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Viernes, 22 de febrero de 2019

Giuseppe Verdi

De Enciclopedia Católica

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Compositor, nació en La Roncola, Parma, en Italia, el 10 de octubre de 1813; murió en Santa Ágata, cerca de Busseto, el 27 de enero de 1901. Desde una edad temprana demostró una habilidad musical extraordinaria, y a los diez años de edad llegó a ser el organista de la iglesia de su pueblo. Entre los años 1826 al 1829, Verdi recibió lecciones de Provesi, el organista de la catedral de Busseto y en el 1831 se trasladó a Milán para estudiar bajo la enseñanza de Lavigna. Tras la muerte de Provesi (1833) Verdi retornó a Busseto, donde permaneció cinco años, durante los cuales se casó con Margarita Barezzi; sin embargo, en 1838 se estableció en Milán.

Su primera ópera, “Oberto,” fue ejecutada en 1839, lo que anticipó ante el público los talentos del joven compositor, pero la producción de “Tabuco” (9 de marzo de 1842), seguida por “Lombardi” (11 de febrero de 1843) demostró que había aparecido una estrella. Su éxito fue acentuado por “Ernani” (9 de marzo de 1844) y así quedó establecida la fama de Verdi como compositor de óperas. Varias otras óperas siguieron entre 1844 y 1846 y rechazó una oferta para ser director del Teatro Drury Lane, Londres, para suceder a Costa, aunque su recepción en Inglaterra no fue del todo cordial. El estreno de “Luisa Miller” (8 de diciembre, 1849) le añadió a sus triunfos y con esa obra terminó su fama en un estilo de ópera.

En 1850 Verdi comenzó una nueva fase artística en 1850 y su “Rigolleto” (producida en Venecia el 11 de marzo de 1851) conmovió al mundo de la música. Luego siguieron "Ll Travatore" (19 de enero de 1853) y "La Traviata" (6 de marzo de 1853), todas las cuales fueron muy populares. "Un Ballo in Maschera" (17 de febrero de 1859) completó su triunfo en un nuevo estilo de escritura. "Don Carlos" (11 de marzo de 1867) y "Aida" (producidas en El Cairo, 24 de diciembre de 1871) representan lo que se ha denominado acertadamente el tercer estilo de Verdi. "Aida" no es sólo un adelanto sobre "Rigoletto", sino que es claramente un desarrollo de genio tan fuerte que puede ser considerada como un nuevo estilo.

Mientras tanto, Verdi visitó Inglaterra en 1855 y de nuevo en 1862, cuando ejecutó su “Inne delle Nazioni” en el Teatro de Su Majestad. Su última visita a la Gran Bretaña ocurrió en 1875, cuando sus poderes creativos se hallaban en su cúspide. Se rumoraba en ese entonces que se había retirado de la música para siempre tras la producción de “Aída” pero el 5 de febrero de 1887, asombró hasta a sus más fervientes admiradores, cuando produjo su ópera en cuatro actos, “Otello” (con libreto escrito por Boito).

El 5 de febrero de 1893 interpretó su “Falstaff” en La Scala de Milán y el rey de Italia lo creó Marqués de Busseto. Para un octogenario, esta ópera era un tour de force en los anales musicales. Sus cualidades dramáticas la colocan a la par de las óperas de Wagner y el modo en que Verdi manejó su elemento cómico demostró una facultad inimaginable. De hecho, se ha dicho que su “Otello” y “Falstaff” cualifican como un cuarto estilo musical de Verdi. Su lugar en la música es el de un compositor de óperas de primer rango, e influenció considerablemente la Escuela Italiana durante la segunda mitad del siglo XIX.

Verdi merece ser considerado en la categoría de compositores de música eclesiástica. Su “Réquiem” (escrito para el aniversario de la muerte de Manzoni) es una obra de arte y continúa como una favorita. Fue estrenado en Milán el 22 de mayo de 1874. Entre sus obras religiosas están “ Pater Noster” para cinco voces; un “Avemaría” para soprano e instrumentos de cuerda (ambas ejecutadas en 1880); un “Te Deum” para dos coros de cuatro partes, voces y orquesta; un “Stabat Mater” en cuatro partes y dos motetes en honor a Nuestra Señora. Estos cuatro aparecieron en 1898, y fueron interpretados en París el 7 de abril de 1899. Verdi demostró su espíritu católico por su renuncia a su cargo como miembro del Parlamento italiano para Busseto; y, más tarde (1875), cuando el rey de Italia lo nombró senador, se fue a Roma para ser debidamente admitido, pero nunca asistió a ninguna reunión. El profesor Dickenson en su "Music in the History of the Western Church” escribe: "En Verdi también tenemos una devoción verdaderamente filial a la Iglesia Católica, unida a un temperamento fácilmente excitable al calor de su inspiración musical." En su testamento Verdi legó un fondo de dotación para un hogar de músicos de edad avanzada.


Bibliografía: POUGIN, Verdi (París, 1881); STREATFIELD, Masters of Italian Music (Londres, 1895); MAZZUCATO en GROVE, Dict. of Music and Musicians (nueva ed., Londres, 1910), s.v.

Fuente: Grattan-Flood, William. "Giuseppe Verdi." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/15350b.htm>.

Traducido por Pedro O. Vega. rc