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Lunes, 18 de marzo de 2019

Mateo París

De Enciclopedia Católica

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Platón da órdenes a Sócrates para que escriba. Es un pergamino del s. XIII realizado por el monje Mateo Paris en la Abadía de Saint Alban. Se conserva en la Biblioteca de Oxford.
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Monje benedictino y cronista; nació alrededor del año 1200 y murió en 1259. No parece haber razones para inferir por el nombre por el que se le conocía que este famoso historiador inglés estuviera directamente relacionado con París ni por nacimiento ni por educación. Se convirtió en monje en la Abadía de San Albans el 21 de enero de 1217 y allí permaneció hasta su muerte. Sin embargo, sabemos que en ocasiones se movía libremente, que visitó Londres y la Corte y en un episodio memorable de su vida lo llevó como visitador con todos los poderes a la abadía de San Benet Holm en Noruega, donde permaneció casi un año. A pesar de ser un simple monje, da la impresión de que siempre fue tratado como un personaje de consideración. En su viaje a Noruega llevaba cartas de San Luis de Francia a Haakon IV, en las que invitaba al rey noruego a unirse a la cruzada. Haakon se convirtió después en su amigo personal y hay muchas pruebas en los escritos de Mateo de las muy buenas relaciones que tuvo también con el rey inglés Enrique III y con su hermano Ricardo, conde de Cornualles. De ellos y de los miembros de sus cortes debe haber conseguido el cronista ese amplio, aunque no siempre exacto, conocimiento de los detalles de la historia contemporánea extranjera, en la que no tiene rival entre los historiadores medievales. Sus dones no eran simplemente los de un estudiante y hombre de letras. Tenía fama de artista y experto en escribir y probablemente ejecutó con sus propias manos muchos de los notables pequeños dibujos que ilustran los márgenes de sus manuscritos.

Como historiador Mateo ocupa el primer lugar entre los cronistas ingleses. Por su facilidad de estilo, amplitud de intereses e información, vívida aunque prolija elaboración de los detalles, es mucho más legible que ninguno los eruditos monásticos anteriores o posteriores a él. Su gran obra, la "Chronica Majora", se extiende desde la creación hasta 1259, año de su muerte. Hasta 1235 es simplemente una expansión y embellecimiento de la crónica de su colega monje Roger de Wendover, pero “reeditó la obra de Wendover con una tendencia patriótica y anticurialista muy ajena al espíritu del mismo” (Tout, 451). Desde 1235 a 1259 Paris es una autoridad de primera mano y la más copiosa fuente de información que poseemos. La “Chronica Majora" ha sido admirablemente editada, con prefacios y suplementos, en siete volúmenes por el Dr. Luard. París también preparó un compendio de su obra desde 1067 a 1253, que se conoce como “Historia Minor”, la cual muestra evidencia de una cierta mitigación de los juicios previos, que ya en sus últimos años consideró muy severos. Esta obra ha sido editada por Sir F. Madden. A París también se le atribuyen otras obras menores relacionadas sobre todo con San Albans y una breve “Vida de San Esteban Langton (impresa por Liebermann en 1870).

Respecto a su confiabilidad como fuente histórica parece haber una tendencia entre la mayoría de los escritores ingleses, sobre todo J. R. Green o Dr. Luard, a glorificarle como una especie de patrimonio nacional y a ver sus defectos con mucha parcialidad. No puede haber duda de que se deben recibir con extrema precaución sus alegaciones contra los frailes y sus denuncias contra la avaricia e interferencia tiránica de la corte romana. Quizás Lingard va demasiado lejos cuando, al hablar de su “disposición a la censura”, declara “Puede parecer envidioso hablar duramente de este famoso historiador, pero debo decir, que cuando pude confrontar sus páginas con documentos auténticos o con escritores contemporáneos, en la mayoría de los casos encontré discrepancias entre ellos tan grandes como para dar a sus narraciones la apariencia de novelas más que de historia” (Lingard, "History", II, 479). Pero debemos conformarnos con el veredicto de un escritor más reciente, sobre el que no hay sospecha de predisposición religiosa. “Mateo”, dice el profesor Tout, ”fue un hombre de fuertes convicciones y sus simpatías y sus prejuicios dan color a cada línea que escribió. Su punto de vista es el de un patriota inglés, indignado por las invasiones extranjeras, el desgobierno del rey, la avaricia de la curia y de los poitevinos y con una predisposición profesional contra los frailes mendicantes” (Polit. Hist. of Eng., III, 452).


Bibliografía: Las principales fuentes de información sobre Mateo Paris se han reunido en los prefacios del Dr. Luard a su edición monumental de la Crónica Magna en la Serie de Rollos (1872-83). Sobre la caligrafía de París etc., se debe comparar los puntos de vista de Luard con los del prefacio de Sir F. Madden a la Historia Menor en la Serie de Rollos (3 Vols., 1866-69) y con el prefacio de Sir T. Duffus-Hardy a su Catálogo de la Historia Británica Vol. III (1871), que reproduce muchos facsímiles. Ver también Cambridge History of English Literature, I (Cambridge, 1907), 178-80; TOUT en Political History of England, III (Londres, 1905), 451-53; GASQUET, Henry III and the Church (Londres, 1905); BERGER, St. Louis et Innocent IV (París, 1894); IDEM, en su prefacio a la Rigesta Innocentii Papæ Quarti.

Fuente: Thurston, Herbert. "Matthew Paris." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11499a.htm>.

Traducido por Pedro Royo. L H M.

Selección de imágenes: José Gálvez Krüger