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Lunes, 26 de agosto de 2019

Diferencia entre revisiones de «Santidad»

De Enciclopedia Católica

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(I. Santidad como sinónimo de perfección cristiana)
 
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==I. Santidad como sinónimo de perfección cristiana==
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'''Santidad''' como sinónimo de perfección cristiana(A.S. ''hal'', perfecto, o total).  
 
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(A.S. ''hal'', perfecto, o total).  
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''Sanctitas'' en la [[Revisión de la Vulgata | Vulgata]] del [[Nuevo Testamento]] es la traducción de dos palabras distintas, ''hagiosyne'' (1 [[Epístolas a los Tesalonicenses |Tes.]] 3,13) y ''hosiotes'' ([[Evangelio según San Lucas |Lc.]] 1,75; [[Epístola a los Efesios |Ef.]] 4,24). Estas dos palabras griegas expresan respectivamente las dos [[idea]]s connotadas por la palabra "santidad", a saber:  
 
''Sanctitas'' en la [[Revisión de la Vulgata | Vulgata]] del [[Nuevo Testamento]] es la traducción de dos palabras distintas, ''hagiosyne'' (1 [[Epístolas a los Tesalonicenses |Tes.]] 3,13) y ''hosiotes'' ([[Evangelio según San Lucas |Lc.]] 1,75; [[Epístola a los Efesios |Ef.]] 4,24). Estas dos palabras griegas expresan respectivamente las dos [[idea]]s connotadas por la palabra "santidad", a saber:  
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Sin embargo, está claro que hay grados en esta separación del mundo y en esta firmeza en el servicio de [[Dios]].  Quienes sirvan a Dios [[verdad]]eramente deben vivir de acuerdo a los principios de la [[Teología Moral]], y sólo así pueden los hombres salvar sus [[alma]]s. Pero otros anhelan algo superior; buscan un grado mayor de separación de las cosas terrenales y una aplicación más intensa a las cosas de Dios.  En las propias palabras de [[Santo Tomás de Aquino | Santo Tomás]]:  "Quienes rinden [[adoración|culto]] a Dios pueden ser llamados "religiosos"; pero se les llama especialmente así a quienes dedican su vida entera al [[culto cristiano | culto]] divino, y se retiran de las ocupaciones mundanas; del mismo modo no se les llama “contemplativos” a los que simplemente contemplan, sino sólo a los que consagran sus vidas enteras a la [[contemplación]]." El [[Comunión de los Santos |santo]] agrega: "Y tales hombres se someten a otros hombres no por lazos humanos sino por el amor de Dios", palabras que nos proveen la idea fundamental de la [[vida religiosa]] en su sentido estricto (II-II: 81:7, ad 5um).
 
Sin embargo, está claro que hay grados en esta separación del mundo y en esta firmeza en el servicio de [[Dios]].  Quienes sirvan a Dios [[verdad]]eramente deben vivir de acuerdo a los principios de la [[Teología Moral]], y sólo así pueden los hombres salvar sus [[alma]]s. Pero otros anhelan algo superior; buscan un grado mayor de separación de las cosas terrenales y una aplicación más intensa a las cosas de Dios.  En las propias palabras de [[Santo Tomás de Aquino | Santo Tomás]]:  "Quienes rinden [[adoración|culto]] a Dios pueden ser llamados "religiosos"; pero se les llama especialmente así a quienes dedican su vida entera al [[culto cristiano | culto]] divino, y se retiran de las ocupaciones mundanas; del mismo modo no se les llama “contemplativos” a los que simplemente contemplan, sino sólo a los que consagran sus vidas enteras a la [[contemplación]]." El [[Comunión de los Santos |santo]] agrega: "Y tales hombres se someten a otros hombres no por lazos humanos sino por el amor de Dios", palabras que nos proveen la idea fundamental de la [[vida religiosa]] en su sentido estricto (II-II: 81:7, ad 5um).
  
==II. La santidad como marca de la Iglesia==
 
 
El término “santidad” se emplea en sentidos algo diferentes en relación a [[Dios]], a los [[hombre]]s [[individuo, individualidad | individuales]] y a un cuerpo colectivo.  Aplicado a Dios denota esa [[perfección cristiana | perfección]] [[moral]] absoluta que es suya por [[Naturaleza y Atributos de Dios | naturaleza]].  Respecto a los hombres significa una estrecha unión con Dios, junto con la perfección moral resultante de dicha unión.  De ahí que se dice que la santidad pertenece a Dios por [[esencia y existencia | esencia]], y a las criaturas sólo por participación.  Cualquier clase de santidad que posean viene a ellos como un [[don sobrenatural | don]] divino. 
 
 
Aplicado a una [[sociedad]], el término significa:
 
*que esta sociedad trata de producir la santidad en sus miembros, y posee medios capaces de asegurar ese resultado; y
 
*que las vidas de sus miembros corresponden, al menos en cierta medida, al propósito de la sociedad, y demuestran una santidad real y no meramente nominal. 
 
 
[[La Iglesia]] siempre ha reclamado que ella, como una sociedad, es santa en un grado extraordinario.  Ella enseña que ésta es una de las cuatro “notas”, es decir, [[unidad]], [[católico | catolicidad]], [[apostolicidad]] y santidad, mediante las cuales la sociedad fundada por [[Jesucristo | Cristo]] puede distinguirse fácilmente de todas las instituciones humanas.  Es en virtud de su relación con la persona y obra de Cristo que este atributo le pertenece a la Iglesia.  Ella es (I), el fruto de la [[La Pasión de Cristo según los Cuatro Evangelios|Pasión]] ---el reino de los redimidos.  Los que se quedan fuera de ella son el "mundo" que no conoce a Dios (1 [[Epístolas de San Juan|Juan]] 3,1).  El objeto de la Pasión fue la [[redención]] y la santificación de la Iglesia: "…Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra." ([[Epístola a los Efesios | Ef.]], 5,25-26).  Una vez más (2) la Iglesia es el cuerpo de Cristo.  Él es la cabeza del [[Cuerpo Místico de la Iglesia | cuerpo místico]], y la [[vida]] [[orden sobrenatural | sobrenatural]] ---la vida de Cristo mismo---  se comunica a través de los [[Sacramentos]] a todos sus miembros.  Así como el [[Espíritu Santo]] moraba en el cuerpo humano de Cristo, así también ahora habita en la Iglesia, y su presencia es tan íntima y tan eficaz que el apóstol puede incluso hablar de Él como el [[alma]] del cuerpo místico: “Un solo cuerpo y un solo Espíritu” (Ef. 4,4).  Por lo tanto, resulta como una consecuencia [[necesidad | necesaria]] de la [[naturaleza]] de la Iglesia y su relación con Cristo, que como sociedad debe poseer los medios capaces de producir la santidad; que sus miembros deben caracterizarse por la santidad; y que esta dotación de santidad proveerá los medios efectivos para distinguirla del mundo.
 
 
Además es evidente que la santidad de la Iglesia debe ser de un [[carácter]] totalmente sobrenatural, algo totalmente más allá del poder de la naturaleza [[hombre | humana]] sin ayuda.  Y tal es, de hecho, el tipo de santidad que Cristo y sus [[los Apóstoles|Apóstoles]] requieren por parte de los miembros de la Iglesia. 
 
 
(1) Las [[virtud]]es que en el ideal [[cristianismo|cristiano]] son las más fundamentales de todas se encuentran totalmente fuera del ámbito de la [[ética]] [[paganismo | pagana]] más alta.  La [[caridad]] cristiana, la [[humildad]] y la [[castidad]] son ejemplos pertinentes.  La caridad que [[Jesucristo | Cristo]] establece en el Sermón de la Montaña y en la [[parábolas | parábola]] del Buen [[Samaria | Samaritano]] ---una caridad que no conoce límites y que abarca tanto a amigos como a enemigos--- supera todo lo que [[Teología Moral|moralistas]] habían considerado posible para los hombres.  Y esta caridad de Cristo requiere no de unos pocos elegidos, sino de todos sus seguidores.  La humildad, que en el esquema cristiano es la base necesaria de toda santidad ([[Evangelio según San Mateo | Mt.]] 18,3), antes de Su enseñanza fue una virtud desconocida.  El sentido de indignidad personal en el que consiste, es repugnante a todos los impulsos de la naturaleza no regenerada.  Por otra parte, la humildad que Cristo exige, supone como base un [[conocimiento]] claro de la culpa del [[pecado]] y de la misericordia de [[Dios]], sin los cuales no puede existir.  Y estas [[doctrina cristiana | doctrinas]] se buscan en vano en las [[religión | religiones]] distintas de la cristiana.  En lo que respecta a la castidad, Cristo no sólo advirtió a sus seguidores que violar esta virtud incluso por un pensamiento, era un pecado grave.  Fue aún más lejos.  Exhortó a los de sus seguidores a los que se les daría la [[gracia]], a vivir la vida de [[virginidad]] que por este medio los acercaría más a Dios (Mt. 19,12).
 
 
(2) Otra característica de la santidad según el ideal cristiano es el [[amor]] al sufrimiento; no como si el placer fuese [[mal]]o en sí mismo, sino debido a que el sufrimiento es el gran medio por el cual se intensifica y purifica nuestro amor a Dios.  Todos aquellos que han alcanzado un alto grado de santidad han aprendido a regocijarse en el sufrimiento, porque debido a él el amor a Dios fue liberado de todos los elementos de egoísmo, y sus vidas se ajustaron a la de su Maestro.  Los que no han entendido este principio pueden llamarse por el nombre de cristianos, pero no han entendido el significado de la [[Cruz]]. 
 
 
(3) Se ha afirmado que cuando la santidad alcanza un grado sublime es acompañada por los [[don de milagros | poderes milagrosos]].  Y [[Jesucristo | Cristo]] prometió que este signo no le faltaría a su [[la Iglesia|Iglesia]].  Él declaró que los [[milagro]]s que sus seguidores obrarían no serían ni una pizca menos estupendos que los obrados por Él mismo durante su vida mortal ([[Evangelio según San Marcos |Mc.]] 16,17-18, [[Evangelio según San Juan |Jn.]] 14,12).
 
 
Tal es un breve esbozo de la santidad con la que Cristo dotó a su Iglesia, y que ha de ser la marca distintiva de sus hijos.  Sin embargo, debe señalarse que no dijo nada que sugiriese que todos sus seguidores harían uso de las oportunidades así provistas.  Por el contrario, él enseñó expresamente que su rebaño contendría muchos miembros indignos ([[Evangelio según San Mateo|Mt.]] 13,30.48).  Y podemos estar seguros de que así como dentro de la Iglesia las luces son más brillantes, así también las sombras serán más oscuras ---''corruptio optimi pessima''.  Un [[católico]] indigno caerá más bajo que un [[paganismo | pagano]] indigno.  Para mostrar que la Iglesia posee la nota de la santidad es suficiente establecer que su [[catequesis | enseñanza]] es santa; que está dotada de los medios de producción de la santidad [[orden sobrenatural | sobrenatural]] en sus hijos; que, a pesar de la infidelidad de muchos miembros, un gran número de hecho cultiva una santidad más allá de lo que se puede encontrar en otros lugares; y que en algunos casos esta santidad alcanza tan alto grado que [[Dios]] la honra con poderes milagrosos.
 
 
No es difícil demostrar que la Iglesia Católica y [[Santa Sede | Romana]], y sólo ella, cumple con estas [[condición | condiciones]].  En lo que respecta a sus [[doctrina cristiana | doctrinas]], es evidente que la [[ley]] [[moral]] que propone como de [[obligación]] divina, es más elevada y más exigente que la que cualquiera de las [[secta]]s se ha aventurado a exigir.  Su defensa de la indisolubilidad del [[Sacramento del Matrimonio| matrimonio]] de cara a un mundo licencioso ofrece el ejemplo más notorio de ello.  Sólo ella mantiene en su integridad la enseñanza de su Maestro sobre el matrimonio.  Todos los demás organismos religiosos, sin excepción, han dado lugar a las demandas de la [[pasiones | pasión]] humana.  En lo que respecta a los medios de la santidad, ella, a través de sus siete [[Sacramentos]], les aplica a sus miembros los frutos de la expiación.    Ella perdona la culpa del [[pecado]], y nutre a los [[fieles]] con el [[Eucaristía | Cuerpo y la Sangre]] de Cristo.  Ni tampoco la [[justicia]] de sus reclamos es menos manifiesta cuando consideramos el resultado de su trabajo.  En la Iglesia Católica se encuentra una sucesión maravillosa de [[Comunión de los Santos | santos]] cuyas vidas son como las luces del faro en la historia de la [[raza humana | humanidad]].  En cuestión de santidad, la supremacía de [[San Bernardo de Claraval | Bernardo]], de [[Santo Domingo de Guzmán | Domingo]], de [[San Francisco de Asís | Francisco]], de [[San Ignacio de Loyola | Ignacio]], de [[Santa Teresa de Ávila | Teresa]], es tan incuestionable como lo es la de [[Alejandro]] y de César en el arte de la [[guerra]].  Fuera de la Iglesia Católica el mundo no tiene nada que mostrar que pueda en cualquier grado compararse con ellos.  Dentro de la Iglesia la [[sucesión apostólica | sucesión]] nunca ha fallado.
 
 
Tampoco los santos están solos.  En proporción a la influencia práctica de la [[catequesis | enseñanza católica]], las [[virtud]]es sobrenaturales de las que hemos hablado anteriormente, se encuentran también entre el resto de los fieles.  Estas virtudes marcan un tipo especial de [[carácter]] que la Iglesia trata de realizar en sus hijos, y que encuentra poco apoyo entre los otros reclamantes al nombre de [[cristianismo | cristianos]].  Fuera de [[la Iglesia]] [[católico | Católica]] la vida de [[virginidad]] es menospreciada, el [[amor]] al sufrimiento es visto como una [[superstición]] [[Edad Media | medieval]], y la [[humildad]] es considerada como una virtud pasiva mal adaptada a una época activa y agresiva.  Por supuesto no se quiere decir que no encontramos muchos ejemplos individuales de santidad fuera de la Iglesia.  La [[gracia]] de Dios es universal en su alcance.  Pero parece incuestionable que la santidad [[orden sobrenatural | sobrenatural]], cuyas características principales se han indicado, es reconocida por todos como perteneciente específicamente a la Iglesia, mientras que en ella sola ella alcanza ese grado sublime que vemos en los santos.  En la Iglesia también vemos cumplidas la promesa de Cristo que el [[don de milagros]] no les faltaría a sus seguidores.  Los [[milagro]]s, es cierto, no son la santidad.  Pero son el aura en la que se mueve la más alta santidad.  Y desde el tiempo de [[los Apóstoles]] hasta el siglo XXI las vidas de los santos nos muestran que las [[ley]]es de la [[naturaleza]] se han suspendido por  sus [[oración | oraciones]].  En innumerables casos la evidencia de estos eventos es tan amplia que nada, sino las exigencias de la controversia, puede explicar la negativa de los escritores anti-católicos a admitir su ocurrencia.
 
 
La [[prueba]] parece ser completa.  Puede haber pocas [[duda]]s de que la Iglesia muestra la nota de la santidad, como lo hace en lo que respecta a las notas de [[unidad]], [[católico | catolicidad]] y la [[apostolicidad]].  [[La Iglesia]] en comunión con la [[Santa Sede | Sede de Roma]], ella sola, es la que posee la santidad que las palabras de Cristo y sus Apóstoles requieren.
 
 
 
'''Bibliografías''':  I.  Newman, Sermons, vol. I: Holiness Necessary for Future Blessedness; Fuller, The Holy and the Profane State; Mallock, Atheistic Methodism and the Beauty of Holiness, Essay V in Atheism and the Value of Life (Londres, 1884); Faber, Growth in Holiness (Londres, 1854).
 
 
II.  MURRAY, De ecclesia Christi, II (Dublín, 1862); BELLARMINE, De conc. et ecclesia, IV, XI-XV; TANQUEREY, Synopsis theol. dogmaticæ, I (París, 1900); BENSON en Ecclesia editado por MATTHEW (Londres, 1906).  Para las polémicas anti-católicas sobre este asunto, vea  MARTINEAU, Seat of Authority in Religion (Londres, 1890); PALMER, Treatise of the Church (Londres, 1842), L, VI, X, XI.
 
  
'''Fuentes''':  I.  Pope, Hugh. "Holiness." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/07386a.htm>.
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'''Bibliografía''':  Newman, Sermons, vol. I: Holiness Necessary for Future Blessedness; Fuller, The Holy and the Profane State; Mallock, Atheistic Methodism and the Beauty of Holiness, Essay V in Atheism and the Value of Life (Londres, 1884); Faber, Growth in Holiness (Londres, 1854).
  
IIJoyce, George. "Sanctity (Mark of the Church)." The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912.
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'''Fuente''':  IPope, Hugh. "Holiness." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/07386a.htm>.
<http://www.newadvent.org/cathen/13428b.htm>.
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Traducido por Félix Carbo Alonso.  rc
 
Traducido por Félix Carbo Alonso.  rc

Última revisión de 01:53 19 jun 2019

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Santidad como sinónimo de perfección cristiana: (A.S. hal, perfecto, o total).

Sanctitas en la Vulgata del Nuevo Testamento es la traducción de dos palabras distintas, hagiosyne (1 Tes. 3,13) y hosiotes (Lc. 1,75; Ef. 4,24). Estas dos palabras griegas expresan respectivamente las dos ideas connotadas por la palabra "santidad", a saber:

  • la de “separación” como se ve en hagios de hagos, la cual denota “cualquier asunto de reverencia religiosa” (el latín sacer); y
  • la de “sancionado” (sancitus), lo que es Osios ha recibido el sello de Dios.

La versión de Reims ha causado una gran confusión pues traduce hagiasmos como “santidad” en Heb. 12,14, pero más correctamente en otra parte por “santificación”, mientras que hagiosyne, que sólo es traducida correctamente una vez como santidad, es traducida dos veces como "santificación ".

Santo Tomás (II-II:81:8) insiste en los dos antedichos aspectos de santidad, es decir, separación y firmeza, aunque llega a estos significados a fuerza de las etimologías de Orígenes y San Isidoro. Santidad, dice al Doctor Angélico, es el término usado para todo lo que se dedica al servicio divino, ya sea persona o cosa. Éstos deben ser puros o separados del mundo, pues debe apartarse la mente de la contemplación de las cosas inferiores si ha de elevarse a la Verdad Suprema ---y esto, también, con firmeza o estabilidad, puesto que es cuestión de adherirse a lo que es nuestro fin último y principio primario, es decir, Dios mismo--- "Estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles... ni cualquier otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios" (Rom. 8,38-39). De ahí que Santo Tomas define santidad como la virtud por la que la mente de un hombre se dedica a sí misma y todos sus actos a Dios; la clasifica entre las virtudes morales infusas, y la identifica con la virtud de religión, pero con la diferencia de que mientras que la religión es la virtud por la que le ofrecemos a Dios el culto debido a través de las cosas que atañen al servicio divino, la santidad es la virtud por la que realizamos todos nuestros actos subordinándolos a Dios. Así santidad es el resultado de la santificación, ese acto divino mediante el cual Dios nos justifica libremente, y por el que nos ha reclamado para sí mismo; y por nuestra resultante santidad de vida, tanto en actos como en hábitos, le reconocemos como nuestro principio y como el fin hacia el cual tendemos firme y diariamente. Así, en el orden moral la santidad es el reconocimiento de los derechos supremos de Dios; su manifestación concreta es el cumplimiento de sus Mandamientos, de ahí que San Pablo dice: "Procurad la paz con todos, y la santidad (sanctimoniam, hagiasmon): sin la cual nadie verá al Señor" (Heb. 12,14). Nótese la palabra griega; generalmente se traduce por "santificación", pero es notable que la palabra escogida por los traductores griegos del Antiguo Testamento para traducir el hebreo (traducido como Ayin-Zayin) qué significa adecuadamente fuerza o firmeza, un significado que como hemos visto está incluido en la palabra santidad. Así guardar fielmente los Mandamientos conlleva una separación muy real aunque recóndita de las cosas mundanas, lo que también exige una gran fuerza de carácter o firmeza en el servicio de Dios.

Sin embargo, está claro que hay grados en esta separación del mundo y en esta firmeza en el servicio de Dios. Quienes sirvan a Dios verdaderamente deben vivir de acuerdo a los principios de la Teología Moral, y sólo así pueden los hombres salvar sus almas. Pero otros anhelan algo superior; buscan un grado mayor de separación de las cosas terrenales y una aplicación más intensa a las cosas de Dios. En las propias palabras de Santo Tomás: "Quienes rinden culto a Dios pueden ser llamados "religiosos"; pero se les llama especialmente así a quienes dedican su vida entera al culto divino, y se retiran de las ocupaciones mundanas; del mismo modo no se les llama “contemplativos” a los que simplemente contemplan, sino sólo a los que consagran sus vidas enteras a la contemplación." El santo agrega: "Y tales hombres se someten a otros hombres no por lazos humanos sino por el amor de Dios", palabras que nos proveen la idea fundamental de la vida religiosa en su sentido estricto (II-II: 81:7, ad 5um).


Bibliografía: Newman, Sermons, vol. I: Holiness Necessary for Future Blessedness; Fuller, The Holy and the Profane State; Mallock, Atheistic Methodism and the Beauty of Holiness, Essay V in Atheism and the Value of Life (Londres, 1884); Faber, Growth in Holiness (Londres, 1854).

Fuente: I. Pope, Hugh. "Holiness." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/07386a.htm>.

Traducido por Félix Carbo Alonso. rc