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Viernes, 20 de octubre de 2017

Antediluvianos

De Enciclopedia Católica

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(Del latín ante = antes, y diluvium = diluvio; gente que vivió antes del Diluvio.

En el Pentateuco

La Biblia enumera diez patriarcas desde Adán hasta Noé. En el capitulo 5 del Génesis se da una tabla genealógica de ellos, en la cual se establece sistemáticamente sus nombres, época y edad en la cual engendraron a sus sucesores.

La teoría moderna de la composición del Pentateuco asigna el capítulo en que aparece esta tabla a la fuente documental comúnmente llamada el “Códice Sacerdotal” o por abreviación, P. (Vea Pentateuco). Los críticos dicen que en la narrativa de este códice la tabla de los diez patriarcas viene inmediatamente después del Hexamerón del capítulo 1. El relato de la Creación concluía o comenzaba, como ellos afirman, con la frase: “Estos fueron los orígenes de los cielos y la tierra” (Gen. 2,4). La lista de los patriarcas comienza: “Este es el libro de las generaciones de Adán”. Se dice que el hilo de la misma narrativa continúa en el capitulo 6,9, por medio de la misma frase: “Estas son las generaciones de Noé”. Los críticos afirman que los capítulos intermedios pertenecen a un relato más antiguo de la época prístina.

Los críticos alegan que entre los nombres de los diez patriarcas hay seis que aparecen también en la lista de los descendientes de Caín; la tabla de los cainitas aparece en 4,17-18. Los seis nombres, que supuestamente son los mismos en ambos registros, son Caín o Cainán, Henoc, Irad o Jared, Mejuyael o Malaleel, Matusalén o Matusala y Lámek. Se afirma que es indiferente la forma en que se pronuncian algunos de los nombres en la lista paralela. Puesto que los críticos asumen que la tabla de los cainitas en el capítulo 4 pertenece a un documento más antiguo que el de los adamitas en el capítulo 5, era obvia la inferencia que los nombres de la última tabla se tomaron de la primera. Los críticos hayan apoyo para esta inferencia en el significado de los nombres Adán, Enós y Caín o Cainán. Los nombres Adán y Enós significan “hombre”; Caín o Cainán significa “el engendrado” o “el hijo obtenido” cf. 4,1; así podemos tener el paralelo Adán-Caín, Enós-Cainán, es decir, el hombre y sus descendientes.

El Número Diez

Al establecer el número diez como el número de patriarcas, el autor puede haber seguido alguna tradición antigua y ampliamente extendida. La lista de los diez patriarcas con su anormalmente larga vida se asemeja a la de los primeros diez reyes de Babilonia según registrados por Beroso, Eusebio, Crón. Arm., I, I, t. XIX, col 107-108. Según Vigouroux, “Diccionario de la Biblia”, la tradición de los diez antiguos ancestros se halla también en otras razas; por ejemplo, entre los hindúes con sus diez Pitris o antepasados, que incluye a Brahma y los nueve brahmanitas; entre los antiguos alemanes y escandinavos, con su creencia en los diez ancestros de Odín, etc. Pero es igualmente posible que el número diez se deba simplemente al método de computación sistemático. Así la época prehistórica desde Adán hasta Noé incluiría veinte generaciones, diez desde Adán a Noé, y diez desde Sem a Téraj. Una organización sistemática similar aparece en la tabla genealógica de Cristo en el Evangelio según San Mateo, el cual contiene catorce generaciones tres veces.

La siguiente tabla contiene los nombres de los patriarcas con sus respectivas edades según el texto hebreo, la Versión de los Setenta y la Biblia Samaritana, también los nombres de los diez reyes babilónicos. El primer nombre es la edad en la cual el patriarca engendró a su sucesor, el segundo número es el restante de sus años, el tercer número es el número total de sus años. La lista de los reyes babilónicos está tomada de Vigouroux (Diccionario de la Biblia):

  • Adán:
    • Hebreo: 130 + 800 = 930
    • Samaritana: 130 + 800 = 930
    • Caldea: 230 + 700 = 930
    • Rey (Aloro): 10 sars (185 años civiles; 36,000 años astronómicos
  • Set:
    • Hebreo: 105 + 807 = 912
    • Samaritana: 105 + 807 = 912
    • Caldea: 205 + 707 = 912
    • rey de Babilonia: (Alaparo): 3 sars (55.5 civiles; 10,800 años astronómicos)
  • Enós:
    • Hebreo: 90 + 815 = 905
    • Samaritana: 90 + 815 = 905
    • Caldea: 190 + 715 = 905
    • rey de Babilonia: (Almelon): 13 sars (240.5 civiles; 46,800 astronómicos)
  • Cainán:
    • Hebreo: 70 + 840 = 910
    • Samaritana: 70 + 840 = 910
    • Caldea: 170 + 740 = 910
    • rey de Babilonia (Ammenon): 12 sars (222 civiles; 43,200 astronómicos)
  • Malaleel:
    • Hebreo: 65 + 830 = 895
    • Samaritana: 65 + 830 = 895
    • Caldea: 165 + 730 = 895
    • rey de Babilonia (Amegalaro): 18 sars (333 civiles; 64,800 astronómicos)
  • Jared:
    • Hebreo: 162 + 800 = 962
    • Samaritana: 62 + 785 = 847
    • Caldea: 162 + 800 = 962
    • rey de Babilonia (Daono): 10 sars (185 civiles; 36,000 astronómicos)
  • Henoc:
    • Hebreo: 65 + 300 = 365
    • Samaritana: 65 + 300 = 365
    • Caldea: 165 + 200 = 365
    • rey de Babilonia (Edoranchus): 18 sars (333 civiles; 64,800 astronómicos)
  • Matusalén:
    • Hebreo: 187 + 782 = 969
    • Samaritana: 67 + 653 = 720
    • Caldea: 167 + 802 = 969
    • rey de Babilonia (Amempsinus): 10 sars (185 civiles; 36,000 astronómicos)
  • Lámek:
    • Hebreo: 182 + 595 = 777
    • Samaritana: 53 + 600 = 653
    • Caldea: 188 + 565 = 753
    • rey de Babilonia: (Otiartes): 8 sars (148 civiles; 28,800 astronómicos)
  • Noé:
    • Hebreo: 500 (antes del nacimiento de Sem) + 100 (desde Sen hasta el Diluvio)
    • Samaritana: 500 + 100
    • Caldea: 500 + 100
    • rey de Babilonia (Xisuthrus): 18 sars (333 años civiles; 64,800 años astronómicos)
  • Total:
    • Hebreo: 1,656 años hasta el Diluvio
    • Samaritana: 1,307 años hasta el Diluvio
    • Caldea: 2,242 años hasta el Diluvio
    • reyes de Babilonia: 120 sars (12,220 años civiles; 432,000 años astronómicos)

Según muestra la tabla, el texto original y sus dos versiones difieren grandemente al fijar el número de años desde Adán hasta el Diluvio. En la Biblia Hebrea el número es 1,656; en la Samaritana, 1,307; en Los Setenta, 2,242. En un examen más cuidadoso se verá que la diferencia entre el texto hebreo y Los Setenta se debe principalmente a la adición sistemática de 100 años que Los Setenta ha hecho a la edad de seis patriarcas en el nacimiento de sus sucesores. La Samaritana, por el contrario, ha restado cien años en el caso de tres patriarcas. Hasta ahora no se ha hallado una pista confiable para decidir cuál de los cómputos es el original. Por un lado, se presume que el texto hebreo es el más antiguo de los tres. Por otro lado, la Samaritana tiene la ventaja de que se ha acortado la vida de los tres patriarcas Jared, Matusalén y Lámek, de modo que hay una disminución gradual en el número de años de cada patriarca desde Adán hasta Noé.

En la tabla de los diez reyes babilónicos la duración de su reinado se calcula por medio de sars. Beroso cuenta 120 sars, el cual tiene un valor astronómico de 3,600 años y un valor civil de 18 ½ años (Vigouroux, Dicc. de la Biblia). Según el primer estimado del sar, el número total de años para los diez reyes sería 432,000, según el segundo, 2,220. No han producido resultados satisfactorios los esfuerzos hechos para armonizar los 432,000 años de los reyes babilónicos con los 1,656 años de los patriarcas (por ejemplo, igualando siete días hebreos con cinco años caldeos).

Longevidad de los Patriarcas

Se han expuesto varias teorías para explicar la anormalmente larga vida de los patriarcas, las cuales pueden ser clasificadas en tres grupos:

Interpretación Literal e Histórica

La tabla genealógica se acepta como un registro del pasado y como que posee la misma certeza de historia. Se afirma que los diez patriarcas realmente vivieron la larga vida que se les atribuye. Se dice que el objeto que Dios perseguía con esta extraordinaria longevidad fue aumentar la población terrenal y preservar la tradición antigua. En respuesta a la objeción de que el sistema del cuerpo humano no permite tan larga vida, se arguye que una Providencia Divina especial de Dios favoreció a los antiguos con una organización y constitución corporal peculiar, y que les proveyó una clase especial de comida y clima. Y así dijo Flavio Josefo: “Que nadie haga de la brevedad de nuestras vidas presentes un argumento de que ni los patriarcas lograron tan larga vida; pues Dios amaba a aquellos ancestros y los creó Él mismo; y debido a que su comida era más adecuada para la prolongación de la vida; y además Dios les concedió más tiempo de vida debido a su virtud, y el buen uso que hicieron de ella en los descubrimientos astronómicos y geométricos, etc.”

Además para corroborar el relato bíblico él nombre como testigos a los historiadores Maneto el egipcio, Beroso el Caldeo, Moco, Hesiteo, Hierónimo el egipcio y otros, quienes dieron testimonio de la longevidad del hombre primitivo. Ant., I, III, 9.

Interpretación Metafórica

Los nombres de los diez patriarcas significan diez dinastías o tribus. Cada dinastía puede haber constado de una sucesión de varios gobernantes. La explicación es ingeniosa, sin embargo, es dudoso si esta fue la intención del narrador. Al nombrar a los patriarcas parece haber denotado un individuo, pues afirma la edad en la cual el patriarca engendró al hijo que le sucedió. Otros argumentan que el hebreo “Shanah” en la lista de los diez patriarcas significa la duración de un mes y no de un años. Pero en ese caso Enós engendró a su sucesor cuando tenía 8 años de edad, y Malaleel y Henoc engendraron los suyos a los cinco años de edad.

Además, otros afirman sin base suficiente que desde Adán hasta Abraham el año equivale a tres meses, y de ocho meses hasta José, y sólo después de él le podemos conceder la duración natural de doce meses.

Interpretación Mítica

Ya hemos señalado que de acuerdo a la teoría de la composición documental del Pentateuco, el capítulo 5 pertenece a la historia original que los críticos llaman el “Códice Sacerdotal”. Si se examinan las fechas genealógicas registradas en la narrativa, se puede notar claramente un gradual y sistemático acortamiento del curso de vida del hombre. Desde Adán a Noé la duración de la vida humana fluctúa entre 500 a 1,000 años. Desde Sem a Téraj fluctúa entre 200 a 600 (11,10-32). Desde Abraham a Moisés, de 100 a 200. Abraham vivió 175 años; Isaac, 180; Jacob, 147 (Gén. 35,28; 25,7; 47,28). Luego de eso el promedio de la vida humana es 70 a 80 años. “Los años de nuestra vida son unos setenta, u ochenta, si hay vigor” (Sal. 90(89),10). Además, los críticos sostienen como hemos visto que según la estructura original del “Códice Sacerdotal” la tabla genealógica del capítulo 5 viene inmediatamente después del relato de la Creación en el capítulo 1. Si es así, la narrativa de este Códice no contenía ninguna mención del Paraíso, ni de la inmortalidad del hombre, la caída y el castigo. Por otro lado, el autor de este Códice puede haber opinado que el suave y parejo curso de la vida del hombre, el resultado de su continuo estado de inocencia, contribuía a la posibilidad de lograr una vejez preternatural. Pero cuando se perdió esta inocencia primordial, se acortó la duración de la vida humana. Así la longevidad de los patriarcas concordaría con la noción de la “oetas aurea” primigenia, un período fabuloso de inocencia y felicidad.


Bibliografía: Delitzsch, Dillman, Comentarios sobre el Génesis (Edimburgo, 1897). Y por Hummelauer (París, 1895); Schanz, Das Alter des Menschengeschlechts nach der heiligen Schrift, der Profangesehichte und der Vorgeschichte, in Biblische Studien, I, No. 2 (Friburgo, 1895).

Fuente: Van den Biesen, Christian. "Antediluvians." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01551c.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina