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Jueves, 21 de febrero de 2019

Dominus vobiscum

De Enciclopedia Católica

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Una antigua forma de salutación devota, incorporada a la liturgia de la Iglesia, donde se usa como un preludio a ciertas oraciones formales. Su origen es evidentemente bíblico, y fue claramente tomada de Rut 2,4 y 2 Crón. 15,2. La misma idea también se sugiere en el Nuevo Testamento, por ejemplo en Mateo 28,20: “Ecce ego vobiscum sum”, etc.

El uso eclesiástico data probablemente de tiempos apostólicos. El Concilio de Braga (563) la menciona. También aparece en el Sacramentario Gelasiano del siglo VI o VII. La frase está llena de un profundo significado religioso; y por lo tanto intensamente expresivo de los más sublimes y sagrados. Pues, ¿acaso no es la presencia del Señor ---la fuente de todo bien y el autor de todos los mejores dones--- una cierta promesa de la protección divina y una señal segura de la posesión de toda la paz y consuelo espiritual? Por lo tanto, en la boca del sacerdote, quien actúa como representante y delegado de la Iglesia, en cuyo nombre y ante cuya autoridad ora, esta fórmula deprecativa es eminentemente apropiada; de ahí su uso frecuente en las oraciones públicas de la liturgia de la Iglesia.

Ocurre ocho veces durante la Misa, es decir, antes de que el sacerdote suba al presbiterio, antes de los dos Evangelios, las colectas, el ofertorio, el prefacio, la oratio para después de la Comunión y la bendición. En cuatro de estas ocasiones, el celebrante se vuelve al pueblo mientras la dice, elevando y juntando sus manos; en las otras cuatro permanece mirando al altar. En el Oficio Divino el sacerdote dice esta fórmula antes de la oratio principal de cada hora, incluso en la recitación privada, porque se supone que oran en unión con, y en nombre de la Iglesia. Los diáconos la dicen sólo en ausencia de un sacerdote o con su autorización si está presente (Van der Stappen, De officio divino, 43), pero los subdiáconos usar en su lugar el "Domine exaudi orationem meam”.

Contrario al uso general, el "Dominus Vobiscum" no precede a la oración del Santísimo Sacramento antes de darse la bendición. Gardellini (Comment. in Inst. Clem., 1531, n. 5) explica esta anomalía basado en que la bendición con la Sagrada Hostia en la custodia efectiva contiene todo lo que está implícito en la fórmula. Los obispos utilizan la "Pax vobis" antes de las colectas en las Misas en las que se recita el Gloria. La respuesta al "Dominus Vobiscum" es "Et cum spiritu tuo" (cf. 2 Tim. 4,22; Gál. 6,18; Flp. 4,23). Anteriormente esta respuesta se daba a una sola voz por toda la congregación. Entre los griegos hay una forma correspondiente "Pax omnibus" (liturgia de San Basilio). El antedicho Concilio de Braga ordenó (Mansi, IX, 777) que los sacerdotes, así como los obispos, a quienes único los priscilianistas trataron de restringirla, deben adoptar esta fórmula.


Bibliografía: SAN PEDRO DAMIÁN, tratado sobre el "Dominus Vobiscum" en P.L., CXLV, 231 ss.; ANGELO ROCCA, De Salutatione Sacerdotis in Missa et in divinis officiis, I, 236, en su Thesaurus Antiquitatum (2da. ed., Roma, 1745); BONA, Rerum Liturgicarum Libri duo (Turin, 1747), II, v; GUHR en Kirchenlex., s.v.; VAN DER STAPPEN, De officio Divino (Malinas, 1904); BERNARD, Cours de Liturgie Romaine: Le Breviarire (París, 1887), II, 168-73; KRULL en KRAUS, Real-Encyk., s.v.

Fuente: Morrisroe, Patrick. "Dominus Vobiscum." The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/05114a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina. rc