 14ss) contiene una oración en la cual la ciudad caída expresa la esperanza en una restauración venidera y confianza en Dios.

Las opiniones de los críticos están muy divididas sobre la composición de estos capítulos. Varios los consideran una mera colección de fragmentos desprendidos de origen más o menos reciente; pero el análisis que acabamos de dar muestra que existe una relación satisfactoria entre ellos. La principal razón por la que a los críticos les resulta difícil atribuirle a Miqueas la autoría de los capítulos 6 - 7, o al menos una gran parte, es porque identifican la ciudad caída de 7,7 ss. con Jerusalén. Pero el profeta nunca menciona a Jerusalén, y no hay ninguna prueba de que Jerusalén es la ciudad propuesta. Por el contrario, ciertos rasgos se explican mejor sobre la suposición de que la ciudad en la mente del profeta es Samaria; vea especialmente 6,16, y 7,14. Según esta hipótesis, el profeta en el 6 – 7,6 y 7,11-13 arroja una mirada retrospectiva a las causas que provocaron la caída de Samaria, y 7,7-11 + 14ss y expresa sus deseos para que vuelva a la gracia del Señor. Puesto que en la situación histórica así supuesta no hay nada que no coincida exactamente con las circunstancias de la época de Miqueas, como no hay desacuerdo en las ideas entre Miqueas 1 ss. y 6 - 7, como por el contrario existen afinidades reales en estilo y vocabulario existen entre Miqueas 1 ss. y 6 – 7, parece innecesario negarle al profeta Miqueas la autoría de estos dos capítulos.


Fuente: Van Hoonacker, Albin. "Book of Micheas." The Catholic Encyclopedia. Vol. 10. New York: Robert Appleton Company, 1911. 23 Nov. 2011 <http://www.newadvent.org/cathen/10278a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.