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Lunes, 27 de marzo de 2017

Concepto de Paz Justicia en la Iglesia Ortodoxa

De Enciclopedia Católica

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En la Divina Liturgia se vive profundamente la Paz Divina. Más, en la Eucaristía, la Iglesia se realiza y se manifiesta.
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Cristo se sacrificó para restablecer la paz, restituir la justicia y reanudar la nueva alianza. En la Divina liturgia el sacerdote celebrante repite las Palabras del Señor de la Ultima Cena, diciendo: “…bebed todos de ella, esta es mi sangre la de la nueva alianza que por ustedes y por muchos, es derramada para la remisión de los pecados” .

Las raíces de paz en el Cristianismo Ortodoxo

Hoy en día, mucho más que antes, la Paz se vuelve un anhelo de la mayor parte de la humanidad. Pero, el problema actual que enfrentamos al reflexionar sobre la paz es que se habla y se discute mucho sobre este asunto, sin profundizar antes su verdadero concepto desde el punto de vista Biblia, lejos de la óptica caprichosa conceptual, de cada uno de nosotros. La palabra Paz aparece más de 400 veces en la Biblia. La Paz es algo que ocupa un lugar central de la Ammonas: Carta XI sobre el discernimiento la voluntad de Dios. Estabilidad para el hombre ¡Hermanos! Se habla mucho de la paz y se hace poco para que sea una realidad entre los que sufren violencia en el mundo, y especialmente, en Medio Oriente. La paz no se construye sólo con palabras sino con obras, o sea en la práctica cotidiana de la misma. Sólo podremos conocer la paz construyéndola con justicia, es decir, debe haber una práctica concreta. De ahí que la palabra conocer implica una relación real y concreta.

A Dios se le conoce a través de la práctica de sus mandamientos o de su voluntad[1] . De tal manera que, bíblicamente, la paz se conoce en ese contacto íntimo con la justicia, en la lucha cotidiana por ella. Por eso, este "conocer" es concreto: el rey Josías, practicó la Justicia y el Derecho [2] , y por eso hizo justicia a Cuidado de la Iglesia por los Pobres [3] e indigentes , ¡eso sí que es conocerme! dice el Señor .

En cambio, no conoce verdaderamente a Dios quien no practica "el derecho y la justicia" . Como jurista y teólogo, esta reflexión quisiera hacerla en base a los siguientes puntos: la paz como bienestar (I) y la relación de la paz con la justicia (II).

La paz como bienestar

En hebreo, la palabra que significa paz es shalom, en griego es irini, y en árabe es Salam. En los tres idiomas, la paz es tener bienestar en su plenitud. Además, en el sentido bíblico, la palabra Shalom significa, “bendición”, “salud”, “prosperidad”, “integridad”, “concordia”, “sosiego”, etc. En la Ortodoxia, este estado de bienestar en Dios tiene que ser permanente ya que la palabra religión, etimológicamente, viene del latino re-ligere o del italiano re-liare, es decir en español re-liar o re-ligar (liar de nuevo) lo que significa tener una relación, un enlace indisoluble con Dios. Resulta que solamente Dios nos genera la verdadera Paz. La paz ocupa un lugar muy importante en las oraciones y servicios litúrgicos ortodoxos, cabe mencionar que, por ejemplo, en la divina Rito de Constantinopla de San Juan Crisóstomo, la palabra Paz aparece más de 30 veces, recordándonos rogar al Señor “en paz”, es decir estar uno en paz con el prójimo, no tener contra nadie ni odio ni enemistad, porque según la enseñanza del Señor, no podemos elevar ofrendas a Dios si tenemos “algo en contra del prójimo” . En algunas proclamaciones (en la letanía mayor) el Diácono o sea el Sacerdote ora exclamando: “Por la paz que de lo alto viene y para nuestra salvación, roguemos al Señor”, y eso por ser conscientes de que la paz del Señor es diferente, que Él no la da como el mundo la da , que no está basada en circunstancias externas sino en Dios mismo, y Dios no cambia. Entonces, nuestra paz que emana de Él, es estable y fija. En cambio, el mundo sigue ofreciendo su paz figurada: una paz aparente basada en circunstancias externas, una paz basada en el status social y los intereses internacionales, esta paz basada en las posesiones, esta paz que termina cuando los satisfacciones externas acaban y cuando no se hace justicia por nuestro medio, ya que somos instrumentos de Dios (II).

La relación de la paz con la justicia

En la Biblia, la paz y la justicia están íntimamente relacionadas. Relación que se rige por la ley de causa y efecto.

La paz, entonces, no es simplemente una cosa que se recibe “pacíficamente” sino algo que se busca afanosamente, por eso está en relación a la alianza, y a la justicia, y también a la verdad. Es por esto que Isaías puede afirmar que “el producto de la justicia será la paz, el fruto de la equidad, una seguridad perpetua” (32:17).

Hablar de la justicia en la Biblia, es hablar de una idea central, una idea constitutiva del pueblo de Dios, de la alianza, y de la sociedad fraterna que Dios quiere para los que se ha elegido .

En el Antiguo Testamento, Dios se eligió un pueblo para que fuera una sociedad alternativa, de contraste con el mundo. Como Dios es separado, santo , así debe serlo su pueblo, que no es “como los demás pueblos”.

Sin embargo, el proyecto fraternal de instaurar el derecho y la justicia, que es para lo que el pueblo fue “separado”, elegido y conocido, no se ha concretado. En lugar de derecho hubo asesinatos Homicidio [12] , en lugar de justicia[13] hubo clamores[14] , dice con dolor el profeta [15] .

Precisamente el “clamor” es lo que conmueve las entrañas de Dios y lo mueve a actuar en la historia, a liberar porque “he escuchado su clamor” y “he visto la opresión” , y esta memoria sigue presente en los clamores de la historia . El clamor es el grito de dolor de la víctima, del fruto de la injusticia, como la sangre de Abel .

Cristo se sacrificó para restablecer la paz, restituir la justicia y reanudar la nueva alianza. En la Divina liturgia el sacerdote celebrante repite las Palabras del Señor de la Ultima Cena, diciendo: “…bebed todos de ella, esta es mi sangre la de la nueva alianza que por ustedes y por muchos, es derramada para la remisión de los pecados” .

Entonces la Eucaristía no es sólo Sacramento, sino también Sacrificio, en el cual se ofrece el mismo Jesucristo como víctima propiciatoria. Es el mismo sacrificio de la Cruz, por el cual Cristo satisfizo al Eterno Padre por los pecados de la humanidad, pero realizado en nuestros altares por los Sacerdotes de una manera incruenta, pero real. Esencialmente es el mismo sacrificio de la Cruz. Durante el mismo tiene lugar la Consagración del Uso litúrgico del Pan y del Vino de Altar en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

Esta Consagración no sólo se efectúa por las palabras de Cristo en la Ultima Cena, sino que es condición esencial la Ofertorio, u oración de invocación al Espíritu Santo para que se realice misteriosamente la transmutación. Esta, por tanto, se obra bajo la invocación de las tres Divinas Personas: toda la Santísima Trinidad Consubstancial e indivisible.

En la Divina Liturgia se vive profundamente la Paz Divina. Más, en la Eucaristía, la Iglesia se realiza y se manifiesta.

Es verdad, como le dice Paul EVDOKIMOV, que “La Iglesia, Pentecostés, perpetuo, derrama la sobreabundancia de la gracia a través de cualquier forma de su vida” . Pero no hay que olvidar que “la institución de los sacramentos establece un orden que limita cualquier pentecostalismo sectario desordenado, y al mismo tiempo pone un fundamento sólido, objetivo y universal a la vida de la gracia” [21].

Es decir que cada creyente es responsable en recibir con fe esta gracia y actuar según sus requisitos disponibles en la enseñanza de la Iglesia Apostólica.

No hay duda en que “El Espíritu sopla donde quiere, pero en los sacramentos, en presencia de las condiciones exigidas por la Iglesia y en virtud de la promesa del Señor se confieren de un modo seguro y la Iglesia lo atesta” . [22 ].

Según la enseñanza de la Iglesia así que la de la Biblia, la vida en la gracia genera una Paz interior que se refleja al exterior en nuestra manera de actuar, en nuestro behaviorismo.

La paz se forja, se hace, se trabaja por nuestro medio, prueba de ello, las palabras del Señor: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”[23]] .

Es decir, para lograr la paz es necesario practicar el Bien, o sea la justicia, sin la cual no se podría lograr la primera.

Por otro lado, hay una advertencia bíblica: quien obra el mal no tendrá paz.

La Biblia nos dice que: “No hay paz para los malvaos, dice el Señor” .[24]. Los malditos son todos aquellos que cometen injusticias contra los indefensos y los pobres[ 25] , que matan en el nombre de Dios, y que constantemente están maquinando cómo robarle al trabajador el jornal o robarles al huérfano y a la viuda, la herencia, que sacan la gente de su domicilio, y le roban sus bienes y felicidad. Santiago en su Epístola nos dice: “Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos” [26].

Ellos son los enemigos de la paz y por eso en la Biblia está descrita su condena . Es por eso que el cristiano según la Biblia, tiene la obligación de obrar bien y hacer justicia, ya que “aquel, pues, que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado” [28].


Pero lamentablemente vivimos un período de desastre humano en el cual, el cristiano, por su fe, se vuelve holocausto. Los hombres, enemigos de la paz, por su fanatismo, persiguen a los cristianos, secuestran a sus monjes, monjas, sacerdotes y arzobispos [1] queman sus monasterios, destruyen sus Iglesias, decapitan y cortan cabezas de fieles para jugar con ellas fútbol, rentan o venden a sus mujeres después de violarlas en el público, les corren de sus casas, les sacan de su tierra y les quitan su dinero así que sus coches y celulares. [2]

En aplicación al texto bíblico mencionado me pregunto: ¿Cómo vamos a tener una paz auténtica con nuestros hermanos en la humanidad que actúan de esa manera, violando diariamente los derechos humanos y libertades públicas? ¿Cómo concluir un pacto de paz internacional, sin tener a priori contratantes iguales en derechos y obligaciones?

¿Por qué el cristiano, tiene que ser siempre, desde los primeros siglos, por su fe, ofrenda de sacrificio sobre el altar de la humanad? ¡Deténganse ya! Por el nombre de quién o de lo que creen.

Colegas académicos, religiosos, les pregunto: ¿Por qué estamos callados? ¿Todavía no hemos notado la ausencia de la conciencia humana? ¿Dónde están los organismos nacionales e internacionales de protección de Derechos Humanos que intervengan en lo que está pasando con los cristianos y otras minorías en el mundo y especialmente en Medio Oriente? [3]

Les dejo con su conciencia, para actuar convenientemente, orando en paz al Señor, para que nos de la Paz verdadera. Amén.

Reverendo Archimandrita Dr. Fadi Rabbat

Santa Iglesia Ortodoxa Antioquena

Iglesia Ortodoxa: Patriarcado de Antioquía



Notas

[1]1 Jn. 4: 7-8. [2]Mispat we sedaqah. [3]Ani. [4] Ebion. [5] Jer. 22:15-16: “También hizo justicia y equidad… ¿No es esto conocerme?” [6] Así son cuestionados los judíos en Os. 4:1-3: “ 1 Escuchad la palabra del Señor, hijos de Israel, que tiene pleito el Señor con los habitantes de esta tierra, pues no hay ya fidelidad ni amor, ni conocimiento de Dios en esta tierra; 2 sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre. 3 Por eso, la tierra está en duelo, y se marchita cuanto en ella habita, con las bestias del campo y las aves del cielo; y hasta los peces del mar desaparecen”. [7] Mat. 5:23-24. [8] Jn. 14:27 [9]A mencionar que los hijos elegidos son hijos de Abraham, en la fe. [10] De hecho, el libro de Levítico habla mucho de la Santidad. [11] Mispat. [12] Mispaj. [13] Sedaqah. [14]Sea’aqah. [15] 15 Is. 5:7: “Pues bien, viña del Señor Sebaot es la Casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantío exquisito. Esperaba de ellos justicia, y hay iniquidad; honradez, y hay alaridos”. [16] Ex. 3: 7,9. [17] Ex. 22:20-23; 1 Sam 9:16; Sal. 9:13. [18] Gn. 4:10. [19]San Juan Crisóstomo, Divina Liturgia, edición de la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Antioquena en México, Venezuela, Centro América y el Caribe, México 2014, p.42. [20] Paul EVDOKIMOV, Ortodoxia, Colección pensamiento cristiano 19, ediciones península, Traducción de Enrique PRADES, Impreso en Flamma, Pallars 164, Barcelona, 1968, p.289. [21] Ibid., p.289. [22] Idem., p.289. [23]Mat. 5: 9. [24] Is. 48:22; Is. 57:21. [25] Mat. 25: 34-36: “Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ``Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35``Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; 36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme” ”. [26] Stg. 5 : 4. [27] Am. 2:6-8; Sal. 36:5; Stg. 4:2-6. [28] Stg. 4:17.