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Sábado, 1 de noviembre de 2014

Lot

De Enciclopedia Católica

Hijo de Harán, hermano de Abraham (Gén. 11,27), por consiguiente sobrino de Abraham (su “hermano” 13,8; 14,14.16) y nieto de Téraj, padre de Abraham (11,31). Lot estuvo entre los que Téraj sacó de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canaán. Cuando Téraj murió en Harán, Lot continuó el viaje con Abraham. Puede inferirse que Lot acompañó a su tío a Siquem, a las montañas entre Betel y Ay, y luego hacia el sur (12,6.8.9). No se declara explícitamente si Lot fue a Egipto con Abraham en el tiempo de la hambruna (12,10-20), pero está implícito en 13,1, “Y Abraham salió de Egipto, con su esposa y todo lo que tenía, y Lot fue con él hacia el sur.” Después de su retorno, se establecieron, una vez más, entre Betel y Ay (13,3). Lot y Abraham tenían numerosas manadas y rebaños, tantos que los pastos y el agua de la región eran insuficientes para ellos. Así, sobrevino una disputa entre los pastores de Abraham y Lot. En aras de la paz, Abraham propuso a su sobrino que debían vivir separadamente, e incluso le permitió a Lot hacer su elección de la región circundante. Lot escogió una zona fértil y regada "cerca del Jordán" (Kikkar), y fijó su morada en la ciudad de Sodoma, mientras que Abraham habitaría en la tierra de Canaán (13,6-12).

El próximo suceso en la vida de Lot está relacionado con la expedición de Kedorlaomer contra las cinco ciudades "sobre el Jordán", incluso Sodoma (14,1ss.). Los reyes de Pentápolis fueron derrotados, sus ciudades saqueadas y entre los prisioneros de los reyes victoriosos estaba Lot, que perdió todas sus posesiones (12,12). Al conocer Abraham la dificultad de Lot, enseguida escogió trescientos dieciocho de sus mejores hombres y partió en persecución de los reyes victoriosos que se retiraban. Les dio alcance en Dan, donde los sorprendió por la noche, y los derrotó completamente. Abraham rescató a Lot y sus posesiones, y los trajo de vuelta, seguramente a Sodoma (14,13-16 ; ver Abraham).

Otra vez leemos de Lot en relación con la misión de los ángeles que Dios había enviado para destruir las cinco ciudades en el valle del Jordán. Estos ángeles, que eran tres, primeramente fueron agasajados por Abraham en el valle de Mambré (Gén. 19.2 ss.), y después dos de ellos tomaron el camino hacia Sodoma, a donde llegaron al atardecer (19,1). Allí, encontraron a Lot que estaba sentado a la entrada de la ciudad---un lugar de reunión común en Oriente---quien se levantó, saludó a los forasteros y al mismo tiempo les ofreció la hospitalidad de su casa. Al principio se negaron, pero finalmente aceptaron la insistente invitación de Lot, quien preparó un banquete para ellos (19,2.3). Esa noche los hombres de Sodoma manifestaron su degradación atacando la casa de Lot y reclamaron a sus dos invitados para viles propósitos (4,5). Lot intercedió a favor de sus huéspedes de acuerdo con sus deberes como anfitrión, muy sagrados en Oriente, pero cometió el error de ponerlos sobre sus deberes de padre, ofreciendo a sus dos hijas para los perversos planes de los sodomitas (6-8). Sin embargo, éstos rechazaron la substitución, y cuando estaban a punto de infligir violencia a Lot los dos ángeles intervinieron, halaron a Lot dentro de la casa y ocasionaron ceguera a los hombres de afuera, impidiéndoles así encontrar la puerta de la casa (9-11).

Luego los ángeles informaron a Lot el objeto de su visita a Sodoma, a la que habían sido enviados a destruirla, y le aconsejaron que dejara la ciudad de inmediato, llevando a su familia y sus pertenencias. Lot notificó a sus futuros yernos, quienes se negaron a considerarlas seriamente. A la mañana siguiente, los ángeles exhortaron una vez más a Lot para que abandonara a Sodoma y como vacilaba, lo tomaron con su esposa y sus dos hijas y los sacaron de la ciudad, advirtiéndoles que no miraran atrás ni permanecieran en la vecindad de la ciudad condenada, sino que huyeran hacia las montañas (12-17). Sin embargo, a Lot las montañas le parecieron demasiado lejanas, y solicitó buscar refugio en una pequeña ciudad más cercana. La petición fue concedida, y Lot huyó a Soar (Heb. Zo'ar), a la cual también se le promete protección (18-23). Entonces Sodoma, Gomorra y las otras ciudades de Pentápolis fueron destruidas. La esposa de Lot, desatendiendo el mandato de los ángeles, miró hacia atrás, y se convirtió en un poste de sal (24-26).

Observando la terrible destrucción de las cinco ciudades y temiendo por su propia seguridad en Soar, Lot huyó con sus dos hijas hacia las montañas, donde habitaron en una cueva (30). Fue allí, según el Texto Sagrado, que las dos hijas de Lot fueron culpables de un intercambio incestuoso con su padre, cuyo resultado fue el nacimiento de Moab y Amón, padres de los futuros y más enconados enemigos de los israelitas (31-38). Este último suceso también cierra la historia de Lot. Su nombre, sin embargo, aparece de nuevo en la expresión "los hijos de Lot", designando a los moabitas (Deut. 2,9), y a los amonitas (Deut. 2,19), y a ambos (Sal. 83(82),9).

En el Nuevo Testamento, Cristo se refiere a la destrucción de Sodoma "en los días de Lot" (Lc. 17,28.29), y San Pedro (2 Pd. 2,6-8) habla de la salvación del “justo Lot”. Lo ocurrido a la esposa de Lot aparece en Sab. 10,7; Lc. 17,32. Según la tradición judía y cristiana, el pilar de sal en la que fue convertida se conservó durante algún tiempo (Flavio Josefo, Antig. I, XI, 4; Clemente de Roma, "1 Cor. 11,2; San Ireneo, Adv. Haer., IV, XXXI). Se dan varias explicaciones de este fenómeno. Según von Hummelauer (Coment. del Gen., París, 1895, 417), la esposa de Lot pudo haber sido arrastrada fácilmente por las saladas aguas del Mar Muerto y haber sido literalmente cubierta de sal. Kaulen ya había adelantado una explicación similar, explicando la cobertura de sal por el calor de las flamas que surgen de las emanaciones saladas del terreno.


Fuente: Albert, Francis X.E. "Lot." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/09366a.htm>.

Traducido por José Luis Anastasio. L H M.