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Lunes, 23 de octubre de 2017

Juan Talaia

De Enciclopedia Católica

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Patriarca ortodoxo de Alejandría (481-482) en tiempos de los problemas monofisitas. Había sido monje en el Canopis y administrador (megas oikonomos) de la diócesis bajo el patriarca Timoteo Salofaciolo, quien lo envió con Genadio de Hermópolis como legado ante el emperador Zeno (474-491). Zeno tenía muy buenas relaciones con Juan Talaia, en el cual todos preveían el futuro patriarca de Alejandría (Evagrio, “H.E.,” III, XII; Félix III, Ep. I, 10, II, 4, en Thiel, "Epist. Rom. Pont.," Braunsberg, 1867). Sus enemigos decían de él que era vanidoso y ambicioso, que gastaba grandes sumas de dinero en sobornar a los cortesanos y se comportaba como si ya fuese patriarca. El riñó con Acacio de Constantinopla (471-489), quien se convirtió en su implacable enemigo. Luego Acacio dijo que Talaia había jurado que nunca aceptaría el patriarcado. Justo antes de su muerte, Timoteo Salofaciolo envió de nuevo a Juan Talaia a Constantinopla con la petición de que cuando él, Timoteo, muriera tendría un sucesor (calcedonio) católico. Esta vez, también, Talaia disfrutó del favor del emperador. Zeno prometió que haría lo requerido y habló con gran admiración del piadoso legado de Timoteo. Pero Talaia ignoró a Acacio, quien se quedó callado y esperó su oportunidad para la venganza. Talaia hizo amigos entre los cortesanos, congraciándose especialmente con un tal Ilo, administrador del palacio.

Tan pronto como Timoteo murió (481) los católicos de Alejandría escogieron a Talaia para sucederle. Desafortunadamente el nuevo patriarca ofendió al emperador y le dio a Acacio su oportunidad. Él le anunció de inmediato su sucesión a Roma y a Antioquía, según la costumbre. Pero no le envió ningún anuncio al patriarca de Constantinopla, sólo le escribió a Ilo rogándole que le informara al emperador. Ilo estaba en Antioquía; de modo que la gente de Constantinopla oyó la noticia antes de que llegara el aviso oficial. Zenón tomó esto como una ofensa personal. Acacio intervino para tomar ventaja de la situación. Convenció a Zenón de que Talaia había roto su juramento al aceptar la elección y le había aconsejado a su clero restaurar a sus dípticos el nombre de Dióscoro, el gran adalid monofisita. Esta acusación era pura calumnia. Talaia siempre había sido irreprensiblemente ortodoxo. Zenón entonces se negó a reconocer a Talaia y apoyó a su rival Pedro Mongo.

Pedro Mongo (Moggos, ronco) era un monofisita que ya había sido instalado como patriarca por su partido cuando Timoteo Aeluro murió (477). Durante la vida de Timoteo Salofaciolo él no había hecho mucho avance; pero ahora era de nuevo presentado por los monofisitas como patriarca rival de Talaia. Acacio había sido antes enemigo de Mongo; ahora él y el emperador lo apoyaban. La situación se complicó aún más con la publicación del famoso “Henoticon” (482), con el cual Zenón y Acacio esperaban reconciliar a los monofisitas (vea Henoticon). Pedro Mongo lo aceptó enseguida, mientras que Talaia lo rechazó. Entonces Zenón le escribió al Papa (Papa San Simplicio 463-483), diciéndole que Talaia no era digno de la Sede de Alejandría porque era un perjuro y amigo de Dióscoro, y que Mongo era el hombre perfecto para ser patriarca. El resultado de esta carta fue que la Santa Sede no reconoció a Talaia de inmediato. Pero el Papa le contestó al emperador negándose de cualquier modo a admitir a Mongo como patriarca. Sin embargo, Zenón le ordenó al gobernador (dux) de Egipto expulsar a Talaia y colocar a Mongo en su lugar. Mongo entonces le envió aviso de su sucesión a Roma, Antioquía y Constantinopla. Acacio lo reconoció e insertó su nombre en los dípticos bizantinos.

Talaia, expulsado de Alejandría, huyó a Roma en 483. Allí le explicó toda la situación al Papa y lo convenció de escribir dos cartas a Acacio denunciado a Mongo. También él fue luego el consejero del próximo Papa Félix III (483-92), en la gran controversia entre Mongo y el Henoticon que llevó al cisma acaciano. Desde este momento Mongo se convirtió en el gran tema de disputa. La comunión con él significaba el monofisismo. Juan Talaia prácticamente desapareció del campo. Se quedó en Roma bajo la protección del Papa (por supuesto, siempre opuesto a Mongo y al Henoticon), ayudando a la corte papal con sus consejos y conocimiento en asuntos orientales. Liberato opina que él se convirtió en obispo de Nolana en la Campaña. Le Quien considera esto poco probable (Oriens Christ., IL 419). Bajo el Papa San Gelasio I (492-96) el nombre de Talaia todavía aparece como un consejero cuyas recomendaciones el Papa seguía gustoso. Nunca pudo regresar a su propia sede y murió en Roma en una fecha desconocida.

Puede ser interesante notar que Paul Drews ("Zur Entstehungsgeschichte des Kanons in der rõm. Messe," Tübingen, 1902) le atribuye en alguna medida el presente orden del Canon de la Misa a Juan Talaia de Alejandría. Su tesis es ésta: Originalmente el orden del Canon correspondía a la anáfora antioquena. Fue reordenado en el siglo V para conformarlo más o menos a la liturgia alejandrina, muy probablemente por el Papa San Gelasio I por consejo de su influyente invitado. (op. cit. p. 38).


Bibliografía: LE QUIEN, Oriens Christianus, II (Paris, 1740), 417-419. Todas las historias del monofisismo y el cisma acaciano contienen algún relato sobre Talaia. LIBERATUS, Breviarium causae Nestorianorum et Eutychianorum en P.L., LXVIII, 963-1052; EVAGRIO, Historia ecclesiastica, III, XII sqq., en P.G., LXXXVI; HEFELE-LECLERQ, Histoire des Conciles, II (Paris, 1908), 916-930: HERGENROETHER, Handbuch der allgem. Kirchengeschichte, I (4th ed., Freiburg, 1902), 587-589.

Fuente: Fortescue, Adrian. "John Talaia." The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/08485c.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina