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Domingo, 22 de octubre de 2017

Hipocresía

De Enciclopedia Católica

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Hipocresía (griego hypo, bajo, y krinesthai, contender ---de ahí adecuadamente "responder" en el escenario, "desempeñar un papel", "fingir o pretender".) es la pretensión a cualidades que uno no posee, o, más afín al alcance de este artículo, presentar una falsa apariencia de virtud o religión. Esencialmente su malicia es idéntica a la de la mentira; en ambos casos existe una discordancia entre lo que la persona tiene en su mente y la manifestación simultánea de sí misma. En cuanto a la moralidad del acto se refiere, no es importante que esta diferencia entre el interior y el exterior se manifieste en palabras, como sucede en las mentiras formales, o que se demuestre en el comportamiento, como es el caso en la simulación. Merece señalarse que la simple ocultación del pecado propio, a menos que uno sea interrogado por la autoridad legítima, no se ha de considerar al instante como hipocresía.

Con el propósito de medir el grado de pecaminosidad atribuible a este vicio, Santo Tomás enseña que debemos diferenciar cuidadosamente sus dos elementos: la falta de bondad y la pretensión de tenerla. Si una persona fuese tan dispuesta como para proyectar claramente ambas cosas, por supuesto, es obvio que es culpable de pecado grave, pues eso es sólo otra forma de decir que el hombre carece de la rectitud indispensable que lo hace agradable a los ojos de Dios. Sin embargo, si el hipócrita se ocupa más bien de desempeñar exitosamente el rol que ha asumido, entonces, aunque esté en pecado mortal al momento, no se deduce siempre que el acto de fingir es en sí mismo un pecado mortal.

Para determinar cuándo es así, hay que tener conocimiento del motivo que impulsa al pecador a adoptar su porte hipócrita. Si el fin que tiene a la vista es tal como para ser incompatible con el amor de Dios o del prójimo, por ejemplo, si su propósito fuese así para difundir por todas partes la falsa doctrina más sin impedimentos y más a fondo, se debe considerar claramente que ha cometido pecado mortal. Cuando, por otro lado, su ánimo no envuelve tal oposición a la suprema ley de la caridad, se estima que el pecado es venial, como por ejemplo, cuando uno encuentra satisfacción en la plenitud con que desempeña su rol.

Cristo dibujó con espantosa viveza el retrato de la hipocresía en su denuncia de los fariseos en Mateo 23,23-24: “¡Ay, de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!”


Bibliografía: RICKABY, Aquinas Ethicus (Londres, 1898); SLATER, A Manual of Moral Theology (Nueva York, 1908); BALLERINI, Opus Theologicum Morale (Prato, 1898).

Fuente: Delany, Joseph. "Hypocrisy." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7, p. 610. New York: Robert Appleton Company, 1910. 5 Sept. 2016 <http://www.newadvent.org/cathen/07610a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina