Tregua de Dios

De Enciclopedia Católica

La tregua de Dios es una suspensión temporera de las hostilidades, para distinguirla de la Paz de Dios que es perpetua. La jurisdicción de la Paz de Dios es más restringida que la de la Tregua: Bajo la Paz de Dios se incluye solamente:

Los concilios extendieron desde antiguo la Paz de Dios a los protegidos de la Iglesia, los pobres, los peregrinos, los cruzados y hasta a los mercaderes en sus viajes. La paz del santuario dio origen al derecho de asilo. Finalmente la santificación del domingo dio origen a la Tregua de Dios, porque se había acordado desde siempre no batallar en ese día y suspender los pleitos en los tribunales.

La Tregua de Dios data sólo del siglo XI. Surgió en medio de la anarquía del feudalismo como remedio ante la imposibilidad de los autoridades laicas de asegurar el respeto a la paz pública. Había por entonces verdaderas epidemias de guerras privadas que hacían de Europa un campo de batalla erizado con castillos fortificados y asaltados por bandas armadas que no respetaban nada, ni los santuarios, ni al clero, ni los días consagrados. En 1027 un Concilio en Elne, en un canon sobre la santificación del domingo, prohibía todas las hostilidades desde la noche sábado hasta la mañana del lunes. Aquí parece estar el germen de la Tregua de Dios. Esta prohibición fue extendida más tarde a los días de la semana consagrados a los misterios del cristianismo, es decir, jueves, en memoria de la Ascensión, viernes, día de la Pasión, y sábado, día de la Resurrección (concilio 1041). En un paso posterior se incluyó en la tregua el Adviento y la Cuaresma. Estos esfuerzos se hacían así para limitar los daños de las guerras privadas que no podían ser suprimidas de raíz. La pena era la excomunión.

La tregua pronto se extendió de Francia a Italia y Alemania y el Tercer Concilio Lateranense (Undécimo Concilio Ecuménico) de 1179 la amplió a toda la Iglesia por el canon XXI "De treugis servandis", que fue insertado en la colección de la ley canónica. (Decretal del Papa Gregorio IX, I, tit. De treuga et pace"). El problema de la paz pública, que era el gran desiderátum de la Edad Media no se resolvió de golpe, pero sí se le dio el primer impulso. Gradualmente las autoridades públicas, la realeza, las organizaciones de los nobles (Landfrieden) y los comunes siguieron el impulso y finalmente restringieron la guerra a los conflictos internacionales.


Bibliografía: SEMICHON, La paix et la treve de Dieu (Paris 1869); HUBERTI, Gottes und Landfrieden (Ansbach, 1892).

Fuente: Moeller, Charles. "Truce of God." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/15068a.htm>.

Traducido por Pedro Royo. L H M.

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Martes, 2 de septiembre de 2014