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Lunes, 23 de octubre de 2017

Amorreos

De Enciclopedia Católica

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Introducción

Un nombre de origen y significado dudosos, usado para designar un antiguo pueblo mencionado a menudo en el Antiguo Testamento. Muchos suponen que es derivado de la palabra emparentada con la hebrea Amîr y que significa “montañeses”, “hombres de las tierras altas”, pero Amîr es “cumbre”, no “montaña”. El nombre es mucho más antiguo que cualquier parte de la Biblia y aún más antiguo que el pueblo hebreo mismo; el intento, pues, de establecer su significado por el uso hebreo y la localización de los amorreos en los tiempos hebreos solamente puede ser considerado como un esfuerzo mal orientado. Que algunos de los amorreos, miles de años después de que el nombre comenzara a usarse, moraran en montañas no puede ser ya considerado como una prueba seria de que amorreo signifique “habitante de las tierras altas”; su significado todavía permanece oscuro. Es digno de hacer notar, sin embargo, que los amorreos de los tiempos bíblicos y pre-bíblicos se encontraban usualmente en distritos montañosos, aunque los más conocidos son los amorreos del valle del Jordán, cuya influencia, sin embargo, se extendía a las montañas al este del Jordán.

Alcance

En su aplicación en la Biblia, el nombre tiene un alcance amplio y uno restringido, variando de una manera cuya razón muchas veces no puede ser descubierta. (1) A veces parece contérmino con cananeo y designa todos los habitantes de la tierra de Canaán antes del advenimiento de Israel. Así el profeta Amós llama Palestina a la tierra del amorreo, y la raza que Israel expulsó fue la amorrea (Amós 2,9-10); este uso prevalece también en el Génesis 48,22 y Josué 24;15.18. Lo mismo se puede deducir de varios pasajes donde ciertas razas o tribus cananeas tienen a veces un nombre específico y en otro son clasificados como amorreos; así, los habitantes de Gabaón son llamados indistintamente jivitas y amorreos (Josué 11,19; 2 Samuel 21,2), y los de Jerusalén, tanto jebusitas o amorreos (Josué 15,63; 18,28; Jueces 1,21, y Josué 10,5-6 y Ezequiel 16,3). Los amorreos del Génesis 14,13 son hititas en el Génesis 23, y los filisteos son igualmente considerados amorreos (1 Samuel 7,14). Mientras el nombre parece por tanto aplicable a todos los pueblos no israelitas de Canaán, debe destacarse que tiene generalmente una menor extensión que cananeo, y los amorreos mismos son a veces considerados solamente como una rama de la familia cananea (Génesis 10,16). (2) Otro uso distingue claramente entre cananeo y amorreo, ubicándolos en el nivel de tribus habitando en Palestina con varias otras, los amorreos, cuando se asentaron, habitando las montañas de la Palestina central y sur (Deuteronomio 1,7.19.27.44; Génesis 14,7.13; 15,21; Josué 10,5.12; 24,8; Éxodo 3,8, etc.) No hay evidencia de que los amorreos en ninguna etapa de su historia, ocuparan tierras costeras. (3) Nuevamente, el nombre es aplicado a la raza que moraba al este del Mar Muerto y el Jordán, desde el Arnón al Monte Hermon, y que se extiende hacia el este hasta Yazer y Hesbon (Números 21,13.24.32; Deuteronomio 3,8-9), comprendiendo el territorio de Sebon, Rey de Hesebon, y Og, Rey de Basan (Bashan), los que más tarde constituyeron las posesiones completas de los hebreos al este del Jordán.

Estas variaciones en el uso bíblico del término amorreo---designando a todos los antiguos habitantes de Palestina, o solamente una parte o tribu que habitaba en los distritos montañosos del centro y sur, o finalmente, aquellos al este del Jordán---son encontradas a menudo una junto a otra, y no pueden ser fácilmente explicadas; es para señalar, sin embargo, que su aplicación a todos los habitantes de Palestina generalmente ocurre cuando se trata de cuestiones de ritos idólatras de los antiguos habitantes, o cuando son considerados en conjunto como un pueblo condenado por sus iniquidades a ser suplantado por los israelitas, casos en los cuales los amorreos pueden ser tomados como el tipo más apropiado, aunque no son sino parte de la población y en realidad confinados a los distritos implicados por los otros usos del término. El nombre de los amorreos también perdura en la tradición hebrea como representativa de estatura gigante y carácter guerrero, y se estila su empleo cuando el escritor está pensando sobre los enemigos en batalla de los antiguos habitantes de Israel (Deut. 2,11-20; 3,11-13), mientras que precisamente la misma población bajo condiciones pacíficas es llamada cananea. Los defensores de la teoría documental han observado que el escritor del documento elohísta parece usar ambos términos como extensivos. Esta es la explicación usual de las variaciones, y es digna de destacar por la opinión de la historia Amorreo que implica, sin embargo puede ser que el nombre, en lugar de ser primero el nombre de una tribu sureña o Transjordania y extenderse con el tiempo a muchos otros pueblos, sea por el contrario sobreviviente de un antiguo uso para todos los habitantes de Palestina y países limítrofes.

Algunos creen, que tan tempranamente como en 3800 a.C., los babilonios llamaban a Siria y Palestina la tierra de los amorreos. Siglos más tarde (1400 a.C.), en las Tablas de Tell el-Amarna, el nombre es aplicado a un territorio interior al norte y noreste de Palestina; las inscripciones egipcias usan el término para el mismo territorio, pero lo extienden a los territorios orientales hasta el Orontes. En las inscripciones asirias del siglo IX la Palestina septentrional y meridional están incluidas bajo este nombre. El término, entonces, puede que originariamente o desde muy antiguo, haya sido aplicado a todo este territorio, o más probablemente fue primero usado para designar el territorio norte de Palestina y más tarde extendido al sur y al este. Si esos amorreos del norte, sin embargo, deben ser considerados de una misma raza con los amorreos de la Biblia no puede saberse, ya que no ha sido derramada ninguna luz aún sobre sus migraciones hacia la Palestina central o sur o más allá del Jordán. Por el momento, esa parte de su historia permanece en la oscuridad, aunque las conjeturas son abundantes.

Raza

La estrecha relación de los amorreos con las razas o tribus usualmente clasificadas como cananeas es aseverada en el Génesis 10,15-16, e implícita en numerosos pasajes en que amorreo es usado en lugar de cananeo, jebusita o un nombre afín. Muchos dudan que esas tribus sean originariamente semitas, pero su lengua, religión e instituciones son incuestionablemente semitas. Los amorreos son representados por el cuarto hijo de Canaán, hijo de Ham. Sayce trata de conectarlos con una raza hamítica nor africana, los libios, principalmente debido al fuerte parecido facial que descubre entre ellos en una escultura egipcia del tiempo de Ramses III. Este parecido no aparece en ningún otro lado y en todo caso debe ser considerado un precario fundamento para tal hipótesis. No han llegado detalles que nos permitan distinguir a los amorreos de su parentesco, excepto de que parecen haber sido destacables por su estatura, fortaleza y maldad. Habitaban en ciudades amuralladas y eran de espíritu guerrero.

Amorreos e Israel

Aunque una raza muy antigua, los amorreos no han dejado más que una leve marca en la historia en tiempos pre-bíblicos. No eran los habitantes originales de Palestina, aunque el momento y las circunstancias de su advenimiento son desconocidos. Ellos primero aparecen en la Biblia como habitantes de la Palestina meridional, donde son derrotados por Kedorlaomere y sus aliados (Génesis 14,7). Los israelitas los encuentran en la misma región, donde ellos intentan, contrariando las órdenes divinas, de entrar a la Palestina desde el sur y son repelidos (Números 13 y 14). Alrededor de este período ciertas tribus de amorreos ganaron posesión de la tierra al este del Jordán; por eso allí los israelitas cercanos entraron en contacto con los amorreos y pidieron permiso de Sehon, su rey, para pasar atravesar de sus dominios, prometiendo no dañar y pagar por cualquier cosa que tomaran en su camino. Siendo el pedido rechazado, siguió la guerra. Sehon es derrotado y matado, y los israelitas toman posesión de su territorio, desde Arnon al Jeboc. Cruzando el Jeboc infligen el mismo destino a Og, Rey de Basán, y su territorio (Núm. 21, Deut. 2 y 3). Estas tierras atribuidas a las tribus de Rubén y Gad y la media tribu de Manasés se extendían desde el Arnon hacia el norte hasta el Monte Hermon (Deut. 4,46-49). Cuando Josué había cruzado el Jordán y con la divina ayuda había ganado diversas victorias notables, el miedo cayó sobre los vecinos amorreos. Los habitantes de Gabaon (Gibeon), una ciudad amorrea, se rindieron a Josué, quien enfureció a sus hermanos. Ellos fueron consecuentemente atacados y sitiados por una confederación de reyes amorreos (los cinco reyes de Jerusalén, Hebrón, Jerimoth, Lachis y Eglon), y llamaron a Josué por ayuda. Josué, viniendo en su rescate, puso a la fuga a los amorreos, los redujo en gran número, capturó y mató a los cinco reyes amorreos y colgó sus cuerpos sobre árboles hasta la tarde (Josué 10). Fue en esta ocasión que Josué ordenó al mar y a la luna detenerse (para varias opiniones sobre este pasaje, ver Josué). Esta victoria aseguró a Israel la posesión de Palestina. Los amorreos no fueron expulsados de Palestina ni exterminados. Muchos de ellos se casaron con hebreos y los contaminaron con sus idolatrías y vicios (Jueces 3; Esdras 9). En tiempo de Salomón, y aún en los de Esdras y Nehemías, ellos todavía se distinguen de sus conquistadores, pero son finalmente mezclados entre la población general de Palestina.


Bibliografía: SAYCE en HAST., Dicc. de la Biblia, s. v. Amorrhites and Chanaan ; JASTROW, ibid., V, 72, s. v. Races of the Old Testament ; Jewish Encyclopedia, s. v.; SAYCE, Races of the Old Testament ; LEGENDRE in VIG., Dict. de la Bible .

Fuente: Fenlon, John Francis. "Amorrhites." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01433c.htm>.

Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi. L H M.