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Martes, 21 de octubre de 2014

Jefté

De Enciclopedia Católica

( Hebreo YPTCH); uno de los jueces de Israel. La historia de Jefté aparece narrada en los capítulos 11 y 12 del Libro de los Jueces. Fue un guerrero de Galaad e hijo de una prostituta. El nombre de su padre fue Galaad, el cual tenía esposa y otros hijos, los cuales echaron a Jefté de la familia, tras lo cual él huyó al país de Tob al este de Siria. Allí se convirtió en líder de una banda de “gente miserable” y ladrones que le seguían como a su príncipe.

En ese momento el territorio al este del Jordán fue invadido por los ammonitas, y los ancianos de Galaad, al estar en extrema necesidad de un líder para llevar a cabo la defensa, se vieron obligados a ir a Tob y pedirle a Jefté que regresara y fuese su caudillo. Después de expresar sorpresa ante tal oferta, pues tuvo en cuenta el trato que había recibido en su ciudad natal, cedió a sus ruegos, pero insistió en la condición de que, si resultaba victorioso sobre los ammonitas, sus propios compatriotas permanecerían fieles a su palabra y le reconocerían como su príncipe. Los ancianos le hicieron una promesa solemne, y Jefté regresó con ellos a la tierra de Galaad, donde fue nombrado jefe por aclamación popular.

Antes de comenzar su campaña Jefté hizo un voto al Señor, diciendo: "Si entregas en mis manos a los ammonitas, el primero que salga de las puertas de mi casa a mi encuentro cuando vuelva victorioso de los ammonitas, será para Yahveh y lo ofreceré en holocausto" (Jc. 29,31). Después de una negociación bastante larga con el rey de los ammonitas en cuanto al derecho de Israel de la posesión de la tierra de Galaad, Jefté condujo sus fuerzas contra los invasores y "los derrotó desde Aroer hasta cerca de Minnit (veinte ciudades) y hasta Abel Keramim. Fue grandísima derrota y los ammonitas fueron humillados delante de los israelitas” ( Jc. 21,33).

A su regreso triunfal a su casa en Mispá, la primera persona que salió a su encuentro fue su única hija, acompañada por un coro de mujeres. Al verla se alarmó y se llenó de consternación, pues recordó su voto precipitado, pero declara que ha abierto su boca para el Señor y no puede hacer otra cosa que cumplirla. La hija expresa una noble y generosa resignación a su destino, pero pide una tregua de dos meses para poder ir a vagar por las montañas y “llorar su virginidad” con sus compañeras”. Al cabo de los dos meses "volvió donde su padre y él cumplió en ella el voto que había hecho”. De ahí surgió la costumbre de que de año en año las hijas de Israel se reúnen y lamentan durante cuatro días a la hija de Jefté el Galaadita.

El significado obvio de la narración es que la hija de Jefté fue ofrecida como un sacrificio humano, y de hecho, tal ha sido la interpretación unánime de ella en la tradición judía, así como en la cristiana temprana. Algunos apologistas modernos, sin embargo, sorprendidos por la idea de que un juez sobre el que “vino el Espíritu del Señor” (11,29) pudiese cometer un acto tan bárbaro, se han esforzado en demostrar que las palabras del voto de Jefté no deben tomarse literalmente, sino que se refieren al celibato perpetuo al cual su hija sería condenada. Los argumentos en este sentido, que están lejos de ser convincentes, se pueden encontrar en Vigouroux, "Dictionnaire de la Biblia", s.v. Ignoran la bárbara condición ética de los israelitas en esa época relativamente remota—una condición que es evidente en otros relatos en el mismo libro de los Jueces (por ej. el del cap. 19).Que el sacrificio humano estaba prohibido expresamente por la ley mosaica no favorece el argumento pues, aun admitiendo que la ley existiese entonces más que en embrión, lo cual es al menos muy dudoso, está claro a partir de los libros históricos de este y períodos posteriores que sus prescripciones fueron ignoradas constantemente por el pueblo judío. Se puede inferir de pasajes como 1 Sam. 14,24ss; 2 Sam. 21,6-9 y 2 Rey. 16,3, etc. que esos votos irreflexivos con sus nefastas consecuencias, e incluso los sacrificios humanos, no eran cosas desconocidas en esa etapa de la historia de Israel

Luego de la conquista de los ammonitas Jefté se enfrascó en un grave conflicto con las tribus efrainitas vecinas las cuales se habían quejado arrogantemente de que no habían sido invitados a tomar parte en la expedición. Jefté respondió que habían sido llamados a ayudar, pero que ellos se habían negado, y el resultado fue una lucha feroz entre Efraín y los hombres de Galaad en la que estos últimos salieron victoriosos. Obtuvieron el control estratégico de los vados del Jordán por el cual los hijos de Efraín se veían obligados a huir para regresar a sus casas. Cuando los fugitivos aparecían, se le pedía a cada uno que pronunciara la palabra Šibbólet (espiga de trigo), y si, de acuerdo con el dialecto efrainita, la pronunciaban Sibbólet, el hombre era condenado a muerte inmediatamente. El asesinato de cuarenta y dos mil efrainitas en esa ocasión puede ser una exageración o, posiblemente, un cambio en el texto. Jefté murió después de una judicatura de seis años, y fue enterrado en su ciudad de Galaad.


Bibliografía: PALIS en VIGOROUX, Dict. de la Bible, s.v. Jephté; COOKE en HASTINGS, Dict. of the Bible, s.v. Jephthah.

Fuente: Driscoll, James F. "Jephte." The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. 17 Nov. 2011 <http://www.newadvent.org/cathen/08333b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.